Fútbol cubano: Las Tunas borra de la cancha al vigente campeón


Foto: Raúl del Pino Salfrán

Foto: Raúl del Pino Salfrán

Aplicado a los principios del fútbol moderno, con un mediocentro recuperador en estado de gracia y una inusitada efectividad de sus atacantes, el once de Las Tunas barrió este sábado de la cancha del “Ovidio Torres” al vigente campeón, Camagüey, al que se impuso 3-1 para sumar tres puntos de oro y ascender al quinto puesto del 101 Campeonato Nacional de Fútbol.

Luis Alberto Ramírez jugó el partido de su vida en labores de contención, manejando a la perfección los tiempos, anticipando con oportunidad y repartiendo juego con criterio una y otra vez. De su trabajo secante se benefició una zaga que tuvo muy pocos sobresaltos en todo el choque, ante unos miuras desdibujados, apenas una caricatura de la estampida imparable que fueron la temporada anterior.

No esperaban semejante paseo los manatienses, acostumbrados a sufrir año tras año el yugo del fútbol asociativo camagüeyano. Pero Armando Coroneaux no exhibe ya el cañón que llevaba acoplado a su pierna derecha, Liván Pérez no es el cuchillo que acostumbraba a ser por los costados, Yaisniel Nápoles no encontró apoyo en sus constantes internadas por izquierda y el portero Orlendys Machado, capaz de lo mejor y de lo peor, se disfrazó de villano para tragarse de manera increíble el primer gol local.

Varió esta vez el dibujo táctico y Las Tunas rompió a jugar como pocas veces se le ha visto en largo tiempo. Para la especulación quedará cuánto hubo de acierto del técnico Réwal Ochoa y cuánto de inoperancia y baja forma física de los discípulos de Julio Valero; pero lo cierto es que con el pitazo inicial el 4-4-2 que dispuso el DT tunero sobre la cancha comenzó a funcionar como un reloj, apoyado en un centro del campo compacto y en dos agitadores en punta como Dayron Blanco y Ángel Góngora, un verdadero martirio para la defensa visitante.

Con todo, uno de los pocos errores de la zaga tunera en todo el choque propició que Camagüey se adelantara en el marcador. A la altura del minuto 15, Ángel Horta envió desde su área un balón largo a las espaldas de los centrales Héctor Rondón y Daniel Cantero: el primero ganó el rebote inicial y el segundo intentó cederlo de cabeza al portero Sandy Sánchez, aunque solo consiguió regalárselo a Coroneaux, quien habilitó a Duxney Espinosa para que marcara a puerta vacía.

Apenas acusó el golpe el equipo tunero: la movilidad de sus líneas no varió, la presión por todo el campo se mantuvo constante, y precisamente de una recuperación en tres cuartos de cancha nació el gol del empate. Tras el robo del balón, Héctor Rondón abandonó el centro de la zaga e inició el que probablemente sea el primer y único slalom de toda su carrera. La galopada de 50 metros dejó en el camino hasta cuatro rivales y culminó con un disparo centrado e inofensivo que, sin embargo, se escurrió inexplicablemente entre las piernas del portero Orlendys Machado.

Con empate a cortesías por bando concluyó una primera mitad que tuvo únicamente el color dorado de la camiseta tunera y arrancó una segunda parte en la que el dominio local fue aun mayor. Colocado como titular por la ausencia del lesionado Máikel Celada, Israel Quesada volvió a ser clave en el éxito tunero. Autor de sendos goles ante La Habana y Cienfuegos, el delantero no marcó esta vez, pero se vació en labores defensivas y fue determinante en la segunda diana con un cambio de juego que descolocó a todo el sistema defensivo agramontino.

Con balón controlado en zona de volantes, Quesada profundizó el juego con un envío al área que el lateral derecho Alejandro Rivero sirvió hacia atrás para el remate a boca de jarro de Dayron Blanco. Pero antes de desencadenar la jugada que terminó por definir todo el curso del partido, el trallazo se encontró con el meta Machado, quien dio el rebote ideal para que una chilena preciosa de Blanco venciera finalmente su valla, a pesar de la mano flagrante con la que el defensa Andy Horta intentó impedirlo.

Sin embargo, el principal Marcos Brea decidió aplicar una polémica interpretación de la Regla V del Reglamento FIFA y concedió la que consideró una ventaja mayor para el equipo agraviado. Por eso anuló la diana, le mostró roja directa a Horta y señaló el punto penal para que desde allí Dayron Blanco marcara sin problemas, al 63’, su quinto gol de la temporada.

