Yosvani Alarcón: “Le pido perdón a toda la afición cubana”


Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón, receptor tunero. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Yosvani Alarcón no ha huido jamás de sus responsabilidades. Hace poco más de tres años, cuando recibió una muy dura sanción que le impidió asistir al III Clásico Mundial, aprovechó al máximo el tiempo fuera de los diamantes para crecer como persona y como jugador, hasta regresar y convertirse en uno de los más estables bateadores del béisbol cubano.

Saber levantarse una y otra vez ha sido una de las claves de una carrera que lo ha llevado hasta los puestos de más responsabilidad en la Selección Nacional. Por eso, tras protagonizar el pasado 29 de agosto un feo incidente en el estadio Victoria de Girón, por el cual deberá estar todo un año apartado del béisbol activo, el receptor internacional tunero no duda en reconocer cuánto se equivocó.

“Ante todo, quisiera aprovechar el momento para pedirle perdón al pueblo de Cuba, en especial al de Matanzas, que fue el que presenció todo allí en el estadio, y al de Las Tunas, que nunca ha dejado de darme su apoyo. Creo que sencillamente tuve un lapsus, me bloqueé un poco y hoy lo estoy reconociendo. Por eso les pido disculpas a todos”. Con palabras sencillas y el tono pausado de siempre, Alarcón ha vuelto a ser el mismo muchacho modesto que gana el respeto y el cariño de todos los que han llegado a conocerle.

Quizás por eso, la perplejidad haya sido la sensación más común entre quienes presenciaron el incidente con el lanzador Alexánder Rodríguez, relevista guantanamero que trabaja para el Matanzas. Inexplicable para algunos, pero revestido de un contexto que arroja un poco de luz sobre el conflicto. “Como todos saben, esto parte del jonrón que yo le di a Matanzas en la semifinal de la Serie pasada, cuando estuve de refuerzo con Pinar del Río. Seguro recuerdan que fue ante este lanzador y en el mismo estadio Victoria de Girón”, dice Alarcón antes de explicar desde sus percepciones lo ocurrido en el Palacio de los Cocodrilos, durante el tercer partido de la subserie Las Tunas-Matanzas.

“En ese juego yo salgo como emergente en el noveno inning. Cuando estoy en el círculo de espera, el pitcher que estaba trabajando era Yosvani Pérez, que todavía tenía ventaja de cuatro carreras y no creo que estuviera explotado ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando entro al cajón de bateo, veo al director del equipo de Matanzas que sale, llama precisamente al mismo pitcher al que le di el jonrón en los play off pasados, y hace algunos gestos y dice algunas cosas que me pareció estaban aludiendo a lo que había pasado en la postemporada anterior. Ya eso comenzó a darme qué pensar, porque te repito, no me parecía que hubiera muchas razones para sustituir al que estaba trabajando en ese momento. De hecho, un jonrón mío ni siquiera habría empatado el juego.

“Después el relevista hace sus lanzamientos de calentamiento y termina con algunos gestos que también se me hicieron un poco ofensivos, y todo eso se fue juntando, hasta conseguir bloquearme psicológicamente. Los que me conocen saben muy bien que no es mi estilo el alterarme rápido ni mucho menos, pero es que casualmente casi ningún pitcher me hace un primer lanzamiento por dentro, por lo general me trabajan hacia la esquina de afuera. Él le dice tres veces que no al cátcher y el lanzamiento es por dentro, que si realmente no llego a estar preparado para esa posibilidad me hubiera pegado en las manos. He visto varias veces el video y estoy convencido de eso”.

Lo sucedido después es bien conocido por todos. La agresión del receptor tunero fue televisada para todo el país y la sanción no se hizo esperar: 12 meses apartado del juego diario, una medida extremadamente dura, que sitúa su error al mismo nivel que el cometido en febrero de 2014 por el matancero Demis Valdés, quien debió enfrentar incluso un proceso penal por agredir con un bate al lanzador villaclareño Freddy Asiel Álvarez.

