Bruzón se coronó ante el espejo


Lázaro Bruzón ante Alan Pichot, durante la partida decisiva del VI Campeonato Iberoamericano de Ajedrez, en Bilbao, España. Foto: Manu de Alba.

Lázaro Bruzón ante Alan Pichot, durante la partida decisiva del VI Campeonato Iberoamericano de Ajedrez, en Bilbao, España. Foto: Manu de Alba.

La partida en la que se coronó por segunda vez monarca de Iberoamérica habrá sido evocadora para el Gran Maestro tunero Lázaro Bruzón. De alguna manera, el campeón mundial juvenil del 2000 se habrá reconocido en el argentino de apenas 17 años Alan Pichot, con quien tuvo que lidiar por el título en la última ronda del certamen efectuado en Bilbao, España.

Bruzón se habrá visto 15 años atrás, en la ciudad armenia de Ereván, convertido en el mejor trebejista de una generación llena de grandes jugadores. Su espectacular triunfo fue acompañado entonces por la victoria en el torneo Young Masters del 2001, donde terminó por delante del extraclase ucraniano Ruslan Ponomariov, futuro campeón mundial absoluto, y del hoy encumbrado Levon Aronian.

Y es que hay varios paralelismos entre Bruzón y Pichot, el niño argentino que a los cinco años le pidió un tablero de ajedrez a su madre como regalo de cumpleaños. Al igual que el más joven Bruzón, de quien dijera Anatoli Kárpov que llegaría tan lejos como se lo propusiera; el precoz sudamericano desborda talento en cada presentación, tanto como para exhibir ya una corona de titular mundial sub-16 y haber logrado en Bilbao su definitiva norma de Gran Maestro, luego de convertirse en el Maestro Internacional más joven en la historia de la Argentina.

Con semejante telón de fondo se enfrentaron el pasado miércoles en la última ronda del Iberoamericano. El cubano, líder del torneo y dispuesto a forzar unas tablas que le otorgaban automáticamente su segundo título, tras el conseguido en 2006. El del Cono Sur, obligado a buscar la victoria para lograr una remontada impensable en alguien con menos de tres años practicando organizadamente el Juego Ciencia.

La partida, al margen de definir al nuevo campeón, era también una esperada revancha para el cinco veces monarca de Cuba. Hace poco más de un año, Pichot le había derrotado en un duelo decisivo del Continental de las Américas, apartándole de los primeros puestos. El argentino tenía solo 16 años y había mostrado una llamativa irreverencia para imponerse en una defensa Siciliana, variante Najdorf, aprovechando los apuros de tiempo de su más experimentado rival.

Esta vez, el armisticio fue suficiente para lograr el desquite. En posesión de las negras, el tunero salió rápido a intercambiar piezas y no dio opciones a su joven contrincante, finalmente ubicado quinto por peor desempate que otros tres jugadores.

Luego de firmar las tablas, Lázaro Bruzón sumó nueve puntos a su coeficiente Elo de 2659 rayas. Con 7,5 unidades de nueve posibles, el cubano ganó invicto un torneo en el que se presentaron 93 trebejistas y del que salió reforzada la candidatura de Pichot como serio aspirante a atacar en el futuro mediato el largo dominio regional del propio Bruzón y de Leinier Domínguez, líder del ránking latinoamericano.

Yaniet Marrero, voz de Latinoamérica en el concierto de Sochi


Yaniet ante Danielian en Sochi 2015Con el número 52 entre 64 jugadoras, la Gran Maestra tunera Yaniet Marrero llegó a la ciudad rusa de Sochi sin demasiados focos a su alrededor. A pesar de mostrar en su palmarés el título de campeona del tercer tablero en la Olimpíada Mundial del 2010, la majibacoense de 31 años, única representante de Cuba en el Campeonato del Mundo, tuvo una irrupción más parecida a su carácter un poco retraído, sutil.

