Crónicas Clásicas: Cinco razones para el desastre


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Carlos Martí apostó todo a Lázaro Blanco y el granmense estuvo muy lejos del nivel que mostró en el Campeonato Cubano y en la Serie del Caribe / Foto: EFE

Un sistema de gestión obsoleto, las constantes deserciones y un larguísmo etcétera que apunta directamente a las endebles bases de nuestro béisbol, han desembocado en la penúltima crisis tras la abrupta eliminación de Cuba en el IV Clásico Mundial.

Apenas unos minutos después de haber sufrido ante Holanda la mayor humillación del béisbol cubano en toda su historia, el mentor Carlos Martí aseguraba a la prensa que “los rivales han sido superiores, lo demás sería justificarnos… si se perdió por nocao o no, es derrota igual”.

Y, como en casi todos los momentos del IV Clásico Mundial de Béisbol, el veterano mentor granmense se equivocó por completo. No es una derrota más el fuera de combate que nos endosó la diabólica maquinaria naranja, ya especializada en el sádico oficio de hacernos sufrir hasta lo indecible.

La despedida de Cuba con derrota de 14×1 es también el revés de una época, un tiro de gracia al orgullo de la afición cubana, acostumbrada a que sus equipos despertaran admiración allá donde rompían a jugar un béisbol construido casi en secreto dentro de nuestras viejas fábricas de producir y moldear un talento mostrado luego al mundo con indisimulada ostentación.

Esta vez, los más de 150 países a los que llega la señal televisiva del Clásico han sido testigos de una masacre cultural en toda regla, la de una nación conocida por sus tulipanes, el fútbol y la estatura descomunal de su gente, dándole una paliza beisbolera a otra en la que precisamente ese deporte es casi cuestión de seguridad nacional. Fue un tirón importante en el lento proceso de ir desgarrando sin pausas a esa pieza clave de la cubanía que aquí llamamos pelota.

Porque la realidad es que de los 16 equipos que iniciaron la carrera en el actual torneo, solo China, y quizás Australia, fueron inferiores a esta versión desdibujada del “Cuba”.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Así:

higinio1. Un sistema desbordado por las circunstancias: Los problemas del béisbol cubano están mucho más allá de nombres y momentos puntuales. En realidad se trata de un sistema de formación, desarrollo y gestión que ha demostrado no estar a la altura de los tiempos que corren, y que estaba ya defectuoso en los tiempos en los que arrasábamos con equipos amateurs de todo el mundo.

La irrupción en 1999 de los profesionales en el béisbol internacional y la inexplicable resistencia interna al cambio, comenzaron a forjar la crisis que vivimos hoy. Después de perder ante Holanda en 2011 la Copa del Mundo, de ni siquiera llegar a la final de los dos últimos Juegos Panamericanos y de asistir como actores de reparto a torneos como el III Clásico Mundial, el Premier 12 y tres de cuatro Series del Caribe; es hora de que rindan cuentas quienes debían cuidar de la pasión mayor de los cubanos.

Por ende, sería inaceptable que el señor Higinio Vélez, y junto a él buena parte de quienes nos han metido en este sendero sin salida, conservaran sus cargos por cuatro años más de sinsabores. La mirada está puesta ahora en los Juegos Olímpicos de Tokío 2020 y ese es un empeño demasiado grande como para seguir en la misma dinámica inmovilista de la última década.

JoseAbreuAlfredoDespaigneWorldBaseballClassic20132. La sangría eterna: Se especula que desde principios de los años 60 del pasado siglo, una cifra superior al medio millar de peloteros cubanos ha abandonado el país en busca de otros horizontes. Algunos listas publicadas hablan de unos 400, de los cuales el 80 por ciento ha salido de la Isla en los años más recientes. Solo en 2015, la cifra ascendió a 102 jugadores de todas las edades.

Hace un año, eran casi 100 los peloteros nacidos en Cuba que habían firmado algún contrato con organizaciones de Grandes Ligas y actualmente juegan en ese béisbol un campeón de Serie Mundial, cinco seleccionados alguna vez al Juego de las Estrellas y un Novato del Año de la Liga Nacional.

Todos ellos han sido formados y desarrollados en Cuba, con los escasos recursos de nuestras escuelas de Alto Rendimiento, y su ausencia en los torneos domésticos y en la Selección Nacional es sencillamente irreparable. Al margen de las deudas del trabajo en la base o la desactualización técnico-metodológica de muchos entrenadores, el béisbol cubano no está en condiciones de formar el relevo de tanto talento en fuga.

