Ulises Cintra: La odisea que nunca fue (+audio y galería de fotos)


Fotos: István Ojeda Bello

El mentor debutante que ha llevado a Las Tunas a las puertas de su primera postemporada en la categoría, habla sobre la experiencia de dirigir a un equipo que partió con muy pocas expectativas. En la conversación, su lado más personal, los retos del futuro, su pasión por el Real Madrid y la opinión sobre la “guerra fría” fútbol-béisbol que se ha desatado en el país

A Ulises Cintra lo conozco de cerca, de jugar cada domingo en el mismo equipo de softbol. Allí, en medio de esa suerte de hermandad que surge espontáneamente entre los integrantes de cualquier equipo, he podido saber poco a poco de su seriedad y su calidad humana.

Quizás por eso recibí con cierta preocupación su nombramiento como mentor del conjunto tunero que tomaría parte en la V Serie Nacional de Béisbol Sub-23. A fin de cuentas, nadie apostaba por un elenco al que le faltarían nada menos que sus tres ases del pitcheo: Alejandro Meneses, Ángel Sánchez y Diego Granado.

Sin embargo, dos meses después la realidad es muy distinta y la odisea que todos preveían no ha sido tal. De hecho, el equipo se ha colocado apenas a un paso de conseguir su primera clasificación a postemporada en esta categoría, algo que no pudieron lograr otros elencos con nóminas muy superiores.

Con una ofensiva limitada y un cuerpo de pitcheo sin grandes nombres, Las Tunas ha navegado contra viento y marea en pos de la clasificación, sorprendiendo a todos por su juego rápido, audaz, eléctrico. Un estilo que contrasta con la personalidad un tanto pausada de su director.

Porque Ulises Cintra, el manager que ha debutado por la puerta grande, es un tipo más bien calmado, que parece pensar bien las cosas antes de hablar. Así conoció a este habanero la gente de “Jesús Menéndez” que lo acogió en su arribo a tierras tuneras y así lo perciben ahora sus vecinos en Jobabo.

Así es el hombre de béisbol al que abordo en el estadio Julio Antonio Mella, para conversar un poco de esta aventura a la que se ha lanzado con sus jugadores y su cuerpo de dirección.

“Para mí ha sido difícil, novedoso, aunque es cierto que a muchos de estos atletas ya los dirigí desde que eran niños. Este es un béisbol muy distinto, sobre todo por el nivel de exigencia que hay, para mí todo esto es nuevo, las experiencias, las sensaciones, estoy aprendiendo mucho en mi primer año a este nivel”, confiesa Cintra solo minutos después de que sus muchachos consiguieran un triunfo ante Camagüey que los acercó un poco más a la meta de los play off.

¿Cómo es el día a día con peloteros que ya tienen más carácter que cuando eran escolares, con personalidades más complejas y motivaciones distintas?

Todo en este equipo gira alrededor del colectivo. Hacemos mucho trabajo de mesa y entonces vamos al plano individual con cada uno de ellos. Creo que ha sido muy importante que los entrenadores prediquemos con el ejemplo. Tenemos un muy buen colectivo de dirección y una línea de trabajo única, que es esforzarnos al máximo, entregarlo todo dentro y fuera del terreno, cumplir con lo que nos toca y respetarnos mucho.

Los atletas han ido entendiendo que esa manera de hacer las cosas es lo mejor para el equipo y hemos logrado una gran unidad. Yo les digo a ellos que esa capacidad de estar unidos es como el jugador número 10 cuando salimos al terreno. Acostumbramos a decirnos las cosas de frente, en los mítines, y ya cada uno sabe qué les exijo yo y también lo que los demás esperan de él. Todavía nos falta mejorar en algunos aspectos, pero creo que vamos por el buen camino.

Hay muchos directores que, teniendo peloteros con características propicias para el juego rápido, no son capaces de sacarles provecho.

