Crónicas Clásicas: Cinco razones para el desastre


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Carlos Martí apostó todo a Lázaro Blanco y el granmense estuvo muy lejos del nivel que mostró en el Campeonato Cubano y en la Serie del Caribe / Foto: EFE

Un sistema de gestión obsoleto, las constantes deserciones y un larguísmo etcétera que apunta directamente a las endebles bases de nuestro béisbol, han desembocado en la penúltima crisis tras la abrupta eliminación de Cuba en el IV Clásico Mundial.

Apenas unos minutos después de haber sufrido ante Holanda la mayor humillación del béisbol cubano en toda su historia, el mentor Carlos Martí aseguraba a la prensa que “los rivales han sido superiores, lo demás sería justificarnos… si se perdió por nocao o no, es derrota igual”.

Y, como en casi todos los momentos del IV Clásico Mundial de Béisbol, el veterano mentor granmense se equivocó por completo. No es una derrota más el fuera de combate que nos endosó la diabólica maquinaria naranja, ya especializada en el sádico oficio de hacernos sufrir hasta lo indecible.

La despedida de Cuba con derrota de 14×1 es también el revés de una época, un tiro de gracia al orgullo de la afición cubana, acostumbrada a que sus equipos despertaran admiración allá donde rompían a jugar un béisbol construido casi en secreto dentro de nuestras viejas fábricas de producir y moldear un talento mostrado luego al mundo con indisimulada ostentación.

Esta vez, los más de 150 países a los que llega la señal televisiva del Clásico han sido testigos de una masacre cultural en toda regla, la de una nación conocida por sus tulipanes, el fútbol y la estatura descomunal de su gente, dándole una paliza beisbolera a otra en la que precisamente ese deporte es casi cuestión de seguridad nacional. Fue un tirón importante en el lento proceso de ir desgarrando sin pausas a esa pieza clave de la cubanía que aquí llamamos pelota.

Porque la realidad es que de los 16 equipos que iniciaron la carrera en el actual torneo, solo China, y quizás Australia, fueron inferiores a esta versión desdibujada del “Cuba”.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Así:

higinio1. Un sistema desbordado por las circunstancias: Los problemas del béisbol cubano están mucho más allá de nombres y momentos puntuales. En realidad se trata de un sistema de formación, desarrollo y gestión que ha demostrado no estar a la altura de los tiempos que corren, y que estaba ya defectuoso en los tiempos en los que arrasábamos con equipos amateurs de todo el mundo.

La irrupción en 1999 de los profesionales en el béisbol internacional y la inexplicable resistencia interna al cambio, comenzaron a forjar la crisis que vivimos hoy. Después de perder ante Holanda en 2011 la Copa del Mundo, de ni siquiera llegar a la final de los dos últimos Juegos Panamericanos y de asistir como actores de reparto a torneos como el III Clásico Mundial, el Premier 12 y tres de cuatro Series del Caribe; es hora de que rindan cuentas quienes debían cuidar de la pasión mayor de los cubanos.

Por ende, sería inaceptable que el señor Higinio Vélez, y junto a él buena parte de quienes nos han metido en este sendero sin salida, conservaran sus cargos por cuatro años más de sinsabores. La mirada está puesta ahora en los Juegos Olímpicos de Tokío 2020 y ese es un empeño demasiado grande como para seguir en la misma dinámica inmovilista de la última década.

JoseAbreuAlfredoDespaigneWorldBaseballClassic20132. La sangría eterna: Se especula que desde principios de los años 60 del pasado siglo, una cifra superior al medio millar de peloteros cubanos ha abandonado el país en busca de otros horizontes. Algunos listas publicadas hablan de unos 400, de los cuales el 80 por ciento ha salido de la Isla en los años más recientes. Solo en 2015, la cifra ascendió a 102 jugadores de todas las edades.

Hace un año, eran casi 100 los peloteros nacidos en Cuba que habían firmado algún contrato con organizaciones de Grandes Ligas y actualmente juegan en ese béisbol un campeón de Serie Mundial, cinco seleccionados alguna vez al Juego de las Estrellas y un Novato del Año de la Liga Nacional.

