Morbo en los play off: Yoelkis Cruz se reecuentra con Víctor Mesa


Vctor-Mesa-extraer-del-box-al-lanzador-en-el-momento-oportuno.jpgPara Yoelkis Cruz el play off Granma-Matanzas que comienza hoy tendrá una connotación especial. No solo por ser la antesala de una nueva final, sino porque le da la posibilidad de reivindicar su trabajo como refuerzo de los Alazanes de Granma y, sobre todo, porque le permitirá reencontrarse con Víctor Mesa.

En la 53 Serie Nacional, el diestro tunero fue solicitado como refuerzo por el mentor de los Cocodrilos de Matanzas. Más de una vez, Víctor le sustituyó de manera apresurada y comenzó a abrir un abismo de desconfianza entre él y una de sus principales armas para intentar ganar el Campeonato.

La historia es ya conocida: los matanceros se impusieron en semifinales ante Villa Clara, pero cayeron luego frente a Pinar del Río en la definición del título de Cuba. Yoelkis, que había llegado a apuntalar el staff de abridores, terminó siendo utilizado como relevista, una labor que ha realizado muy poco en su carrera.

Junto al también tunero Carlos Juan Viera, Cruz cargó con buena parte del peso de aquella derrota. De acuerdo con el criterio de Víctor Mesa, expresado en una comparecencia ante las cámaras de la Televisión Cubana, los dos relevistas se presionaban por proceder de “equipos perdedores”.

La frase, dicha unas horas antes del choque que decidió un jonrón con bases llenas del vueltabajero Luis Alberto Valdés, rompió los últimos hilos que sujetaban la relación manager-lanzador y regresa ahora, tres años después, cargada de morbo.

Por si no fuera suficiente motivación, el nacido en Las Tunas llega con afán de superar sus prestaciones de la segunda fase de la campaña con los Alazanes. En 10 juegos iniciados, Yoelkis presenta balance de 3-5, efectividad de 4,14 y elevadísimo WHIP de 1,62.

Para aportar lo que esperan Carlos Martí y la afición granmense, el espigado serpentinero apelará no solo a su capacidad de trabajar en la zona de strike (tiene una tasa de solo dos bases por bolas cada nueve innings) y a sus muchos años encima del box, sino también a la necesidad impostergable de saldar una vieja deuda.

 

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Yosvani Alarcón: “Le pido perdón a toda la afición cubana”


Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón no ha huido jamás de sus responsabilidades. Hace poco más de tres años, cuando recibió una muy dura sanción que le impidió asistir al III Clásico Mundial, aprovechó al máximo el tiempo fuera de los diamantes para crecer como persona y como jugador, hasta regresar y convertirse en uno de los más estables bateadores del béisbol cubano.

Saber levantarse una y otra vez ha sido una de las claves de una carrera que lo ha llevado hasta los puestos de más responsabilidad en la Selección Nacional. Por eso, tras protagonizar el pasado 29 de agosto un feo incidente en el estadio Victoria de Girón, por el cual deberá estar todo un año apartado del béisbol activo, el receptor internacional tunero no duda en reconocer cuánto se equivocó.

“Ante todo, quisiera aprovechar el momento para pedirle perdón al pueblo de Cuba, en especial al de Matanzas, que fue el que presenció todo allí en el estadio, y al de Las Tunas, que nunca ha dejado de darme su apoyo. Creo que sencillamente tuve un lapsus, me bloqueé un poco y hoy lo estoy reconociendo. Por eso les pido disculpas a todos”. Con palabras sencillas y el tono pausado de siempre, Alarcón ha vuelto a ser el mismo muchacho modesto que gana el respeto y el cariño de todos los que han llegado a conocerle.

Quizás por eso, la perplejidad haya sido la sensación más común entre quienes presenciaron el incidente con el lanzador Alexánder Rodríguez, relevista guantanamero que trabaja para el Matanzas. Inexplicable para algunos, pero revestido de un contexto que arroja un poco de luz sobre el conflicto. “Como todos saben, esto parte del jonrón que yo le di a Matanzas en la semifinal de la Serie pasada, cuando estuve de refuerzo con Pinar del Río. Seguro recuerdan que fue ante este lanzador y en el mismo estadio Victoria de Girón”, dice Alarcón antes de explicar desde sus percepciones lo ocurrido en el Palacio de los Cocodrilos, durante el tercer partido de la subserie Las Tunas-Matanzas.