Unas semanas atrás, Higinio Vélez reconoció que se negocia con Major League Baseball la reinserción futura de estos jugadores en los equipos nacionales, un propósito confirmado recientemente en Japón por Rob Manfred, Comisionado de MLB. La concreción de ese afán depende en primera instancia de que desaparezcan o se flexibilicen las absurdas leyes del bloqueo contra nuestro país, pero también de un cambio de mentalidad interno que asuma a esos atletas como parte del fenómeno migratorio que traspasa a esta sociedad en todos los sentidos.

Yoenis-Cespedes-WBC20093. El “Cuba” más pobre: Como consecuencia del argumento anterior, el equipo presentado esta vez es por mucho el menos fuerte en la historia del Clásico Mundial. El conjunto subcampeón del 2006 incluyó verdaderas estrellas como Ariel Pestano, Frederich Cepeda, Pedro Luis Lazo, Eduardo Paret, Yuliesky Gurriel, Michel Enríquez, Osmani Urrutia o Alexei Ramírez; mientras que en el 2009 estuvimos representados otra vez por los seis primeros, además de Yoenis Céspedes, Alfredo Desapaigne, Norge Luis Vera, Héctor Olivera y Aroldis Chapman.

En la edición del 2013, la nómina incluyó a actuales jugadores de Grandes Ligas como José Dariel Abreu, Yasmani Tomás, Raicel Iglesias y Guillermo Heredia. Ahora, en cambio, llegamos a Japón con un único segunda base, del nivel de Carlos Benítez, un torpedero debutante a sus 36 años y un jardinero derecho de solo 19, con muchos defectos técnicos y un apellido sonoro. Dependimos, además, de un tercer bate como Frederich Cepeda, seleccionado por MLB el mejor pelotero en la historia de los Clásicos, pero muy lejos de la gran estrella que fue (bateó 067 y no impulsó carreras).

En cuando al pitcheo, baste decir que el supuesto as del equipo, Lázaro Blanco, no rebasó las cinco entradas de labor en dos salidas cruciales. De los demás, poco y malo que agregar, con la única excepción de Vladimir Baños.

4. Mentalidad de equipo menor: Ya desde la planificación de la competencia, la dirección del equipo se puso como meta clasificar dentro del único grupo realmente flojo de la lid y comenzó a trasmitir un mensaje equivocado a sus jugadores. Luego, tomó todas las malas decisiones posibles, solo para ratificar su punto. Carlos Martí merece respeto por sus años y su título de campeón nacional, pero la gestión del colectivo técnico que encabezó fue sencillamente desastrosa.

Clasico-Cub-vs-Jpn-08-580x387“El juego era el de ayer”, decían los peloteros cubanos en el banco cuando Holanda comenzó a batear con desenfreno y no paró hasta echarnos a palos del Clásico. Los jugadores se referían al choque contra Japón, perdido 8×5 el pasado martes, quizás debido a la necedad de no utilizar a los teóricos mejores lanzadores ante un equipo al que el Alto Mando cubano dio por invencible desde el principio.

Así, asistimos con impotencia a un verdadero aquelarre táctico: las dos derrotas frente a los japoneses estaban “planificadas”; frente a un equipo chino con nivel de Series Provinciales, colocamos nada menos que a Vladimir Baños, el único pítcher que demostró estar en buena forma; y el manejo de las alineaciones fue esperpéntico, prolongando hasta la crueldad la humillación de Cepeda y hasta lo inconcebible la inoperancia de Benítez, entre otros titubeos, rezagos de prepotencia o afanes de seguir agradeciendo el título conseguido por los Alazanes en la 56 Serie.

En este sentido, dos ejemplos: Yosvani Alarcón debió perderse casi toda la primera ronda para poder demostrar por enésima vez que es el receptor titular, pues madero en mano solo le supera Despaigne y a la defensa, a pesar de nuestros queridos colegas de la prensa nacional, está al nivel del sobrevalorado y locuaz Frank Camilo Morejón. Y Yoanis Yera, el pitcher que más veces fue llamado al box (como si del mismísimo Pedro Luis Lazo se tratara) es por el momento líder en derrotas (2), carreras limpias permitidas (7) y bases por bolas concedidas (7).

5. Preparación deficiente: Carlos Lois, Jefe Técnico del béisbol cubano, deberá aclarar cómo se realizó la preparación de un equipo que mostró tantas lagunas. La extensa gira asiática apenas dio resultados, con cinco derrotas en siete juegos y un tráiler de lo que vendría.

entenzaPunto y aparte para el pitcheo. Los entrenadores Orelvis Ávila y Ciro Silvino Licea, con poca y ninguna experiencia a este nivel, fueron incapaces de hacer llegar a su staff en plena forma a la cita más importante de los últimos cuatro años.