“Estoy seguro de que han sido un poco fuertes conmigo, pero bueno, es lo que está en las Reglas del béisbol revolucionario cubano. Las medidas disciplinarias que tenemos en Cuba son esas y tengo que atenerme a las consecuencias de mis actos. Sí te digo que me duele mucho, porque estoy en el mejor momento de toda mi carrera y voy a perderme de ayudar no solo al equipo de Las Tunas, con el que tengo un gran compromiso, sino incluso al equipo Cuba. Por eso me gustaría que alguien pudiera sentarse otra vez a evaluar si me pueden dar alguna oportunidad, que tengan en cuenta mi comportamiento en la Selección Nacional, algo que creo no se consideró a la hora de tomar la medida. Aclaro que no estoy justificando nada, estoy consciente de que cometí una indisciplina y eso merece una sanción, pero me gustaría que se tomara todo eso en cuenta, para ver si al menos puedo volver a jugar en esta temporada”.

La amarga experiencia vivida por Yosvani Alarcón podría dejarle fuera una vez más del Clásico Mundial, el evento más esperado por cualquier jugador en estos tiempos en los que el deporte de las bolas y los strikes ha estado ausente de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, al margen de cualquier otra consideración, como la posibilidad de reformar el Reglamento Disciplinario y que las sanciones sean por número de juegos y no por años, el más integral receptor cubano del momento sigue centrado en lo que mejor sabe hacer: dejarlo todo dentro del terreno de béisbol.

“Ahora mismo estoy tomando un descanso de 20 días, porque ha sido todo un año de constante juego y para un receptor es todavía más fuerte. Pero vengo todos los días a ver a mis compañeros de equipo, de hecho ya les pedí disculpas a todos, porque sé que el equipo se ha afectado un poco con mi ausencia. Ermidelio (Urrutia) me ha dado también tremendo apoyo y por eso la única manera de devolver esa confianza es incorporándome lo más rápido posible a los entrenamientos, como si estuviera participando plenamente en la Serie Nacional. Quiero mantenerme en forma, a la espera de si se toma alguna otra decisión”.

Víctor Mesa y la coherencia de la DNB


victor mesa_mentor1La designación de Víctor Mesa como mentor del equipo cubano que jugará el próximo martes ante el Tampa Bay Rays, desde todo punto de vista polémica, nos sitúa ante una encrucijada en la que se hace necesario preguntarnos cuál es el mensaje que han pretendido lanzar la autoridades al tomar semejante decisión, pertenezcan o no a la Dirección Nacional de Béisbol (DNB).

Porque en condiciones normales, lo lógico sería premiar al mentor del equipo que concluyó primero en la fase clasificatoria de la 55 Serie Nacional. Sin embargo, la situación está muy lejos de ser normal.

Este es el contexto: El 24 de febrero, Víctor Mesa anunció en una entrevista a Cubadebate que este sería su último año como director y entre las razones que esgrimió mencionaba el hecho de que “no hay garantía alguna para mi integridad física, ni la de mi familia.”

Además, dio su versión sobre el incidente violento en el que se vio implicado: “En Pinar terminé siendo multado por tener un problema con un muchacho que me insultó con lo peor que se le puede insultar a un hombre, y mi hijo fue atacado por un individuo a la hora de subir a la guagua del equipo”, aseguró.

Ese mismo día, una nota de la Dirección Provincial de Deportes de Pinar del Río, publicada por el sitio web de la emisora Radio Guamá, presentaba los hechos desde otro prisma: “Cuando el compañero Víctor Mesa salió del Hotel Pinar del Río, para trasladarse en su carro hacia el estadio Capitán San Luis, un joven que se encontraba en las afueras de la instalación le profesó ofensas verbales. La reacción de Víctor no se hizo esperar y agredió físicamente, con golpes en el rostro, a dos estudiantes que pasaban en ese momento, y nada tenían que ver con lo sucedido. Investigaciones realizadas, confirman que venían de un repaso para las pruebas de ingreso a la Universidad.

“Familiares de uno de los agredidos se personaron en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria y realizaron la denuncia. Oficiales del Ministerio del Interior, iniciaron de inmediato el proceso de esclarecimiento de los hechos. Quedó mostrado, mediante testigos presenciales, que el compañero Víctor Mesa agredió al joven de 18 años. Junto al director se encontraba un integrante del equipo. En ningún momento su hijo Víctor Víctor fue agredido. De acuerdo con la legislación vigente la Policía Nacional Revolucionaria le aplicó una medida administrativa (…) Cualquier otro criterio, no se corresponde con la verdad”, concluyó la misiva.