“En ese juego yo salgo como emergente en el noveno inning. Cuando estoy en el círculo de espera, el pitcher que estaba trabajando era Yosvani Pérez, que todavía tenía ventaja de cuatro carreras y no creo que estuviera explotado ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando entro al cajón de bateo, veo al director del equipo de Matanzas que sale, llama precisamente al mismo pitcher al que le di el jonrón en los play off pasados, y hace algunos gestos y dice algunas cosas que me pareció estaban aludiendo a lo que había pasado en la postemporada anterior. Ya eso comenzó a darme qué pensar, porque te repito, no me parecía que hubiera muchas razones para sustituir al que estaba trabajando en ese momento. De hecho, un jonrón mío ni siquiera habría empatado el juego.

“Después el relevista hace sus lanzamientos de calentamiento y termina con algunos gestos que también se me hicieron un poco ofensivos, y todo eso se fue juntando, hasta conseguir bloquearme psicológicamente. Los que me conocen saben muy bien que no es mi estilo el alterarme rápido ni mucho menos, pero es que casualmente casi ningún pitcher me hace un primer lanzamiento por dentro, por lo general me trabajan hacia la esquina de afuera. Él le dice tres veces que no al cátcher y el lanzamiento es por dentro, que si realmente no llego a estar preparado para esa posibilidad me hubiera pegado en las manos. He visto varias veces el video y estoy convencido de eso”.

Lo sucedido después es bien conocido por todos. La agresión del receptor tunero fue televisada para todo el país y la sanción no se hizo esperar: 12 meses apartado del juego diario, una medida extremadamente dura, que sitúa su error al mismo nivel que el cometido en febrero de 2014 por el matancero Demis Valdés, quien debió enfrentar incluso un proceso penal por agredir con un bate al lanzador villaclareño Freddy Asiel Álvarez.

“Estoy seguro de que han sido un poco fuertes conmigo, pero bueno, es lo que está en las Reglas del béisbol revolucionario cubano. Las medidas disciplinarias que tenemos en Cuba son esas y tengo que atenerme a las consecuencias de mis actos. Sí te digo que me duele mucho, porque estoy en el mejor momento de toda mi carrera y voy a perderme de ayudar no solo al equipo de Las Tunas, con el que tengo un gran compromiso, sino incluso al equipo Cuba. Por eso me gustaría que alguien pudiera sentarse otra vez a evaluar si me pueden dar alguna oportunidad, que tengan en cuenta mi comportamiento en la Selección Nacional, algo que creo no se consideró a la hora de tomar la medida. Aclaro que no estoy justificando nada, estoy consciente de que cometí una indisciplina y eso merece una sanción, pero me gustaría que se tomara todo eso en cuenta, para ver si al menos puedo volver a jugar en esta temporada”.

La amarga experiencia vivida por Yosvani Alarcón podría dejarle fuera una vez más del Clásico Mundial, el evento más esperado por cualquier jugador en estos tiempos en los que el deporte de las bolas y los strikes ha estado ausente de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, al margen de cualquier otra consideración, como la posibilidad de reformar el Reglamento Disciplinario y que las sanciones sean por número de juegos y no por años, el más integral receptor cubano del momento sigue centrado en lo que mejor sabe hacer: dejarlo todo dentro del terreno de béisbol.

“Ahora mismo estoy tomando un descanso de 20 días, porque ha sido todo un año de constante juego y para un receptor es todavía más fuerte. Pero vengo todos los días a ver a mis compañeros de equipo, de hecho ya les pedí disculpas a todos, porque sé que el equipo se ha afectado un poco con mi ausencia. Ermidelio (Urrutia) me ha dado también tremendo apoyo y por eso la única manera de devolver esa confianza es incorporándome lo más rápido posible a los entrenamientos, como si estuviera participando plenamente en la Serie Nacional. Quiero mantenerme en forma, a la espera de si se toma alguna otra decisión”.

Pestano, Valdés, Alarcón… el círculo infernal de Víctor Mesa (+vídeo)


Ariel Pestano, Luis Alberto Valdés, Yosvani Alarcón… El vía crucis de Víctor Mesa y sus Cocodrilos hacia un título nacional tiene sus propios demonios: tres hombres y sus jonrones estratosféricos, tres instantes inolvidables e igual número de dolorosos reveses (acaso injustos) para la tierra en la que obtuvo su inscripción de nacimiento el béisbol cubano.