Encima, su rival de la primera ronda era nada menos que la armenia Elina Danielian, una trebejista de 2488 puntos Elo, dueña desde 2010 del título de Gran Maestra sin distinción de sexos. La europea de 36 años partía como la duodécima favorita del torneo y llegaba con la confianza de haber derrotado a la antillana en la última edición de las citas olímpicas, el año anterior.

Sin embargo, sobre el tablero, entre 64 casillas, la historia pasó a ser solo eso: una referencia temporal que para la cubana sirvió de lección y, probablemente, de acicate. En posesión de piezas negras, Yaniet sacó una excelente división del punto en la primera de las partidas clásicas y el duelo quedó pactado para la jornada del miércoles.

Ya con blancas, batalló durante 55 lances de una defensa Caro-Kann ante la número 19 del mundo. Luego de tomar en el medio juego una ventaja a la postre definitiva, fruto de sus propios aciertos y de los apuros de tiempo de la armenia, la tunera desplegó hacia el final un fulminante ataque de peones, torre y alfil que arrasó literalmente con su encumbrada rival.

Para este periodista, como para muchos de sus seguidores, el espectacular triunfo tiene ribetes de revancha, de desquite; aunque casi con total seguridad para la jugadora habrá sido apenas una tarea menos en el “plan de trabajo” con el que viajó a tierras rusas. En medio de su descanso activo del jueves, mientras esperaba por su próxima contrincante, habrá mantenido a raya la euforia (casi siempre dudosa consejera), para aplicarse a la preparación de su partida de este viernes. El juego ciencia no comulga con la autocomplacencia; exige, cada vez más, consagración y sacrificio.

Incluida ya entre las 32 mejores de la cita del mundo, Yaniet Marrero enfrenta ahora a la georgiana Meri Arabidze (2374). Nuevamente, la trebejista del Viejo Continente será favorita y deberá manejar la presión que esa condición genera. La tunerita volverá a lo suyo: darle voz a Cuba y a toda Latinoamérica en el concierto de Sochi.

Olimpiada Mundial de Ajedrez: Lázaro Bruzón le regala a Cuba la séptima plaza del orbe


Bruzon4El Gran Maestro tunero Lázaro Bruzón (2664) cerró de manera brillante la actuación cubana en la Olimpíada Mundial de Ajedrez y con una espectacular victoria ante el GM inglés Gawain Jones (2665) determinó el séptimo lugar de la escuadra masculina, muy por encima de su decimotercera posición en el ránking inicial.

El triunfo del cinco veces campeón nacional le permitió a los cubanos derrotar 2,5-1,5 puntos en la ronda del adiós al equipo de Inglaterra (décimo preclasificado) e incluirse en la élite del ajedrez mundial con acumulado de 16 unidades, solo superados por China, nuevo campeón con 19 rayas, y por Hungría, India, Rusia, Azerbaiyán y Ucrania, todos con 17 rayas.

En el plano individual, Bruzón concluyó en un excelente sexto puesto entre los defensores del segundo tablero, además de sumar 15 puntos a su coeficiente Elo, después de jugar para un rating performance de 2762 unidades (seis victorias, cuatro tablas, un revés). Sin embargo, la mejor actuación de toda la delegación antillana estuvo a cargo del campeón nacional Isán Ortiz (2603), quien se adjudicó la medalla de plata en el cuarto tablero.

Entre las féminas, las cubanitas no pudieron acercarse siquiera a su excepcional cuarto lugar del 2010 y se ubicaron en el puesto 30, mientras que la GM tunera Yaniet Marrero, campeona olímpica en la tercera mesa hace cuatro años, registró esta vez una actuación bastante gris.

Yaniet, de 2324 puntos, tuvo un buen inicio con dos victorias y otras tantas tablas en las cuatro primeras jornadas, pero en sus últimas cinco partidas apenas pudo conseguir dos armisticios y terminó cediendo 33 unidades Elo.

Con 20 rayas, la escuadra de Rusia se proclamó campeona, secundada por China y Ucrania, ambas con 18.

Al diálogo con el campeón más joven del 49 Memorial Capablanca


Ajedrecista tunero César Alejandro Pérez.