Hasta aquí los hechos, presentados con ambos puntos de vista y listos para que cada cual acepte la versión que le parezca mejor fundamentada.

Ahora, pongamos algunas cosas en perspectiva. A estas alturas, si bien llama la atención que no se haya producido ninguna réplica por parte de Víctor Mesa, lo verdaderamente preocupante es que la Dirección Nacional de Béisbol no se haya pronunciado. Ni para desmentir lo relatado en uno u otro sentido, ni para anunciar medidas que aseguren la integridad de atletas y técnicos en los terrenos y en las áreas de descanso, y mucho menos para emprender acciones disciplinarias contra una figura pública (y muy publicitada) que olvidó su tremenda responsabilidad social y por tanto merece el equivalente castigo.

Todo lo contrario, la DNB responde con su nombramiento una vez más como mentor del elenco nacional para un partido que, más allá del resultado deportivo, tendrá una importante carga simbólica. Pareciera un premio a una actitud desde todo punto de vista reprochable que, por cierto, nadie se ha encargado de condenar a través de ningún medio nacional de la radio, la televisión o la prensa escrita.

Y es que existen al parecer dos imágenes totalmente distintas de Víctor Mesa: la que tiene un público al que llamaremos convencional, que consume solo los medios de prensa tradicionales y que es aséptica, todavía forjada por la leyenda que fue como pelotero; y la que se han podido formar quienes acceden asiduamente a los medios digitales, donde se habla sin medias tintas de los frecuentes desmanes protagonizados por el mentor de los Cocodrilos.

Porque eso sí, en la historia de quien ha dicho de sí mismo: “el show soy yo”, abundan los matices. Además de que tiene mucha razón al exigir seguridad para él y para su familia, Víctor Mesa es definitivamente un gran hombre de béisbol, un entrenador consumado que tiene el raro talento de convertir a sus equipos en máquinas de ganar juegos, que rescató del olvido a la tierra donde nació la pelota cubana y transformó a un conjunto sotanero como Matanzas en el mejor del país durante el último lustro.

Pero para alcanzar en calidad de mentor la gloria que ya tuvo como uno de los mejores jugadores de la historia del béisbol cubano, Víctor necesita mucho más que resultados deportivos. No basta con acumular más de 20 jugadores forasteros en la actual nómina de los Cocodrilos, casi un equipo Cuba, para intentar ganar su primer título como piloto; no es suficiente con disponer de recursos que no maneja ningún otro manager en el país y resolver algunas de las múltiples carencias materiales que sufren los atletas.

Obviamente, tampoco ayuda su intención de sostener una guerra sin cuartel en frentes tan diversos como el periodístico, el arbitral e, incluso, con los propios peloteros, llamando “cobarde” a uno de sus lanzadores que tuvo un mal día, o calificando de “equipos perdedores” a conjuntos orientales de los que ha tomado como refuerzos a atletas de grandes condiciones, muchas veces devueltos a sus provincias gravemente lesionados o afectados psicológicamente.

En su abultada colección, se incluyen insólitas expulsiones en medio de la discusión de las reglas del juego, salivazos a los pies de árbitros y arranques de furia luego de una derrota que le han llevado, incluso, a dejar plantadas a autoridades políticas de máximo nivel que solo pretendían saludarle.

Con semejante acumulación de despropósitos, a no pocos intriga el hecho de que las máximas autoridades de la pelota cubana hayan preferido mirar hacia otro lado cada vez que Víctor reincide. Por eso, además de rozar el escándalo, su reciente nombramiento está revestido de cierta coherencia, más allá de que se produzca apenas dos semanas después de su agresión a dos jóvenes pinareños. En una escueta nota, que llegó con ocho días de retraso, la DNB dijo haber valorado “que su condición de exatleta excepcional y la vasta experiencia que acumula como director le ponen en condiciones de contribuir al propósito de satisfacer las expectativas de la afición en un partido cargado de alto simbolismo.”

Asimismo, el comunicado reiteró el compromiso del equipo al que dirigirá Víctor Mesa de “representar dignamente a millones de cubanos”. Seguramente, no estaría de más preguntarnos qué piensan dos familias pinareñas al respecto.

¿Es legal que Yuliesky Gurriel lidere a los bateadores en la 55 Serie Nacional?


