Teófilo y Alí, la leyenda de dos inmortales


Boxing legend Muhamad Ali (L) and Cuban boxing legend Teofilo Stevenson (R) spar jokingly in the Roberto Balado box ring in 1996Con un minuto de silencio en tributo a la memoria de Mohamed Alí comenzó la cuarta edición de la Copa Teófilo Stévenson in Memoriam, como símbolo de una amistad convertida en leyenda y saludada por el torneo que a lo largo de esta semana ha rendido homenaje al mejor boxeador amateur de todos los tiempos.

Quiso el destino que cuatro años después del fallecimiento de Teófilo, en el mismo mes de junio, dijera adiós el más grande púgil profesional de toda la historia. Los dos protagonistas de la malograda Pelea del Siglo, unidos por una sincera amistad, forman parte ya de la leyenda inmortal del deporte de los puños.

“Aunque en esa pelea yo le iba al mío, al corazón y a la pegada que tenía Teófilo, creo que ganó la afición mundial. De una posible rivalidad surgió una gran amistad, que duró hasta la muerte hace unas semanas de Alí. Donde quiera que estén, ahora están juntos de nuevo, como grandes campeones los dos”, afirma Genovevo Griñán, presidente del Comité Organizador de la Copa en sustitución de Alcides Sagarra, quien se encuentra convaleciente en la capital del país.

La presencia de varias figuras de la Preselección Nacional y de púgiles de Venezuela e Islas Mauricio le ha dado a esta edición un toque especial. Así lo cree el morocho Gabriel Maestre, campeón panamericano en Toronto 2015 y muy conocido entre los amantes del boxeo cubano por sus victorias ante el monarca olímpico Roniel Iglesias: “Los venezolanos estamos muy contentos de estar aquí y aunque en mi caso no pude pelear por una lesión que sufrí en el Cardín allá en La Habana, sí he estado mirando la gran calidad de los boxeadores. He visto dos de aquí de Las Tunas que son muy buenos y no sé cómo no están en la Preselección Nacional. Para nosotros ha sido un honor venir, ojalá el año que viene nos vuelvan a invitar, para homenajear a Teófilo, el más grande de todos, tres veces campeón mundial y olímpico. Todos los boxeadores del mundo conocemos su gran carrera y seguimos su ejemplo”.

Con similar respeto se pronuncia el también titular continental en Toronto, Andy Cruz, uno de los más talentosos boxeadores antillanos de la actualidad, quien tras ganar el boleto olímpico en los 56 kilogramos, debió ascender hasta los 64 por problemas con el peso. “La verdad es que Teófilo era un hombre admirable, no hay nadie que no lo recuerde con respeto, fue el campeón de los campeones cubanos. Es el segundo año que vengo a esta Copa, ya la otra vez conseguí el título en los 56 Kg, aunque ahora la calidad es mayor, hay buenos boxeadores cubanos y venezolanos, y eso me motiva mucho más. Además de hacer mayor el homenaje a Teófilo”, asegura.

Si bien la presencia internacional distingue la edición del 2016, lo cierto es que una verdadera constelación de estrellas del pugilismo cubano ha vuelto a prestigiar el evento, tal y como ha sucedido desde el 2013. Entre ellos, el campeón olímpico de Moscú 1980, Armandito Martínez, asegura que siempre es una motivación especial visitar la tierra natal de un hombre al que pudo llamar amigo.

“Yo tengo el orgullo de haber sido de sus compañeros de equipo en muchísimos eventos internacionales, así que imagínate cuántas cosas compartimos en todos esos años. Cuando Teófilo ganó los Juegos Olímpicos en Munich 72, yo era todavía un boxeador escolar y soñaba con algún día poder ser como él. Cinco años después entré al Equipo Nacional y a pesar de que era ya doble campeón olímpico, me sorprendió su modestia, la facilidad con la que te daba un consejo o un poco de ánimo.

“Por eso he venido a las cuatro ediciones de esta Copa que lleva el nombre del mejor boxeador cubano de todos los tiempos, y en esta ocasión estoy muy contento, porque allá en Puerto Padre le rendimos el homenaje que se merece, con la presencia de sus familiares, de todo su pueblo, de las autoridades de la localidad, además de nosotros, sus amigos y compañeros, y de grandes glorias deportivas como Javier Sotomayor, el Jabao Herrera, entre otros”, dice el avileño que ha visto a sus dos hijos escalar el cuadrilátero.