Todo comenzó con el fatídico número 13 de Pestano, el 18 de junio de 2013, durante el quinto juego del play off final entre Villa Clara y Matanzas. En el sexto inning del choque, el considerado por muchos mejor receptor de la historia de la pelota cubana pegó un jonrón con bases llenas que dejó sin opciones a los de la Atenas de Cuba.

Su celebración, con dedicatoria incluida hacia la cueva de los Cocodrilos, estuvo marcada por una arbitraria marginación de la Selección Nacional y por su largo historial de enfrentamientos con Víctor, en la etapa de este como mentor villaclareño. El batazo tuvo cierto toque de “justicia divina” y puso fin a una sequía de títulos naranjas que se extendió por 18 años.

valdésEl segundo capítulo se escribió el 17 de abril de 2014. Su autor fue el torpedero Luis Alberto Valdés, quien igualmente encontró las almohadillas congestionadas y envió la bola más allá de los límites del terreno en el Victoria de Girón, para darle el tiro de gracia al elenco matancero. Fue en el sexto encuentro de la gran final, ganada 4-2 por las huestes de Alfonso Urquiola.

Y el círculo diabólico completó su tercera órbita alrededor de Víctor Mesa este 3 de abril, nuevamente con el Palacio de los Cocodrilos como escenario. En esta ocasión, el tunero Yosvani Alarcón fue el protagonista, solo unas semanas después de que el piloto del conjunto yumurino declinara incluirlo como refuerzo de su equipo.

El bambinazo de Alarcón, su número 20 de la temporada, no encontró corredores en circulación, pero fue suficiente para que los Vegueros de Pinar del Río avanzaran a su tercera final en seis años.

f0057359Tras el dramático desenlace, y luego de que este blog enjuiciara recientemente la reprobable conducta de Víctor Mesa, se han recibido aquí varios mensajes con un denominador común: aun cuando un alto por ciento de los cubanos preferiría no ver al manager de Matanzas levantar un título nacional, no pocos han expresado un sentimiento de compasión hacia ese hombre obsesionado con una meta que año tras año se le hace esquiva.

Porque si de las horas de desvelo y dedicación al juego dependiera, hace mucho tiempo que Víctor sería campeón de Cuba. Si solo bastara con su capacidad de rescatar del olvido al béisbol matancero y de premiar el esfuerzo casi sumiso de sus atletas, el polémico mentor habría ascendido ya a la cumbre de la Serie Nacional.

Pero, a todas luces, nada de eso es suficiente y la gloria yumurina tendrá que esperar. Quizás a que la fortuna cambie definitivamente de bando, a que sus peloteros sean los mejores sobre el terreno de una vez por todas, o a que los dioses a los que cada tanto apela Víctor, decidan romper finalmente el círculo infernal que lo aprisiona.

Béisbol cubano: El tsunami se llama Alarcón


alarcón-decidió-con-bambinazo-foto-alejandro-rosales-el-guerrilleroCuando la pelota emprendió vuelo hacia el techo del estadio Victoria de Girón, Yosvani Alarcón comprendió de golpe que con el sideral batazo se había completado su extenso viaje hacia la consagración en la pelota cubana. La alegría incontenible de su rostro lo delataba: más allá de lo que pueda suceder en la final ante los Tigres de Ciego de Ávila, sabía que su nombre pasaba automáticamente a estar escrito con mayúsculas en la historia de la 55 Serie Nacional.

Porque su vigésimo cuadrangular de la temporada no solo concretó una espectacular remontada de los Vegueros de Pinar del Río ante el Matanzas de Víctor Mesa, ni siquiera porque les permite a los del extremo occidental de Cuba estar en su tercera final en seis años; sino porque una conexión de esta naturaleza, revestida de todos los resortes dramáticos que conducen a la gloria, despojan al mejor receptor del país de los lastres que hasta hoy lo separaban de la condición de indiscutido bateador estelar.

Se decía que sus deseos de jugar lo traicionaban en los momentos grandes, que la exigencia del público le agregaba presión y que el puesto de tercer bate pinareño, por el que han desfilado entre muchos otros, hombres tan grandes como Luis Giraldo Casanova y Omar Linares, le pesaba a la hora buena. Quizás fuera esa la causa de su inclemente sonrisa hacia la fanaticada matancera, a la que agradeció al final del choque por asediarle incansablemente y, de paso, ayudarle a divertirse jugando al béisbol y permitirle hacer mejor su trabajo, de acuerdo con sus propias palabras.

