Califican a Yosvani Alarcón como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol


alarconQuizás por primera vez en su carrera, el tunero Yosvani Alarcón ha sido presentado como principal estrella de la Selección Nacional de béisbol. Así lo hizo esta semana el sitio web oficial de la Liga Can-Am, al anunciar la presencia desde el próximo día 9 del equipo cubano, que enfrentará a los seis elencos de ese circuito independiente y al japonés Shikoku Island All-Stars.

Del mejor receptor de Cuba, la publicación destacó su poder al bate y la experiencia acumulada en varios eventos internacionales. No olvidemos que el jobabense viene de una temporada excepcional en la que encabezó con 20 vuelacercas a los sluggers de la 55 Serie Nacional y fue figura clave en el subtítulo de los Vegueros de Pinar del Río.

Además, Alarcón demostró ante el Tampa Bay Rays, de las Grandes Ligas, estar en condiciones de asumir incluso el tercer turno del equipo. En el histórico choque, efectuado el pasado marzo en La Habana, el tunero produjo un triple y un sencillo en cuatro turnos ante lanzadores de primer nivel mundial.

Con juegos que les llevarán indistintamente a territorios canadiense y estadounidense, los cubanos comenzarán su calendario este 9 de junio ante los Capitales de Québec y concluirán el 2 de julio, cuando enfrenten en un único partido a los japoneses.

Confirman cambios en estructura de la Serie Nacional del béisbol cubano


Foto: István Ojeda Bello

Foto: István Ojeda Bello

En declaraciones al canal Tele Rebelde, el Director Nacional de Béisbol, Heriberto Súarez, confirmó este sábado el inicio a principios de agosto de la 56 Serie Nacional, que tendrá ligeros cambios en el número de equipos para la segunda fase y en el sistema de clasificación para la misma.

Suárez anunció que la primera etapa tendrá fecha tentativa de inicio el 7 de agosto, justo en medio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se efectuarán entre los días 5 y 21. Además, aseguró que cada territorio seguirá contando con un equipo, por lo que se mantendrán los 16 elencos en la primera parte de la temporada.

Sin embargo, tras los 45 juegos iniciales aparecería el primer cambio sustancial, pues solo seis conjuntos continuarían en la carrera por el título, dos menos que en las últimas campañas. Así, los cuatro mejor ubicados avanzarán automáticamente a la segunda etapa, mientras que los ocupantes de los puestos del cinco al ocho lucharían por los dos boletos restantes.

De acuerdo con Suárez, se aplicaría el sistema “Comodín”, que por años ha existido en las Grandes Ligas estadounidenses. Solo que en la Liga Cubana se enfrentarían quinto contra octavo y el sexto ante el séptimo, en play off de tres juegos a ganar dos.

A partir de ahí, con los seis mejores equipos reforzados por cinco jugadores de los otros 10 ya eliminados, se definiría el título de la 56 Serie Nacional. La temporada concluiría a finales de enero, justo a tiempo para que el recién coronado represente a Cuba en la Serie del Caribe.

Víctor Mesa y la coherencia de la DNB


victor mesa_mentor1La designación de Víctor Mesa como mentor del equipo cubano que jugará el próximo martes ante el Tampa Bay Rays, desde todo punto de vista polémica, nos sitúa ante una encrucijada en la que se hace necesario preguntarnos cuál es el mensaje que han pretendido lanzar la autoridades al tomar semejante decisión, pertenezcan o no a la Dirección Nacional de Béisbol (DNB).

Porque en condiciones normales, lo lógico sería premiar al mentor del equipo que concluyó primero en la fase clasificatoria de la 55 Serie Nacional. Sin embargo, la situación está muy lejos de ser normal.

Este es el contexto: El 24 de febrero, Víctor Mesa anunció en una entrevista a Cubadebate que este sería su último año como director y entre las razones que esgrimió mencionaba el hecho de que “no hay garantía alguna para mi integridad física, ni la de mi familia.”

Además, dio su versión sobre el incidente violento en el que se vio implicado: “En Pinar terminé siendo multado por tener un problema con un muchacho que me insultó con lo peor que se le puede insultar a un hombre, y mi hijo fue atacado por un individuo a la hora de subir a la guagua del equipo”, aseguró.

