Yosvani Alarcón, un problema para Carlos Martí


Con este swing, Yosvani Alarcón puso a pensar al mentor Carlos Martí.

Con este swing, Yosvani Alarcón puso a pensar al mentor Carlos Martí.

Tras regresar de una sanción que le apartó varios meses de los terrenos de juego, el tunero abre el debate en torno a la titularidad en la receptoría de la Selección Nacional.

Si a alguien le quedaban dudas, el jonrón del pasado lunes ha dejado las cosas claras: Yosvani Alarcón será hasta el último minuto un problema para el mentor Carlos Martí, en caso de que el granmense insista en su decisión de colocar al capitalino Frank Camilo Morejón como titular en el IV Clásico Mundial de Béisbol.

Es esa una de las principales disyuntivas que enfrenta el colectivo técnico cubano: apostar por el hombre al que consideran más seguro detrás del plato, o decantarse por los cánones del béisbol moderno y colocar de inicio al tunero, sin dudas incluido entre los tres mejores bateadores cubanos de las últimas temporadas.

Al respecto, el jobabense conversó en exclusiva con 26, vía Facebook, apenas unas horas después de concluido el tercer choque preparatorio de la Selección Nacional: “Por supuesto que mi objetivo es el de jugar como regular, aunque debo decir que Frank Camilo está muy bien y la decisión va a depender de la estrategia que desee seguir la dirección del equipo”.

De hecho, este jueves Alarcón fue situado como tercer bate y designado en el choque que Cuba perdió 3×1 ante los Elephants Brothers, un equipo de la Liga Profesional de Taipei de China. Y aunque esta vez el tunero no pudo producir en cuatro turnos al bate, su presencia en la zona medular del line up habla con claridad de su peso dentro de la ofensiva antillana.

Ya adelantábamos la semana anterior que Alarcón podía ser uno de los más beneficiados por los 11 partidos de preparación previstos y el jobabense solo necesitó el primero de ellos para confirmarlo. Con un enorme cuadrangular ante el muy buen pitcheo de la selección nacional de Taipei de China, contribuyó al triunfo cubano de 6×2 y puso en un agradable aprieto al mánager campeón de Cuba.

Porque Martí tiene mucho que agradecer de la entrega y el liderazgo de Frank Camilo, vital en el título conseguido por los Alazanes. Pero el veterano piloto ha mostrado suficiente sentido común como para percatarse de que en un elenco necesitado de sluggers, renunciar al madero de Yosvani Alarcón podría ser un sacrilegio.

Más allá de estas consideraciones, lo cierto es que Alarcón y Frank Camilo tendrán en sus manos la posibilidad de ganar la titularidad. Para conseguirlo deberán aprovechar al máximo los siete encuentros restantes en Corea del Sur y Japón, en medio de un periplo al que Alarcón califica de muy exigente.

“Hasta ahora vamos cumpliendo sin problemas la preparación, que es el objetivo principal, más que los resultados de los juegos. Todos nos hemos tenido que ir adaptando poco a poco al cambio de horario y a las dificultades que eso trae. Además, no es sencillo enfrentar un día a un equipo con ciertas características y después a otro distinto, aunque todos tienen mucha calidad. De todas maneras, el estado de ánimo es muy bueno y esta última derrota para nada cambia la aspiración del grupo, que es avanzar poco a poco en el Clásico”, afirma el receptor tunero.

Cuatro décadas de Las Tunas en la Serie Nacional


Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

El año que acaba de comenzar no debe ser uno más para el béisbol tunero. En este 2017 celebraremos los 40 años del debut de Las Tunas en Series Nacionales, un lapso de tiempo que si bien ha puesto a prueba la fidelidad de la afición, ha reservado igualmente momentos inolvidables, victorias espectaculares y un gran número de jugadores que han alcanzado ya la categoría de ídolos locales.

Porque no ha sido precisamente un cuento de hadas lo vivido en estas cuatro décadas. Los equipos tuneros debieron acumular muchas horas de sol y cientos de derrotas antes de comenzar a regalar alegrías a sus seguidores.