Yulieski-GourrielMás allá de la visita del Tampa Bay y el probable lanzamiento de la primera bola nada menos que por Barack Obama en el mismísimo Latinoamericano; al margen del apagado entusiasmo que despierta la postemporada de la 55 Serie Nacional; e incluso por encima de la presencia de decenas de cubanos en los entrenamientos primaverales de MLB, el tema del momento en la pelota nacional es el liderazgo de los bateadores de la temporada que concluye.

Porque atenidos únicamente a las reglas del béisbol y calculadora en mano, el destacadísimo líder sería Yuliesky Gurriel, quien a pesar de ausentarse en el tramo final de la Serie implantaría un astronómico récord de .483, dejando detrás el .469 conseguido por el tunero Osmani Urrutia en 2004. Y, ojo, porque se han publicado varios artículos en los que se fija esa nueva cota en .470, obviando que el cálculo de las comparecencias mínimas al bate se realiza de acuerdo con la cantidad de juegos efectuados por el equipo que menos haya jugado.

En este caso, Isla de la Juventud y Matanzas celebraron solo 85 partidos, por lo que cualquier cálculo debe partir de este dato. Así, en lugar de las 235 comparecencias de las que se ha hablado, deberían exigirse solo 230. Hasta el momento en el que jugó por última vez con los Leones de Industriales, Gurriel acumuló 224 viajes al home plate y un total de 174 veces al bate, con 87 imparables.

Luego, de acuerdo con la Regla 10.22 (a), recogida por el Reglamento Oficial de la 55 Serie Nacional de Béisbol, el ya exjugador azul terminaría con average ofensivo de .483 (180-87).

Sin embargo, repetimos, eso sería de acuerdo únicamente con las Reglas del Béisbol y las estadísticas. Pero desde que el pasado 8 de febrero Yuliesky y su hermano Lourdes decidieron abandonar en Santo Domingo a los Tigres de Ciego de Ávila, entró en juego el Reglamento Disciplinario de la 55 Serie.

Resulta que además de desligarse del vigente campeón cubano, los Gurriel cortaron igualmente su vínculo con el elenco de Industriales, y en su Capítulo II, Artículo 2, inciso i), dicho Reglamento considera una Falta Muy Grave el “abandono del equipo, lo que conlleva al no cumplimiento del contrato firmado por su participación en la competencia”.

Más adelante, en el Artículo 1, inciso a) del Capítulo III, referido a las sanciones, el cuerpo jurídico agrega que en el caso de las Faltas Muy Graves, será aplicada la medida siguiente: “Separación como miembro de los equipos de béisbol o la estructura de trabajo bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol por un período no menor de dos años, ni mayor de ocho años”.

De acuerdo con estas disposiciones, y aun cuando en ningún momento se especifica qué acción tomar en cuanto a los liderazgos individuales, se podría concluir que Yuliesky Gurriel no forma parte actualmente del equipo de Industriales ni se encuentra ya bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol, por lo que NO debería aspirar a encabezar a los bateadores en la presente Serie Nacional, un premio que por demás está sustentado por un estímulo monetario.

A pesar de que el mencionado Reglamento Disciplinario le otorga a las “autoridades competentes” un plazo de “10 días hábiles” para pronunciarse al respecto de estas infracciones, la Dirección Nacional de Béisbol no ha hecho pública ninguna sanción a Yuliesky y su hermano.

A la espera de que el ente que rige el destino de la pelota cubana determine algo, o no, el receptor tunero Yosvani Alarcón (371) es el mejor ubicado para aspirar a un hipotético liderazgo de los bateadores.

Ermidelio Urrutia: “Las derrotas nos duelen en el corazón”


urritia1No se habla de otra cosa en Las Tunas que no sea el mal momento de los Leñadores, un equipo al que cuesta trabajo reconocer después de que comenzara la segunda etapa de la presente Serie Nacional de Béisbol con cinco victorias consecutivas.

La peor racha en muchos años ha sido desencadenada por una letal combinación de bajo rendimiento deportivo con inexplicables y constantes recesos del calendario, que echan por tierra cualquier planificación, y una plaga de lesiones ensañada con varios de los principales hombres del equipo.

