Cuatro décadas de Las Tunas en la Serie Nacional


Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

El año que acaba de comenzar no debe ser uno más para el béisbol tunero. En este 2017 celebraremos los 40 años del debut de Las Tunas en Series Nacionales, un lapso de tiempo que si bien ha puesto a prueba la fidelidad de la afición, ha reservado igualmente momentos inolvidables, victorias espectaculares y un gran número de jugadores que han alcanzado ya la categoría de ídolos locales.

Porque no ha sido precisamente un cuento de hadas lo vivido en estas cuatro décadas. Los equipos tuneros debieron acumular muchas horas de sol y cientos de derrotas antes de comenzar a regalar alegrías a sus seguidores.

Han sido numerosas las temporadas difíciles, de escasos triunfos y demasiados reveses, en las que el único asidero para sus fanáticos fue degustar de primera mano el talento, entre muchos otros, de hombres como Gregorio Pérez y Félix Núñez; Ermidelio Urrutia, José Miguel Báez y Juan Carlos Pérez; Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso, Osmani Urrutia, Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz y Yosvani Alarcón.

Todos ellos, herederos de una tradición que data de mucho antes, cuando estas tierras vieron a jugadores de la talla de Cleveland “Chiflán” Clark o Manuel “Chino” Hidalgo, según nos recuerda el maestro Juan Emilio Batista Cruz.

Aquí comenzó Guillermo “Willy” Miranda el camino que luego lo conduciría hasta las Grandes Ligas norteamericanas. Considerado por muchos el mejor defensor del campo corto en la historia del béisbol cubano, se desempeñó entre 1951 y 1959 con los Yankees de Nueva York, los Senadores de Washington, los Medias Blancas de Chicago y los Orioles de Baltimore.

De Las Tunas salieron igualmente el zurdo Orlando Peña, quien lanzó en 14 temporadas con ocho equipos de la Major League Baseball, y el receptor Orlando de Jesús McFarlane, jugador de los Piratas de Pittsburg, los Tigres de Detroit y los Ángeles de California.

Pero fue en la temporada 1977-1978 que un equipo representó por primera vez a la recién nacida provincia de Las Tunas. Aquel equipo dirigido por Luis Cartón concluyó en el penúltimo lugar entre 18 elencos, con balance de 12 victorias y 37 derrotas. Desde entonces, fueron exactamente 12 las campañas con más reveses que triunfos, hasta que en la 1989-1990, bajo el mando de Frángel Reynaldo, los tuneros concluyeron con 25-23.

Aquel período de relativa estabilidad tuvo su punto álgido en la 91-92, cuando el mentor Reynaldo Sabido consiguió que sus jugadores finalizaran en el noveno puesto con 26 ganados y 21 perdidos. Eran los años del mejor staff que ha tenido Las Tunas en toda su historia, aunque la ofensiva y la defensa limitaron las aspiraciones de un elenco que llegó a quedarse a solo un paso de su primera postemporada.

Luego giraron las tornas y la crisis se trasladó hasta el montículo. De manera que volvieron las penurias y Las Tunas tocó fondo en la 41 Serie Nacional (2002), cuando ganó apenas 23 de los 90 juegos del calendario. Sin embargo, casi de inmediato una nueva generación comenzó a encontrar el camino: con Ángel Sosa y Rolando Ponce de León al mando, y ya bajo el mote de Leñadores, se lograron temporadas ganadoras.

Era la antesala del momento más grande en la historia del béisbol tunero, su primera clasificación a la etapa de play off, conseguida luego de alcanzar las 50 victorias y concluir en un histórico séptimo puesto bajo las órdenes de Ermidelio Urrutia.

Desde entonces, el equipo verdirojo ascendió hasta el sexto lugar en el 2012 (su mejor ubicación histórica), con Juan Miguel Gordo en el puesto de dirección de un equipo que elevó hasta 54 su récord de juegos ganados para una temporada.

A 40 años de su primer choque en los clásicos nacionales, el béisbol de Las Tunas comienza el 2017 con nuevas ideas en su renovada estructura de dirección. Y no podía arrancar de mejor manera que mirando al futuro, cuando este fin de semana inicien los play off finales de los campeonatos provinciales en las categorías sub-12 y 9-10 años.