Ese mismo día, una nota de la Dirección Provincial de Deportes de Pinar del Río, publicada por el sitio web de la emisora Radio Guamá, presentaba los hechos desde otro prisma: “Cuando el compañero Víctor Mesa salió del Hotel Pinar del Río, para trasladarse en su carro hacia el estadio Capitán San Luis, un joven que se encontraba en las afueras de la instalación le profesó ofensas verbales. La reacción de Víctor no se hizo esperar y agredió físicamente, con golpes en el rostro, a dos estudiantes que pasaban en ese momento, y nada tenían que ver con lo sucedido. Investigaciones realizadas, confirman que venían de un repaso para las pruebas de ingreso a la Universidad.

“Familiares de uno de los agredidos se personaron en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria y realizaron la denuncia. Oficiales del Ministerio del Interior, iniciaron de inmediato el proceso de esclarecimiento de los hechos. Quedó mostrado, mediante testigos presenciales, que el compañero Víctor Mesa agredió al joven de 18 años. Junto al director se encontraba un integrante del equipo. En ningún momento su hijo Víctor Víctor fue agredido. De acuerdo con la legislación vigente la Policía Nacional Revolucionaria le aplicó una medida administrativa (…) Cualquier otro criterio, no se corresponde con la verdad”, concluyó la misiva.

Hasta aquí los hechos, presentados con ambos puntos de vista y listos para que cada cual acepte la versión que le parezca mejor fundamentada.

Ahora, pongamos algunas cosas en perspectiva. A estas alturas, si bien llama la atención que no se haya producido ninguna réplica por parte de Víctor Mesa, lo verdaderamente preocupante es que la Dirección Nacional de Béisbol no se haya pronunciado. Ni para desmentir lo relatado en uno u otro sentido, ni para anunciar medidas que aseguren la integridad de atletas y técnicos en los terrenos y en las áreas de descanso, y mucho menos para emprender acciones disciplinarias contra una figura pública (y muy publicitada) que olvidó su tremenda responsabilidad social y por tanto merece el equivalente castigo.

Todo lo contrario, la DNB responde con su nombramiento una vez más como mentor del elenco nacional para un partido que, más allá del resultado deportivo, tendrá una importante carga simbólica. Pareciera un premio a una actitud desde todo punto de vista reprochable que, por cierto, nadie se ha encargado de condenar a través de ningún medio nacional de la radio, la televisión o la prensa escrita.

Y es que existen al parecer dos imágenes totalmente distintas de Víctor Mesa: la que tiene un público al que llamaremos convencional, que consume solo los medios de prensa tradicionales y que es aséptica, todavía forjada por la leyenda que fue como pelotero; y la que se han podido formar quienes acceden asiduamente a los medios digitales, donde se habla sin medias tintas de los frecuentes desmanes protagonizados por el mentor de los Cocodrilos.

Porque eso sí, en la historia de quien ha dicho de sí mismo: “el show soy yo”, abundan los matices. Además de que tiene mucha razón al exigir seguridad para él y para su familia, Víctor Mesa es definitivamente un gran hombre de béisbol, un entrenador consumado que tiene el raro talento de convertir a sus equipos en máquinas de ganar juegos, que rescató del olvido a la tierra donde nació la pelota cubana y transformó a un conjunto sotanero como Matanzas en el mejor del país durante el último lustro.

Pero para alcanzar en calidad de mentor la gloria que ya tuvo como uno de los mejores jugadores de la historia del béisbol cubano, Víctor necesita mucho más que resultados deportivos. No basta con acumular más de 20 jugadores forasteros en la actual nómina de los Cocodrilos, casi un equipo Cuba, para intentar ganar su primer título como piloto; no es suficiente con disponer de recursos que no maneja ningún otro manager en el país y resolver algunas de las múltiples carencias materiales que sufren los atletas.