La pelea inmortal

Entre combate y combate, en medio de las largas jornadas eliminatorias, las tertulias son frecuentes entre hombres de la talla de Félix Savón, Mario Kindelán o los tuneros José Gómez y Damián Austin. Y si bien Armandito Martínez se atreve a afirmar que en realidad la mejor pegada que ha visto en su vida es la del colombiano Gómez, monarca estival en Moscú 80, lo cierto es que la conversación regresa una y otra vez a Teófilo.

“Todos guardamos alguna anécdota con Teófilo y en mi caso esos recuerdos son muchos por la relación tan estrecha que tenía con él”, afirma Genovevo Griñán, antes de revelar que fue “muy difícil enfrentar un momento como el del otro día, cuando estuvimos en el cementerio de Puerto Padre, donde descansan sus restos, porque ahí no estaba solo el gran campeón, sino el tremendo hombre que conocí, que visitó tantas veces mi casa, el hermano, padrino de mi primer hijo, el amigo inolvidable. Sin embargo, ese mismo día le pedí al resto de mis compañeros que no lo recordáramos con tristeza, porque la alegría fue una de sus principales virtudes. Yo lo recuerdo siempre sonriendo hasta el final”.

Alguno recuerda también aquella ocasión en la que se encontró en Isla de la Juventud a un obrero sin zapatos e hizo esperar a todos más de dos horas, hasta que regresó de la habitación del hotel con un par nuevo que le regaló sin reparos. Pero lo cierto es que en estas cinco jornadas de remembranzas el tema más recurrente ha sido la llamada Pelea del Siglo, cuando estuvieron a punto de enfrentarse dos verdaderas fuerzas de la naturaleza.

“Los atletas del Equipo Nacional hablamos mucho con nuestros entrenadores de aquel posible combate entre Stévenson y Alí. Los que vieron a Teófilo en sus mejores tiempos dicen que en los entrenamientos era todavía más impresionante y que el resultado de esa pelea habría dependido únicamente de la forma en que se organizara, porque Alí estaba acostumbrado a 15 rounds y Stévenson a solo tres”, asegura Andy Cruz.

Por su parte, Armandito Martínez opina desde la posición de quien presenció en primera fila la historia: “Yo viví muy de cerca todo lo que rodeó a ese combate, porque estuve en el tope de 1978 contra Estados Unidos en el Madison Square Garden y allí todos hablaban de esa pelea. A 15 rounds hubiera sido muy difícil, por la preparación física, pero con Teófilo todo era posible.”

Finalmente, el venezolano Gabriel Maestre se suma al debate: “Yo veo muchos vídeos de grandes boxeadores y he visto peleas de los dos. Alí era un artista encima del cuadrilátero, pero lo que hacía Stévenson era impresionante. Con la experiencia que tengo después de todos estos años, te digo que en igualdad de condiciones ninguno habría podido noquear al otro. Habría sido la mejor pelea de la historia del boxeo”.

 

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¿Mayweather y Pacquiao en el boxeo olímpico de Río 2016?


Floyd Mayweather Jr. permanece invicto como profesional. El búlgaro Todorov, bajo los cinco aros hace 20 años, fue el último hombre que le pudo derrotar. (AP Photo/Eric Jamison)

Floyd Mayweather Jr. permanece invicto como profesional. El búlgaro Todorov, bajo los cinco aros hace 20 años, fue el último hombre que le pudo derrotar. (AP Photo/Eric Jamison)

Aunque por el momento parece apenas una posibilidad remota, el boxeo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el próximo verano, podría admitir a púgiles profesionales, incluyendo a superestrellas como Floyd Mayweather o Manny Pacquiao.

De acuerdo con la agencia Reuters, el debut olímpico del pugilismo profesional ha estado siempre en los planes del presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA), Wu Ching-kuo, un arquitecto taiwanés que, paradójicamente, destacó como atleta de baloncesto en su país.