El secreto es sencillo: todo eso lo entrenamos. A veces escuchamos a un mentor decir cómo va a jugar su equipo en un campeonato, pero en realidad lo que hay que definir es qué vas a hacer en el entrenamiento para después poder jugar de esa manera.

Todas estas jugadas de toque de bola, robo de base, bateo y corrido… todo eso fue el plato fuerte del entrenamiento desde el primer día. Ahí ha estado el éxito.

La principal duda desde el principio fue el pitcheo, sobre todo por la ausencia de tres lanzadores de primer nivel. Sin embargo, ha terminado siendo esa área la que ha sostenido al equipo en toda la temporada.

La mente. Los entrenadores del equipo nos hemos estado documentando sobre el tema, con materiales que hablan mucho de la mentalidad del deportista y lo estamos llevando a la práctica. Sabíamos que el cuerpo de pitcheo con el que íbamos a contar nunca había tenido la responsabilidad de echarse encima al equipo y decidimos trabajar por ahí, por la fortaleza psíquica de cada uno de ellos.

Tratamos de conversar mucho con ellos, les ponemos videos, les contamos anécdotas y gracias a Dios todo eso ha permitido que las cosas nos salgan bien dentro del terreno. Pero lo principal es que ellos creen en lo que estamos haciendo, en el día a día con ellos, en la confianza que les estamos dando. Muchos han madurado con la competencia y hoy se ve un pitcheo que no tiene gran velocidad, pero sí con más recursos, lanzando en cada zona según el tipo de bateador y la situación de juego. Todos estos pequeños detalles nos han sacado adelante.

Nadie esperaba una actuación como esta. Incluso equipos más completos de esta categoría, nunca pudieron acercarse a la clasificación.

Sí, es cierto. Nosotros, desde el primer día de entrenamiento, partimos con el objetivo de jugar para el 50 por ciento, de ganar al menos 20 juegos. Nos propusimos no ser solo un equipo que participara en el Campeonato, sino un equipo que compitiera.

Teníamos muy reciente el ejemplo de los Leñadores con ese segundo lugar y creo que ese resultado abrió el camino para la mentalidad ganadora que existe ahora en la provincia. Si al principio queríamos ganar 20 juegos, ya después los muchachos comenzaron a subir el número y hoy todos hablan de Cienfuegos, el mejor equipo del torneo, dicen que la final es contra ellos y que les podemos ganar. Quiere decir que respetando siempre a los rivales, porque primero hay que clasificar y si lo hacemos hay que eliminar a Granma, sin salirnos de la filosofía del juego a juego, ya ellos están pensando en discutir el Campeonato.

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¿Las claves de este equipo?

Ante todo el pitcheo, que ha resuelto un problema inmenso y se ha echado el equipo al hombro, principalmente los relevistas. Ahí están los casos de Rodolfo Díaz y Kenier Ferrá, muy guapos los dos; y la llegada de Eugenio Fernández, que estaba lesionado y oxigena mucho al staff.

Por supuesto que hay que hablar de Yordey Fuentes, con muy buenas actuaciones, y en general de todo el cuerpo de lanzadores. La combinación del pitcheo con la defensa nos ha dado estabilidad y nos ha traído hasta aquí.

Hablabas del resultado de Las Tunas en la 57 Serie Nacional y de un cambio de mentalidad. ¿Está ahora mismo el béisbol tunero en el buen camino?

Ese gran resultado creo que sí influye mucho en la manera de enfrentar las competencias. Pero creo que el éxito está en cómo se está entrenando aquí en Las Tunas. En mi criterio, es una de las provincias en las que mejor se trabaja, con énfasis en la táctica aplicada a las situaciones de juego. Muchos hablan de esto, pero son pocos los que de veras pueden aplicarla a las sesiones de entrenamiento, porque es difícil, porque lleva tiempo y sacrificio.

¿Cuáles son los retos que ve en el futuro un mánager debutante?

