Liga Japonesa: Guerrero y Viciedo producen, pero Chunichi sigue sin ganar


Alexander Guerrero y Dayán Viciedo batearon de 4-2 e impulsaron una carrera cada uno, pero no pudieron evitar que su equipo, los Dragones de Chunichi, cayera este lunes por tercera jornada consecutiva ante los Gigantes de Yomiuri, en la Liga Central de la Nippon Professional Baseball.

Ahora Guerrero batea .333 (12-4), con doble, jonrón y una remolcada en tres juegos, como antesalista y tercer bate. Por su parte, Viciedo lo hace para .167 (12-2), con doble e impulsada en el rol de cuarto bate e inicialista.

En cuanto al pitcheo, el zurdo Raúl Valdés acumula una buena salida, en la que trabajó 6,1 entradas y se fue sin decisión. Ponchó a tres, aunque regaló siete bases por bolas.

Con 0-3, Chunichi es el único equipo de la Liga Central que no ha conseguido aún victorias.

Crónicas Clásicas: Cinco razones para el desastre


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Carlos Martí apostó todo a Lázaro Blanco y el granmense estuvo muy lejos del nivel que mostró en el Campeonato Cubano y en la Serie del Caribe / Foto: EFE

Un sistema de gestión obsoleto, las constantes deserciones y un larguísmo etcétera que apunta directamente a las endebles bases de nuestro béisbol, han desembocado en la penúltima crisis tras la abrupta eliminación de Cuba en el IV Clásico Mundial.

Apenas unos minutos después de haber sufrido ante Holanda la mayor humillación del béisbol cubano en toda su historia, el mentor Carlos Martí aseguraba a la prensa que “los rivales han sido superiores, lo demás sería justificarnos… si se perdió por nocao o no, es derrota igual”.

Y, como en casi todos los momentos del IV Clásico Mundial de Béisbol, el veterano mentor granmense se equivocó por completo. No es una derrota más el fuera de combate que nos endosó la diabólica maquinaria naranja, ya especializada en el sádico oficio de hacernos sufrir hasta lo indecible.

La despedida de Cuba con derrota de 14×1 es también el revés de una época, un tiro de gracia al orgullo de la afición cubana, acostumbrada a que sus equipos despertaran admiración allá donde rompían a jugar un béisbol construido casi en secreto dentro de nuestras viejas fábricas de producir y moldear un talento mostrado luego al mundo con indisimulada ostentación.

Esta vez, los más de 150 países a los que llega la señal televisiva del Clásico han sido testigos de una masacre cultural en toda regla, la de una nación conocida por sus tulipanes, el fútbol y la estatura descomunal de su gente, dándole una paliza beisbolera a otra en la que precisamente ese deporte es casi cuestión de seguridad nacional. Fue un tirón importante en el lento proceso de ir desgarrando sin pausas a esa pieza clave de la cubanía que aquí llamamos pelota.

Porque la realidad es que de los 16 equipos que iniciaron la carrera en el actual torneo, solo China, y quizás Australia, fueron inferiores a esta versión desdibujada del “Cuba”.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Así:

higinio1. Un sistema desbordado por las circunstancias: Los problemas del béisbol cubano están mucho más allá de nombres y momentos puntuales. En realidad se trata de un sistema de formación, desarrollo y gestión que ha demostrado no estar a la altura de los tiempos que corren, y que estaba ya defectuoso en los tiempos en los que arrasábamos con equipos amateurs de todo el mundo.

La irrupción en 1999 de los profesionales en el béisbol internacional y la inexplicable resistencia interna al cambio, comenzaron a forjar la crisis que vivimos hoy. Después de perder ante Holanda en 2011 la Copa del Mundo, de ni siquiera llegar a la final de los dos últimos Juegos Panamericanos y de asistir como actores de reparto a torneos como el III Clásico Mundial, el Premier 12 y tres de cuatro Series del Caribe; es hora de que rindan cuentas quienes debían cuidar de la pasión mayor de los cubanos.

Por ende, sería inaceptable que el señor Higinio Vélez, y junto a él buena parte de quienes nos han metido en este sendero sin salida, conservaran sus cargos por cuatro años más de sinsabores. La mirada está puesta ahora en los Juegos Olímpicos de Tokío 2020 y ese es un empeño demasiado grande como para seguir en la misma dinámica inmovilista de la última década.

JoseAbreuAlfredoDespaigneWorldBaseballClassic20132. La sangría eterna: Se especula que desde principios de los años 60 del pasado siglo, una cifra superior al medio millar de peloteros cubanos ha abandonado el país en busca de otros horizontes. Algunos listas publicadas hablan de unos 400, de los cuales el 80 por ciento ha salido de la Isla en los años más recientes. Solo en 2015, la cifra ascendió a 102 jugadores de todas las edades.