De manera que el día señalado, en el que no se podía fallar, Yosvani Alarcón produjo de 5-3 y consiguió su primer walk-off en postemporadas. El enmascarado de la Selección Nacional ayudó al triunfo de 3×2 que se agenció el diestro Yosvani Torres y que cita a Vegueros y Tigres para disputar el título desde el próximo miércoles.

Y es que el apellido Alarcón terminó por ser clave en la semifinal frente a los matanceros. Yosvani sumó tres vuelacercas y remolcó nueve carreras en los siete encuentros del play off; mientras que su hermano Yordanis, con una jornada aciaga de cuatro errores en el quinto juego, tomó sobrado desquite este domingo al batear de 4-3 e impulsar la primera anotación de su equipo, justo cuando perdía 2×0. Fue la carrera de la chispa que a la postre hizo reventar otra vez al Palacio de los Cocodrilos, doblemente valiosa por sacar del box al estelar Freddy Asiel Álvarez a la altura del sexto episodio.

Luego, cuando Yordanis atrapó el último rodado del choque y consiguió el out en la intermedia, el deporte-pasión de los cubanos volvió a demostrar que siempre ofrece la otra mejilla y regala revanchas tan disfrutables como la vivida por el antesalista de los Leñadores, que ha seguido vestido de verde para defender la esquina caliente de la provincia con más títulos en las últimas cinco décadas del béisbol nacional.

La enorme tarde de los hermanos Yosvani y Yordanis Alarcón en tierras matanceras cerró el círculo perfecto de su aportación en el regreso de los Vegueros a la pelea por la corona. El pasado 26 de marzo, entre ambos produjeron cinco carreras y contribuyeron a la paliza pinareña de 12×2, durante el juego uno de la postemporada de la 55 Serie Nacional.

En los siete compromisos ante Matanzas, Yosvani Alarcón produjo para 355 (31-11), con tres jonrones, un triple, nueve remolques, ocho carreras anotadas y, en total, 14 producidas para encabezar el ataque del tsunami. Por su parte, Yordanis estuvo menos brillante, con average de 269 (26-7) y tres impulsadas.

La próxima parada para la nave verde será la guarida de los Tigres de Ciego de Ávila, vigentes campeones y arrasadores victimarios de los Leones de Industriales en la otra semifinal. Tal y como les sucedió ante los Cocodrilos, los Vegueros no saldrán favoritos, aunque el peso de su tremenda historia volverá a jugar a su favor. Eso, y la valía de dos hermanos que en cada salida engrandecen el apellido Alarcón.

Víctor Mesa y la coherencia de la DNB


victor mesa_mentor1La designación de Víctor Mesa como mentor del equipo cubano que jugará el próximo martes ante el Tampa Bay Rays, desde todo punto de vista polémica, nos sitúa ante una encrucijada en la que se hace necesario preguntarnos cuál es el mensaje que han pretendido lanzar la autoridades al tomar semejante decisión, pertenezcan o no a la Dirección Nacional de Béisbol (DNB).

Porque en condiciones normales, lo lógico sería premiar al mentor del equipo que concluyó primero en la fase clasificatoria de la 55 Serie Nacional. Sin embargo, la situación está muy lejos de ser normal.

Este es el contexto: El 24 de febrero, Víctor Mesa anunció en una entrevista a Cubadebate que este sería su último año como director y entre las razones que esgrimió mencionaba el hecho de que “no hay garantía alguna para mi integridad física, ni la de mi familia.”

Además, dio su versión sobre el incidente violento en el que se vio implicado: “En Pinar terminé siendo multado por tener un problema con un muchacho que me insultó con lo peor que se le puede insultar a un hombre, y mi hijo fue atacado por un individuo a la hora de subir a la guagua del equipo”, aseguró.

Ese mismo día, una nota de la Dirección Provincial de Deportes de Pinar del Río, publicada por el sitio web de la emisora Radio Guamá, presentaba los hechos desde otro prisma: “Cuando el compañero Víctor Mesa salió del Hotel Pinar del Río, para trasladarse en su carro hacia el estadio Capitán San Luis, un joven que se encontraba en las afueras de la instalación le profesó ofensas verbales. La reacción de Víctor no se hizo esperar y agredió físicamente, con golpes en el rostro, a dos estudiantes que pasaban en ese momento, y nada tenían que ver con lo sucedido. Investigaciones realizadas, confirman que venían de un repaso para las pruebas de ingreso a la Universidad.