Sí, lo veo todo como un gran reto y más que nada porque soy muy exigente. Les exijo el máximo a todos, a veces sin tener en cuenta la calidad o la madurez del pelotero, pero trato de hacerlo sobre todo en los entrenamientos, porque soy de los que piensa que es ahí donde se ganan y se pierden juegos. Ya en la competencia trato de disfrutarla y que los muchachos la disfruten también.

Tengo que mejorar bastante en el tema de la paciencia, en la ecuanimidad a la hora de dirigir el juego de pelota. Creo que podría conocer aún más a los atletas, sus problemas personales… Me faltan muchas cosas que llegan con la madurez como mentor, pero siempre me ha gustado ser un profesional: hoy como director, mañana como entrenador o haciendo cualquier cosa dentro de un terreno.

La verdad es que yo me lo tomo muy en serio. Para mí el béisbol es todo y según marchan las cosas en el trabajo, así marcha mi vida, mi familia, todas esas personas que te apoyan y sin las que no sería posible conseguir nada. Siempre pienso en superarme porque les debo respeto a ellos y porque no puede ser en vano tanto tiempo que dejo de dedicarle a la familia, tanto sacrificio para trasladarme todos los días hasta la capital provincial. Por todo eso me tomo muy en serio mi trabajo.

He estado todo este tiempo conversando con un madridista y mañana el Real Madrid juega la final de la Liga de Campeones, ¿cómo lo vives? ¿Messi o Cristiano?

El mejor club del mundo es el Real y es difícil que pierdan esa final, porque son jugadores con una fortaleza mental tremenda. Yo veo el fútbol y también aprendo, de Zidane como entrenador, de Cristiano como jugador, de esa mentalidad ganadora que tienen siempre.

Y en cuanto a esa rivalidad, yo me quedo con Cristiano, pero sin demeritar a Messi, que es un genio y siempre es un placer verlo en una cancha de fútbol.

Siendo un hombre de béisbol, ¿no te da cierto temor ser seguidor del fútbol, ahora que hay una especie de guerra entre estos deportes por la preferencia de los cubanos? 

Yo creo que si hay competencia con el fútbol es algo bueno. Lo que sucede es que tenemos que aspirar a que el béisbol nuestro se acerque al nivel del fútbol que estamos viendo. Pero no puede ser una competencia que se base en restar, sino en sumar. Yo creo que se podría equilibrar y como mismo vemos fútbol de primera calidad, ver también el mejor béisbol del mundo.

Soy de los que creen que se puede tomar algo de todos los deportes. Veo baloncesto, sigo el tenis, las motos… me gustan todos y es algo que me caracteriza: veo los deportes para aprender cosas, más allá de disfrutar si se gana o se pierde. No me pongo en el lugar de un fanático, sino en el de un profesional que quiere incorporar algo nuevo siempre.

Escuche aquí un fragmento de sus declaraciones:
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Béisbol panameño: Jonrón de Yosvani Alarcón no evitó derrota de Herrera en segundo choque semifinal


Yosvani Alarcón anota una carrera en el primer juego de la semifinal ante Bocas del Toro / Foto: Fedebeis

Un jonronazo del tunero Yosvani Alarcón fue la única carrera que consiguió este miércoles el equipo de Herrera, derrotado 3×1 por Bocas del Toro en una semifinal del Campeonato Nacional Mayor del béisbol panameño que marcha ahora igualada tras los dos primeros encuentros.

Otra vez como designado y cuarto bate, Alarcón produjo de 4-2 y fue el único con noche de multijits en el equipo amarillo, maniatado por el ganador Anthony Fernández y por el relevista Gueddy Guerra, quien se apuntó el salvamento.

El batazo de vuelta completa del tunero sirvió para empatar el choque a la altura del sexto episodio, aunque una entrada más tarde los locales enloquecieron al estadio Rod Carew con un squeeze play suicida que los puso delante de manera definitiva en el marcador.