Hace un año, eran casi 100 los peloteros nacidos en Cuba que habían firmado algún contrato con organizaciones de Grandes Ligas y actualmente juegan en ese béisbol un campeón de Serie Mundial, cinco seleccionados alguna vez al Juego de las Estrellas y un Novato del Año de la Liga Nacional.

Todos ellos han sido formados y desarrollados en Cuba, con los escasos recursos de nuestras escuelas de Alto Rendimiento, y su ausencia en los torneos domésticos y en la Selección Nacional es sencillamente irreparable. Al margen de las deudas del trabajo en la base o la desactualización técnico-metodológica de muchos entrenadores, el béisbol cubano no está en condiciones de formar el relevo de tanto talento en fuga.

Unas semanas atrás, Higinio Vélez reconoció que se negocia con Major League Baseball la reinserción futura de estos jugadores en los equipos nacionales, un propósito confirmado recientemente en Japón por Rob Manfred, Comisionado de MLB. La concreción de ese afán depende en primera instancia de que desaparezcan o se flexibilicen las absurdas leyes del bloqueo contra nuestro país, pero también de un cambio de mentalidad interno que asuma a esos atletas como parte del fenómeno migratorio que traspasa a esta sociedad en todos los sentidos.

Yoenis-Cespedes-WBC20093. El “Cuba” más pobre: Como consecuencia del argumento anterior, el equipo presentado esta vez es por mucho el menos fuerte en la historia del Clásico Mundial. El conjunto subcampeón del 2006 incluyó verdaderas estrellas como Ariel Pestano, Frederich Cepeda, Pedro Luis Lazo, Eduardo Paret, Yuliesky Gurriel, Michel Enríquez, Osmani Urrutia o Alexei Ramírez; mientras que en el 2009 estuvimos representados otra vez por los seis primeros, además de Yoenis Céspedes, Alfredo Desapaigne, Norge Luis Vera, Héctor Olivera y Aroldis Chapman.

En la edición del 2013, la nómina incluyó a actuales jugadores de Grandes Ligas como José Dariel Abreu, Yasmani Tomás, Raicel Iglesias y Guillermo Heredia. Ahora, en cambio, llegamos a Japón con un único segunda base, del nivel de Carlos Benítez, un torpedero debutante a sus 36 años y un jardinero derecho de solo 19, con muchos defectos técnicos y un apellido sonoro. Dependimos, además, de un tercer bate como Frederich Cepeda, seleccionado por MLB el mejor pelotero en la historia de los Clásicos, pero muy lejos de la gran estrella que fue (bateó 067 y no impulsó carreras).

En cuando al pitcheo, baste decir que el supuesto as del equipo, Lázaro Blanco, no rebasó las cinco entradas de labor en dos salidas cruciales. De los demás, poco y malo que agregar, con la única excepción de Vladimir Baños.

4. Mentalidad de equipo menor: Ya desde la planificación de la competencia, la dirección del equipo se puso como meta clasificar dentro del único grupo realmente flojo de la lid y comenzó a trasmitir un mensaje equivocado a sus jugadores. Luego, tomó todas las malas decisiones posibles, solo para ratificar su punto. Carlos Martí merece respeto por sus años y su título de campeón nacional, pero la gestión del colectivo técnico que encabezó fue sencillamente desastrosa.

Clasico-Cub-vs-Jpn-08-580x387“El juego era el de ayer”, decían los peloteros cubanos en el banco cuando Holanda comenzó a batear con desenfreno y no paró hasta echarnos a palos del Clásico. Los jugadores se referían al choque contra Japón, perdido 8×5 el pasado martes, quizás debido a la necedad de no utilizar a los teóricos mejores lanzadores ante un equipo al que el Alto Mando cubano dio por invencible desde el principio.

Así, asistimos con impotencia a un verdadero aquelarre táctico: las dos derrotas frente a los japoneses estaban “planificadas”; frente a un equipo chino con nivel de Series Provinciales, colocamos nada menos que a Vladimir Baños, el único pítcher que demostró estar en buena forma; y el manejo de las alineaciones fue esperpéntico, prolongando hasta la crueldad la humillación de Cepeda y hasta lo inconcebible la inoperancia de Benítez, entre otros titubeos, rezagos de prepotencia o afanes de seguir agradeciendo el título conseguido por los Alazanes en la 56 Serie.