Todos ellos han sido formados y desarrollados en Cuba, con los escasos recursos de nuestras escuelas de Alto Rendimiento, y su ausencia en los torneos domésticos y en la Selección Nacional es sencillamente irreparable. Al margen de las deudas del trabajo en la base o la desactualización técnico-metodológica de muchos entrenadores, el béisbol cubano no está en condiciones de formar el relevo de tanto talento en fuga.

Unas semanas atrás, Higinio Vélez reconoció que se negocia con Major League Baseball la reinserción futura de estos jugadores en los equipos nacionales, un propósito confirmado recientemente en Japón por Rob Manfred, Comisionado de MLB. La concreción de ese afán depende en primera instancia de que desaparezcan o se flexibilicen las absurdas leyes del bloqueo contra nuestro país, pero también de un cambio de mentalidad interno que asuma a esos atletas como parte del fenómeno migratorio que traspasa a esta sociedad en todos los sentidos.

Yoenis-Cespedes-WBC20093. El “Cuba” más pobre: Como consecuencia del argumento anterior, el equipo presentado esta vez es por mucho el menos fuerte en la historia del Clásico Mundial. El conjunto subcampeón del 2006 incluyó verdaderas estrellas como Ariel Pestano, Frederich Cepeda, Pedro Luis Lazo, Eduardo Paret, Yuliesky Gurriel, Michel Enríquez, Osmani Urrutia o Alexei Ramírez; mientras que en el 2009 estuvimos representados otra vez por los seis primeros, además de Yoenis Céspedes, Alfredo Desapaigne, Norge Luis Vera, Héctor Olivera y Aroldis Chapman.

En la edición del 2013, la nómina incluyó a actuales jugadores de Grandes Ligas como José Dariel Abreu, Yasmani Tomás, Raicel Iglesias y Guillermo Heredia. Ahora, en cambio, llegamos a Japón con un único segunda base, del nivel de Carlos Benítez, un torpedero debutante a sus 36 años y un jardinero derecho de solo 19, con muchos defectos técnicos y un apellido sonoro. Dependimos, además, de un tercer bate como Frederich Cepeda, seleccionado por MLB el mejor pelotero en la historia de los Clásicos, pero muy lejos de la gran estrella que fue (bateó 067 y no impulsó carreras).

En cuando al pitcheo, baste decir que el supuesto as del equipo, Lázaro Blanco, no rebasó las cinco entradas de labor en dos salidas cruciales. De los demás, poco y malo que agregar, con la única excepción de Vladimir Baños.

4. Mentalidad de equipo menor: Ya desde la planificación de la competencia, la dirección del equipo se puso como meta clasificar dentro del único grupo realmente flojo de la lid y comenzó a trasmitir un mensaje equivocado a sus jugadores. Luego, tomó todas las malas decisiones posibles, solo para ratificar su punto. Carlos Martí merece respeto por sus años y su título de campeón nacional, pero la gestión del colectivo técnico que encabezó fue sencillamente desastrosa.

Clasico-Cub-vs-Jpn-08-580x387“El juego era el de ayer”, decían los peloteros cubanos en el banco cuando Holanda comenzó a batear con desenfreno y no paró hasta echarnos a palos del Clásico. Los jugadores se referían al choque contra Japón, perdido 8×5 el pasado martes, quizás debido a la necedad de no utilizar a los teóricos mejores lanzadores ante un equipo al que el Alto Mando cubano dio por invencible desde el principio.

Así, asistimos con impotencia a un verdadero aquelarre táctico: las dos derrotas frente a los japoneses estaban “planificadas”; frente a un equipo chino con nivel de Series Provinciales, colocamos nada menos que a Vladimir Baños, el único pítcher que demostró estar en buena forma; y el manejo de las alineaciones fue esperpéntico, prolongando hasta la crueldad la humillación de Cepeda y hasta lo inconcebible la inoperancia de Benítez, entre otros titubeos, rezagos de prepotencia o afanes de seguir agradeciendo el título conseguido por los Alazanes en la 56 Serie.