Un día antes, Herrera había ganado el primer choque con pizarra de 10×9. El zurdo matancero Yoanis Yera se llevó el éxito, a pesar de permitir nueve incogibles y seis carreras limpias en 6,1 entradas. Alarcón, por su parte, había bateado de 5-1, con una remolcada y par de anotadas.

El tercer partido de la semifinal se jugará este viernes en el parque Rico Cedeño, la casa del conjunto herrerano. El otro duelo por el avance a la disputa del título, entre Veraguas y Chiriquí, comenzará en la noche de hoy, después de que ayer la lluvia impidiera la celebración del primer juego.

Yosvani Alarcón vive su primera gran noche en el béisbol de Panamá


El internacional tunero Yosvani Alarcón mostró este martes toda la dinamita que carga el receptor más completo de la pelota cubana en la actualidad, al encabezar con jonrón y par de empujadas la ofensiva del equipo de Herrera en su triunfo de 7×1 sobre Darién.

Alarcón enseñó finalmente todo su poderío al público del estadio Rico Cedeño, al conectar de 4-3, con su segundo vuelacercas de la temporada. Ubicado quinto y otra vez en rol de designado, no se conformó con su noche de multijits y los dos remolques, sino que además puso a trabajar sus piernas y se robó dos bases.

El tunero, recién elegido receptor ofensivo del equipo todos estrellas de la 57 Serie Nacional, elevó sus acumulados a 333 de promedio (36-12), 368 de average de embasado, 556 de slugging  y 924 de OPS, en los dos últimos departamentos líder dentro de su elenco.

El conjunto de Herrera exhibe ahora balance de 5-4 y ocupa el quinto puesto de la Categoría Mayor del béisbol canalero, alejado 3,0 juegos del líder Boca del Toro (8-1). Chiriquí y Panamá Metro (7-2) escoltan al puntero, mientras que Los Santos (6-3) cierra los cuatro primeros escaños de la tabla.

El otro cubano que juega para Herrera, el lanzador matancero Yoanis Yera, ha realizado par de salidas. El zurdo trabajó un gran partido en el día inaugural, pero no se presentó igual en su segunda salida. Yera acumula una victoria con un revés, efectividad de 2,51 y ha ponchado a 16 bateadores en 14,1 entradas de labor.

La Categoría Mayor es un torneo fundado en 1944, cuenta con doce equipos y Herrera es el más ganador de la historia, con 16 coronas. La lid, sin embargo, tiene un nivel inferior al de la Liga Profesional Panameña, que coincide en fechas con la Serie Nacional cubana y enrola apenas a cuatro conjuntos, incluidos los Toros de Herrera.

Liga Japonesa: Guerrero y Viciedo producen, pero Chunichi sigue sin ganar


Alexander Guerrero y Dayán Viciedo batearon de 4-2 e impulsaron una carrera cada uno, pero no pudieron evitar que su equipo, los Dragones de Chunichi, cayera este lunes por tercera jornada consecutiva ante los Gigantes de Yomiuri, en la Liga Central de la Nippon Professional Baseball.

Ahora Guerrero batea .333 (12-4), con doble, jonrón y una remolcada en tres juegos, como antesalista y tercer bate. Por su parte, Viciedo lo hace para .167 (12-2), con doble e impulsada en el rol de cuarto bate e inicialista.

En cuanto al pitcheo, el zurdo Raúl Valdés acumula una buena salida, en la que trabajó 6,1 entradas y se fue sin decisión. Ponchó a tres, aunque regaló siete bases por bolas.

Con 0-3, Chunichi es el único equipo de la Liga Central que no ha conseguido aún victorias.

Crónicas Clásicas: Cinco razones para el desastre


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Carlos Martí apostó todo a Lázaro Blanco y el granmense estuvo muy lejos del nivel que mostró en el Campeonato Cubano y en la Serie del Caribe / Foto: EFE

Un sistema de gestión obsoleto, las constantes deserciones y un larguísmo etcétera que apunta directamente a las endebles bases de nuestro béisbol, han desembocado en la penúltima crisis tras la abrupta eliminación de Cuba en el IV Clásico Mundial.