“Familiares de uno de los agredidos se personaron en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria y realizaron la denuncia. Oficiales del Ministerio del Interior, iniciaron de inmediato el proceso de esclarecimiento de los hechos. Quedó mostrado, mediante testigos presenciales, que el compañero Víctor Mesa agredió al joven de 18 años. Junto al director se encontraba un integrante del equipo. En ningún momento su hijo Víctor Víctor fue agredido. De acuerdo con la legislación vigente la Policía Nacional Revolucionaria le aplicó una medida administrativa (…) Cualquier otro criterio, no se corresponde con la verdad”, concluyó la misiva.

Hasta aquí los hechos, presentados con ambos puntos de vista y listos para que cada cual acepte la versión que le parezca mejor fundamentada.

Ahora, pongamos algunas cosas en perspectiva. A estas alturas, si bien llama la atención que no se haya producido ninguna réplica por parte de Víctor Mesa, lo verdaderamente preocupante es que la Dirección Nacional de Béisbol no se haya pronunciado. Ni para desmentir lo relatado en uno u otro sentido, ni para anunciar medidas que aseguren la integridad de atletas y técnicos en los terrenos y en las áreas de descanso, y mucho menos para emprender acciones disciplinarias contra una figura pública (y muy publicitada) que olvidó su tremenda responsabilidad social y por tanto merece el equivalente castigo.

Todo lo contrario, la DNB responde con su nombramiento una vez más como mentor del elenco nacional para un partido que, más allá del resultado deportivo, tendrá una importante carga simbólica. Pareciera un premio a una actitud desde todo punto de vista reprochable que, por cierto, nadie se ha encargado de condenar a través de ningún medio nacional de la radio, la televisión o la prensa escrita.

Y es que existen al parecer dos imágenes totalmente distintas de Víctor Mesa: la que tiene un público al que llamaremos convencional, que consume solo los medios de prensa tradicionales y que es aséptica, todavía forjada por la leyenda que fue como pelotero; y la que se han podido formar quienes acceden asiduamente a los medios digitales, donde se habla sin medias tintas de los frecuentes desmanes protagonizados por el mentor de los Cocodrilos.

Porque eso sí, en la historia de quien ha dicho de sí mismo: “el show soy yo”, abundan los matices. Además de que tiene mucha razón al exigir seguridad para él y para su familia, Víctor Mesa es definitivamente un gran hombre de béisbol, un entrenador consumado que tiene el raro talento de convertir a sus equipos en máquinas de ganar juegos, que rescató del olvido a la tierra donde nació la pelota cubana y transformó a un conjunto sotanero como Matanzas en el mejor del país durante el último lustro.

Pero para alcanzar en calidad de mentor la gloria que ya tuvo como uno de los mejores jugadores de la historia del béisbol cubano, Víctor necesita mucho más que resultados deportivos. No basta con acumular más de 20 jugadores forasteros en la actual nómina de los Cocodrilos, casi un equipo Cuba, para intentar ganar su primer título como piloto; no es suficiente con disponer de recursos que no maneja ningún otro manager en el país y resolver algunas de las múltiples carencias materiales que sufren los atletas.

Obviamente, tampoco ayuda su intención de sostener una guerra sin cuartel en frentes tan diversos como el periodístico, el arbitral e, incluso, con los propios peloteros, llamando “cobarde” a uno de sus lanzadores que tuvo un mal día, o calificando de “equipos perdedores” a conjuntos orientales de los que ha tomado como refuerzos a atletas de grandes condiciones, muchas veces devueltos a sus provincias gravemente lesionados o afectados psicológicamente.

En su abultada colección, se incluyen insólitas expulsiones en medio de la discusión de las reglas del juego, salivazos a los pies de árbitros y arranques de furia luego de una derrota que le han llevado, incluso, a dejar plantadas a autoridades políticas de máximo nivel que solo pretendían saludarle.

Con semejante acumulación de despropósitos, a no pocos intriga el hecho de que las máximas autoridades de la pelota cubana hayan preferido mirar hacia otro lado cada vez que Víctor reincide. Por eso, además de rozar el escándalo, su reciente nombramiento está revestido de cierta coherencia, más allá de que se produzca apenas dos semanas después de su agresión a dos jóvenes pinareños. En una escueta nota, que llegó con ocho días de retraso, la DNB dijo haber valorado “que su condición de exatleta excepcional y la vasta experiencia que acumula como director le ponen en condiciones de contribuir al propósito de satisfacer las expectativas de la afición en un partido cargado de alto simbolismo.”