Sin embargo, una vez repartidas las cuotas de responsabilidad que deben asumir por igual jugadores y cuerpo técnico, habrá que recordar que de los ocho elencos aún en disputa, el único debutante en esta etapa es Las Tunas; y convendría no olvidar, por ejemplo, que los actuales subcampeones de Isla de la Juventud tuvieron que pagar un costoso peaje y habitar los últimos puestos de esta fase, antes de dar el salto a la postemporada.

En torno a esta compleja situación, 26 dialogó con Ermidelio Urrutia, mentor de los Leñadores.

¿Qué análisis ha hecho el colectivo técnico del mal momento que vive el equipo?

Sabemos cómo está el pueblo de Las Tunas y somos los primeros que le damos la razón… Un equipo que comenzó inspirado, con cinco victorias seguidas, que no había sufrido una racha tan mala como esta mientras a casi todos los demás les ha pasado, y que de momento comience a perder tantos juegos…

Hemos buscado todo tipo de variantes, cambiando constantemente la alineación para que juegue el que mejor esté en ese instante. Ha sido más difícil por las lesiones de hombres sumamente importantes, que no tienen reemplazo, no solo por su calidad, sino porque hay resoluciones de la Dirección Nacional de Béisbol que nos impiden subir y bajar peloteros.

O sea, que el momento es muy delicado, pero no tiene nada que ver con algunas especulaciones que andan por ahí, de que los muchachos no quieren jugar pelota. Les puedo asegurar a todos que eso no es así, nosotros somos los que más sufrimos con cada derrota, los jugadores salen al terreno porque aman este deporte y se han entregado en busca de las victorias.

¿Cuánto puede haber influido la preparación física y general realizada antes de la competencia?

No creas que no hemos pensado en eso. En estos días hemos estado revisando los planes de entrenamiento y si podemos hacer ajustes los vamos a hacer. Pero también hay que señalar que esto ha sucedido con todos los equipos: Granma perdió más de 10 juegos consecutivos, Ciego de Ávila tuvo un bache, igual que Industriales y Matanzas, la Isla ha tenido muchos problemas… Creo que toda esa inestabilidad se debe en gran parte a la cantidad de recesos que ha habido en la temporada. Así es muy difícil hacer una planificación y en el caso de nosotros nos ha pasado que cuando hemos comenzado a tomar la forma deportiva, ahí se ha detenido la temporada. De todas maneras, estoy convencido de que aún tenemos tiempo, quedan más de 20 juegos y en eso estamos trabajando.

El caso de Dánel Castro es muy sensible para los tuneros, porque es un pelotero muy querido. ¿En qué condiciones está ahora mismo?

Para hablar de Dánel hay que hacerlo con mucho cuidado. Él ha sido un pelotero insignia de esta provincia y aun con su lesión de la rodilla todos lo vieron por la televisión deslizándose fuerte en home para tratar de ayudar al equipo. Además, es un muy importante dentro del banco, por su experiencia, y desgraciadamente es insustituible, no hay otro Dánel en el equipo.

Su lesión nos ha desajustado por completo, porque hemos tenido que mover a Rubén Paz al tercer turno, pero eso nos debilita entonces el primer bate. No tenemos como en otros tiempos tres o cuatro figuras en el banco para entrar por los titulares. Además, hay peloteros claves que no han tenido un buen año y eso ha obligado a que un grupo reducido se haya tenido que echar el equipo encima. El más destacado ha sido Yosvani Alarcón y ya llevamos casi tres subseries completas sin poder contar con él.

También está el caso de José Adiel Moreno, que venía siendo uno de los mejores zurdos del Campeonato y apenas ha aportado algo en esta segunda etapa, porque tiene problemas en el brazo. Sin embargo, hay que destacar la labor que ha hecho Ubisney Bermúdez, que ha respondido muy bien como abridor.

Para colmo de males, el refuerzo Yankiel Mauri no va a lanzar más, dice él que le duele el brazo y que no viene más. Si ya el relevo estaba en una situación difícil, imagínate ahora… porque la mayoría de las veces los abridores han trabajado bien, pero después los relevistas no han podido aguantar.

Todos quieren ver a Las Tunas en la postemporada, pero uno de los objetivos antes de comenzar la Serie era superar la mejor actuación histórica, que es un sexto lugar. ¿Todavía se puede aspirar a eso?