Apenas unos minutos después de haber sufrido ante Holanda la mayor humillación del béisbol cubano en toda su historia, el mentor Carlos Martí aseguraba a la prensa que “los rivales han sido superiores, lo demás sería justificarnos… si se perdió por nocao o no, es derrota igual”.

Y, como en casi todos los momentos del IV Clásico Mundial de Béisbol, el veterano mentor granmense se equivocó por completo. No es una derrota más el fuera de combate que nos endosó la diabólica maquinaria naranja, ya especializada en el sádico oficio de hacernos sufrir hasta lo indecible.

La despedida de Cuba con derrota de 14×1 es también el revés de una época, un tiro de gracia al orgullo de la afición cubana, acostumbrada a que sus equipos despertaran admiración allá donde rompían a jugar un béisbol construido casi en secreto dentro de nuestras viejas fábricas de producir y moldear un talento mostrado luego al mundo con indisimulada ostentación.

Esta vez, los más de 150 países a los que llega la señal televisiva del Clásico han sido testigos de una masacre cultural en toda regla, la de una nación conocida por sus tulipanes, el fútbol y la estatura descomunal de su gente, dándole una paliza beisbolera a otra en la que precisamente ese deporte es casi cuestión de seguridad nacional. Fue un tirón importante en el lento proceso de ir desgarrando sin pausas a esa pieza clave de la cubanía que aquí llamamos pelota.

Porque la realidad es que de los 16 equipos que iniciaron la carrera en el actual torneo, solo China, y quizás Australia, fueron inferiores a esta versión desdibujada del “Cuba”.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Así:

higinio1. Un sistema desbordado por las circunstancias: Los problemas del béisbol cubano están mucho más allá de nombres y momentos puntuales. En realidad se trata de un sistema de formación, desarrollo y gestión que ha demostrado no estar a la altura de los tiempos que corren, y que estaba ya defectuoso en los tiempos en los que arrasábamos con equipos amateurs de todo el mundo.

La irrupción en 1999 de los profesionales en el béisbol internacional y la inexplicable resistencia interna al cambio, comenzaron a forjar la crisis que vivimos hoy. Después de perder ante Holanda en 2011 la Copa del Mundo, de ni siquiera llegar a la final de los dos últimos Juegos Panamericanos y de asistir como actores de reparto a torneos como el III Clásico Mundial, el Premier 12 y tres de cuatro Series del Caribe; es hora de que rindan cuentas quienes debían cuidar de la pasión mayor de los cubanos.

Por ende, sería inaceptable que el señor Higinio Vélez, y junto a él buena parte de quienes nos han metido en este sendero sin salida, conservaran sus cargos por cuatro años más de sinsabores. La mirada está puesta ahora en los Juegos Olímpicos de Tokío 2020 y ese es un empeño demasiado grande como para seguir en la misma dinámica inmovilista de la última década.

JoseAbreuAlfredoDespaigneWorldBaseballClassic20132. La sangría eterna: Se especula que desde principios de los años 60 del pasado siglo, una cifra superior al medio millar de peloteros cubanos ha abandonado el país en busca de otros horizontes. Algunos listas publicadas hablan de unos 400, de los cuales el 80 por ciento ha salido de la Isla en los años más recientes. Solo en 2015, la cifra ascendió a 102 jugadores de todas las edades.

Hace un año, eran casi 100 los peloteros nacidos en Cuba que habían firmado algún contrato con organizaciones de Grandes Ligas y actualmente juegan en ese béisbol un campeón de Serie Mundial, cinco seleccionados alguna vez al Juego de las Estrellas y un Novato del Año de la Liga Nacional.