En este sentido, dos ejemplos: Yosvani Alarcón debió perderse casi toda la primera ronda para poder demostrar por enésima vez que es el receptor titular, pues madero en mano solo le supera Despaigne y a la defensa, a pesar de nuestros queridos colegas de la prensa nacional, está al nivel del sobrevalorado y locuaz Frank Camilo Morejón. Y Yoanis Yera, el pitcher que más veces fue llamado al box (como si del mismísimo Pedro Luis Lazo se tratara) es por el momento líder en derrotas (2), carreras limpias permitidas (7) y bases por bolas concedidas (7).

5. Preparación deficiente: Carlos Lois, Jefe Técnico del béisbol cubano, deberá aclarar cómo se realizó la preparación de un equipo que mostró tantas lagunas. La extensa gira asiática apenas dio resultados, con cinco derrotas en siete juegos y un tráiler de lo que vendría.

entenzaPunto y aparte para el pitcheo. Los entrenadores Orelvis Ávila y Ciro Silvino Licea, con poca y ninguna experiencia a este nivel, fueron incapaces de hacer llegar a su staff en plena forma a la cita más importante de los últimos cuatro años.

En total, fueron 30 las bases por bolas regaladas, a cinco por choque. El descontrol por un lado y la ausencia de comando, por otro, dejaron desnudos a nuestros lanzadores frente a bateadores de escaso, bueno y excepcional nivel. En todos los casos, salieron perdedores los nuestros, incapaces de rebasar las 90 millas por hora.

Finalmente, la labor de scouting solo le funcionó a los rivales. Luego de cuatro años de supuesto estudio de los contrarios, los hombres encargados de hacer ese trabajo por nuestra parte ni siquiera fueron capaces de comprender que los chinos no eran contendientes para malgastar a Baños y utilizar a Vladimir García, Moinelo y Lahera. Precisamente, los serpentineros que debieron trabajar el primer día frente a Japón, cuando Cuba perdió la oportunidad de arrancar con el pie derecho un torneo que en definitiva vino a engrosar el ya abultado archivo de nuestros naufragios beisboleros.

 

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Califican a Yosvani Alarcón como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol


alarconQuizás por primera vez en su carrera, el tunero Yosvani Alarcón ha sido presentado como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol. Así lo hizo esta semana el sitio web oficial de la Liga Can-Am, al anunciar la presencia desde el próximo día 9 del equipo cubano, que enfrentará a los seis elencos de ese circuito independiente y al japonés Shikoku Island All-Stars.

Del mejor receptor de Cuba, la publicación destacó su poder al bate y la experiencia acumulada en varios eventos internacionales. No olvidemos que el jobabense viene de una temporada excepcional en la que encabezó con 20 vuelacercas a los sluggers de la 55 Serie Nacional y fue figura clave en el subtítulo de los Vegueros de Pinar del Río.

Además, Alarcón demostró ante el Tampa Bay Rays, de las Grandes Ligas, estar en condiciones de asumir incluso el tercer turno del equipo. En el histórico choque, efectuado el pasado marzo en La Habana, el tunero produjo un triple y un sencillo en cuatro turnos ante lanzadores de primer nivel mundial.

Con juegos que les llevarán indistintamente a territorios canadiense y estadounidense, los cubanos comenzarán su calendario este 9 de junio ante los Capitales de Québec y concluirán el 2 de julio, cuando enfrenten en un único partido a los japoneses.

Béisbol cubano: Táctica y estrategia


las_tunas_vs_isla_juventud_0026(2)En 1948, los Indios de Cleveland asombraron al mundo del béisbol, luego de  colocar a tres jugadores entre la inicial y la intermedia para defender ante el poderoso bateador zurdo Ted Williams, quien promedió 344 en 19 temporadas y ganó dos veces la triple corona con los Medias Rojas de Boston.