El dirigente señaló en una reunión de su Asociación en Gran Bretaña, que los criterios de elegibilidad olímpica pueden ser modificados en breve, tanto como en la propia cita que sostiene ahora mismo en Londres, si bien luego deberán ser ratificados por la Comisión Ejecutiva.

Bajo la dirección del asiático, la AIBA ha organizado desde 2011 las Series Mundiales, de carácter semiprofesional, además de introducir el boxeo femenino en el programa de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Al parecer, a Wu le preocupa que el boxeo es “el único deporte sin sus profesionales en los Juegos. El COI y las Federaciones queremos que estén los mejores. De acuerdo con nuestros estatutos es posible realizar el cambio de forma inmediata. Es, además, el 70 aniversario de la AIBA y queremos hacer algo especial”.

Sin embargo, son muchas las voces escépticas que se han escuchado en las últimas horas, esgrimiendo una amplia variedad de argumentos contrarios a la idea, entre ellos el hecho de que el proceso de clasificación olímpica está ya muy avanzado, con varios atletas en posesión del boleto a la Ciudad de la Alegría que no podrían ser apartados de manera arbitraria.

Además, otros obstáculos gigantescos se interponen entre los deseos de Wu y la implementación inmediata de una medida que cambiaría por completo el panorama del boxeo olímpico. Sin ir más lejos, no pocos ponen en dudas que los púgiles profesionales, acostumbrados a sacar tajadas millonarias de sus selectivos combates, accedan a arriesgar su integridad física y su prestigio en una competición que no generaría beneficios económicos directos.

Por el momento, la organización que rige el deporte de los puños ha borrado la palabra “amateur” de su nombre, y una suerte similar han corrido los protectores de cabeza y las camisetas. Igualmente, no se considera profesional a quien haya disputado menos de 15 combates con remuneración.

Las palabras de Wu Ching-kuo ante la prensa británica, por soñadoras o descabelladas que puedan parecer, no dejan de ser una declaración de intenciones de alguien que llegó al poder con la meta de unir al boxeo profesional con el olímpico.

Para un país como Cuba, que cifra buena parte de sus esperanzas olímpicas en los puños de su equipo campeón del último torneo del Orbe y submonarca de la pasada Serie Mundial, será importante mantenerse al tanto de los acontecimientos en las próximas semanas.

En el plano meramente del espectáculo, millones de fanáticos de todo el mundo se preguntan si toda esta ola de especulación podría terminar con la vuelta de Floyd Mayweather a los Juegos. El mejor púgil del mundo podría unir a sus títulos mundiales en cinco categorías el oro en peso pluma que se le escapó en Atlanta 1996, cuando fue derrotado por el búlgaro Serafim Todorov.

 

Teófilo Stévenson regresa a casa


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(Con información de Orlando Leyva Almaguer)

Los restos del tricampeón olímpico y mundial Teófilo Stévenson Lawrence descansan ya en el Cementerio Municipal de la ciudad tunera de Puerto Padre, hasta donde fueron trasladados este jueves por sus más cercanos familiares. En cumplimiento de su voluntad expresa, el mejor boxeador amateur de la historia hizo el último viaje a casa, para ser custodiado por el mismo pueblo que lo vio nacer y convertirse en una leyenda del pugilismo mundial.

Teófilo regresa a la tierra en la que dio sus primeros pasos sin poder imaginar que la fuerza telúrica de sus golpes sacudiría hasta sus cimientos el boxeo del orbe. Vuelve a la Villa Azul de Cuba para estar más cerca de su Delicias querido -el pequeño pueblo donde nació y al que hizo universal-, y para reposar al lado de sus padres, Teófilo y Dolores.

Nacido el 29 de marzo de 1952 y fallecido el 11 de junio del 2012, a la edad de 60 años, Teófilo Stévenson fue una verdadera fuerza de la naturaleza, con una de las pegadas más contundentes que se recuerden a cualquier nivel y que le permitió coronarse en los Juegos Olímpicos de Munich ´72, Montreal ´76 y Moscú ´80.