Todos ellos han sido formados y desarrollados en Cuba, con los escasos recursos de nuestras escuelas de Alto Rendimiento, y su ausencia en los torneos domésticos y en la Selección Nacional es sencillamente irreparable. Al margen de las deudas del trabajo en la base o la desactualización técnico-metodológica de muchos entrenadores, el béisbol cubano no está en condiciones de formar el relevo de tanto talento en fuga.

Unas semanas atrás, Higinio Vélez reconoció que se negocia con Major League Baseball la reinserción futura de estos jugadores en los equipos nacionales, un propósito confirmado recientemente en Japón por Rob Manfred, Comisionado de MLB. La concreción de ese afán depende en primera instancia de que desaparezcan o se flexibilicen las absurdas leyes del bloqueo contra nuestro país, pero también de un cambio de mentalidad interno que asuma a esos atletas como parte del fenómeno migratorio que traspasa a esta sociedad en todos los sentidos.

Yoenis-Cespedes-WBC20093. El “Cuba” más pobre: Como consecuencia del argumento anterior, el equipo presentado esta vez es por mucho el menos fuerte en la historia del Clásico Mundial. El conjunto subcampeón del 2006 incluyó verdaderas estrellas como Ariel Pestano, Frederich Cepeda, Pedro Luis Lazo, Eduardo Paret, Yuliesky Gurriel, Michel Enríquez, Osmani Urrutia o Alexei Ramírez; mientras que en el 2009 estuvimos representados otra vez por los seis primeros, además de Yoenis Céspedes, Alfredo Desapaigne, Norge Luis Vera, Héctor Olivera y Aroldis Chapman.

En la edición del 2013, la nómina incluyó a actuales jugadores de Grandes Ligas como José Dariel Abreu, Yasmani Tomás, Raicel Iglesias y Guillermo Heredia. Ahora, en cambio, llegamos a Japón con un único segunda base, del nivel de Carlos Benítez, un torpedero debutante a sus 36 años y un jardinero derecho de solo 19, con muchos defectos técnicos y un apellido sonoro. Dependimos, además, de un tercer bate como Frederich Cepeda, seleccionado por MLB el mejor pelotero en la historia de los Clásicos, pero muy lejos de la gran estrella que fue (bateó 067 y no impulsó carreras).

En cuando al pitcheo, baste decir que el supuesto as del equipo, Lázaro Blanco, no rebasó las cinco entradas de labor en dos salidas cruciales. De los demás, poco y malo que agregar, con la única excepción de Vladimir Baños.

4. Mentalidad de equipo menor: Ya desde la planificación de la competencia, la dirección del equipo se puso como meta clasificar dentro del único grupo realmente flojo de la lid y comenzó a trasmitir un mensaje equivocado a sus jugadores. Luego, tomó todas las malas decisiones posibles, solo para ratificar su punto. Carlos Martí merece respeto por sus años y su título de campeón nacional, pero la gestión del colectivo técnico que encabezó fue sencillamente desastrosa.

Clasico-Cub-vs-Jpn-08-580x387“El juego era el de ayer”, decían los peloteros cubanos en el banco cuando Holanda comenzó a batear con desenfreno y no paró hasta echarnos a palos del Clásico. Los jugadores se referían al choque contra Japón, perdido 8×5 el pasado martes, quizás debido a la necedad de no utilizar a los teóricos mejores lanzadores ante un equipo al que el Alto Mando cubano dio por invencible desde el principio.

Así, asistimos con impotencia a un verdadero aquelarre táctico: las dos derrotas frente a los japoneses estaban “planificadas”; frente a un equipo chino con nivel de Series Provinciales, colocamos nada menos que a Vladimir Baños, el único pítcher que demostró estar en buena forma; y el manejo de las alineaciones fue esperpéntico, prolongando hasta la crueldad la humillación de Cepeda y hasta lo inconcebible la inoperancia de Benítez, entre otros titubeos, rezagos de prepotencia o afanes de seguir agradeciendo el título conseguido por los Alazanes en la 56 Serie.