Foto: Ángel Luis Batista

En enero del 2002 el joven ucraniano Ruslan Ponomariov sorprendía a su compatriota Vassily Ivanchuk y se coronaba Campeón Mundial en Moscú. Pocos meses más tarde, en La Habana, un Lázaro Bruzón de apenas 20 años ganaba de manera brillante la edición 37 del Memorial Capablanca y, al mismo tiempo, en Las Tunas, un pequeñín de solo cuatro años aprendía los primeros movimientos sobre el tablero, sin sospechar que asomarse al mundo mágico del ajedrez se convertiría en una pasión incontrolable que llenaría desde entonces cada uno de los días de su vida.

Doce años después, el prodigio noruego Magnus Carlsen amenaza con romper la barrera de los 2900 puntos y traspasar la última frontera hacia la leyenda; el novel filipino Wesley So acaba de ganar un Memorial Capablanca en el que Bruzón ha devuelto la ilusión a sus miles de seguidores; y aquel mismo pequeñín, todavía fascinado con el enigmático universo de las 64 casillas, se ha coronado inobjetablemente en el Grupo Abierto II del torneo más fuerte de Latinoamérica.

Se trata de César Alejandro Pérez Rodríguez, el mismo niño que se enamoró una noche del ajedrez, viendo a sus primos desplazar las piezas; el que divertía con sus inocentes movidas iniciales a los aficionados de los trebejos en su vecindario; el que demoró más de un lustro en vencer a su gran rival, el “viejo Labernia”, hasta que un buen día de sus 10 años destronó para siempre al campeón del barrio.

“Según me cuentan, a todos les llamaba la atención que con tan poca edad jugara tan bien y por eso ya a los seis años comienzo a practicarlo un poco más organizado. Recuerdo que en esa época el profesor Rodolfito me montaba en su bicicleta y me llevaba por ahí, por toda la ciudad, para que enfrentara a otros niños que eran mucho mayores que yo”. Así rememora César sus primeros pasos en los exigentes senderos del ajedrez, caminos intrincados que le condujeron, con solo nueves años, hasta la Academia de Las Tunas.

“Ahí comenzaron los resultados –agrega-, cuando gané un Campeonato Provincial de la categoría 9-10 años, pero también los tropiezos, pues en mis primeros torneos nacionales lo único que gané fue experiencia… En ese momento es que me doy cuenta de que jugar bien exigía estudiar mucho y que el nivel era muy alto en el país. Ya desde entonces comencé la rutina de entrenar de seis a ocho horas diarias, y la mantengo hasta hoy.”

El talento que se asomaba ya a su manera de entender el complicado juego comenzó a traducirse en victorias sobre el tablero y, con apenas 13 años, gana la fase semifinal provincial ante varios Maestros Nacionales, para luego continuar con un cuarto lugar individual en el Campeonato Nacional de la categoría 12-14. Varios meses después, ya convertido en habitual dentro de las competiciones de mayores, sale reportado con Elo por primera vez y alcanza lo que podría llamarse la mayoría de edad de cualquier trebejista.

“Todo eso es bastante complicado. Por ejemplo, en el 2012 gané un torneo en Villa Clara y sumé 68 puntos Elo que nunca me reportaron. Incluso, ahora mismo me deben otras 40 unidades y todavía las estoy esperando”, afirma César, quien en el 2014 se tituló en competencias de primer nivel en Guantánamo y Las Tunas, y terminó segundo en Villa Clara, Camagüey y Santiago de Cuba. Además, se convirtió hace unos días en el jugador que más rayas ganó (58) entre todos los presentes en el Memorial Capablanca.