* Datos estadísticos del MSc. Modesto Castelló Góngora

La estatura de Fidel


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Foto: Rey Betancourt (Tiempo 21)

Un cuarto de siglo ha transcurrido desde que Ermidelio Urrutia tuviera la noche más impresionante de su carrera deportiva. En el juego final del torneo beisbolero de los Juegos Panamericanos La Habana 1991, el jobabense bateó de 6-6 y conectó tres jonrones, para convertirse en el jugador más valioso del choque por el título ante Puerto Rico.

Sin embargo, más allá de que semejante proeza no ha sido aún igualada, lo verdaderamente especial fue el encuentro con Fidel, aquella breve conversación en la que Urrutia pudo comprender la estatura inmensa del líder revolucionario: “Cuando me fue a entregar la medalla, al parecer comprobando mi pequeña estatura, me dijo sonriendo: `¿Tú pensabas llenar esas gradas de pelotas? Yo pensaba que tú eras un gigante´. Luego me hizo bajar del podio hasta su lado y me puso la mano en el hombro, como para medirme. `¿De dónde saca tanta fuerza?´, le preguntó a Kindelán, y este le respondió: `Comandante, él saca la fuerza del corazón”.

Ermidelio asegura que en estos días tan difíciles ha comprendido mejor el significado de aquellas palabras: “Desde entonces he tratado de estar a la altura de ellas y ser un verdadero gigante, un gigante de ideas, de compromiso, de crecerme en los momentos difíciles, inspirado en la fidelidad a su ejemplo”.

El campeón olímpico de Barcelona 1992 afirma que “Fidel nos ha llevado a ser lo que somos y ahora nos toca ser mejores que antes. Por eso tiene tanta importancia la firma del concepto de Revolución, que es un acto de reafirmación y de compromiso con él y con Raúl. Creo que nosotros podemos hacer mucho más y a eso estamos llamados si queremos abarcar todo lo que abarcaba la voluntad de Fidel”.

Sus años como uno de los jardineros titulares del mejor equipo Cuba de todos los tiempos, le permitieron al tunero atesorar infinidad de momentos al lado del Comandante: “Lo recuerdo como alguien muy cercano. Uno iba con la duda de cómo comportarse y siempre era él quien rompía el hielo con una sonrisa, una jarana. Por eso, aunque han sido días muy duros y Fidel es una presencia que no se acaba, llevo la tristeza por dentro, porque a pesar de tantos momentos difíciles, la imagen que tengo de él es esa, la de su alegría y su jovialidad. Llevo mi tristeza en el corazón y será infinita, para siempre, pues los encuentros con él me enseñaron que no importa la estatura que tengamos: si tenemos un corazón gigante, es el corazón quien manda”.

Dos cornadas muy difíciles de olvidar


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A pesar del enorme espectáculo que fue para la afición de todo el país, más allá del torrente de emociones en el que se convirtió el primer play off de comodín del béisbol cubano, a los tuneros nos tocó una vez más sufrir con un equipo incapaz de manejar la presión extrema del momento, eliminado por los Toros de Camagüey y herido de muerte por dos cornadas que tardarán mucho en ser olvidadas por los fanáticos locales.

El desarrollo de la decisiva serie entre dos vecinos que se conocen sobradamente fue configurando la mutación de ambos elencos. Si los camagüeyanos salieron el pasado domingo visiblemente nerviosos a la grama del estadio Julio Antonio Mella, quizás debido a la gran juventud que prima en sus filas, los Leñadores se encargaron de permitirles gentilmente recuperar de a poco la confianza.

En la jornada dominical, los bateadores tuneros dejaron en circulación la escandalosa cifra de 15 corredores y, aunque ganaron colgados de los brazos de Yoelkis Cruz y Yudiel Rodríguez, lo cierto es que lo hicieron por un margen lo suficientemente estrecho como para dejar intactas las ganas de un equipo con 10 años de sed de victorias y una gran reserva de talento en su nómina.

En total, los dirigidos por Ermidelio Urrutia desperdiciaron hasta 37 hombres sobre las almohadillas y dejaron ¡siete! veces las bases llenas en solo tres juegos, cifras condicionadas por un line up inoperante en buena parte de sus turnos de mayor responsabilidad.

La nula oportunidad de los Leñadores fue condicionando entrada tras entrada su juego. Después de la primera mitad del segundo partido, los de verde y rojo perdieron la calma con la que habían superado en toda la línea al rival y dejaron crecer la inspiración agramontina, inflamada todo el tiempo por una afición entregada hasta la demencia.