Aquel inolvidable tercer asalto en Munich ante Duane Bobick, cuando la publicitada “esperanza blanca” vio rota una cadena de 62 triunfos, tras ir a parar tres veces a la lona, quedará para siempre en la memoria del pueblo cubano, que recuerda a “Teo” no solo como el más grande de todos sus púgiles, sino como el hombre esencialmente humano que fue. Teófilo, o simplemente “Pirolo” para sus amigos, escogió vivir sus seis décadas a plenitud, muy cerca siempre de millones de compatriotas, convencido de que eran un tesoro más valioso que los muchos dólares con los que una y otra vez intentaron comprarlo.

 

Cuerpo a cuerpo con Alcides Sagarra


alcides-segarra02A sus 78 años y tras una vida completamente consagrada al boxeo, el Dr. Alcides Sagarra Carón esgrime su condición de Héroe del Trabajo de la República de Cuba y padre fundador de la Escuela Cubana de Boxeo como virtudes apenas accesorias de una existencia ajena al descanso.

Cinco décadas al frente del temido Equipo Nacional han sido suficientes para que de sus manos broten nada menos que 32 campeones olímpicos, 63 titulares mundiales absolutos y otros tantos de cadetes. Sin embargo, detrás de las cifras más impresionantes que pueda mostrar un preparador en todo el planeta, se esconden miles y miles de días en los que el sol lo encontró siempre de pie, pendiente de algún detalle técnico, celoso de los gramos de más de alguno de sus privilegiados discípulos.

Tantos años después, las leyendas boxísticas de los tricampeones estivales Félix Savón y Teófilo Stévenson le deben a él buena parte de su historia, aunque para quien asume el reto de entablar un diálogo con el casi octogenario entrenador queda claro que el proceso de aprendizaje se produjo también en sentido inverso.

Porque, mientras improvisa su apabullante monólogo, Alcides Sagarra se convierte en el clásico fajador, en un tirador incansable de verbos altisonantes y frases hechas, que detiene con un seco jab al incauto interlocutor que pretende interrumpirlo. “¿Pero tú no oyes lo que te estoy diciendo?”, repite sin apenas escuchar la pregunta o la observación, antes de sorprender con un recto al mentón que recuerda al púgil profesional que fue allá por los años 50 y que de vez en vez va cargado de toda la sabiduría acumulada en su constante deambular por los más encumbrados escenarios del mundo.

“El boxeo cubano necesita de este tipo de torneos, porque estamos en un momento de cambio y no hacemos nada con entrenar y entrenar. Si no te mides con el contrario, no puedes saber a qué nivel estás, si has avanzado, si la preparación es buena, no sabes si los jueces están actuando bien”, afirma en el instante mismo en que Las Tunas clausura la II Copa Teófilo Stévenson.

“En la actualidad es más importante que nunca saber que el boxeo no es solo tirar golpes. Con los últimos cambios a las reglas hay que saber nadar entre dos aguas, hay que saber cuándo lanzarse o irse atrás, tienes que tener la picardía para agarrar cuando hay que hacerlo, pero siempre respetando el espíritu del Reglamento”, agrega, mientras devela los sueños de un hombre que aun hoy no pierde de vista el futuro: “Viendo lo que hemos logrado llevando esta Copa hasta los municipios, yo pido que se haga un torneo de boxeo en cada provincia una vez al mes, eso serían 12 veces al año. Y te pido que todos los domingos, en una parte de la mañana, cada municipio de Cuba organice un cartel. Yo te aseguro que los resultados serían mucho mejores.”

stevenson-sagarra-savonA estas alturas del exigente combate, el magullado oponente que grabadora en mano recibe semejante andanada debe hacer gala de toda la paciencia del mundo, porque Alcides divaga mientras se mueve incesantemente por un ring que solo él puede ver, palpar, sentir. Un respiro minúsculo deja servida la oportunidad para terciar con el tema de la Serie Mundial y el tope ante los Estados Unidos, sin dudas rodeado por una gran carga de morbo.