Han sido numerosas las temporadas difíciles, de escasos triunfos y demasiados reveses, en las que el único asidero para sus fanáticos fue degustar de primera mano el talento, entre muchos otros, de hombres como Gregorio Pérez y Félix Núñez; Ermidelio Urrutia, José Miguel Báez y Juan Carlos Pérez; Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso, Osmani Urrutia, Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz y Yosvani Alarcón.

Todos ellos, herederos de una tradición que data de mucho antes, cuando estas tierras vieron a jugadores de la talla de Cleveland “Chiflán” Clark o Manuel “Chino” Hidalgo, según nos recuerda el maestro Juan Emilio Batista Cruz.

Aquí comenzó Guillermo “Willy” Miranda el camino que luego lo conduciría hasta las Grandes Ligas norteamericanas. Considerado por muchos el mejor defensor del campo corto en la historia del béisbol cubano, se desempeñó entre 1951 y 1959 con los Yankees de Nueva York, los Senadores de Washington, los Medias Blancas de Chicago y los Orioles de Baltimore.

De Las Tunas salieron igualmente el zurdo Orlando Peña, quien lanzó en 14 temporadas con ocho equipos de la Major League Baseball, y el receptor Orlando de Jesús McFarlane, jugador de los Piratas de Pittsburg, los Tigres de Detroit y los Ángeles de California.

Pero fue en la temporada 1977-1978 que un equipo representó por primera vez a la recién nacida provincia de Las Tunas. Aquel equipo dirigido por Luis Cartón concluyó en el penúltimo lugar entre 18 elencos, con balance de 12 victorias y 37 derrotas. Desde entonces, fueron exactamente 12 las campañas con más reveses que triunfos, hasta que en la 1989-1990, bajo el mando de Frángel Reynaldo, los tuneros concluyeron con 25-23.

Aquel período de relativa estabilidad tuvo su punto álgido en la 91-92, cuando el mentor Reynaldo Sabido consiguió que sus jugadores finalizaran en el noveno puesto con 26 ganados y 21 perdidos. Eran los años del mejor staff que ha tenido Las Tunas en toda su historia, aunque la ofensiva y la defensa limitaron las aspiraciones de un elenco que llegó a quedarse a solo un paso de su primera postemporada.

Luego giraron las tornas y la crisis se trasladó hasta el montículo. De manera que volvieron las penurias y Las Tunas tocó fondo en la 41 Serie Nacional (2002), cuando ganó apenas 23 de los 90 juegos del calendario. Sin embargo, casi de inmediato una nueva generación comenzó a encontrar el camino: con Ángel Sosa y Rolando Ponce de León al mando, y ya bajo el mote de Leñadores, se lograron temporadas ganadoras.

Era la antesala del momento más grande en la historia del béisbol tunero, su primera clasificación a la etapa de play off, conseguida luego de alcanzar las 50 victorias y concluir en un histórico séptimo puesto bajo las órdenes de Ermidelio Urrutia.

Desde entonces, el equipo verdirojo ascendió hasta el sexto lugar en el 2012 (su mejor ubicación histórica), con Juan Miguel Gordo en el puesto de dirección de un equipo que elevó hasta 54 su récord de juegos ganados para una temporada.

A 40 años de su primer choque en los clásicos nacionales, el béisbol de Las Tunas comienza el 2017 con nuevas ideas en su renovada estructura de dirección. Y no podía arrancar de mejor manera que mirando al futuro, cuando este fin de semana inicien los play off finales de los campeonatos provinciales en las categorías sub-12 y 9-10 años.

* Datos estadísticos del MSc. Modesto Castelló Góngora

Dos cornadas muy difíciles de olvidar


El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A pesar del enorme espectáculo que fue para la afición de todo el país, más allá del torrente de emociones en el que se convirtió el primer play off de comodín del béisbol cubano, a los tuneros nos tocó una vez más sufrir con un equipo incapaz de manejar la presión extrema del momento, eliminado por los Toros de Camagüey y herido de muerte por dos cornadas que tardarán mucho en ser olvidadas por los fanáticos locales.