La tímida protesta de los visitantes demostró el desconocimiento del nuevo criterio compartido tanto por FIFA como por UEFA desde la temporada 2013/2014, según el cual “las manos voluntarias que no perjudican al adversario no tienen sanción disciplinaria”, o sea, que el gol debió ser convalidado y el encuentro continuar 11 contra 11.

Lo cierto es que el baile local se intensificó tras la superioridad numérica y el golazo marcado desde la frontal del área por Ángel Góngora al 75’ fue consecuencia natural del gran partido realizado por el mediapunta holguinero, que refuerza a Las Tunas y jugó los 90 minutos a pesar de estar muy mermado físicamente.

Después de varias jornadas de errático accionar, los tuneros acaban de sumar su segunda victoria consecutiva. Ahora, con 12 puntos, ocupan el quinto puesto del torneo luego de desplazar a Ciego de Ávila, que cayó 2-0 ante La Habana.

En el resto de los resultados, Guantánamo mantuvo su condición de puntero con éxito de 1-0 ante Cienfuegos, al tiempo que Santiago de Cuba cayó 3-1 frente a Granma y el choque entre Isla de la Juventud y Villa Clara fue pospuesto por dificultades de transporte hacia Nueva Gerona.

Tabla de posiciones:

  1. Guantánamo 26 puntos
  2. La Habana 24
  3. Santiago de Cuba 19
  4. Villa Clara 17*
  5. Las Tunas 12
  6. Ciego de Ávila 11
  7. Granma 11
  8. Camagüey 7
  9. Cienfuegos 7
  10. Isla de la Juventud 5*

* Un partido menos.

Ficha del partido

Las Tunas (4-4-2): Sandy Sánchez; Miguel García (Alejandro Rivero 46’), Héctor Rondón, Daniel Cantero, Daimar Édgar; Luis Alberto Ramírez, Karel Pagés, Mainar Rivero (Yúnior González 64’), Ángel Góngora; Israel Quesada (Jorge Núñez 86’), Dayron Blanco.

Camagüey (4-4-2): Orlendys Machado; Yordano Vives, Ángel Horta, Andy Horta, Dainier Estévez; Armando Marty (Liusmel Morris 79’), Raidel Fernández (Michel Cabalé 79’), Yaisniel Nápoles, Liván Pérez; Duxney Espinosa (Arvy Pérez 79’), Armando Coroneaux.

Goles:

0-1: Duxney Espinosa (15´)

1-1: Héctor Rondón (19´)

2-1: Dayron Blanco (p. 63´)

3-1: Ángel Góngora (75´).

Tarjetas amarillas: Héctor Rondón (19´), Ángel Horta (21´), Raidel Fernández (52´), Daimar Edgar (59´), Alejandro Rivero (72´), Yordano Vives (79´ ), Daniel Cantero (80´), Jorge Núñez (89´).

Tarjeta roja: Andy Horta (60´)

Árbitro principal: Marcos Brea.

Estadio: Ovidio Torres Albuernes. Manatí, Las Tunas.

Asistencia: 2 mil aficionados.

Manatí retó al fútbol de América en Uruguay


Cuba, en el choque de cuartos de final ante Brasil. / Foto: Sitio oficial del torneo.

Cuba, en el choque de cuartos de final ante Brasil. Foto: Sitio oficial del torneo.

A lo largo de la última semana, el nombre de Manatí se ha hecho célebre en la ciudad uruguaya de Maldonado y en buena parte del cono sudamericano. De los 11 equipos que animaron la III Copa América de Fútbol Unificado de Olimpíadas Especiales, solo dos no eran Selecciones Nacionales: el elenco chileno, ubicado último y goleado en cada salida, y el que representa a la escuela especial Frank País García y a todo el territorio manatiense, que llegó como presunta cenicienta y desde el primer instante se convirtió en la gran sensación.

En tierras charrúas, Manatí fue Cuba y regaló un espectáculo impresionante, situándose a la par de una de las regiones con mayor calidad y tradición en el fútbol mundial. Los muchachos dirigidos por Elías Ankle acapararon las principales portadas del día inaugural, cuando debutaron con goleada de 4-1 ante Perú. Luego, en la disputa del primer puesto de la llave B, demostraron que iban en serio e igualaron 2-2 con Paraguay, para avanzar como primeros de grupo.