“Ese momento fue increíble. Imagínate que los torneos en los que yo había jugado eran de seis, o cuando más, de 10 jugadores; y de pronto estar en un salón enorme, con 122 rivales, y saber que la mayoría tenía más experiencia y Elo que yo… Además, las partidas fueron difíciles, en especial la que jugué ante el tunero Alfredo Aguilera, campeón provincial. Pero poco a poco fui tomando confianza y llegó un momento en el que me sentí con fuerzas para ganar. Fue muy curioso, porque al principio te consideran nada más que un principiante, aunque luego, cuando ven la calidad de tu juego, se acercan, te felicitan y tú sientes que ya te respetan, que te tratan como a un Maestro.

“Allí tuve la oportunidad de ver un ajedrez de gran nivel y eso siempre te ayuda a crecer. Nosotros jugábamos por la mañana, y por la tarde íbamos a ver las partidas del Grupo Élite, las de Bruzón, de Leinier; pero en especial las de Juan Carlos Obregón, un jugador al que admiro por su estilo de juego, por haber salido de abajo, por todo el sacrificio que ha tendido que hacer para llegar hasta donde está.”

César Alejandro no tiene reparos en admitir que pretende siempre imitar ese estilo de juego agresivo que practica Obregón, campeón por segundo año consecutivo del Abierto I del “Capablanca”. “A mí me gustan sobre todo las líneas abiertas, que permitan desarrollar variantes dinámicas y que potencien la táctica. Claro, a partir de ahora, que estoy a punto de llegar a los 2250 y obtener el título de Maestro Nacional, tendré que estudiar mucho más e incorporar variantes, quizás jugar más a menudo torneos de partidas rápidas que me organice mi entrenador, Edilberto Mercantete, a quien también la agradezco este resultado. A él y a todos los que me han ayudado durante estos años.”

Como todo ajedrecista, César enfrenta los rigores de una carrera que solo conoce exigencia y consagración casi total. El adolescente en el que se ha convertido debe compartir su pasión por el Juego Ciencia con los estudios académicos en la Eide Carlos Leyva González, al tiempo que debe renunciar a menudo a participar de las actividades festivas que prefieren sus amigos. “Es cierto que esta vida es un poco restringida, pero yo he comprendido que el ajedrez exige mucha constancia y que esa es la única vía para alcanzar mis metas, que son ahora mismo llegar a la semifinal del Campeonato Nacional de primera categoría, tratar de ganar una medalla en la Olimpíada Juvenil y, por supuesto, obtener el título de Maestro Fide (ya es inminente el de Maestro Nacional), además de tener una buena actuación en el Abierto I del Capablanca 2015.”

Pendiente de la consecución de estas metas está su futuro. De decidirse finalmente por los trebejos podría estudiar la Licenciatura en Cultura Física, aunque no descarta que pueda inclinarse por la Medicina. Admirador del genial Bobby Fischer, a quien considera “el único que pudo desafiar al Imperio de los jugadores rusos”, y seguidor de los mejores exponentes universales, César no pierde de vista el desarrollo de este deporte en Las Tunas. “Creo que el ajedrez debe practicarse más en el resto de los municipios de la provincia, con más torneos, con simultáneas a las que podrían invitarnos”.

Ciertamente, no se trata de una preocupación menor, pues para nadie es un secreto que la Academia de esta ciudad está entre las de peores condiciones en el país. El resultado excepcional de los jugadores del Balcón de Oriente en el 49 Memorial Capablanca marca el momento preciso para llamar la atención al respecto, luego de conocerse que se pretende incluso recortar plazas entre los ajedrecistas en la Eide. “Allí hay varios niños que tienen mucho talento y que necesitan de todo el apoyo que da la escuela, con entrenadores, psicólogos, preparadores físicos. Ojalá tengan en cuenta lo que conseguimos ahora, porque el ajedrez te cambia la vida y te hace una mejor persona”, concluye el más joven de los campeones tuneros.

Ajedrez de Las Tunas brilla en un Memorial Capablanca histórico


Maestro Internacional cubano Juan Carlos ObregónEl excelente segundo puesto de Lázaro Bruzón en el Grupo Élite y los triunfos de Juan Carlos Obregón, en el Abierto I, y del pequeñín César Alejandro Pérez, en el Abierto II, completaron la brillante actuación del ajedrez tunero en la recién finalizada edición 49 del torneo internacional José Raúl Capablanca in Memoriam.