El desarrollo de la decisiva serie entre dos vecinos que se conocen sobradamente fue configurando la mutación de ambos elencos. Si los camagüeyanos salieron el pasado domingo visiblemente nerviosos a la grama del estadio Julio Antonio Mella, quizás debido a la gran juventud que prima en sus filas, los Leñadores se encargaron de permitirles gentilmente recuperar de a poco la confianza.

En la jornada dominical, los bateadores tuneros dejaron en circulación la escandalosa cifra de 15 corredores y, aunque ganaron colgados de los brazos de Yoelkis Cruz y Yudiel Rodríguez, lo cierto es que lo hicieron por un margen lo suficientemente estrecho como para dejar intactas las ganas de un equipo con 10 años de sed de victorias y una gran reserva de talento en su nómina.

En total, los dirigidos por Ermidelio Urrutia desperdiciaron hasta 37 hombres sobre las almohadillas y dejaron ¡siete! veces las bases llenas en solo tres juegos, cifras condicionadas por un line up inoperante en buena parte de sus turnos de mayor responsabilidad.

La nula oportunidad de los Leñadores fue condicionando entrada tras entrada su juego. Después de la primera mitad del segundo partido, los de verde y rojo perdieron la calma con la que habían superado en toda la línea al rival y dejaron crecer la inspiración agramontina, inflamada todo el tiempo por una afición entregada hasta la demencia.

INOPERANCIA OFENSIVA

Para cualquier equipo del mundo habría sido complicado ganar con los números que exhibió Las Tunas. Del primero al sexto turnos de su alineación, la columna vertebral del ataque, el rendimiento quedó muy lejos de lo que se podía esperar.

Además del buen accionar de Andrés Quiala, quien produjo de 10-4 e incluso pegó un importante cuadrangular, la notable excepción fue el receptor Rafael Viñales. El manatiense había avisado ya en la Serie Provincial, cuando conectó batazos claves para el histórico título de Manatí, aunque lo de la 56 Serie ha sido de escándalo.

Obligado a suplir la irreparable ausencia de Yosvani Alarcón, Viñales no solo fue un puntal a lo largo de toda la fase clasificatoria (nueve jonrones y 31 impulsadas), sino que se echó el equipo al hombro en el play off y encandiló a toda la familia del béisbol cubano. El enmascarado tunero produjo de 13-6 (462), con par de bambinazos, tres dobles e igual número de carreras remolcadas.

Hasta ahí las buenas noticias. Entre los turnos 1, 3, 5 y 6 del orden al bate tunero, se bateó de 47-8 en los tres choques, para un anémico promedio de 170 y un inaceptable número de fallos en momentos decisivos, que a la postre costaron las dos derrotas, la eliminación y la ausencia de béisbol en el “Mella” por los próximos 10 meses.

UN DESIERTO EN EL BULLPEN

Enfrentar una serie de eliminación con apenas cuatro lanzadores parecía una misión imposible y finalmente así fue. Sobre todo porque el bullpen tunero era un solar yermo, ausentes ya por motivos disciplinarios Diego Granado y José Adiel Moreno, y con un relevista clave como Yosbel Alarcón en una inexplicable baja forma deportiva. Del resto, en total seis serpentineros, poco esperaba una dirección que les permitió trabajar en apenas 64 entradas a lo largo de todo el Campeonato.

Reconvertido en apagafuegos, el zurdo Yudiel Rodríguez estuvo casi perfecto en el primer encuentro, pero no salió igual en el segundo y se quedó sin ver acción en el tercero. La razón por la cual no fue el relevista en el fatídico séptimo episodio del juego del miércoles solo la conoce el colectivo técnico del equipo, el mismo que demoró innecesariamente a un Alarcón castigado en demasía, hasta permitirles a los Toros tomar una insalvable ventaja de cuatro carreras.

De manera que casi todo se encomendó a los abridores, los tres de excelente labor. La fulgurante actuación de Yoelkis Cruz el pasado domingo se tradujo en la única victoria, mientras que Ubisney Bermúdez mereció alcanzar su triunfo 120 en Serie Nacionales y Alejandro Meneses respondió a la hora buena, cuando pocos confiaban en que trabajara con la madurez y la autoconfianza que mostró.