Obviamente, tampoco ayuda su intención de sostener una guerra sin cuartel en frentes tan diversos como el periodístico, el arbitral e, incluso, con los propios peloteros, llamando “cobarde” a uno de sus lanzadores que tuvo un mal día, o calificando de “equipos perdedores” a conjuntos orientales de los que ha tomado como refuerzos a atletas de grandes condiciones, muchas veces devueltos a sus provincias gravemente lesionados o afectados psicológicamente.

En su abultada colección, se incluyen insólitas expulsiones en medio de la discusión de las reglas del juego, salivazos a los pies de árbitros y arranques de furia luego de una derrota que le han llevado, incluso, a dejar plantadas a autoridades políticas de máximo nivel que solo pretendían saludarle.

Con semejante acumulación de despropósitos, a no pocos intriga el hecho de que las máximas autoridades de la pelota cubana hayan preferido mirar hacia otro lado cada vez que Víctor reincide. Por eso, además de rozar el escándalo, su reciente nombramiento está revestido de cierta coherencia, más allá de que se produzca apenas dos semanas después de su agresión a dos jóvenes pinareños. En una escueta nota, que llegó con ocho días de retraso, la DNB dijo haber valorado “que su condición de exatleta excepcional y la vasta experiencia que acumula como director le ponen en condiciones de contribuir al propósito de satisfacer las expectativas de la afición en un partido cargado de alto simbolismo.”

Asimismo, el comunicado reiteró el compromiso del equipo al que dirigirá Víctor Mesa de “representar dignamente a millones de cubanos”. Seguramente, no estaría de más preguntarnos qué piensan dos familias pinareñas al respecto.

¿Es legal que Yuliesky Gurriel lidere a los bateadores en la 55 Serie Nacional?


Yulieski-GourrielMás allá de la visita del Tampa Bay y el probable lanzamiento de la primera bola nada menos que por Barack Obama en el mismísimo Latinoamericano; al margen del apagado entusiasmo que despierta la postemporada de la 55 Serie Nacional; e incluso por encima de la presencia de decenas de cubanos en los entrenamientos primaverales de MLB, el tema del momento en la pelota nacional es el liderazgo de los bateadores de la temporada que concluye.

Porque atenidos únicamente a las reglas del béisbol y calculadora en mano, el destacadísimo líder sería Yuliesky Gurriel, quien a pesar de ausentarse en el tramo final de la Serie implantaría un astronómico récord de .483, dejando detrás el .469 conseguido por el tunero Osmani Urrutia en 2004. Y, ojo, porque se han publicado varios artículos en los que se fija esa nueva cota en .470, obviando que el cálculo de las comparecencias mínimas al bate se realiza de acuerdo con la cantidad de juegos efectuados por el equipo que menos haya jugado.

En este caso, Isla de la Juventud y Matanzas celebraron solo 85 partidos, por lo que cualquier cálculo debe partir de este dato. Así, en lugar de las 235 comparecencias de las que se ha hablado, deberían exigirse solo 230. Hasta el momento en el que jugó por última vez con los Leones de Industriales, Gurriel acumuló 224 viajes al home plate y un total de 174 veces al bate, con 87 imparables.

Luego, de acuerdo con la Regla 10.22 (a), recogida por el Reglamento Oficial de la 55 Serie Nacional de Béisbol, el ya exjugador azul terminaría con average ofensivo de .483 (180-87).

Sin embargo, repetimos, eso sería de acuerdo únicamente con las Reglas del Béisbol y las estadísticas. Pero desde que el pasado 8 de febrero Yuliesky y su hermano Lourdes decidieron abandonar en Santo Domingo a los Tigres de Ciego de Ávila, entró en juego el Reglamento Disciplinario de la 55 Serie.

Resulta que además de desligarse del vigente campeón cubano, los Gurriel cortaron igualmente su vínculo con el elenco de Industriales, y en su Capítulo II, Artículo 2, inciso i), dicho Reglamento considera una Falta Muy Grave el “abandono del equipo, lo que conlleva al no cumplimiento del contrato firmado por su participación en la competencia”.

Más adelante, en el Artículo 1, inciso a) del Capítulo III, referido a las sanciones, el cuerpo jurídico agrega que en el caso de las Faltas Muy Graves, será aplicada la medida siguiente: “Separación como miembro de los equipos de béisbol o la estructura de trabajo bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol por un período no menor de dos años, ni mayor de ocho años”.