INOPERANCIA OFENSIVA

Para cualquier equipo del mundo habría sido complicado ganar con los números que exhibió Las Tunas. Del primero al sexto turnos de su alineación, la columna vertebral del ataque, el rendimiento quedó muy lejos de lo que se podía esperar.

Además del buen accionar de Andrés Quiala, quien produjo de 10-4 e incluso pegó un importante cuadrangular, la notable excepción fue el receptor Rafael Viñales. El manatiense había avisado ya en la Serie Provincial, cuando conectó batazos claves para el histórico título de Manatí, aunque lo de la 56 Serie ha sido de escándalo.

Obligado a suplir la irreparable ausencia de Yosvani Alarcón, Viñales no solo fue un puntal a lo largo de toda la fase clasificatoria (nueve jonrones y 31 impulsadas), sino que se echó el equipo al hombro en el play off y encandiló a toda la familia del béisbol cubano. El enmascarado tunero produjo de 13-6 (462), con par de bambinazos, tres dobles e igual número de carreras remolcadas.

Hasta ahí las buenas noticias. Entre los turnos 1, 3, 5 y 6 del orden al bate tunero, se bateó de 47-8 en los tres choques, para un anémico promedio de 170 y un inaceptable número de fallos en momentos decisivos, que a la postre costaron las dos derrotas, la eliminación y la ausencia de béisbol en el “Mella” por los próximos 10 meses.

UN DESIERTO EN EL BULLPEN

Enfrentar una serie de eliminación con apenas cuatro lanzadores parecía una misión imposible y finalmente así fue. Sobre todo porque el bullpen tunero era un solar yermo, ausentes ya por motivos disciplinarios Diego Granado y José Adiel Moreno, y con un relevista clave como Yosbel Alarcón en una inexplicable baja forma deportiva. Del resto, en total seis serpentineros, poco esperaba una dirección que les permitió trabajar en apenas 64 entradas a lo largo de todo el Campeonato.

Reconvertido en apagafuegos, el zurdo Yudiel Rodríguez estuvo casi perfecto en el primer encuentro, pero no salió igual en el segundo y se quedó sin ver acción en el tercero. La razón por la cual no fue el relevista en el fatídico séptimo episodio del juego del miércoles solo la conoce el colectivo técnico del equipo, el mismo que demoró innecesariamente a un Alarcón castigado en demasía, hasta permitirles a los Toros tomar una insalvable ventaja de cuatro carreras.

De manera que casi todo se encomendó a los abridores, los tres de excelente labor. La fulgurante actuación de Yoelkis Cruz el pasado domingo se tradujo en la única victoria, mientras que Ubisney Bermúdez mereció alcanzar su triunfo 120 en Serie Nacionales y Alejandro Meneses respondió a la hora buena, cuando pocos confiaban en que trabajara con la madurez y la autoconfianza que mostró.

Del desastroso estado en el que llegó el pitcheo tunero a estas instancias decisivas habrá que sacar algunas lecciones. La más evidente está relacionada con la inclusión de algunos hombres que se sabía podrían aportar muy poco, en algún caso por la edad y los muchos años sin lanzar a este nivel, en otro porque ya había venido anteriormente de otra provincia a convertirse en un experimento fallido. Fuera del equipo quedaron otros muchachos jóvenes, quizás sin las herramientas necesarias para este nivel, pero en todo caso con el futuro que ya no tienen otros.

DEUDAS CON LA AFICIÓN

Puestos a resumir lo que ha sido esta temporada para Las Tunas, habría que destacar por encima de todo cuán lejos quedó el equipo de su principal objetivo, ubicarse entre los cuatro grandes, tal y como se propusieron a principios de temporada sus directivos.

Luego de un inicio prometedor, el primer contratiempo grave llegó en Matanzas, donde no solo sufrieron su primera barrida, sino que perdieron para el resto de la temporada a Yosvani Alarcón. Cuando se produjo su lamentable autoexpulsión, Alarcón bateaba 365, con seis jonrones y 13 impulsadas en solo 16 juegos. En el resto del calendario, su ausencia fue un fantasma que atormentó una y otra vez al conjunto, a pesar de la tremenda respuesta de Viñales.