En este sentido, dos ejemplos: Yosvani Alarcón debió perderse casi toda la primera ronda para poder demostrar por enésima vez que es el receptor titular, pues madero en mano solo le supera Despaigne y a la defensa, a pesar de nuestros queridos colegas de la prensa nacional, está al nivel del sobrevalorado y locuaz Frank Camilo Morejón. Y Yoanis Yera, el pitcher que más veces fue llamado al box (como si del mismísimo Pedro Luis Lazo se tratara) es por el momento líder en derrotas (2), carreras limpias permitidas (7) y bases por bolas concedidas (7).

5. Preparación deficiente: Carlos Lois, Jefe Técnico del béisbol cubano, deberá aclarar cómo se realizó la preparación de un equipo que mostró tantas lagunas. La extensa gira asiática apenas dio resultados, con cinco derrotas en siete juegos y un tráiler de lo que vendría.

entenzaPunto y aparte para el pitcheo. Los entrenadores Orelvis Ávila y Ciro Silvino Licea, con poca y ninguna experiencia a este nivel, fueron incapaces de hacer llegar a su staff en plena forma a la cita más importante de los últimos cuatro años.

En total, fueron 30 las bases por bolas regaladas, a cinco por choque. El descontrol por un lado y la ausencia de comando, por otro, dejaron desnudos a nuestros lanzadores frente a bateadores de escaso, bueno y excepcional nivel. En todos los casos, salieron perdedores los nuestros, incapaces de rebasar las 90 millas por hora.

Finalmente, la labor de scouting solo le funcionó a los rivales. Luego de cuatro años de supuesto estudio de los contrarios, los hombres encargados de hacer ese trabajo por nuestra parte ni siquiera fueron capaces de comprender que los chinos no eran contendientes para malgastar a Baños y utilizar a Vladimir García, Moinelo y Lahera. Precisamente, los serpentineros que debieron trabajar el primer día frente a Japón, cuando Cuba perdió la oportunidad de arrancar con el pie derecho un torneo que en definitiva vino a engrosar el ya abultado archivo de nuestros naufragios beisboleros.

 

Crónicas Clásicas: La derrota como método


Después de tantos años asistiendo a la lenta e inexorable caída del béisbol cubano, el IV Clásico Mundial ha traído otra de vuelta de tuerca a la sinrazón: el colectivo técnico que encabeza Carlos Martí apostó a una estrategia en la que la derrota inicial ante Japón estaba planificada.

Sí, para planificar reveses ha quedado la nación más orgullosa del béisbol internacional, la misma que durante muchos años presumió de poseer al único equipo invencible del deporte mundial. Y sí, son palabras muy duras, sobre todo porque ningún elenco sale al terreno a perder, mucho menos uno cubano, pero la decisión de colocar a Noelvis Entenza como abridor ante los nipones solo puede ser entendida como una renuncia tácita a luchar por la victoria.

Porque un trabajo serio de estudio de los rivales habría dejado claro que este es el peor equipo de Japón en la historia del Clásico Mundial y por tanto no era una quimera intentar ganarle. Si nuestros métodos no siguieran dormidos en los lejanos años 80, habríamos concluido que Entenza o cualquiera de los que trabajaron frente a los locales se habrían paseado ante el candoroso equipo de China. Y si las decisiones se tomaran con más humildad y menos empecinamiento, Cuba podría haber situado a Baños, Vladimir García, Moinelo y Lahera ante los japoneses, cuidando que no rebasaran el límite de envíos y quedaran habilitados para lanzar frente a Australia.

En el peor de los casos, habríamos llegado de la misma manera al choque decisivo: con una victoria, una derrota y todo el pitcheo listo para jugárnosla contra los australianos, pero al menos estaríamos tranquilos por no haber traicionado siglo y medio de historia.

Yosvani Alarcón, un problema para Carlos Martí


Con este swing, Yosvani Alarcón puso a pensar al mentor Carlos Martí.

Con este swing, Yosvani Alarcón puso a pensar al mentor Carlos Martí.

Tras regresar de una sanción que le apartó varios meses de los terrenos de juego, el tunero abre el debate en torno a la titularidad en la receptoría de la Selección Nacional.

Si a alguien le quedaban dudas, el jonrón del pasado lunes ha dejado las cosas claras: Yosvani Alarcón será hasta el último minuto un problema para el mentor Carlos Martí, en caso de que el granmense insista en su decisión de colocar al capitalino Frank Camilo Morejón como titular en el IV Clásico Mundial de Béisbol.

Es esa una de las principales disyuntivas que enfrenta el colectivo técnico cubano: apostar por el hombre al que consideran más seguro detrás del plato, o decantarse por los cánones del béisbol moderno y colocar de inicio al tunero, sin dudas incluido entre los tres mejores bateadores cubanos de las últimas temporadas.