Estoy convencido de que sí. Nosotros ya cumplimos el primer objetivo, que era el de estar entre los ocho primeros, pero creemos que a pesar de todos los problemas que he mencionado, tenemos un grupo de atletas que puede dar mucha batalla todavía y no renunciamos incluso a la meta de estar entre los cuatro grandes.

Solo pedimos un poco más de apoyo. El pueblo es muy sabio y la mayoría de las personas nos dan ánimo, pero es cierto que algunos por la calle hacen críticas injustas. A nosotros las derrotas nos duelen en el corazón. Yo llevo la pelota en la sangre y me duelen más las derrotas que lo que me alegran las victorias.

Los tuneros no pueden olvidar que este mismo equipo fue el que trajo otra vez a Las Tunas el Juego de las Estrellas, que este mismo equipo consiguió después de tres años estar entre los ocho mejores de Cuba. Y yo estoy convencido de que vamos a salir de este mal momento, que vamos a mejorar.

Sin embargo, muchos tenemos la impresión de que el béisbol tunero, y este equipo en particular, necesitan lidiar mejor con la crítica, aprovecharla para crecer.

Mira, esta es una generación de peloteros distinta, que es más sensible a lo que piense o diga el público. En otra época, cuando yo jugaba, entrábamos al terreno y tratábamos de dejar todo lo demás fuera, pero por muchas razones el jugador de hoy es diferente en ese sentido. Y entonces nos afectan mucho las opiniones: si apoyan los motivan, si los critican, les cae un cubo de agua encima.

La afición es libre de expresar sus criterios, pero lo que sí tiene que quedar claro es que nosotros no queremos ver al pueblo triste, queremos verlo feliz. Y quienes están en las gradas no saben si el pelotero tiene un problema familiar, al final somos seres humanos como todos, muchos tienen hijos, se preocupan si están enfermos… y a veces tienen que jugar con todo eso en la cabeza.

¿Se sienten bien atendidos los peloteros tuneros?

Yo sé que hay por ahí algún comentario de que los muchachos no quieren jugar pelota porque no se sienten bien atendidos. Y no niego que quizás pueda haber algún caso individual que no esté del todo satisfecho, pero yo siempre les digo a ellos que nosotros estamos aquí por algo mucho más grande que un simple resultado deportivo.

Con todo respeto para los que estuvieron antes, creo que es la primera vez en 30 años que veo tanto apoyo y atenciones hacia el equipo de Las Tunas, por el Partido y el Gobierno en la provincia y los municipios, los distintos organismos, mucha gente se ha volcado en esa tarea.

Yo vivo inculcándoles a los atletas, a los entrenadores e incluso lo he conversado con nuestros directivos que no podemos solo saber de pelota, hay que saber dónde y en qué condiciones vivimos, hasta dónde puede llegar una provincia que no es de las más desarrolladas de Cuba, que no se puede comparar con otras que tienen turismo y muchos recursos.

¿Cómo está en estos momentos Yosvani Alarcón y cuál es la situación del equipo con las lesiones?

Alarcón está deseoso por jugar, pero la verdad es que yo no soy médico y no puedo apurarlo, arriesgarme a perderlo por el resto de la temporada. Vamos a ir poco a poco insertándolo, quizás juegue hoy si de verdad está en condiciones, pero queremos ser muy cuidadosos.

Del resto, Dánel está lesionado, al igual que el zurdo José Adiel Moreno, que es nuestro cuarto abridor. Vismay Santos también, aunque de todas formas jugó en Ciego de Ávila y lo sigue haciendo ahora; Orlando Acebey tiene problemas en un tobillo y ahí está, activo; Yosbel Alarcón está haciendo un gran esfuerzo, porque tiene un problema en el cuello; y ahora Yankiel Mauri sale del roster por problemas en el brazo.

Son ausencias muy importantes que afectarían a cualquier equipo y nos han llevado a un muy mal momento integral. De todas maneras, el pueblo de Las Tunas tiene que saber que nosotros salimos todos los días con la mejor disposición de ganar, jamás pensamos en la derrota y estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo para recuperarnos lo más rápido posible de la mala racha en la que estamos.

Alarcón, Stayler y José Ángel: aché cubano contra la maldición naranja


alarcon toronto2El receptor Yosvany Alarcón pegó un jit de oro, Stayler Hernández largó un jonrón estratosférico y José Ángel García tiró un gran relevo para conseguir su primera victoria con el equipo mayor de Cuba, que se impuso este miércoles 6×5 a Holanda en el Premier 12 de Béisbol y rompió la maldición naranja que le ha perseguido a lo largo de la última década.