Después, la inestabilidad de algunos abridores, la zozobra de los relevistas y en general el muy discutible manejo del pitcheo y del juego táctico del equipo (también ante Camagüey en el play off) se unieron a la baja forma de figuras imprescindibles dentro del grupo, que en muchos casos no asumieron el rol de líderes que les tocaba.

Para los Leñadores queda únicamente el consuelo de aspirar a la séptima plaza del Campeonato, enviar a Rafael Viñales, Jorge Johnson y Yoelkis Cruz al Juego de las Estrellas, y esperar que el resto de los clasificados escoja como refuerzos al mayor número posible de peloteros tuneros.

Béisbol cubano: Yoelkis le pone la primera cruz a los Toros


Foto: István Ojeda Bello

Foto: István Ojeda Bello

Otra descomunal salida de Yoelkis Cruz y un relevo casi perfecto del zurdo Yudiel Rodríguez condujeron hoy a Las Tunas a victoria de 2×0 ante los Toros de Camagüey, en el primer choque del play off de comodín, que define uno de los boletos a la segunda fase de la 56 Serie Nacional de Béisbol.

Como tantas otras veces, Cruz tuvo un arranque dubitativo y los Toros amenzaron con tomar el mando en las dos primeras entradas. Sin embargo, el tunero se refugió en su control para completar 7,0 entradas sin boletos, sumar su octavo éxito de la temporada y situar a su equipo a solo un paso de la etapa élite del béisbol cubano.

Cada instante del choque estuvo revestido de presión. Ambos equipos salieron al estadio Julio Antonio Mella sabiendo qué se jugaban y desde el principio se pudo apreciar que la juventud de los agramontinos podía ser un factor de peso en el resultado final. De la ansiedad de los bateadores contrarios sacó provecho Yoelkis, quien apeló más de una vez a su pronunciado slider fuera de la zona de bateo para ponchar a cuatro y espaciar siete jits.

Menos suerte tuvo el abridor camagüeyano José Ramón Rodríguez, quien se presentó en la Hoguera de los Leñadores con balance de 7-2 y excelente efectividad de 2,30, pero no pudo pasar de la tercera entrada. Con mucho mejores números en función de relevista (5-0, PCL de 0.38 y WHIP de 0.68) que como iniciador (2-2/ 3.77/1.32), el joven serpentinero estuvo todo el tiempo encima de un volcán que no entró en erupción únicamente por la inoperancia de los bateadores locales con compañeros en circulación.

Hasta 15 corredores tuneros quedaron en las almohadillas, a la espera de un remolque que solo se produjo a la altura del tercer capítulo, cuando Ernesto F. Lalana empujó con sencillo al jardín izquierdo la primera anotación del juego. La segunda de los Leñadores llegó en la cuarta entrada, ya frente a los envíos del relevista Arbelio Quiroz, quien no pudo controlar sus envíos y propició que el veloz Héctor Castillo aprovechara un wild pitch para anotar la segunda y última carrera del encuentro.

Los Toros necesitaron utilizar a cinco lanzadores, entre ellos el zurdo Dariel Góngora y el apagafuegos Frank Madam, quienes se combinaron para mantener en el juego a su equipo. Sin embargo, los visitantes nunca pudieron concretar el repunte, pues tras la salida de Yoelkis Cruz por completar el número máximo de lanzamientos (120), el zurdo Yudiel Rodríguez se presentó en gran forma.

Rodríguez ponchó a tres bateadores en 2,0 capítulos y, además de apuntarse el salvamento, quedó habilitado para trabajar el próxima martes, cuando el parque Cándido González de la capital agramontina acoja el segundo partido del play off.

El mentor Ermidelio Urrutia anunció para ese crucial choque al veterano Ubisney Bermúdez, quien tiene foja de 5-3 y efectividad de 3.74. Por su parte, el camagüeyano Orlando González debe utilizar al derecho Yariel Rodríguez, quien ha gando cinco juegos en siete decisiones y lanza para 2.92 carreras limpias por encuentro.

 

Béisbol cubano: Alejandro Meneses y Ernesto Lalana llevan a Las Tunas a los play off de comodín


Dánel Castro y Ernesto Lalana fueron claves en la victoria de Las Tunas. / Foto: Ángel Luis Santiesteban.