El hoy miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas, autor de 521 jonrones y 17 veces elegido al Juego de las Estrellas, no solo continuó pegándole con fuerza a la bola hacia la parte derecha del terreno, sino que esgrimió un argumento inapelable: “la cantidad de defensores es irrelevante si yo consigo batear un jonrón”.

Pero la solución aportada por los Indios no quedó en la anécdota. En realidad, la iniciativa de la “tribu” abrió nuevos horizontes a un deporte que hasta aquel momento había estado marcado casi exclusivamente por el talento de sus practicantes.

Las soluciones tácticas a las múltiples complejidades del béisbol lo han enriquecido desde entonces, hasta el punto de que no pocos autores las consideran como la esencia misma de esta disciplina. Sin embargo, y de acuerdo con el Dr. Eduardo Martín Saura, “en Cuba la pelota se distingue por el empleo de la fuerza a la ofensiva y el poco uso de la rapidez en combinaciones tácticas entre el bateador y los corredores, jugadas ofensivas y defensivas sustentadas en esquemas tácticos tradicionales, entre otras características.”

Al margen de aseveraciones científicamente sustentadas, el aficionado medio puede llegar a similares conclusiones con la simple observación de los partidos que animan la Serie Nacional. El deficiente corrido de las bases, el abuso del toque de bola, la ausencia de buenos robadores y un muy discutible manejo de los lanzadores son algunos de los lastres que han terminado por sumir al campeonato nacional en su etapa más gris. Y surge entonces una molesta interrogante: después de siglo y medio de práctica, ¿jugamos bien al béisbol en Cuba?

Evolucionar para ganar

En los últimos años, la televisión cubana ha mostrado al menos en dos ocasiones la exitosa película Moneyball. Protagonizada por el icónico Brad Pitt, la cinta cuenta la historia de Billy Beane, mánager general de los Atléticos de Oakland, quien revolucionó el béisbol de Grandes Ligas aplicando la teoría de Bill James en torno al uso en el deporte de materias como la matemática, la estadística e, incluso, la economía.

Bajo esos presupuestos, los modestos Atléticos consiguieron durante varios años ser competitivos ante equipos de mayor poderío económico; y aunque no alcanzaron el sueño de coronarse, al menos cumplieron el objetivo de cambiar radicalmente la manera de entender el juego.

Hoy, todos los equipos de las Grandes Ligas recurren a los números y a la tecnología para potenciar sus posibilidades de éxito. Al respecto, James asegura que “en el mundo del béisbol hay dos montañas de material, en una mano tenemos la tradición, cosas que se han dicho durante años y años. En la otra mano tenemos una enorme cantidad de números. Los estadísticos tienen un objetivo, saber cómo SON las estadísticas. A mí eso no me interesa, yo lo que quiero es saber qué SIGNIFICAN las estadísticas.”

De manera que la visión interpretativa del béisbol es la que rige hoy el accionar en las ligas más fuertes del mundo. Y al mismo tiempo, esta dicotomía hace las veces de espejo de la pelota nacional actual: por un lado, aún en mayoría, los tradicionalistas que aplican conceptos anticuados y se resisten al cambio y a la experimentación basada en la tecnología; y de otro, una minoría que ha comenzado a asociar su juego con tendencias modernas como la sabermetría, que intenta hacer un béisbol más cercano a los tiempos que vivimos.

Leña al fuego

Y ahora, volvamos a la pregunta de marras: ¿jugamos bien al béisbol? Y añadamos otra, aun más polémica: ¿en qué cara de la moneda situamos a Las Tunas?

Las respuestas se antojan sencillas, aunque en materia de nuestro deporte nacional nada parece serlo. Hace solo unas semanas, cierto periodista de una publicación nacional aseguró en las pantallas de Tele Rebelde que “el problema de Las Tunas es que no sabe jugar bien al béisbol”. La aseveración, por descarnada, provocó una ola de rechazo entre muchas personas cercanas al equipo tunero que participa en la 55 Serie. En realidad, se profirieron ofensas de todo tipo hacia un colega que, más allá de ciertos matices y absolutismos, expresó un criterio como mínimo respetable.