La representación de la isla beisbolera del Caribe se encontró entonces a la primera potencia mundial en cuartos de final. Ante Brasil, de acuerdo con reportes de prensa desde la sede, los manatienses dominaron todo el encuentro y, aunque llegaron perdiendo 2-1 al final, consiguieron un espectacular empate de última hora que forzó a la definición por penales. Quizás por la inexperiencia de los antillanos o por el peso enorme de la camiseta verdeamarelha, los sudamericanos terminaron ganando desde el punto fatídico y avanzaron a semifinales.

Por los puestos del quinto al octavo, los cubanitos sufrieron su primer revés de toda la lid al caer 3-0 ante Paraguay, pero en la lucha por el séptimo escaño se despidieron con inapelable goleada de 6-1 frente a Bolivia.

La Copa América de Fútbol Unificado de Olimpíadas Especiales reunió a equipos de Ecuador, Uruguay, Brasil, Venezuela, Paraguay, México, Bolivia, Argentina, Perú, Chile y Cuba, integrados sobre la cancha por seis atletas con discapacidad mental y cinco jugadores unificados, menores de 21 años.

Fútbol cubano: Sin goles el último capítulo del “Zorro”


El olfato goleador del “Zorro” Ayala se echó de menos el miércoles en Manatí.

El olfato goleador del “Zorro” Ayala se echó de menos el miércoles en Manatí.

El día en que los manatienses despidieron con una impresionante ovación al Zorro Ayala, dos de los equipos con los que jugó el quinto mayor goleador de la historia centenaria del fútbol cubano pactaron una paz con filos, salpicada de disparos a los palos y ribeteada por clamorosos fallos que habrán desesperado al ahora exjugador tunero, un verdadero depredador de área a lo largo de su extensa carrera.

Porque el mejor Geovanys Ayala se habría llevado al menos dos goles en una tarde como la de este miércoles, que comenzó con su retiro oficial y terminó con un magro empate a cero entre Las Tunas y Ciego de Ávila. Autor de 106 goles en el fútbol antillano de primer nivel (dos de ellos como refuerzo del once avileño) y jugador internacional con la tricolor cubana, Ayala fue despedido por la gente que lo vio nacer y ascender hasta niveles insospechados, como el que mostró en aquellas tres temporadas entre 2007 y 2010, cuando marcó 21 (líder), 15 y 18 dianas.

Poco habrá entendido este excepcional jugador, a quien se le caían los goles de los bolsillos, de lo que sucedió después en 90 minutos de armisticio. Porque si bien la visita se presentó con el peligroso tridente de Tomás Cruz, Sánder Fernández y Máikel Reyes en el Ovidio Torres, y los tuneros contaron con el internacional Dayron Blanco y el ariete Máikel Celada, lo cierto es que ambas puertas permanecieron imbatidas, en un reparto de puntos que no dejó contento a nadie. Mucho menos a los del centro del país.

Y es que se daba la extraña circunstancia de que Manatí recibía a un campeón nacional instalado en el sótano de la Primera División. De modo que los avileños llegaron con la presión extrema de buscar tres puntos que les sacaran de la zona de descenso; mientras que los locales se sabían obligados a luchar por la victoria en su sexta presentación en casa, con la perspectiva de cuatro salidas consecutivas como visitantes en el horizonte.

El pitazo inicial mostró a un Ciego de Ávila lleno de dudas, demasiado pendiente de la chispa de Tomás Cruz, un todoterreno que comenzó con galones de mariscal y terminó consumido por el brutal desgaste físico al que se sometió. Como quiera, los tuneros detectaron rápido la sangre ajena y se fueron arriba como una gran mancha de escualos, en 20 minutos de claro dominio local. Sin embargo, al minuto siete Yasmani López sacó bajo palos un disparo de Dayron Blanco y un rato después Miguel García intentó un centro cuando lo tenía todo para marcar, de manera que Las Tunas no pudo abrir la cuenta, enemistada como sigue con el gol.

Sobre el minuto 21, el volante Yúnior González no atinó a empujar el balón al fondo de las redes tras una serie de rebotes en el área avileña y los campeones comprendieron que, o mucho cambiaban las cosas o se irían del “Ovidio Torres” con cita reservada para el psicoanalista. Así llegó la primera ocasión clara de la visita, cuando Roberto Fernández estuvo a punto de “colgar” a Sandy Sánchez, un guardametas con alma de delantero al que le desbordan sus ganas de jugar y que más de una vez arriesga en demasía por la tozudez de querer ser líbero y no portero.