De acuerdo con estas disposiciones, y aun cuando en ningún momento se especifica qué acción tomar en cuanto a los liderazgos individuales, se podría concluir que Yuliesky Gurriel no forma parte actualmente del equipo de Industriales ni se encuentra ya bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol, por lo que NO debería aspirar a encabezar a los bateadores en la presente Serie Nacional, un premio que por demás está sustentado por un estímulo monetario.

A pesar de que el mencionado Reglamento Disciplinario le otorga a las “autoridades competentes” un plazo de “10 días hábiles” para pronunciarse al respecto de estas infracciones, la Dirección Nacional de Béisbol no ha hecho pública ninguna sanción a Yuliesky y su hermano.

A la espera de que el ente que rige el destino de la pelota cubana determine algo, o no, el receptor tunero Yosvani Alarcón (371) es el mejor ubicado para aspirar a un hipotético liderazgo de los bateadores.

Béisbol cubano: Táctica y estrategia


las_tunas_vs_isla_juventud_0026(2)En 1948, los Indios de Cleveland asombraron al mundo del béisbol, luego de  colocar a tres jugadores entre la inicial y la intermedia para defender ante el poderoso bateador zurdo Ted Williams, quien promedió 344 en 19 temporadas y ganó dos veces la triple corona con los Medias Rojas de Boston.

El hoy miembro del Salón de la Fama de las Grandes Ligas, autor de 521 jonrones y 17 veces elegido al Juego de las Estrellas, no solo continuó pegándole con fuerza a la bola hacia la parte derecha del terreno, sino que esgrimió un argumento inapelable: “la cantidad de defensores es irrelevante si yo consigo batear un jonrón”.

Pero la solución aportada por los Indios no quedó en la anécdota. En realidad, la iniciativa de la “tribu” abrió nuevos horizontes a un deporte que hasta aquel momento había estado marcado casi exclusivamente por el talento de sus practicantes.

Las soluciones tácticas a las múltiples complejidades del béisbol lo han enriquecido desde entonces, hasta el punto de que no pocos autores las consideran como la esencia misma de esta disciplina. Sin embargo, y de acuerdo con el Dr. Eduardo Martín Saura, “en Cuba la pelota se distingue por el empleo de la fuerza a la ofensiva y el poco uso de la rapidez en combinaciones tácticas entre el bateador y los corredores, jugadas ofensivas y defensivas sustentadas en esquemas tácticos tradicionales, entre otras características.”

Al margen de aseveraciones científicamente sustentadas, el aficionado medio puede llegar a similares conclusiones con la simple observación de los partidos que animan la Serie Nacional. El deficiente corrido de las bases, el abuso del toque de bola, la ausencia de buenos robadores y un muy discutible manejo de los lanzadores son algunos de los lastres que han terminado por sumir al campeonato nacional en su etapa más gris. Y surge entonces una molesta interrogante: después de siglo y medio de práctica, ¿jugamos bien al béisbol en Cuba?

Evolucionar para ganar

En los últimos años, la televisión cubana ha mostrado al menos en dos ocasiones la exitosa película Moneyball. Protagonizada por el icónico Brad Pitt, la cinta cuenta la historia de Billy Beane, mánager general de los Atléticos de Oakland, quien revolucionó el béisbol de Grandes Ligas aplicando la teoría de Bill James en torno al uso en el deporte de materias como la matemática, la estadística e, incluso, la economía.

Bajo esos presupuestos, los modestos Atléticos consiguieron durante varios años ser competitivos ante equipos de mayor poderío económico; y aunque no alcanzaron el sueño de coronarse, al menos cumplieron el objetivo de cambiar radicalmente la manera de entender el juego.

Hoy, todos los equipos de las Grandes Ligas recurren a los números y a la tecnología para potenciar sus posibilidades de éxito. Al respecto, James asegura que “en el mundo del béisbol hay dos montañas de material, en una mano tenemos la tradición, cosas que se han dicho durante años y años. En la otra mano tenemos una enorme cantidad de números. Los estadísticos tienen un objetivo, saber cómo SON las estadísticas. A mí eso no me interesa, yo lo que quiero es saber qué SIGNIFICAN las estadísticas.”