“Yo no sé por qué tú me preguntas de eso. ¿Tú de verdad crees que los americanos nos van a ganar? Si crees eso, tú estás loco. Yo no te puedo decir cuántas les vamos a ganar, ni como está el equipo, porque yo ya no estoy allí con ellos. Cuando yo esté allí, si me llevan, entonces te digo. Yo no sé si va a ser 3-2 o 5-0, pero estoy seguro de que les vamos a ganar, si no, no trabajo. El boxeo cubano nunca ha trabajado para otra cosa que no sea ganar. Es más, no importa el resultado, los cubanos nunca perdemos, porque para derrotarnos hay que sacar candela encima del ring. Nunca vas ver que un boxeador cubano se acobarde, porque eso no es lo que les hemos enseñado. Y si les hemos ganado a todo el mundo (en la Serie Mundial), cómo vamos a ir allá a perder con los americanos”. Sagarra se apasiona, los decibeles aumentan y lo cierto es que el anciano vital que se niega a bajar (o a que lo bajen) del cuadrilátero enseña su evidente frustración ante esa especie de exilio que entraña el inocuo título de “Asesor” al que le han condenado.

Él, en cambio, prefiere permanecer en la esquina, cerca del combate, pendiente de los campeones de mañana. “En la Serie Mundial hemos visto a varios muchachos jóvenes. Algunos nos preguntan por qué los llevamos ahí, contra figuras más experimentadas… yo les voy a responder a ellos en el 2016, cuando todos esos muchachitos ya sean campeones”, asegura mientras le hecha una ojeada al reloj y a quienes le han esperado por casi media hora para saludar, como buscando un argumento que le permita cerrar de la mejor manera el combate con el periodista.

“Mira, déjame decirte algo. La primera vez que yo salí de Cuba fue a Japón, a los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. ¿Y tú sabes dónde son los Juegos del 2020? En Tokio… vamos a ver si llego a esa Olimpíada. Yo creo que me voy a pasar, porque mi abuela se murió con 119 años, mi mamá de 104 y mi papá de 89. Yo, si me muero, me voy a morir de 3 mil años”, afirma rotundo, se ríe con una carcajada muy suya y se va sin esperar veredicto alguno: sabe que a estas alturas no existe rival que le pueda derrotar.

¡Que no nos quiten la pelea!


Teófilo Stevenson es el mejor boxeador amateur de la historia.

Teófilo Stevenson es el mejor boxeador amateur de la historia.

Los ecos de la primera copa Teófilo Stévenson in Memóriam no terminan de apagarse en la tierra natal del tres veces campeón olímpico y mundial, y ya la Federación Cubana de Boxeo se las ha arreglado para lanzar un efectivo golpe bajo, que constituye casi el acta de defunción de una bonita idea a la que apenas han dejado nacer.

Se trata del anuncio en días recientes de un torneo cuadrangular que homenajeará el próximo año al legendario púgil tunero y al que serían convocadas las primeras potencias del Planeta, según informó Eduardo Limonta, secretario de la entidad.

Limonta adelantó que Cuba pretende invitar a equipos de Rusia, Ucrania y Kazajstán -junto a la Mayor de las Antillas las primeras potencias mundiales-  para efectuar una lid de alto nivel como antesala del tradicional “Giraldo Córdova Cardín”.

Aunque no definió la sede, el funcionario habló de un certamen desligado del que acaba de efectuar aquí su primera edición: “Las Tunas está desarrollando ahora una Copa para homenajear a su ídolo y nosotros como Federación vamos a desarrollar un torneo en el 2014 en el cual van a participar las tres mejores potencias del mundo en estos momentos, junto al equipo cubano.

“la Federación Cubana de Boxeo se las ha arreglado para lanzar un efectivo golpe bajo, que constituye casi el acta de defunción de una bonita idea a la que apenas han dejado nacer”

“Al invitar a los primeros países del ránking mundial estamos buscando que los equipos tengan la mayor cantidad de campeones olímpicos y mundiales”,  dijo Limonta, quien aseguró que el evento cuenta con “el apoyo de la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA)” y, de paso, legitimó un fulminante derechazo que pone en conteo de protección a la idea de internacionalizar el homenaje de los tuneros a Teófilo.

Porque, más allá de que el propósito de potenciar el boxeo local pueda seguir adelante desde cada comunidad de Las Tunas, lo cierto es que la presencia en La Habana de los cuatro mejores conjuntos del orbe dejaría en un lúgubre plano secundario a la segunda edición de la Copa.