Para escapar al yugo holandés, Víctor Mesa necesitó un poco de cada uno de sus jugadores. Con algunas excepciones, como la de un muy presionado Julio Pablo Martínez que debió ser sustituido,  los cubanos respondieron de manera coral a su mentor, igual de inquieto y quisquilloso, pero más cauteloso y centrado a la hora de tomar decisiones.

Sin embargo, a pesar de que hombres como Yuliesky Gurriel y Alfredo Despaigne hicieron lo suyo, los papeles protagónicos recayeron esta vez en supuestos actores de reparto.

Alarcón, quien había sido relegado al banco en el debut cubano ante Canadá, aprovechó su regreso a la titularidad para reclamar indefinidamente el puesto. El enmascarado tunero se fue de 3-2 e impulsó par de carreras, una de ellas decisiva en la primera victoria antillana.

Con el choque igualado a cinco anotaciones en la octava entrada, Yuliesky Gurriel y Alfredo Despaigne batearon sencillos abriendo el inning y Frank Camilo Morejón, en sustitución de Alexánder Malleta, se sacrificó para llevarlos a posiciones anotadoras. Allí los encontró Alarcón, quien recibió al relevista Bayron-Nigel Cornelisse con cohete al jardín izquierdo, remolcador de la carrera que a la postre inclinaría la balanza hacia la mayor isla del Caribe.

El receptor más ofensivo  de la pelota cubana, ubicado sexto en la tanda, brilló madero en mano, luego de conseguir tres acciones positivas con corredores en circulación: en el segundo capítulo pegó sencillo al derecho con Malleta en la intermedia, en la sexta entrada disparó una tremenda línea al central que se convirtió en elevado de sacrificio, y en la octava, justo a la hora crucial del choque, dio un importante paso al frente con su decisivo cañonazo.

No menos vital fue el aporte de Stayler Hernández. El capitalino descendió del segundo al séptimo puesto en el orden al bate y salió desde el principio dispuesto a reivindicarse. En el segundo episodio impulsó la primera carrera del choque con elevado de sacrificio al bosque central, mientras que en el sexto completó con jonrón una remontada que, quizás por inesperada, fue aun más espectacular.

Cuba perdía 4×1 después de que Frank Montieth no pudiera contener a los tulipanes. Los europeos tomaron el mando con dos carreras en la parte baja del tercer acto, antes de ampliar la ventaja con otras dos en la cuarta, cuando el receptor Shawn Zarraga sacó la bola por el jardín derecho del parque Intercontinental.

La historia parecía encerrar nuevamente a los cubanos en una especie de bucle naranja y negro que ha terminado por quitarnos el sueño. Sin embargo, en la apertura del sexto inning el mentor Hensley Meulens permitió que el ex astro de Grandes Ligas Jair Jurrjens fuera castigado en exceso: Alfredo Despaigne descontó una con doblete al izquierdo, Alarcón cerró el marcador a 4×3 con sacrifly y Stayler consumó el racimo de cuatro carreras con descomunal bambinazo por el jardín derecho.

Del resto se encargaría José Ángel García, líder histórico del béisbol cubano en salvamentos y por alguna oscura razón inédito con la Selección Nacional. El apagafuegos vino en auxilio del también artemiseño Miguel Lahera en el sexto capítulo, luego de que Andrew Jones le pegara jit, Wladimir Valentien se embasara por error del torpedero Yorbis Borroto y un balk situara a los dos corredores en posiciones de anotar.

Con el empate y la ventaja en circulación, José Ángel dominó a dos bateadores en sendos roletazos por el box, pero tras un boleto intencional no pudo evitar que se le escapara un lanzamiento y los holandeses igualaran el choque por wild pitch. En total, lanzó 4,0 entradas, permitió tres jits y ponchó a igual número de bateadores para apuntarse el triunfo.

El carrusel de emociones en el que se convirtió el cerrado duelo entre cubanos y holandeses tuvo su último giro con un acrobático fildeo del jardinero izquierdo Lourdes Gurriel, quien consiguió el último out del juego robándole un extrabase a Yurendell De Caster.