Del desastroso estado en el que llegó el pitcheo tunero a estas instancias decisivas habrá que sacar algunas lecciones. La más evidente está relacionada con la inclusión de algunos hombres que se sabía podrían aportar muy poco, en algún caso por la edad y los muchos años sin lanzar a este nivel, en otro porque ya había venido anteriormente de otra provincia a convertirse en un experimento fallido. Fuera del equipo quedaron otros muchachos jóvenes, quizás sin las herramientas necesarias para este nivel, pero en todo caso con el futuro que ya no tienen otros.

DEUDAS CON LA AFICIÓN

Puestos a resumir lo que ha sido esta temporada para Las Tunas, habría que destacar por encima de todo cuán lejos quedó el equipo de su principal objetivo, ubicarse entre los cuatro grandes, tal y como se propusieron a principios de temporada sus directivos.

Luego de un inicio prometedor, el primer contratiempo grave llegó en Matanzas, donde no solo sufrieron su primera barrida, sino que perdieron para el resto de la temporada a Yosvani Alarcón. Cuando se produjo su lamentable autoexpulsión, Alarcón bateaba 365, con seis jonrones y 13 impulsadas en solo 16 juegos. En el resto del calendario, su ausencia fue un fantasma que atormentó una y otra vez al conjunto, a pesar de la tremenda respuesta de Viñales.

Después, la inestabilidad de algunos abridores, la zozobra de los relevistas y en general el muy discutible manejo del pitcheo y del juego táctico del equipo (también ante Camagüey en el play off) se unieron a la baja forma de figuras imprescindibles dentro del grupo, que en muchos casos no asumieron el rol de líderes que les tocaba.

Para los Leñadores queda únicamente el consuelo de aspirar a la séptima plaza del Campeonato, enviar a Rafael Viñales, Jorge Johnson y Yoelkis Cruz al Juego de las Estrellas, y esperar que el resto de los clasificados escoja como refuerzos al mayor número posible de peloteros tuneros.

Yosvani Alarcón: “Le pido perdón a toda la afición cubana”


Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón no ha huido jamás de sus responsabilidades. Hace poco más de tres años, cuando recibió una muy dura sanción que le impidió asistir al III Clásico Mundial, aprovechó al máximo el tiempo fuera de los diamantes para crecer como persona y como jugador, hasta regresar y convertirse en uno de los más estables bateadores del béisbol cubano.

Saber levantarse una y otra vez ha sido una de las claves de una carrera que lo ha llevado hasta los puestos de más responsabilidad en la Selección Nacional. Por eso, tras protagonizar el pasado 29 de agosto un feo incidente en el estadio Victoria de Girón, por el cual deberá estar todo un año apartado del béisbol activo, el receptor internacional tunero no duda en reconocer cuánto se equivocó.

“Ante todo, quisiera aprovechar el momento para pedirle perdón al pueblo de Cuba, en especial al de Matanzas, que fue el que presenció todo allí en el estadio, y al de Las Tunas, que nunca ha dejado de darme su apoyo. Creo que sencillamente tuve un lapsus, me bloqueé un poco y hoy lo estoy reconociendo. Por eso les pido disculpas a todos”. Con palabras sencillas y el tono pausado de siempre, Alarcón ha vuelto a ser el mismo muchacho modesto que gana el respeto y el cariño de todos los que han llegado a conocerle.

Quizás por eso, la perplejidad haya sido la sensación más común entre quienes presenciaron el incidente con el lanzador Alexánder Rodríguez, relevista guantanamero que trabaja para el Matanzas. Inexplicable para algunos, pero revestido de un contexto que arroja un poco de luz sobre el conflicto. “Como todos saben, esto parte del jonrón que yo le di a Matanzas en la semifinal de la Serie pasada, cuando estuve de refuerzo con Pinar del Río. Seguro recuerdan que fue ante este lanzador y en el mismo estadio Victoria de Girón”, dice Alarcón antes de explicar desde sus percepciones lo ocurrido en el Palacio de los Cocodrilos, durante el tercer partido de la subserie Las Tunas-Matanzas.