En total, fueron 30 las bases por bolas regaladas, a cinco por choque. El descontrol por un lado y la ausencia de comando, por otro, dejaron desnudos a nuestros lanzadores frente a bateadores de escaso, bueno y excepcional nivel. En todos los casos, salieron perdedores los nuestros, incapaces de rebasar las 90 millas por hora.

Finalmente, la labor de scouting solo le funcionó a los rivales. Luego de cuatro años de supuesto estudio de los contrarios, los hombres encargados de hacer ese trabajo por nuestra parte ni siquiera fueron capaces de comprender que los chinos no eran contendientes para malgastar a Baños y utilizar a Vladimir García, Moinelo y Lahera. Precisamente, los serpentineros que debieron trabajar el primer día frente a Japón, cuando Cuba perdió la oportunidad de arrancar con el pie derecho un torneo que en definitiva vino a engrosar el ya abultado archivo de nuestros naufragios beisboleros.

 

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Luis César Valdés: “La lesión de Vladimir García es una falta de respeto…”


luis-cesar-valdesUn año después de retirarse de sus habituales labores como imparcial en el momento justo en el que era considerado el mejor árbitro de Cuba, Luis César Valdés está de vuelta al panorama beisbolero nacional, ahora en el sorprendente rol de comentarista de la planta radial villaclareña CMHW.

Micrófono en mano, armado por el riquísimo bagaje que otorgan dos décadas de interacción constante con peloteros y mentores dentro y fuera del país, el corpulento villaclareño nacido en San Juan de los Yeras forma un dúo imperdible con el narrador Normando Hernández, célebre por sus juicios rebosantes de polémica y considerado por sus propios colegas uno de los mejores relatores de la pelota cubana.

Con semejantes ingredientes, la mezcla debía ser por naturaleza explosiva y los oyentes de la Reina Radial del Centro pueden dar buena fe de ello. Sin ir más lejos, este martes, durante la transmisión del primer partido de la subserie Las Tunas-Villa Clara desde el parque Augusto César Sandino, César Valdés abordó con dureza el tema de la lesión sufrida por el lanzador avileño Vladimir García.

El serpentinero de los Tigres había declarado el lunes al canal Tele Rebelde que su lesión se produjo en una prueba a la que fue sometido por scouts japoneses en el estadio Victoria de Girón, de Matanzas. De acuerdo con García, él se presentó a la exhibición sin la suficiente preparación física y el esfuerzo terminó costándole una fuerte molestia en el hombro de lanzar, que lo mantiene alejado de la recién iniciada temporada.

Ante esta realidad, Valdés calificó de “falta de respeto” el hecho de que uno “de los mejores pítchers de Cuba” haya sido maltratado así, sobre todo porque –consideró- no son tiempos en los que estemos sobrados de lanzadores en el país. Además, el prestigioso imparcial, hasta hace poco tiempo integrante de la cúpula del arbitraje en la Federación Internacional de este deporte, sentenció que “no sabía a quién culpar” por semejante despropósito, aunque la dosis de ironía en sus palabras y una adecuada lectura entre líneas arrojan como culpable a la Comisión Nacional de Béisbol, organizadora de estos exámenes y celosa rectora de los posibles contratos ofrecidos a peloteros cubanos.

En el momento de anunciar su retiro, tras los múltiples incidentes que terminaron por emplazar el trabajo arbitral en el play off final de la temporada 2012-2013, César Valdés había declarado al sitio digital Cubadebate: “Hay cosas que no se pueden echar por tierra, ni permitírselas a nadie. Vale más decir adiós y con honores, que aguantarlas. Porque el arbitraje estuvo mal en los play off, pero hay muchas otras cosas de las que no se habla y también le están haciendo daño a la pelota”.

Además, había sido abanderado durante mucho tiempo de la idea de crear una suerte de sindicato que les permitiera a los árbitros desligarse de la rectoría de la Comisión Nacional de Béisbol: “(…) los árbitros no pueden vivir subordinados a la Comisión Nacional. Son dos mundos completamente diferentes. Quienes dirigen la parte técnica no tienen ni noción de lo que se sufre acá del otro lado, por tanto hay que establecer una separación. Me voy insatisfecho con eso”.

Las cosas sin las que la pelota sería muy aburrida

Por su parte, Normando Hernández no dudó en sumarse al debate radial, aunque sus disparos tomaron otro rumbo e hicieron blanco en el programa televisivo Al duro y sin guante, emitido por Tele Rebelde el pasado lunes.

El filoso comentarista fustigó las afirmaciones del narrador de Radio Rebelde, Roberto Pacheco, quien en calidad de invitado interrumpió la despedida del programa para realizar una trasnochada defensa del mentor matancero Víctor Mesa, e incluso emplazó al resto de los colegas presentes en el set con la pregunta de si existían allí detractores del piloto de los Cocodrilos.