De manera que la visión interpretativa del béisbol es la que rige hoy el accionar en las ligas más fuertes del mundo. Y al mismo tiempo, esta dicotomía hace las veces de espejo de la pelota nacional actual: por un lado, aún en mayoría, los tradicionalistas que aplican conceptos anticuados y se resisten al cambio y a la experimentación basada en la tecnología; y de otro, una minoría que ha comenzado a asociar su juego con tendencias modernas como la sabermetría, que intenta hacer un béisbol más cercano a los tiempos que vivimos.

Leña al fuego

Y ahora, volvamos a la pregunta de marras: ¿jugamos bien al béisbol? Y añadamos otra, aun más polémica: ¿en qué cara de la moneda situamos a Las Tunas?

Las respuestas se antojan sencillas, aunque en materia de nuestro deporte nacional nada parece serlo. Hace solo unas semanas, cierto periodista de una publicación nacional aseguró en las pantallas de Tele Rebelde que “el problema de Las Tunas es que no sabe jugar bien al béisbol”. La aseveración, por descarnada, provocó una ola de rechazo entre muchas personas cercanas al equipo tunero que participa en la 55 Serie. En realidad, se profirieron ofensas de todo tipo hacia un colega que, más allá de ciertos matices y absolutismos, expresó un criterio como mínimo respetable.

Porque solo tres días después, los Leñadores viajaron hasta Pinar del Río y mostraron ante las cámaras de la televisión cuántas fisuras tiene aún su juego táctico. En aquella ocasión fue sobre todo el corrido de las bases, aunque antes había sido la discutible utilización del pitcheo y esta semana, frente a los Piratas de Isla de Juventud, nuevamente por la pequeña pantalla y con todo el país como testigo, el equipo sufrió un apagón técnico-táctico imposible de obviar.

De modo que no hay problemas en reconocerlo: no se juega un buen béisbol en Cuba, al menos no el que deberíamos practicar luego de tantas décadas de historia; y, claro, no lo hacemos bien en Las Tunas, una de la provincias que se ha quedado detrás en la incorporación de aspectos como la sabermetría, por citar un ejemplo.

Y no se trata de desatar una nueva cacería de brujas, ni buscar culpables de culpas menores, sino de ir a la esencia misma del problema: necesitamos establecer finalmente una estrategia común a todas las categorías de la pelota tunera, en la cual se potencie el trabajo técnico desde la perspectiva de la táctica como conglomerado que agrupa no solo a las diversas respuestas de jugadores y técnicos ante cada acción de juego, sino también a todo tipo de tendencias actuales en cuanto a sistemas de entrenamiento, preparación psico-pedagógica del atleta y uso adecuado de los avances sabermétricos y, en un sentido más amplio, tecnológicos.

Sacar al béisbol cubano del siglo XX y subirlo al tren de la modernidad es una tarea impostergable. Mientras más temprano lo entiendan quienes todavía hacen resistencia al cambio, más rápido comenzarán a verse los resultados en un contexto que apunta al intercambio cada vez más habitual con los principales centros de poder del béisbol mundial.

A fin de cuentas, el gran Ted Williams no entendió nunca esta necesidad y, si bien su espectacular carrera lo ubica hoy entre los 10 más grandes bateadores de todos los tiempos, lo cierto es que a nivel colectivo jamás pudo ganar una Serie Mundial. De hecho, los Medias Rojas se habían coronado por última vez en 1918 y no fue hasta el 2004 que volvieron a reinar. Curiosamente, lo consiguieron luego de contratar a Bill James como asesor y apegarse por completo a sus concepciones modernas de ver y jugar al béisbol.

Ermidelio Urrutia: “Las derrotas nos duelen en el corazón”


urritia1No se habla de otra cosa en Las Tunas que no sea el mal momento de los Leñadores, un equipo al que cuesta trabajo reconocer después de que comenzara la segunda etapa de la presente Serie Nacional de Béisbol con cinco victorias consecutivas.