Hasta el final de la mitad inicial, Máikel Reyes y Sánder Fernández tuvieron tiempo de fallar lo “infallable” y Las Tunas perdió a su principal artillero por aire, cuando el delantero Máikel Celada debió abandonar el partido tras una lesión.

En la segunda parte, Yasmani López avisó al 52 con un mano a mano que no supo resolver ante Sandy y el DT Réwal Ochoa no esperó para meter al campo al rocoso Héctor Rondón, intentando compensar un sistema defensivo en franca descomposición. Solo un instante después, el volante Sajay Herrera regaló el mejor detalle del partido: un control de pecho seguido de giro, media volea y trallazo que escupió el palo.

El cambio de marea preocupó a los monarcas de Cuba, que optaron por extraer al exhausto Tomás Cruz para darle entrada al goleador Ángel Rodríguez, apelando a su historial anotador en la cancha manatiense. La modificación resultó en menor control del juego y barra abierta al desenfreno, con incontables oportunidades en ambas áreas, hasta cuatro disparos que reventaron el larguero y… cero goles.

Especialmente frustrados terminaron los tuneros, que se fueron con todo en busca de la victoria hacia el último cuarto de hora y debieron ver cómo Yeinier Rosabal desperdiciaba tres ocasiones clarísimas casi de manera consecutiva, en los minutos 75, 76 y 79.

Con la igualada, Las Tunas llegó a nueve puntos en ocho jornadas y Ciego de Ávila apenas a seis, una renta escasa para las aspiraciones de ambos elencos. Después de dos victorias, un empate y tres derrotas como locales, los del Balcón de Oriente se aprestan a tomar carretera para enfrentar por ese orden a los equipos de Cienfuegos, Camagüey, Isla de la Juventud y Villa Clara.

Las deudas contraídas en casa, tendrán que saldarse fuera de ella.

Ficha del partido:

Las Tunas (3-5-2): Sandy Sánchez; Yeinier Rosabal, Sandro Cutiño, Daimar Édgar; Kárel Pagés, Sajay Herrera, Yúnior González (Héctor Rondón, 53´), Miguel García, Mainar Rivero (Jorge Y. Núñez, 70´); Dayron Blanco, Máikel Celada (Yoerlandy Tamayo, 41´).

Ciego de Ávila (4-2-3-1): Diosvelis Guerra; Yasmani López, Máikel Civil, Javier Aguilar, Yasser Francis; Orisbel Leyva, Roberto Fernández; Sánder Fernández, Tomás Cruz (Ángel Rodríguez, 63´), Ernesto Duane (Adrián Hernández, 70´); Máikel Reyes.

Tarjetas amarillas: Héctor Rondón (55´), Dayron Blanco (64´), Yoerlandy Tamayo (80´), Javier Aguilar (82´), Roberto Fernández (87´), Sánder Fernández (88´).

Árbitro: Internacional FIFA Anniel Quintana (Cienfuegos).

Estadio: Ovidio Torres Albuernes. Manatí, Las Tunas.

Asistencia: 2 500 aficionados.

Fútbol cubano: La Habana desafina menos en el concierto del caos


Los capitalinos celebran en un partido del 2013 ante el once de Camaguey / Foto: Raúl del Pino Salfrán

Los capitalinos celebran en un partido del 2013 ante el once de Camaguey / Foto: Raúl del Pino Salfrán

A pesar de presentarse en Manatí sin varias de sus principales figuras, el once de La Habana sacó este miércoles tres valiosos puntos, después de imponerse 1-0 ante Las Tunas en un partido de marcada pobreza técnica, carente de ideas por ambos bandos y condenado de antemano a ser un festival de pelotazos por el pésimo estado de la cancha.

Condicionado por un fuerte viento, que a falta de buen fútbol terminó por llevarse casi todo el protagonismo, el encuentro no difirió mucho de lo que han visto los manatienses en este Torneo del Centenario: grises actuaciones del elenco local, que cuenta por derrotas tres de sus cuatro salidas en el estadio “Ovidio Torres”.

Esta vez el verdugo fue Yosvani Vinent, quien a la altura del minuto 18 se encontró un rebote en el semicírculo del área grande y lanzó un trallazo que burló con su último pique la estirada de Sandy Sánchez. Ante el asombro de todos, el mejor portero de los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe reaccionó tarde al disparo y concedió la ventaja mínima que necesitaba la visita. Del resto se encargó la inoperancia de los delanteros de Las Tunas, incapaces de inquietar en demasía al meta Vismel Castellanos.