Y, en este caso, quedar relegados implicaría seguramente menos interés de patrocinar la competencia, por lo que regresarían los sempiternos problemas económicos y se haría extremadamente difícil asegurar una calidad mínima en materia competitiva.

No menos preocupantes resultan las declaraciones del presidente del Inder, Cristian Jiménez, quien destacó la importancia del “futuro torneo internacional por equipos Teófilo Stévenson in Memóriam, como tributo al mejor púgil cubano de la historia.

“Queremos prepararlo como un evento de máximo nivel, para ponerlo a la altura del nombre que lleva”, señaló Jiménez en un encuentro con la prensa nacional, sin percatarse de que el nombre del Campeón ya prestigia una competencia y, por lo tanto, no es necesario crear otra.

De manera que las autoridades de la provincia deberían exigir el respeto que merece la recién instaurada copa Teófilo Stévenson y evaluar la posibilidad de asumir una lid que, sin desechar el espíritu de potenciar la masividad del deporte de los puños en cada rincón tunero, estaría verdaderamente acorde con la enorme historia escrita por el Gigante de Delicias.

No existe mejor escenario para universalizar el tributo al más grande boxeador amateur de todos los tiempos que el sitio donde dijo adiós al deporte activo un cuarto de siglo atrás, la misma tierra que hace seis décadas lo vio nacer.

Cinco asaltos con la Historia


  • Esquina Caliente asume un entrañable cuerpo a cuerpo con cinco glorias del boxeo cubano, presentes en la recién efectuada primera copa Teófilo Stévenson. El hombre esencialmente humano que fue, se dibuja en el recuerdo de quienes compartieron grandes momentos con el Gigante de Delicias.
Con su eterna costumbre de saltar las cuerdas, Teófilo estará siempre encima del ring.

Con su eterna costumbre de saltar las cuerdas, Teófilo estará siempre encima del ring.

A poco más de una hora de viaje hacia el norte de Las Tunas, el pueblecito de Delicias vive con ese orgullo tan propio de ciertos parajes excepcionales: en su reducida geografía acoge no solo a la mayor fábrica de azúcar de Cuba, sino, sobre todo, al sitio donde le nació a la historia del boxeo mundial el más grande pugilista amateur de todos los tiempos.

Y aunque en plena ciudad de Las Tunas, en el centro mismo de la polideportiva Leonardo McKenzie Grant se encuentra el último cuadrilátero que hace ya 25 años sintió el peso del tricampeón olímpico Teófilo Stévenson, lo cierto es que el programa de la Copa que lleva su nombre habría estado incompleto sin un viaje de regreso a los orígenes, a donde comenzó a forjarse la leyenda.

Hasta el lugar exacto en el que dio sus primeros pasos, sin poder imaginar que la fuerza telúrica de sus golpes sacudiría hasta sus cimientos el boxeo mundial, llegaron varios de los más encumbrados representantes del deporte de los puños en el país.

“El hombre esencialmente humano que fue Teófilo Stévenson, se dibuja en el recuerdo de quienes compartieron grandes momentos con el Gigante de Delicias”

La ilustre comitiva visitó la antigua casa de “Teo” y, más tarde, en las inmediaciones del estadio de béisbol del poblado, estaría en el sitio donde el futuro campeón entrenaba, cuando un rústico cuadrilátero a ras de suelo era el precario pedestal sobre el que se empinaban sus deseos de competir y ganar. Allí, mientras la lluvia se empeñaba en hacer acto de presencia, Esquina Caliente comenzó el intercambio con buena parte de la historia viva del boxeo cubano.

Maestro de baile

Con la misma seguridad que escaló el ring aquel día de 1968, cuando se convirtió en el primer medallista olímpico del boxeo revolucionario, el monarca mundial Rolando Garbey remonta su memoria varias décadas atrás.

“Una de las cosas que siempre recordaré es cómo nosotros trabajamos con Teófilo para que boxeara mejor. Cuando él llega al equipo, por entonces en los 75 kilogramos, carecía de coordinación en sus movimientos. Por eso el ya fallecido Enrique Regüeiferos y yo tuvimos que enseñarlo a bailar”, dice Garbey y abre las puertas a la remembranza en torno al hombre con el que todos los presentes atesoran algún momento memorable.