La peor racha en muchos años ha sido desencadenada por una letal combinación de bajo rendimiento deportivo con inexplicables y constantes recesos del calendario, que echan por tierra cualquier planificación, y una plaga de lesiones ensañada con varios de los principales hombres del equipo.

Sin embargo, una vez repartidas las cuotas de responsabilidad que deben asumir por igual jugadores y cuerpo técnico, habrá que recordar que de los ocho elencos aún en disputa, el único debutante en esta etapa es Las Tunas; y convendría no olvidar, por ejemplo, que los actuales subcampeones de Isla de la Juventud tuvieron que pagar un costoso peaje y habitar los últimos puestos de esta fase, antes de dar el salto a la postemporada.

En torno a esta compleja situación, 26 dialogó con Ermidelio Urrutia, mentor de los Leñadores.

¿Qué análisis ha hecho el colectivo técnico del mal momento que vive el equipo?

Sabemos cómo está el pueblo de Las Tunas y somos los primeros que le damos la razón… Un equipo que comenzó inspirado, con cinco victorias seguidas, que no había sufrido una racha tan mala como esta mientras a casi todos los demás les ha pasado, y que de momento comience a perder tantos juegos…

Hemos buscado todo tipo de variantes, cambiando constantemente la alineación para que juegue el que mejor esté en ese instante. Ha sido más difícil por las lesiones de hombres sumamente importantes, que no tienen reemplazo, no solo por su calidad, sino porque hay resoluciones de la Dirección Nacional de Béisbol que nos impiden subir y bajar peloteros.

O sea, que el momento es muy delicado, pero no tiene nada que ver con algunas especulaciones que andan por ahí, de que los muchachos no quieren jugar pelota. Les puedo asegurar a todos que eso no es así, nosotros somos los que más sufrimos con cada derrota, los jugadores salen al terreno porque aman este deporte y se han entregado en busca de las victorias.

¿Cuánto puede haber influido la preparación física y general realizada antes de la competencia?

No creas que no hemos pensado en eso. En estos días hemos estado revisando los planes de entrenamiento y si podemos hacer ajustes los vamos a hacer. Pero también hay que señalar que esto ha sucedido con todos los equipos: Granma perdió más de 10 juegos consecutivos, Ciego de Ávila tuvo un bache, igual que Industriales y Matanzas, la Isla ha tenido muchos problemas… Creo que toda esa inestabilidad se debe en gran parte a la cantidad de recesos que ha habido en la temporada. Así es muy difícil hacer una planificación y en el caso de nosotros nos ha pasado que cuando hemos comenzado a tomar la forma deportiva, ahí se ha detenido la temporada. De todas maneras, estoy convencido de que aún tenemos tiempo, quedan más de 20 juegos y en eso estamos trabajando.

El caso de Dánel Castro es muy sensible para los tuneros, porque es un pelotero muy querido. ¿En qué condiciones está ahora mismo?

Para hablar de Dánel hay que hacerlo con mucho cuidado. Él ha sido un pelotero insignia de esta provincia y aun con su lesión de la rodilla todos lo vieron por la televisión deslizándose fuerte en home para tratar de ayudar al equipo. Además, es un muy importante dentro del banco, por su experiencia, y desgraciadamente es insustituible, no hay otro Dánel en el equipo.

Su lesión nos ha desajustado por completo, porque hemos tenido que mover a Rubén Paz al tercer turno, pero eso nos debilita entonces el primer bate. No tenemos como en otros tiempos tres o cuatro figuras en el banco para entrar por los titulares. Además, hay peloteros claves que no han tenido un buen año y eso ha obligado a que un grupo reducido se haya tenido que echar el equipo encima. El más destacado ha sido Yosvani Alarcón y ya llevamos casi tres subseries completas sin poder contar con él.

También está el caso de José Adiel Moreno, que venía siendo uno de los mejores zurdos del Campeonato y apenas ha aportado algo en esta segunda etapa, porque tiene problemas en el brazo. Sin embargo, hay que destacar la labor que ha hecho Ubisney Bermúdez, que ha respondido muy bien como abridor.