Al respecto, el jobabense conversó en exclusiva con 26, vía Facebook, apenas unas horas después de concluido el tercer choque preparatorio de la Selección Nacional: “Por supuesto que mi objetivo es el de jugar como regular, aunque debo decir que Frank Camilo está muy bien y la decisión va a depender de la estrategia que desee seguir la dirección del equipo”.

De hecho, este jueves Alarcón fue situado como tercer bate y designado en el choque que Cuba perdió 3×1 ante los Elephants Brothers, un equipo de la Liga Profesional de Taipei de China. Y aunque esta vez el tunero no pudo producir en cuatro turnos al bate, su presencia en la zona medular del line up habla con claridad de su peso dentro de la ofensiva antillana.

Ya adelantábamos la semana anterior que Alarcón podía ser uno de los más beneficiados por los 11 partidos de preparación previstos y el jobabense solo necesitó el primero de ellos para confirmarlo. Con un enorme cuadrangular ante el muy buen pitcheo de la selección nacional de Taipei de China, contribuyó al triunfo cubano de 6×2 y puso en un agradable aprieto al mánager campeón de Cuba.

Porque Martí tiene mucho que agradecer de la entrega y el liderazgo de Frank Camilo, vital en el título conseguido por los Alazanes. Pero el veterano piloto ha mostrado suficiente sentido común como para percatarse de que en un elenco necesitado de sluggers, renunciar al madero de Yosvani Alarcón podría ser un sacrilegio.

Más allá de estas consideraciones, lo cierto es que Alarcón y Frank Camilo tendrán en sus manos la posibilidad de ganar la titularidad. Para conseguirlo deberán aprovechar al máximo los siete encuentros restantes en Corea del Sur y Japón, en medio de un periplo al que Alarcón califica de muy exigente.

“Hasta ahora vamos cumpliendo sin problemas la preparación, que es el objetivo principal, más que los resultados de los juegos. Todos nos hemos tenido que ir adaptando poco a poco al cambio de horario y a las dificultades que eso trae. Además, no es sencillo enfrentar un día a un equipo con ciertas características y después a otro distinto, aunque todos tienen mucha calidad. De todas maneras, el estado de ánimo es muy bueno y esta última derrota para nada cambia la aspiración del grupo, que es avanzar poco a poco en el Clásico”, afirma el receptor tunero.

Yoelkis regresa con el Granma a México


Foto: Luis Carlos Palacios

Foto: Luis Carlos Palacios

Además de inesperada y espectacular, la victoria de Granma en la 56 Serie Nacional de Béisbol ha adquirido una gran carga simbólica. Muy poco tiempo después de haber conmemorado el aniversario 60 de la histórica travesía del yate en el que arribó a esas tierras la semilla de la libertad, los Alazanes han completado el círculo y regresan a la vecina nación, convertidos en campeones nacionales y como embajadores de Cuba en la Serie del Caribe.

Y como parte de la expedición estará el tunero Yoelkis Cruz, el tercer leñador que alcanza un título de Cuba, después de que lo hicieran Dánel Castro (Villa Clara, Serie 52) y Andrés Quiala (Pinar del Río, Serie 53).

Para el lanzador de 37 años no hubo demasiada suerte en los play off, pues en cada una de sus salidas el equipo apenas pudo producir ante el pitcheo rival. Sin embargo, el tunero registró excelentes actuaciones, como la conseguida en la derrota de 2×1 ante Matanzas y, sobre todo, su vital aporte al primer éxito en la gran final ante los Tigres.

Porque el arrollador galope de los Alazanes rumbo al título tuvo un momento definitorio en ese partido inicial. Y dependió mucho de la capacidad de Yoelkis para autorelevarse y contener durante 7,0 entradas a los dos veces monarcas de Cuba en su propio estadio.

La posterior reacción para empatar y el jonrón decisivo de Alfredo Despaigne en extrainning se robaron por completo el protagonismo, pero casi con total seguridad no habría sucedido nada de eso sin el sacrificio y el coraje de Cruz.

Por eso es más que merecida su inclusión en el equipo que debutará el próximo miércoles ante República Dominicana, en el Nuevo Estadio Tomateros, de Culiacán.