“Por aquella época –continúa- había una orquesta que se llamaba NeoSon y nosotros lo poníamos a bailar con su música; y aunque por un tiempo se le quedó el nombrete de Neo y fueron muchas las bromas del resto de los muchachos, lo cierto es que a partir de ahí comenzó a boxear con mayor facilidad”.

Dormir el sueño del campeón

Ya abiertas de par en par las puertas de tantos recuerdos, el profesor Sarbelio Fuentes, formador de infinidad de campeones, se suma entre risas al recuento: “Lo que pocos saben es que era bastante dormilón. Podíamos estar en medio de unos Juegos Olímpicos y a la hora de comenzar a entrenar había que salir a buscar a Teófilo. Siempre lo encontrábamos en la cama y por eso Alcides (Sagarra) decidió que a él había que levantarlo dos horas antes. Pero más allá de la anécdota, él le aportaba mucho al equipo, no solo por el gran atleta que era, sino por la alegría que contagiaba a todos en cada momento”.

El que noquea primero, gana

En términos semejantes de admiración y respeto se pronuncia el titular olímpico de Montreal 1976, Jorge Hernández: “Yo lo conocí después de la Olimpíada de Munich. A veces se ponía ahí a mirarte cuando tirabas y después te decía lo que estabas haciendo mal, cómo tenías que golpear. Era un amigo de todos, muy cariñoso. Claro, tampoco éramos santos, siempre hacíamos nuestras diabluras. Recuerdo que en muchos torneos internacionales nos retábamos, para ver quién era el que noqueaba más rápido. Y aunque con Teófilo era casi imposible competir, nos poníamos para eso y algunas veces los pesos más bajitos salíamos ganadores, no te creas”.

De Cuba y del mundo

Con una sencillez que asombra, el tricampeón olímpico Félix Savón se mantiene pendiente de cada detalle, aquí ayudando a montar el ring, allá saludando a los muchos que se le acercan. Más tarde, observa con detenimiento a los niños que exhiben sus habilidades encima del cuadrilátero, acaso acechado por la nostalgia.

“le aportaba mucho al equipo, no solo por el gran atleta que era, sino por la alegría que contagiaba a todos en cada momento”

El seis veces titular mundial, excepcional sucesor del Gigante de Delicias, no ha tenido dudas al afirmar que “era de Cuba y del mundo. El que no ha oído hablar de Teófilo no ha vivido”.

Es el mismo hombre que, tras conocer la muerte de Stévenson, reconocería estar afligido, incrédulo ante la noticia: “Todavía no me acostumbro, Teófilo me dio un ejemplo de patriotismo”.

Un símbolo de Cuba

stevenson2El Dr. Alcides Sagarra es el alma de la primera copa Teófilo Stévenson in Memóriam. Omnipresente, se asegura de que todo salga bien y defiende a capa y espada el homenaje al más distinguido de sus discípulos.

El fundador de la Escuela Cubana de Boxeo recuerda a menudo el Mundial de Reno 1986, en Estados Unidos, cuando organizó un par de sparrings entre Savón y Stévenson, a quien considera “un verdadero símbolo para el pueblo”.

Durante el primero, en el campo de entrenamientos de Isla de la Juventud, Savón conectaría dos o tres buenos golpes iniciales. Luego de un descanso, Stévenson pegaba un fuerte golpe que provocaría el conteo de protección, aunque finalmente la mejor condición física del guantanamero terminaba por imponerse.

El segundo sería ya en Reno y esta vez –ha dicho Sagarra- Stévenson consiguió una combinación de golpes que hicieron sangrar y caer sobre las cuerdas a Savón. Tras detener la pelea, el carismático entrenador le susurraría a quien estaba llamado a ocupar el sitio dejado por la veteranía del tunero: “Puedes jugar con el león mientras está dormido, pero si se despierta te va a querer comer”.

Así, en la memoria de sus amigos y compañeros más cercanos, en el corazón de quienes se enorgullecen de compartir la misma Patria chica, Teófilo ha estado por estos días más presente que nunca. En su Delicias natal, cinco grandes escalaron juntos el ring de la historia, un sentido tributo al legendario campeón.