Con el 0-1 en la pizarra concluyó una primera mitad casi anecdótica y comenzó un complementario en el que los tuneros buscaron el empate con muchas ganas y cero fútbol, nuevamente superados por un La Habana aplicado en el corte y la recuperación, más que en la elaboración de juego. Solo el talentoso Pedro Darío Suárez se iluminó de vez en vez y lanzó contras tan peligrosas como ineficaces, sobre todo porque el refuerzo pinareño José Ciprián Alfonso parece muy lejos de su mejor estado de forma.

Al igual que la temporada anterior, cuando se impuso 1-0 y 1-4, La Habana volvió a mostrarse solvente ante el conjunto tunero, hasta el punto de por momentos sentirse cómodo en el cuerpo a cuerpo con el que los discípulos de Réwal Ochoa acostumbran a tapar sus carencias en las tardes de menos inspiración.

Ahora, los habaneros suman ocho unidades y comparten la tercera plaza con Cienfuegos y Guantánamo, aunque estos últimos acumulan un partido menos después de que su duelo ante Villa Clara fuera aplazado para este jueves. Por su parte, Las Tunas se queda con cuatro puntos en la cola de la tabla de posiciones, a la espera de que el próximo sábado el Sancti Spíritus de Ariel Martínez le ponga otra vez a prueba.

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Las Tunas espera por el Expreso del Centro


Foto: Carolina Vylches

Foto: Carolina Vylches

El 13 veces campeón nacional, Villa Clara, será el exigente rival que reciba este sábado el once de Las Tunas en Manatí, durante la tercera fecha del 100 Campeonato Nacional de Fútbol.

En condición de invicto tras las dos primeras fechas, con seis goles anotados y ninguno permitido, el Expreso del Centro arriba a tierra tunera con velocidad crucero y su maquinaria a máximo rendimiento.

Enfrente estará el equipo que dirige esta temporada Rewal Ochoa, con dos salidas que son las caras de una misma moneda: un pobre debut en el que se vio completamente desbordado por Camagüey (0-2) y un plácido segundo compromiso en el que arrolló 3-0 al recién ascendido Isla de la Juventud.

En su primera victoria de la lid, Las Tunas disfrutó de la mejor versión del polivalente Dayron Blanco, autor de dos goles, y de la seguridad bajo los tres palos del internacional sub-21 Sandy Sánchez, quien incluso marcó de penal su primera diana en Primera División.

Precisamente, Blanco y Sandy acaban de participar en la concentración de la Selección Nacional absoluta, que se prepara de cara a la próxima Copa de Oro. El amanciero llegó avalado por su presencia en el elenco que obtuvo el boleto a esa cita en la máxima lid del Caribe, en tanto el manatiense apunta a la titularidad entre los mayores, luego de ser seleccionado mejor portero del torneo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En ambos jugadores descansará buena parte de las posibilidades locales ante el once naranja, aunque el experimentado delantero Máikel Celada y lo que pueda hacer la zaga tunera deben ser igualmente factores determinantes.

El resto queda en manos del colectivo técnico, que tendrá que decidir si coloca de inicio al volante Karel Pagés y al atacante holguinero Yadián Casa del Valle. Con ellos, el equipo se mostró distinto en su segunda presentación, aunque la inoperancia de Isla de la Juventud abre un signo de interrogación en torno al verdadero rendimiento de la plantilla titular.

Como sea, las dudas quedarán develadas este sábado, desde las 3:30 de la tarde, cuando el estadio “Ovidio Torres” reciba al mejor equipo en la historia reciente del fútbol cubano.

Nuevo rey en Brasil: el tiki-taken alemán o Argentina a la italiana


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Tony Kross y Javier Mascherano han sido claves en el viaje de sus equipos a la final.

“Tristeza não tem fim. Felicidade sim”. La tristeza no tiene fin, la felicidad sí… El dolor podía palparse en el grafiti que acompañaba la soledad de una de las calles cercanas al estadio Mineirao, en Belo Horizonte. En la noche más triste que recuerden los brasileños, después de que Alemania les arrebatara el “jogo bonito” y les propinara una increíble paliza de 7-1 en las semifinales de su Mundial, las calles del Gigante Sudamericano estaban semivacías, al margen de alguna que otra reyerta preñada de frustración o de la eterna fiesta que celebran los circuitos de la farándula en las grandes urbes.