“En ese juego yo salgo como emergente en el noveno inning. Cuando estoy en el círculo de espera, el pitcher que estaba trabajando era Yosvani Pérez, que todavía tenía ventaja de cuatro carreras y no creo que estuviera explotado ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando entro al cajón de bateo, veo al director del equipo de Matanzas que sale, llama precisamente al mismo pitcher al que le di el jonrón en los play off pasados, y hace algunos gestos y dice algunas cosas que me pareció estaban aludiendo a lo que había pasado en la postemporada anterior. Ya eso comenzó a darme qué pensar, porque te repito, no me parecía que hubiera muchas razones para sustituir al que estaba trabajando en ese momento. De hecho, un jonrón mío ni siquiera habría empatado el juego.

“Después el relevista hace sus lanzamientos de calentamiento y termina con algunos gestos que también se me hicieron un poco ofensivos, y todo eso se fue juntando, hasta conseguir bloquearme psicológicamente. Los que me conocen saben muy bien que no es mi estilo el alterarme rápido ni mucho menos, pero es que casualmente casi ningún pitcher me hace un primer lanzamiento por dentro, por lo general me trabajan hacia la esquina de afuera. Él le dice tres veces que no al cátcher y el lanzamiento es por dentro, que si realmente no llego a estar preparado para esa posibilidad me hubiera pegado en las manos. He visto varias veces el video y estoy convencido de eso”.

Lo sucedido después es bien conocido por todos. La agresión del receptor tunero fue televisada para todo el país y la sanción no se hizo esperar: 12 meses apartado del juego diario, una medida extremadamente dura, que sitúa su error al mismo nivel que el cometido en febrero de 2014 por el matancero Demis Valdés, quien debió enfrentar incluso un proceso penal por agredir con un bate al lanzador villaclareño Freddy Asiel Álvarez.

“Estoy seguro de que han sido un poco fuertes conmigo, pero bueno, es lo que está en las Reglas del béisbol revolucionario cubano. Las medidas disciplinarias que tenemos en Cuba son esas y tengo que atenerme a las consecuencias de mis actos. Sí te digo que me duele mucho, porque estoy en el mejor momento de toda mi carrera y voy a perderme de ayudar no solo al equipo de Las Tunas, con el que tengo un gran compromiso, sino incluso al equipo Cuba. Por eso me gustaría que alguien pudiera sentarse otra vez a evaluar si me pueden dar alguna oportunidad, que tengan en cuenta mi comportamiento en la Selección Nacional, algo que creo no se consideró a la hora de tomar la medida. Aclaro que no estoy justificando nada, estoy consciente de que cometí una indisciplina y eso merece una sanción, pero me gustaría que se tomara todo eso en cuenta, para ver si al menos puedo volver a jugar en esta temporada”.

La amarga experiencia vivida por Yosvani Alarcón podría dejarle fuera una vez más del Clásico Mundial, el evento más esperado por cualquier jugador en estos tiempos en los que el deporte de las bolas y los strikes ha estado ausente de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, al margen de cualquier otra consideración, como la posibilidad de reformar el Reglamento Disciplinario y que las sanciones sean por número de juegos y no por años, el más integral receptor cubano del momento sigue centrado en lo que mejor sabe hacer: dejarlo todo dentro del terreno de béisbol.

“Ahora mismo estoy tomando un descanso de 20 días, porque ha sido todo un año de constante juego y para un receptor es todavía más fuerte. Pero vengo todos los días a ver a mis compañeros de equipo, de hecho ya les pedí disculpas a todos, porque sé que el equipo se ha afectado un poco con mi ausencia. Ermidelio (Urrutia) me ha dado también tremendo apoyo y por eso la única manera de devolver esa confianza es incorporándome lo más rápido posible a los entrenamientos, como si estuviera participando plenamente en la Serie Nacional. Quiero mantenerme en forma, a la espera de si se toma alguna otra decisión”.

Califican a Yosvani Alarcón como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol


alarconQuizás por primera vez en su carrera, el tunero Yosvani Alarcón ha sido presentado como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol. Así lo hizo esta semana el sitio web oficial de la Liga Can-Am, al anunciar la presencia desde el próximo día 9 del equipo cubano, que enfrentará a los seis elencos de ese circuito independiente y al japonés Shikoku Island All-Stars.