Alazanes de Granma:

Receptores: Frank Camilo Morejón y Osvaldo Vázquez (Ciego de Ávila). Jugadores de cuadro: Guillermo Avilés, William Saavedra (Matanzas), Carlos Benítez, Yúnior Paumier, Lázaro Cedeño, Osvaldo Abreu, Yuslán Milán, Alexánder Ayala y Yordan Manduley. Jardineros (5): Alfredo Despaigne, Roel Santos, Yoelkis Céspedes, Denis Laza y Víctor Víctor Mesa. Lanzadores: Lázaro Blanco, Leandro Martínez, Yanier González, César García, Miguel

Cuatro décadas de Las Tunas en la Serie Nacional


Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

El año que acaba de comenzar no debe ser uno más para el béisbol tunero. En este 2017 celebraremos los 40 años del debut de Las Tunas en Series Nacionales, un lapso de tiempo que si bien ha puesto a prueba la fidelidad de la afición, ha reservado igualmente momentos inolvidables, victorias espectaculares y un gran número de jugadores que han alcanzado ya la categoría de ídolos locales.

Porque no ha sido precisamente un cuento de hadas lo vivido en estas cuatro décadas. Los equipos tuneros debieron acumular muchas horas de sol y cientos de derrotas antes de comenzar a regalar alegrías a sus seguidores.

Han sido numerosas las temporadas difíciles, de escasos triunfos y demasiados reveses, en las que el único asidero para sus fanáticos fue degustar de primera mano el talento, entre muchos otros, de hombres como Gregorio Pérez y Félix Núñez; Ermidelio Urrutia, José Miguel Báez y Juan Carlos Pérez; Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso, Osmani Urrutia, Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz y Yosvani Alarcón.

Todos ellos, herederos de una tradición que data de mucho antes, cuando estas tierras vieron a jugadores de la talla de Cleveland “Chiflán” Clark o Manuel “Chino” Hidalgo, según nos recuerda el maestro Juan Emilio Batista Cruz.

Aquí comenzó Guillermo “Willy” Miranda el camino que luego lo conduciría hasta las Grandes Ligas norteamericanas. Considerado por muchos el mejor defensor del campo corto en la historia del béisbol cubano, se desempeñó entre 1951 y 1959 con los Yankees de Nueva York, los Senadores de Washington, los Medias Blancas de Chicago y los Orioles de Baltimore.

De Las Tunas salieron igualmente el zurdo Orlando Peña, quien lanzó en 14 temporadas con ocho equipos de la Major League Baseball, y el receptor Orlando de Jesús McFarlane, jugador de los Piratas de Pittsburg, los Tigres de Detroit y los Ángeles de California.

Pero fue en la temporada 1977-1978 que un equipo representó por primera vez a la recién nacida provincia de Las Tunas. Aquel equipo dirigido por Luis Cartón concluyó en el penúltimo lugar entre 18 elencos, con balance de 12 victorias y 37 derrotas. Desde entonces, fueron exactamente 12 las campañas con más reveses que triunfos, hasta que en la 1989-1990, bajo el mando de Frángel Reynaldo, los tuneros concluyeron con 25-23.

Aquel período de relativa estabilidad tuvo su punto álgido en la 91-92, cuando el mentor Reynaldo Sabido consiguió que sus jugadores finalizaran en el noveno puesto con 26 ganados y 21 perdidos. Eran los años del mejor staff que ha tenido Las Tunas en toda su historia, aunque la ofensiva y la defensa limitaron las aspiraciones de un elenco que llegó a quedarse a solo un paso de su primera postemporada.

Luego giraron las tornas y la crisis se trasladó hasta el montículo. De manera que volvieron las penurias y Las Tunas tocó fondo en la 41 Serie Nacional (2002), cuando ganó apenas 23 de los 90 juegos del calendario. Sin embargo, casi de inmediato una nueva generación comenzó a encontrar el camino: con Ángel Sosa y Rolando Ponce de León al mando, y ya bajo el mote de Leñadores, se lograron temporadas ganadoras.

Era la antesala del momento más grande en la historia del béisbol tunero, su primera clasificación a la etapa de play off, conseguida luego de alcanzar las 50 victorias y concluir en un histórico séptimo puesto bajo las órdenes de Ermidelio Urrutia.

Desde entonces, el equipo verdirojo ascendió hasta el sexto lugar en el 2012 (su mejor ubicación histórica), con Juan Miguel Gordo en el puesto de dirección de un equipo que elevó hasta 54 su récord de juegos ganados para una temporada.

A 40 años de su primer choque en los clásicos nacionales, el béisbol de Las Tunas comienza el 2017 con nuevas ideas en su renovada estructura de dirección. Y no podía arrancar de mejor manera que mirando al futuro, cuando este fin de semana inicien los play off finales de los campeonatos provinciales en las categorías sub-12 y 9-10 años.

* Datos estadísticos del MSc. Modesto Castelló Góngora