Pero hacia el corazón brasilero, favela adentro, allí donde la pelota rueda enfangada en los pies descalzos de los futuros Pelé, Ronaldo o Neymar, el dolor puede aún respirarse y con toda seguridad no bastará el paso de muchas décadas para mitigar la vergüenza de una catástrofe de proporciones incalculables. “El Maracanazo fue una broma al lado del 1-7 encajado por Brasil ante una Alemania que le hizo morir de una sobredosis de realidad. Mucho tendrá que ganar para que en algún siglo venidero la torcida encuentre consuelo. La Canarinha no perdió una semifinal, padeció un calvario descomunal, una hecatombe en toda regla. Perder es otra cosa”, decía la prensa española.

En la Copa Mundial de las sorpresas, de Costa Rica en cuartos de final solo eliminada en penales por Holanda, de la estrepitosa y prematura abdicación del trono español, de tres campeones del mundo diciendo adiós en la fase de grupos, de la insospechada explosión del colombiano James Rodríguez como figura principal; en la Copa de los porteros y las prórrogas de infarto, el ajusticiamiento de un anfitrión que hace más de dos décadas hizo a un lado su esencia será sin dudas la postal más recordada. La aniquilación de Brasil marca un antes y un después e, incluso, influyó sobremanera en el otro choque semifinal.

Porque el Argentina-Holanda, con Messi y Robben convocados a un duelo espectacular, fue finalmente el partido del miedo, sabedores unos y otros de que un gol tempranero les podría exponer a un escarnio semejante al que había sufrido solo unas horas antes la selección de Felipão. De modo que albicelestes y naranjas se olvidaron por 120 minutos de Cruyff y Maradona para jugar a no perder y terminaron apostando a una ruleta rusa en la que Holanda engrosó su leyenda de eterna aspirante y Argentina regresó a una final 24 años después.

Ahora, con 62 partidos efectuados y apenas dos pendientes, las perspectivas parecen muy diferentes. Brasil y Holanda se enfrentarán este sábado en el encuentro más aborrecido de todos, con el único aliciente de que casi siempre son batallas abiertas, llenas de goles y libres de ataduras tácticas.

En el otro, el bueno, Alemania tendrá que demostrar que no es el equipo bipolar visto hasta ahora, pues la misma maquinaria teutona que destrozó a Portugal (4-0) y humilló a Brasil (7-1), apenas pudo rescatar un empate ante Ghana (2-2) y superó por ventaja mínima a Estados Unidos (1-0), Argelia (2-1) y Francia (1-0). Con Miroslav Klose convertido en nuevo rey del gol en mundiales (16) y de la mano de futbolistas todoterreno como Tony Kross, Sami Khedira o Thomas Müller (10 perforaciones en dos Copas del Mundo), y en caso necesario resguardada por un portero espectacular como Manu Neuer, la Mannschaft saldrá favorita indiscutible si consigue mostrar su mejor versión.

En el campo contrario, más allá del talento inagotable de Lionel Messi y la probable presencia del incansable Ángel di María, Argentina saldrá como el bloque que se ha ido solidificando jornada tras jornada, comandado por un guerrero como Javier Mascherano. Las previsibles carencias de su línea defensiva no han sido tales (hasta Sergio Romero ha sido figura más de una vez) y de hecho la zaga ha tenido mucho que ver con su presencia en la final. Sin embargo, la escasa creatividad de un mediocampo huérfano del talento que rodeó en otra época a Maradona, ha dejado a Messi casi siempre solo ante las defensas rivales, simplificando una labor que ha terminado por ser relativamente sencilla para equipos de cierto orden atrás, como Suiza, Bélgica o el propio Holanda. Solo ocho goles en seis partidos hablan con claridad de que su temida delantera ha quedado lejos de lo que prometía.

Así, la vigésima edición de la Copa Mundial tendrá su desenlace este domingo, con dos gigantes en busca de la gloria. Para los alemanes, podría ser su cuarta corona y el premio a un trabajo de años que ha resultado en lo que algunos llaman ya el “tiki-taken”, sucesor por derecho propio del “tiqui-taca” que encumbró a España. Para Argentina, sería su tercera estrella en el pecho, la consagración de Lionel Messi entre los dioses del fútbol y la confirmación de que estas copas jugadas acá, a “la izquierda del planeta”, solo ven alzar el codiciado trofeo a los nacidos en esta vasta cancha que se llama América.