Dánel Castro y Ernesto Lalana fueron claves en la victoria de Las Tunas. / Foto: Ángel Luis Santiesteban.

Un cañonazo al jardín central del camarero Ernesto F. Lalana dejó tendidos este miércoles a los Huracanes de Mayabeque y le dio a Las Tunas una peleada victoria de 4×3 que le abre las puertas de los play off de comodín, por un puesto en la fase élite de la 56 Serie Nacional de Béisbol.

El partido había sido sellado por lluvia el pasado 21 de agosto a la altura del segundo episodio, cuando los mayabequenses ganaban 1×0. En la reanudación, los Huracanes arrancaron con fuerza y no tardaron en ampliar la ventaja: iniciando el tercer episodio ante el abridor José Adiel Moreno, el antesalista Michael González conectó un doble contra el muro del jardín izquierdo que remolcó par de carreras y obligó a Ermidelio Urrutia a apelar temprano al relevista Alejando Meneses.

El espigado serpentinero lanzó un relevo para recordar y se apuntó su cuarta victoria de la temporada. En 6,1 entradas de labor, a Meneses no le hicieron carreras y le batearon apenas tres jits, además de propinar seis ponches y no conceder bases por bolas.

Por el bando contrario, el derecho José Norbelis Betancourt caminó sin problemas hasta el sexto episodio, cuando permitió un jonrón de Dánel Castro que despertó a la ofensiva local. En esa propia entrada, ya frente al relevista Reynier Rodríguez, un elevado de sacrificio del inicialista Frank Muir situó a los Leñadores a solo una anotación del empate.

Sin embargo, los miles de aficionados que asistieron al estadio Julio Antonio Mella debieron esperar hasta el octavo inning, cuando el receptor Rafael Viñales igualó el choque con su octavo vuelacercas de la campaña, conectado al primer lanzamiento del cerrador y derrotado Richard Aguilera.

La definición llegó en la parte baja del noveno capítulo. Después de un out, el jardinero central Yuniesky Larduet se anotó jit en toque de bola, se fue hasta la intermedia por rodado de Andrés Quiala y anotó la carrera decisiva por cohete al central de Lalana.

Con 23 victorias y 21 reveses, Las Tunas culmina en el séptimo puesto y enfrentará ahora a los Toros de Camagüey en un play off de tres juegos a ganar dos, por una plaza entre los seis conjuntos que avanzarán a la segunda fase del Campeonato.

Antes, los Leñadores deberán completar su calendario ante los Azucareros de Villa Clara, en un choque que definirá si son los naranjas o los Cachorros de Holguín quienes obtengan el cuarto boleto de acceso directo a la etapa élite de la 56 Serie Nacional.

 

Yosvani Alarcón: “Le pido perdón a toda la afición cubana”


Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón no ha huido jamás de sus responsabilidades. Hace poco más de tres años, cuando recibió una muy dura sanción que le impidió asistir al III Clásico Mundial, aprovechó al máximo el tiempo fuera de los diamantes para crecer como persona y como jugador, hasta regresar y convertirse en uno de los más estables bateadores del béisbol cubano.

Saber levantarse una y otra vez ha sido una de las claves de una carrera que lo ha llevado hasta los puestos de más responsabilidad en la Selección Nacional. Por eso, tras protagonizar el pasado 29 de agosto un feo incidente en el estadio Victoria de Girón, por el cual deberá estar todo un año apartado del béisbol activo, el receptor internacional tunero no duda en reconocer cuánto se equivocó.

“Ante todo, quisiera aprovechar el momento para pedirle perdón al pueblo de Cuba, en especial al de Matanzas, que fue el que presenció todo allí en el estadio, y al de Las Tunas, que nunca ha dejado de darme su apoyo. Creo que sencillamente tuve un lapsus, me bloqueé un poco y hoy lo estoy reconociendo. Por eso les pido disculpas a todos”. Con palabras sencillas y el tono pausado de siempre, Alarcón ha vuelto a ser el mismo muchacho modesto que gana el respeto y el cariño de todos los que han llegado a conocerle.