Porque solo tres días después, los Leñadores viajaron hasta Pinar del Río y mostraron ante las cámaras de la televisión cuántas fisuras tiene aún su juego táctico. En aquella ocasión fue sobre todo el corrido de las bases, aunque antes había sido la discutible utilización del pitcheo y esta semana, frente a los Piratas de Isla de Juventud, nuevamente por la pequeña pantalla y con todo el país como testigo, el equipo sufrió un apagón técnico-táctico imposible de obviar.

De modo que no hay problemas en reconocerlo: no se juega un buen béisbol en Cuba, al menos no el que deberíamos practicar luego de tantas décadas de historia; y, claro, no lo hacemos bien en Las Tunas, una de la provincias que se ha quedado detrás en la incorporación de aspectos como la sabermetría, por citar un ejemplo.

Y no se trata de desatar una nueva cacería de brujas, ni buscar culpables de culpas menores, sino de ir a la esencia misma del problema: necesitamos establecer finalmente una estrategia común a todas las categorías de la pelota tunera, en la cual se potencie el trabajo técnico desde la perspectiva de la táctica como conglomerado que agrupa no solo a las diversas respuestas de jugadores y técnicos ante cada acción de juego, sino también a todo tipo de tendencias actuales en cuanto a sistemas de entrenamiento, preparación psico-pedagógica del atleta y uso adecuado de los avances sabermétricos y, en un sentido más amplio, tecnológicos.

Sacar al béisbol cubano del siglo XX y subirlo al tren de la modernidad es una tarea impostergable. Mientras más temprano lo entiendan quienes todavía hacen resistencia al cambio, más rápido comenzarán a verse los resultados en un contexto que apunta al intercambio cada vez más habitual con los principales centros de poder del béisbol mundial.

A fin de cuentas, el gran Ted Williams no entendió nunca esta necesidad y, si bien su espectacular carrera lo ubica hoy entre los 10 más grandes bateadores de todos los tiempos, lo cierto es que a nivel colectivo jamás pudo ganar una Serie Mundial. De hecho, los Medias Rojas se habían coronado por última vez en 1918 y no fue hasta el 2004 que volvieron a reinar. Curiosamente, lo consiguieron luego de contratar a Bill James como asesor y apegarse por completo a sus concepciones modernas de ver y jugar al béisbol.

Joan Carlos Pedroso y su segunda juventud: Jonrón decisivo en victoria de Los Mochis


CanerosPedrosoA sus 36 años, Joan Carlos Pedroso parece haber regresado a los 18, cuando era considerado el mejor pelotero juvenil del mundo y prometía ser una de las grandes figuras del béisbol cubano.

Era finales de los 90 y el tunero llegaba a las Series Nacionales en medio de un mar de expectativas, luego de haber amasado un impresionante currículo, lleno de premios colectivos e individuales con los equipos cubanos en categorías menores. Venía de encabezar una generación en la que sobresalían igualmente el entonces torpedero Michel Enríquez y el corpulento receptor Yosvani Peraza. Nada menos.

Sin embargo, unas veces las continuas lesiones y otras sus modestas actuaciones internacionales, no le permitirían desplegar por completo el arsenal de talento que todos apreciaban. Aun así, el tunero es el máximo jonronero activo de la pelota nacional, con 300 vuelacercas. Y aunque quizás nunca más vista el uniforme de Las Tunas, para la historia del equipo verdirrojo dejó siete temporadas de más de 20 vuelacercas, incluyendo la de 2010, en la que alcanzó topes de su carrera, con un total de 29 bambinazos y 83 carreras impulsadas en solo 74 juegos.

Después de protagonizar una sonada polémica con el exmanager de Las Tunas, Juan Miguel Gordo, y quedar fuera de la nómina de los Leñadores en la temporada 2013-2014, Pedroso se fue a probar suerte a la Liga Italiana, donde compartió aventura con su amigo Norberto González como los únicos jugadores de experiencia en el Nettuno II, segundo equipo de la ciudad más beisbolera de la península itálica. Rodeado de atletas imberbes y con una forma física en la que todavía pesaban sus constantes problemas de sobrepeso y, por ende, sus lesiones de rodillas; Joan Carlos pasó sin penas ni glorias por un circuito que descubrió más exigente de lo que estiman desde esta Isla quienes aún miran con recelo la calidad del béisbol que se practica en el Viejo Continente.