Del mejor receptor de Cuba, la publicación destacó su poder al bate y la experiencia acumulada en varios eventos internacionales. No olvidemos que el jobabense viene de una temporada excepcional en la que encabezó con 20 vuelacercas a los sluggers de la 55 Serie Nacional y fue figura clave en el subtítulo de los Vegueros de Pinar del Río.

Además, Alarcón demostró ante el Tampa Bay Rays, de las Grandes Ligas, estar en condiciones de asumir incluso el tercer turno del equipo. En el histórico choque, efectuado el pasado marzo en La Habana, el tunero produjo un triple y un sencillo en cuatro turnos ante lanzadores de primer nivel mundial.

Con juegos que les llevarán indistintamente a territorios canadiense y estadounidense, los cubanos comenzarán su calendario este 9 de junio ante los Capitales de Québec y concluirán el 2 de julio, cuando enfrenten en un único partido a los japoneses.

Pestano, Valdés, Alarcón… el círculo infernal de Víctor Mesa (+vídeo)


Ariel Pestano, Luis Alberto Valdés, Yosvani Alarcón… El vía crucis de Víctor Mesa y sus Cocodrilos hacia un título nacional tiene sus propios demonios: tres hombres y sus jonrones estratosféricos, tres instantes inolvidables e igual número de dolorosos reveses (acaso injustos) para la tierra en la que obtuvo su inscripción de nacimiento el béisbol cubano.

Todo comenzó con el fatídico número 13 de Pestano, el 18 de junio de 2013, durante el quinto juego del play off final entre Villa Clara y Matanzas. En el sexto inning del choque, el considerado por muchos mejor receptor de la historia de la pelota cubana pegó un jonrón con bases llenas que dejó sin opciones a los de la Atenas de Cuba.

Su celebración, con dedicatoria incluida hacia la cueva de los Cocodrilos, estuvo marcada por una arbitraria marginación de la Selección Nacional y por su largo historial de enfrentamientos con Víctor, en la etapa de este como mentor villaclareño. El batazo tuvo cierto toque de “justicia divina” y puso fin a una sequía de títulos naranjas que se extendió por 18 años.

valdésEl segundo capítulo se escribió el 17 de abril de 2014. Su autor fue el torpedero Luis Alberto Valdés, quien igualmente encontró las almohadillas congestionadas y envió la bola más allá de los límites del terreno en el Victoria de Girón, para darle el tiro de gracia al elenco matancero. Fue en el sexto encuentro de la gran final, ganada 4-2 por las huestes de Alfonso Urquiola.

Y el círculo diabólico completó su tercera órbita alrededor de Víctor Mesa este 3 de abril, nuevamente con el Palacio de los Cocodrilos como escenario. En esta ocasión, el tunero Yosvani Alarcón fue el protagonista, solo unas semanas después de que el piloto del conjunto yumurino declinara incluirlo como refuerzo de su equipo.

El bambinazo de Alarcón, su número 20 de la temporada, no encontró corredores en circulación, pero fue suficiente para que los Vegueros de Pinar del Río avanzaran a su tercera final en seis años.

f0057359Tras el dramático desenlace, y luego de que este blog enjuiciara recientemente la reprobable conducta de Víctor Mesa, se han recibido aquí varios mensajes con un denominador común: aun cuando un alto por ciento de los cubanos preferiría no ver al manager de Matanzas levantar un título nacional, no pocos han expresado un sentimiento de compasión hacia ese hombre obsesionado con una meta que año tras año se le hace esquiva.

Porque si de las horas de desvelo y dedicación al juego dependiera, hace mucho tiempo que Víctor sería campeón de Cuba. Si solo bastara con su capacidad de rescatar del olvido al béisbol matancero y de premiar el esfuerzo casi sumiso de sus atletas, el polémico mentor habría ascendido ya a la cumbre de la Serie Nacional.

Pero, a todas luces, nada de eso es suficiente y la gloria yumurina tendrá que esperar. Quizás a que la fortuna cambie definitivamente de bando, a que sus peloteros sean los mejores sobre el terreno de una vez por todas, o a que los dioses a los que cada tanto apela Víctor, decidan romper finalmente el círculo infernal que lo aprisiona.