En este sentido, dos ejemplos: Yosvani Alarcón debió perderse casi toda la primera ronda para poder demostrar por enésima vez que es el receptor titular, pues madero en mano solo le supera Despaigne y a la defensa, a pesar de nuestros queridos colegas de la prensa nacional, está al nivel del sobrevalorado y locuaz Frank Camilo Morejón. Y Yoanis Yera, el pitcher que más veces fue llamado al box (como si del mismísimo Pedro Luis Lazo se tratara) es por el momento líder en derrotas (2), carreras limpias permitidas (7) y bases por bolas concedidas (7).

5. Preparación deficiente: Carlos Lois, Jefe Técnico del béisbol cubano, deberá aclarar cómo se realizó la preparación de un equipo que mostró tantas lagunas. La extensa gira asiática apenas dio resultados, con cinco derrotas en siete juegos y un tráiler de lo que vendría.

entenzaPunto y aparte para el pitcheo. Los entrenadores Orelvis Ávila y Ciro Silvino Licea, con poca y ninguna experiencia a este nivel, fueron incapaces de hacer llegar a su staff en plena forma a la cita más importante de los últimos cuatro años.

En total, fueron 30 las bases por bolas regaladas, a cinco por choque. El descontrol por un lado y la ausencia de comando, por otro, dejaron desnudos a nuestros lanzadores frente a bateadores de escaso, bueno y excepcional nivel. En todos los casos, salieron perdedores los nuestros, incapaces de rebasar las 90 millas por hora.

Finalmente, la labor de scouting solo le funcionó a los rivales. Luego de cuatro años de supuesto estudio de los contrarios, los hombres encargados de hacer ese trabajo por nuestra parte ni siquiera fueron capaces de comprender que los chinos no eran contendientes para malgastar a Baños y utilizar a Vladimir García, Moinelo y Lahera. Precisamente, los serpentineros que debieron trabajar el primer día frente a Japón, cuando Cuba perdió la oportunidad de arrancar con el pie derecho un torneo que en definitiva vino a engrosar el ya abultado archivo de nuestros naufragios beisboleros.

 

Crónicas Clásicas: La derrota como método


Después de tantos años asistiendo a la lenta e inexorable caída del béisbol cubano, el IV Clásico Mundial ha traído otra de vuelta de tuerca a la sinrazón: el colectivo técnico que encabeza Carlos Martí apostó a una estrategia en la que la derrota inicial ante Japón estaba planificada.

Sí, para planificar reveses ha quedado la nación más orgullosa del béisbol internacional, la misma que durante muchos años presumió de poseer al único equipo invencible del deporte mundial. Y sí, son palabras muy duras, sobre todo porque ningún elenco sale al terreno a perder, mucho menos uno cubano, pero la decisión de colocar a Noelvis Entenza como abridor ante los nipones solo puede ser entendida como una renuncia tácita a luchar por la victoria.

Porque un trabajo serio de estudio de los rivales habría dejado claro que este es el peor equipo de Japón en la historia del Clásico Mundial y por tanto no era una quimera intentar ganarle. Si nuestros métodos no siguieran dormidos en los lejanos años 80, habríamos concluido que Entenza o cualquiera de los que trabajaron frente a los locales se habrían paseado ante el candoroso equipo de China. Y si las decisiones se tomaran con más humildad y menos empecinamiento, Cuba podría haber situado a Baños, Vladimir García, Moinelo y Lahera ante los japoneses, cuidando que no rebasaran el límite de envíos y quedaran habilitados para lanzar frente a Australia.

En el peor de los casos, habríamos llegado de la misma manera al choque decisivo: con una victoria, una derrota y todo el pitcheo listo para jugárnosla contra los australianos, pero al menos estaríamos tranquilos por no haber traicionado siglo y medio de historia.