Quizás por eso, la perplejidad haya sido la sensación más común entre quienes presenciaron el incidente con el lanzador Alexánder Rodríguez, relevista guantanamero que trabaja para el Matanzas. Inexplicable para algunos, pero revestido de un contexto que arroja un poco de luz sobre el conflicto. “Como todos saben, esto parte del jonrón que yo le di a Matanzas en la semifinal de la Serie pasada, cuando estuve de refuerzo con Pinar del Río. Seguro recuerdan que fue ante este lanzador y en el mismo estadio Victoria de Girón”, dice Alarcón antes de explicar desde sus percepciones lo ocurrido en el Palacio de los Cocodrilos, durante el tercer partido de la subserie Las Tunas-Matanzas.

“En ese juego yo salgo como emergente en el noveno inning. Cuando estoy en el círculo de espera, el pitcher que estaba trabajando era Yosvani Pérez, que todavía tenía ventaja de cuatro carreras y no creo que estuviera explotado ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando entro al cajón de bateo, veo al director del equipo de Matanzas que sale, llama precisamente al mismo pitcher al que le di el jonrón en los play off pasados, y hace algunos gestos y dice algunas cosas que me pareció estaban aludiendo a lo que había pasado en la postemporada anterior. Ya eso comenzó a darme qué pensar, porque te repito, no me parecía que hubiera muchas razones para sustituir al que estaba trabajando en ese momento. De hecho, un jonrón mío ni siquiera habría empatado el juego.

“Después el relevista hace sus lanzamientos de calentamiento y termina con algunos gestos que también se me hicieron un poco ofensivos, y todo eso se fue juntando, hasta conseguir bloquearme psicológicamente. Los que me conocen saben muy bien que no es mi estilo el alterarme rápido ni mucho menos, pero es que casualmente casi ningún pitcher me hace un primer lanzamiento por dentro, por lo general me trabajan hacia la esquina de afuera. Él le dice tres veces que no al cátcher y el lanzamiento es por dentro, que si realmente no llego a estar preparado para esa posibilidad me hubiera pegado en las manos. He visto varias veces el video y estoy convencido de eso”.

Lo sucedido después es bien conocido por todos. La agresión del receptor tunero fue televisada para todo el país y la sanción no se hizo esperar: 12 meses apartado del juego diario, una medida extremadamente dura, que sitúa su error al mismo nivel que el cometido en febrero de 2014 por el matancero Demis Valdés, quien debió enfrentar incluso un proceso penal por agredir con un bate al lanzador villaclareño Freddy Asiel Álvarez.

“Estoy seguro de que han sido un poco fuertes conmigo, pero bueno, es lo que está en las Reglas del béisbol revolucionario cubano. Las medidas disciplinarias que tenemos en Cuba son esas y tengo que atenerme a las consecuencias de mis actos. Sí te digo que me duele mucho, porque estoy en el mejor momento de toda mi carrera y voy a perderme de ayudar no solo al equipo de Las Tunas, con el que tengo un gran compromiso, sino incluso al equipo Cuba. Por eso me gustaría que alguien pudiera sentarse otra vez a evaluar si me pueden dar alguna oportunidad, que tengan en cuenta mi comportamiento en la Selección Nacional, algo que creo no se consideró a la hora de tomar la medida. Aclaro que no estoy justificando nada, estoy consciente de que cometí una indisciplina y eso merece una sanción, pero me gustaría que se tomara todo eso en cuenta, para ver si al menos puedo volver a jugar en esta temporada”.

La amarga experiencia vivida por Yosvani Alarcón podría dejarle fuera una vez más del Clásico Mundial, el evento más esperado por cualquier jugador en estos tiempos en los que el deporte de las bolas y los strikes ha estado ausente de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, al margen de cualquier otra consideración, como la posibilidad de reformar el Reglamento Disciplinario y que las sanciones sean por número de juegos y no por años, el más integral receptor cubano del momento sigue centrado en lo que mejor sabe hacer: dejarlo todo dentro del terreno de béisbol.

“Ahora mismo estoy tomando un descanso de 20 días, porque ha sido todo un año de constante juego y para un receptor es todavía más fuerte. Pero vengo todos los días a ver a mis compañeros de equipo, de hecho ya les pedí disculpas a todos, porque sé que el equipo se ha afectado un poco con mi ausencia. Ermidelio (Urrutia) me ha dado también tremendo apoyo y por eso la única manera de devolver esa confianza es incorporándome lo más rápido posible a los entrenamientos, como si estuviera participando plenamente en la Serie Nacional. Quiero mantenerme en forma, a la espera de si se toma alguna otra decisión”.