Normando apeló a argumentos como la falta de ética y en varias ocasiones volvió sobre el tema, afirmando incluso que en el programa “cierto comentarista” había declarado “su amor por Víctor Mesa”. Conocido también por sus interminables sparrings verbales en Deportivamente, de Radio Rebelde, no olvidó en su arremetida al presentador del espacio televisivo, Rodolfo García, quien había cerrado la emisión con una imprecisa sentencia en la que aseguraba “que si no fuera por estas cosas, qué aburrida sería la pelota”.

Ante la vaguedad de la afirmación, que nunca dejó claro si hacía referencia únicamente a los constantes escándalos de Víctor Mesa, Normando interpretó que en realidad hablaba de los frecuentes casos de indisciplina que han aflorado en poco más de una semana de campeonato y que habían sido objeto de fuertes críticas por especialistas de la radio, la prensa escrita y la televisión presentes en el debate.

El narrador de la emisora villaclareña tildó de incoherente esa poco feliz frase final y se explayó en ejemplos negativos que es necesario criticar y no ensalzar, como la expulsión el pasado domingo del lanzador santiaguero Danny Betancourt por tirar pelotazos intencionales ante Industriales; o la que sufriera el mentor camagüeyano Esteban Lombillo en la subserie frente a los Indios de Guantánamo.

Más allá del correcto espectáculo deportivo que presenta el programa radial de la CMHW y de la mediación del también comentarista Osmani Valdés, más comedido a la hora de emitir criterios, lo cierto es que la dosis de pimienta que le agregan Normando Hernández y Luis César Valdés le aporta una arista diferente a la transmisión. La ausencia a casi dos semanas de iniciado el torneo de implementos como los spikes (zapatos de juego) o los jerseys de los equipos, e incluso el hecho de que Las Tunas se presente en parques ajenos con su uniforme de home club, pues aún no está listo el de visitador, fueron otros temas que no escaparon al improvisado dúo, una asociación con carga suficiente para dinamitar cada jornada los ya frágiles cimientos de este béisbol nuestro.

Yulieski Gourriel y su salto a la Liga Profesional del béisbol japonés


yuliEl antesalista Yulieski Gourriel, actual jugador de los Leones Azules de Industriales y titular indiscutible con la Selección Nacional cubana a lo largo de la última década, acaba de dar el paso más importante de su carrera deportiva, tras firmar en La Habana un contrato con el equipo Yokohama Dena Baystars, de la Liga Profesional japonesa de béisbol.

Gourriel, quien había expresado durante la celebración de la Serie del Caribe 2014 su deseo de probar suerte en ligas profesionales, se convierte en el segundo pelotero cubano con respaldo oficial que salta a la exigente liga nipona, después de que Frederich Cepeda fuera presentado oficialmente este lunes en Tokio por los Gigantes de Yomiuri.

Hace solo unos días, el presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Higinio Vélez, había anunciado que Cuba tenía sobre la mesa varias propuestas, sobre todo de equipos japoneses, y que el béisbol nacional está dispuesto a negociar contratos para sus jugadores con cualquier campeonato del mundo, a excepción de las Grandes Ligas Estados Unidos, debido a las restricciones que impone el bloqueo económico sobre la Isla.

En declaraciones a la prensa, Shun Kakazu, jefe de operaciones del Yokohama Dena Baystars, adelantó que Yulieski podría ser utilizado como defensor de la segunda almohadilla, aunque no descartó que pudiera desempeñarse también como antesalista.

Hemos estado viéndolo desde hace bastante, en los Clásicos Mundiales y más recientemente en marzo aquí, además de ser un bateador de tacto y fuerza, es rápido en el corrido de las bases, se ajusta perfectamente a los requerimientos del equipo, destacó.

Antes que Gourriel y Cepeda, dos de las grandes luminarias de la pelota local en el presente siglo, había actuado en el béisbol profesional japonés el extraclase Omar Linares, considerado por muchos el más grande jugador cubano de los últimos 60 años. Sin embargo, Linares llegó a la segunda liga más fuerte del mundo en franco declive de su carrera y su rendimiento quedó lejos del que esperaban fanáticos y especialistas.

De acuerdo con lo informado, en unas dos semanas Yulieski se incorporará al elenco nipón y engrosará una armada cubana que, además de a Cepeda, incluye a su coequipero con los Yomiuri Giants, el camagüeyano Leslie Anderson, al pinareño Juan M. Miranda, del Hokkaido Nippon-Ham Fighters, y al villaclareño Yunieski Betancourt, de los Orix Buffaloes.