Seguido de principio a fin por la prensa acreditada, el apartado principal vio a Bruzón salir fortalecido, no solo por su segunda plaza y por los 12 puntos que sumó a su actual Elo de 2682, sino por la calidad de sus partidas y por poder demostrar ante jugadores que en todos los casos le superaban en coeficiente. La ganancia fundamental del pentacampeón cubano es la sensación que quedó entre jugadores, aficionados y especialistas, de que su talento permanece intacto y esta edición del Capablanca ha sido para él un reencuentro con sí mismo.

Mientras, en el Abierto I el Maestro Internacional Juan Carlos Obregón volvió a demostrar que su nivel excede por mucho al de la llave en la que jugó. Quizás no tanto por su rating Elo, que a pesar de ser el mayor de grupo (2509) no estaba tan lejos de otros jugadores; la diferencia clave está en la forma que ha mostrado el tunero desde el año anterior, cuando no tuvo problemas para sacar un gran resultado en esa misma agrupación. Obregón sumó 8,5 unidades de 10 posibles, con siete victorias y apenas tres tablas, para ganar nada menos que 24 rayas en un torneo en el que jugó para un rating performance de 2723 puntos.

Sin embargo, la suerte no estuvo del lado del tunero, quien apenas si encontró en su camino a alguno de los ocho Grandes Maestros presentes en el Abierto I. Por esa razón, Obregón no pudo sumar otra norma para aspirar a la máxima categoría del ajedrez, una realidad que ha llevado a muchos a sugerir la supresión del Grupo Premier, con lo cual el torneo abierto aumentaría de manera considerable su nivel cualitativo y favorecería la consecución de un mayor número de normas por los trebejistas e incluso por los árbitros.

Pero, si de saltos espectaculares se trata, imposible no hablar del tunerito César Alejando Pérez, el jugador de mayor ganancia Elo entre los cientos que asistieron a esta edición del torneo más fuerte de Latinoamérica. Aún sin títulos reconocidos, pero con un talento que apunta a que esa condición cambiará en cualquier momento, el ajedrecista más joven de la delegación que representó a Las Tunas sumó ¡58 puntos! a su coeficiente de 2118 unidades. César Alejandro ganó el Abierto II con 7,5 rayas de nueve y dejó claro que su nombre no estará ya más en el anonimato.

Bruzón llega cuarto al “fin del mundo”


bruzonvscheparinovTodos los malos presagios que podían esperarse de jugar en una región llamada Costa de la Muerte y conocida también por los españoles como “el fin del mundo” se hicieron realidad para el Gran Maestro Lázaro Bruzón, finalmente ubicado cuarto entre cinco trebejistas, a falta de la ronda final del torneo internacional Entre Faros.

Hasta los más agrestes paisajes de la provincia de La Coruña, en Galicia, viajó Bruzón en busca de una buena actuación, aunque su accidentado inicio le impidió recuperar, durante una mejor segunda vuelta, el terreno perdido en la primera. El tunero apenas pudo sumar un punto en cuatro partidas a lo largo de la primera etapa del torneo y, aunque en la segunda consiguió 2,5 rayas, no pudo escalar más allá del penúltimo puesto.

El cinco veces campeón de Cuba se despidió este domingo con tablas ante el húngaro Richard Rapport, una jornada después de obtener ante el monarca español, Iván Salgado, su única victoria del certamen.

En definitiva, Bruzón concluyó con 3,5 puntos de ocho posibles y, sin importar qué suceda hoy en la última ronda, culminará en el cuarto puesto. El quinto y último escaño quedó en manos de Salgado, poseedor de 2,0 unidades, mientras que tres jugadores definen este lunes el título: el GM peruano Julio Ernesto Granda (4,5), rival de Salgado, y los europeos Iván Cheparinov y Richard Rapport, quienes comparten con 4,0 rayas el segundo lugar y sellan hoy su suerte tablero por medio.