Luego del revés inicial ante Canadá y de la victoria ante Holanda, Cuba enfrentará este miércoles al conjunto de Puerto Rico.

Premier 12: Todo podía salir mal… y salió


Víctor Mesa dirigió de manera errática el debut de Cuba en el Premier 12.

Víctor Mesa dirigió de manera errática el debut de Cuba en el Premier 12.

Los peores presagios se cumplieron este martes en el Intercontinental de Taichung: la Selección Nacional Cubana mostró su peor cara y debutó con revés de 5×1 ante Canadá, en jornada del Premier 12 de béisbol marcada por el errático accionar del equipo que dirige Víctor Mesa.

Sobre la primera conexión del choque Rudy Reyes cometió error en fildeo, una suerte de tráiler de la gris presentación inicial de los antillanos, nuevamente anulados por completo a la ofensiva, con un abridor incapaz de completar la entrada de apertura y una dirección que se las arregló para terminar restándole brillo a la única buena noticia del día: la actuación del joven zurdo Liván Moinello.

Luego de la marfilada del camarero cubano, el experimentado Pete Orr aprovechó un lanzamiento colgado de Yosvani Torres y le sacó la pelota por el jardín derecho, para darle a los bicampeones panamericanos una ventaja de dos carreras que habría sido suficiente. En definitiva, el diestro pinareño permitió una más y debió ceder el box a Moinello, quien a pesar de sus escasos 20 años trabajó en gran forma hasta la séptima entrada.

Por los canadienses, el derecho Chris Leroux tiró con extrema facilidad 5,2 capítulos, a ritmo de una limpia, tres imparables, igual número de boletos y ocho ponches. La única anotación cubana se produjo en la propia primera entrada, cuando Julio Pablo Martínez fue golpeado por un lanzamiento, los hermanos Lourdes y Yuliesky Gurriel recibieron bases por bolas y el designado Alfredo Despaigne conectó elevado de sacrificio al jardín central.

Desde ese instante, los serpentineros norteños caminaron la ruta sin mayores problemas. Al abridor y ganador Leroux le siguieron el zurdo Andrew Alberts y el diestro Scott Richmond, hasta completar un dominio total que redujo el ataque cubano a solo cinco jits, dos de ellos del inicialista Alexánder Malleta.

Por si no bastara la anémica producción ofensiva de su equipo, el mentor Víctor Mesa tomó varias decisiones inexplicables, como permitir que Moinello iniciara el séptimo inning con más de 100 lanzamientos acumulados. Al despropósito de un manager que cuenta con un staff de 13 lanzadores, respondió Canadá con dos carreras inmerecidas a la cuenta del jovencito pinareño, quien ponchó a nueve hombres en 6,0 innings.

Antes, con desventaja de 3×1 en la sexta entrada, el director de los Cocodrilos de Matanzas había apelado al receptor Frank Camilo Morejón para reforzar la defensa de un elenco huérfano de ofensiva (por su fuerza al bate fue titular Osvaldo Vázquez) y solo consiguió perder a dos receptores en apenas minutos, pues abriendo el séptimo trajo como emergente al tunero Yosvany Alarcón. Encima, el enmascarado capitalino no fue el muro que acostumbra ser y, tras notarse inseguro al recibir algunos lanzamientos, no pudo bloquear un envío salvaje del relevista Norberto González que propició la quinta anotación rival.

Norberto había ingresado por Moinello en el séptimo y, luego de no impedir la ampliación de la ventaja canadiense, dio paso en el noveno episodio al veterano Danny Betancourt. Aunque retiró sin contratiempos la entrada, el santiaguero se presentó con escasa velocidad, quizás porque estuvo trabajando en el bullpen cubano durante todo el partido.

Para Cuba, la intención de ganar el grupo y tener un cruce menos complicado en cuartos de final se aleja con la derrota ante los canadienses. Sobre todo porque en su segunda salida tendrá que enfrentar la pesadilla de naranja y negro que es Holanda, uno de los semifinalistas del Clásico Mundial del 2013 y némesis de la Selección Nacional desde la Copa Mundial del 2011.

El diestro Frank Montieth, ha sido anunciado para el vital encuentro, después de que les ganara a los tulipanes en la final del Torneo Interpuertos de Rotterdam, el pasado verano. En su primera presentación, los europeos se impusieron 7×4 ante el elenco de Taipéi de China.