Y cuando muchos lo daban por acabado, el slugger cubano encontró una nueva oportunidad con los Cañeros de Los Mochis, en la competitiva Liga Mexicana del Pacífico, evaluada por expertos de Major League Baseball con categoría Triple A.

pedroso_caneros_mochis2015En la tercera ciudad del estado de Sinaloa, Joan Carlos Pedroso se convirtió en inicialista y cuarto bate de la Fuerza Verde. Con el peso ideal, no  visto por años en el corpulento toletero, debutó el 11 de octubre de 2014 contra los Yaquis de Obregón y en su primer turno al bate conectó doblete que estuvo muy cerca de ser jonrón. Aquella noche, el antillano se fue de 6-3, con una impulsada, y comenzó a mostrar la clase de poder que buscaban los Cañeros.

Al finalizar una primera campaña en la que se perdió todo un mes de juego por lesión, sus números fueron elocuentes: con 20 juegos menos que el resto de los titulares, encabezó al equipo en jonrones (8), promedio de embasado (426), boletos recibidos (34) y OPS (912); además de ser segundo en carreras impulsadas (26) y slugging (486).

Tras semejante actuación, los sinaloenses no podían menos que llamarle otra vez para la presente temporada. Y el cubano no les ha fallado, al protagonizar otro inicio por todo lo alto, pues en los tres primeros choques promedia .385 (13-5), con un doble, un jonrón y tres carreras impulsadas.

Jonrón decisivo ante Tomateros

Su más reciente aporte a la causa verde se produjo este martes, cuando pegó un cuadrangular de tres carreras a la altura del décimo capítulo, para darle a Los Mochis triunfo de 8×5 ante los Tomateros de Culiacán. En el choque, Pedroso se fue de 5-2, con sencillo, cuadrangular y tres remolques.

En el arranque de la temporada, las Águilas de Mexicali (3-0) marchan al frente, seguidos por Jalisco (3-1), Los Mochis (2-1), Obregón (2-1), Mazatlán (1-2), Culiacán (1-2), Navojoa (1-2) y Hermosillo (0-4).

Liga Mex-Pac: Joan Carlos Pedroso pega doble y sencillo en triunfo de Los Mochis


Joan Carlos Pedroso batea con los Cañeros de Los Mochis, de la Liga Mexicana del PacíficoEl slugger cubano Joan Carlos Pedroso bateó doble y sencillo en cuatro turnos y los Cañeros de Los Mochis derrotaron el domingo 6×4 a los Venados de Mazatlán, durante la segunda jornada de la Liga Mexicana del Pacífico, un circuito invernal con categoría Triple A.

Colocado sexto en la tanda, como bateador designado, el máximo jonronero activo del béisbol cubano (300) contribuyó con un sencillo al racimo de cuatro carreras con el que la Fuerza Verde remontó en la quinta entrada, cuando perdía por una. En el inning se combinaron boleto al torpedero Emmanuel Ávila, cohete de Pedroso e imparable remolcador del jardinero derecho Yancarlo Angulo. Un doblete del patrullero izquierdo Jesús Arredondo remolcó otras dos y un elevado de sacrificio del center fielder Reinier Romero redondeó el productivo episodio.

En el sexto capítulo, otra vez se hizo sentir el madero de Pedroso. El inicialista Saúl Soto abrió fuego con cuadrangular, el paracortos Ávila recibió boleto y acto seguido el cubano conectó doblete al jardín izquierdo que colocó a dos corredores en posición de anotar y propició que el tercera base Rodolfo Amador impulsara la sexta con rodado por el cuadro.

El accionar ofensivo del otrora cuarto bate de los Leñadores de Las Tunas, en el béisbol cubano, hizo olvidar la mala noche que había tenido un día antes en el debut, cuando los Venados se impusieron a domicilio 6×5. Ante su público, Joan Carlos había pegado un jit en cuatro turnos, pero se había tomado tres ponches.