Asimismo, el comunicado reiteró el compromiso del equipo al que dirigirá Víctor Mesa de “representar dignamente a millones de cubanos”. Seguramente, no estaría de más preguntarnos qué piensan dos familias pinareñas al respecto.

Premier 12: La Ley de la Gravedad envía a Cuba de regreso a casa


Foto: Ricardo López Hevia

Foto: Ricardo López Hevia

Con la certidumbre de los fenómenos inexorables, Cuba cedió este lunes 7×2 ante Corea del Sur y se despidió en cuartos de final del Premier 12 de Béisbol.

Después de un tránsito convulso por el torneo, el revés definitivo se consumó sin estridencias, casi con la misma naturalidad con la que aceptamos en nuestras vidas la Ley de la Gravedad: la nave de Víctor Mesa se elevó tanto como pudo y todos nos sentamos ante nuestras madrugadoras pantallas a esperar que, agotada hasta la última reserva de combustible, comenzara a caer.

Y ciertamente el descenso fue rápido. Frank Montieth no tenía recursos para escapar ante una tanda doctorada en hacer contacto con la bola y pereció inevitablemente ante el bombardeo masivo del segundo inning, cuando los asiáticos conectaron todo lo que enviaron tres lanzadores cubanos hacia la goma y no pararon hasta marcar cinco carreras, con igual número de jits consecutivos y seis en total.

La reacción del quinto capítulo alcanzó para recordarnos el ancestral ADN guerrero de los equipos cubanos, aunque ya no sea suficiente para obrar milagros. El sencillo de Stayler Hernández remolcó una carrera y provocó otro error (el enésimo) en el corrido de las bases; mientras que el cañonazo de Yuniesky Gurriel, responsable de la segunda anotación, nos habrá hecho pensar a muchos que quizás, solo quizás, el mayor de los tres hermanos se habrá llevado la mejor parte cuando su padre repartió los genes que le convirtieron en el hombre de los grandes momentos.

Párrafo aparte para Yuliesky Gurriel. Después de su exitoso paso de un año por el mejor béisbol japonés y de la inexplicable negativa a regresar a la liga nipona, luego de su Expediente X que le llevó a autoexcluirse de la Selección que asistió a los Panamericanos de Toronto, y en medio de una temporada doméstica de ciencia ficción, en la que batea por encima .500, no tenía otra salida que ser el líder del equipo en la primera edición del Premier 12.

Sin embargo, el número 10 volvió a fallar en el momento clave del choque decisivo, a la altura del quinto, cuando tenía el empate en sus muñecas; y después fue incapaz de tomar revancha ante un viejo y conocido fantasma, el “submarino” coreano Taehyon Chong, quien lo obligó a batear para doble play en la infausta final olímpica de Beijing y ahora lo dominó fácilmente, otra vez con roletazo por el campo corto.

Y si con toda razón algunos consideran lo anterior un lugar común, luego de tantas y tantas críticas recibidas por Yuliesky a lo largo de estos años, muchas de ellas inmerecidas, ahí les va un dato revelador del torneo hecho por el inamovible tercer bate del equipo cubano: luego de seis choques e innumerables oportunidades, regresa a casa sin carreras impulsadas.

El resto del partido quedó para la anécdota. Los coreanos tuvieron tiempo de completar 13 jits ante nueve lanzadores cubanos y Víctor Mesa finalmente resolvió uno de los grandes misterios del universo: Jónder Martínez y Yoelkis Cruz existen, no fueron abducidos y, definitivamente, no estaban de vacaciones en ninguna playa taiwanesa. Viéndoles lanzar, con poco o ningún dominio sobre los bateadores rivales, nos quedamos sin entender el porqué no trabajaron antes. A fin de cuentas, no hicieron nada distinto del resto de sus compañeros.

Ciertamente, el regreso a casa será triste. No se acopiaron demasiadas vivencias positivas como para justificar jolgorio alguno, luego de sumar apenas tres victorias en seis salidas y confirmar la certeza de que el béisbol cubano sigue mortalmente enfermo.

Mientras, unos cuantos burócratas, de esos que no se toman el trabajo de madrugar para ver a su equipo, seguirán habano en mano, contemplando de qué manera se autodestruye la mayor pasión nacional. El día que definitivamente muera de inanición, presa de la desidia, se estrecharán las manos y harán un último brindis al sol, satisfechos de su obra.