En semanas recientes, se conoció que el pinero Michel Enríquez se incorporaba a la disciplina de los Cañeros, aunque al menos en los primeros encuentros no ha sido incluido en el róster activo del equipo verde.

Yoenni Southeran: “Venimos a darlo todo por la clasificación de Las Tunas”


yoenni southeranPara Yoenni Southeran regresar a la Serie Nacional vestido de Leñador no será solo una nueva oportunidad en su ya dilatada carrera deportiva, sino un ocasión especial de conocer por dentro a uno de los rivales más difíciles que enfrentó con los Indios de Guantánamo y de sanar de una vez por todas la herida que se abrió en el estadio Julio Antonio Mella, el escenario que puso fin a su sueño de romper el récord absoluto de más lances consecutivos sin cometer errores.

“Llevaba exactamente 11 meses sin jugar cuando el profesor Ermidelio Urrutia me llamó y me dio esta oportunidad con Las Tunas, un equipo que está ahora mismo entre los ocho más completos de la Serie Nacional”, afirma Southeran a la salida de uno de los entrenamientos en el cuartel general de los Leñadores. Junto al antesalista Vismay Santos, ha venido a poner dinamita en un line up que perdió a toleteros tan importantes como Yordan Batista y Yordan Álvarez.

El guantanamero, verdadero pilar de los Indios del Guaso en la última década, reconoce que ha llegado a uno de los equipos más difíciles de vencer para sus excompañeros. A lo largo de su historia conjunta desde mediados de los años 70, tuneros y guantanameros se han enfrentado en 189 ocasiones, con 103 victorias para los del Balcón del Oriente cubano. Sin embargo, a pesar de la rivalidad, Southeran asegura que “la integración al grupo no ha sido difícil. Claro, no es lo mismo jugar contra ellos dos subseries al año que convivir todos los días, pero hasta el momento me va bien; son muy buenos muchachos y la comunicación entre nosotros es perfecta”.

Por el momento, el terreno parece confirmar sus palabras, pues a los Leñadores se les ve inspirados y en plena forma deportiva, a menos de dos semanas de que arranque la nueva temporada. “El objetivo para todos está muy claro y es clasificar a la segunda parte del Campeonato. El profesor Urrutia habló muy claro de esto conmigo, me dijo que necesitaba todo mi apoyo para buscar la clasificación y hasta ahora eso es lo que estoy haciendo”, concluye Southeran, quien no duda en reiterar que Las Tunas estará entre los ocho mejores de la 55 Serie y prefiere hablar únicamente de lo que le une a sus nuevos compañeros, soslayando los malos recuerdos que le alejan del ambiente de cordialidad que reina en el “Mella”.

Porque fue precisamente en este estadio donde el guantanamero vivió uno de los peores momentos de su carrera. Fue en la jornada del miércoles 27 de marzo de 2013, cuando el inicialista vio trunca una cadena de más de 2 mil lances sin cometer errores y respondió con una inconcebible agresión al anotador del encuentro.

La cadena había comenzado el 12 de febrero de 2010, luego de cometer error en un foul fly del matancero Yoandy Garlobo y, luego de tres años, un mes y 15 días, terminó el 27 de marzo de 2013, cuando no pudo fildear un roletazo del tunero Yunieski Larduet. En total, fueron 2 mil 226 los lances perfectos del guantanmero a lo largo de 231 juegos.

En definitiva, Southeran se quedó muy cerca de los 2 379 lances sin cometer error, récord absoluto en poder el inicialista estadounidense Casey Kotchman, quien lo consiguió al servicio de cuatro equipos de Grandes Ligas. De acuerdo con el diario Juventud Rebelde, la cifra más alta de juegos sin cometer errores pertenece al jardinero Darren Lewis, quien se mantuvo 392 choques consecutivos sin fallar mientras defendía a los Atléticos de Oakland y los Gigantes de San Francisco.