Para colmo de males, el refuerzo Yankiel Mauri no va a lanzar más, dice él que le duele el brazo y que no viene más. Si ya el relevo estaba en una situación difícil, imagínate ahora… porque la mayoría de las veces los abridores han trabajado bien, pero después los relevistas no han podido aguantar.

Todos quieren ver a Las Tunas en la postemporada, pero uno de los objetivos antes de comenzar la Serie era superar la mejor actuación histórica, que es un sexto lugar. ¿Todavía se puede aspirar a eso?

Estoy convencido de que sí. Nosotros ya cumplimos el primer objetivo, que era el de estar entre los ocho primeros, pero creemos que a pesar de todos los problemas que he mencionado, tenemos un grupo de atletas que puede dar mucha batalla todavía y no renunciamos incluso a la meta de estar entre los cuatro grandes.

Solo pedimos un poco más de apoyo. El pueblo es muy sabio y la mayoría de las personas nos dan ánimo, pero es cierto que algunos por la calle hacen críticas injustas. A nosotros las derrotas nos duelen en el corazón. Yo llevo la pelota en la sangre y me duelen más las derrotas que lo que me alegran las victorias.

Los tuneros no pueden olvidar que este mismo equipo fue el que trajo otra vez a Las Tunas el Juego de las Estrellas, que este mismo equipo consiguió después de tres años estar entre los ocho mejores de Cuba. Y yo estoy convencido de que vamos a salir de este mal momento, que vamos a mejorar.

Sin embargo, muchos tenemos la impresión de que el béisbol tunero, y este equipo en particular, necesitan lidiar mejor con la crítica, aprovecharla para crecer.

Mira, esta es una generación de peloteros distinta, que es más sensible a lo que piense o diga el público. En otra época, cuando yo jugaba, entrábamos al terreno y tratábamos de dejar todo lo demás fuera, pero por muchas razones el jugador de hoy es diferente en ese sentido. Y entonces nos afectan mucho las opiniones: si apoyan los motivan, si los critican, les cae un cubo de agua encima.

La afición es libre de expresar sus criterios, pero lo que sí tiene que quedar claro es que nosotros no queremos ver al pueblo triste, queremos verlo feliz. Y quienes están en las gradas no saben si el pelotero tiene un problema familiar, al final somos seres humanos como todos, muchos tienen hijos, se preocupan si están enfermos… y a veces tienen que jugar con todo eso en la cabeza.

¿Se sienten bien atendidos los peloteros tuneros?

Yo sé que hay por ahí algún comentario de que los muchachos no quieren jugar pelota porque no se sienten bien atendidos. Y no niego que quizás pueda haber algún caso individual que no esté del todo satisfecho, pero yo siempre les digo a ellos que nosotros estamos aquí por algo mucho más grande que un simple resultado deportivo.

Con todo respeto para los que estuvieron antes, creo que es la primera vez en 30 años que veo tanto apoyo y atenciones hacia el equipo de Las Tunas, por el Partido y el Gobierno en la provincia y los municipios, los distintos organismos, mucha gente se ha volcado en esa tarea.

Yo vivo inculcándoles a los atletas, a los entrenadores e incluso lo he conversado con nuestros directivos que no podemos solo saber de pelota, hay que saber dónde y en qué condiciones vivimos, hasta dónde puede llegar una provincia que no es de las más desarrolladas de Cuba, que no se puede comparar con otras que tienen turismo y muchos recursos.

¿Cómo está en estos momentos Yosvani Alarcón y cuál es la situación del equipo con las lesiones?

Alarcón está deseoso por jugar, pero la verdad es que yo no soy médico y no puedo apurarlo, arriesgarme a perderlo por el resto de la temporada. Vamos a ir poco a poco insertándolo, quizás juegue hoy si de verdad está en condiciones, pero queremos ser muy cuidadosos.

Del resto, Dánel está lesionado, al igual que el zurdo José Adiel Moreno, que es nuestro cuarto abridor. Vismay Santos también, aunque de todas formas jugó en Ciego de Ávila y lo sigue haciendo ahora; Orlando Acebey tiene problemas en un tobillo y ahí está, activo; Yosbel Alarcón está haciendo un gran esfuerzo, porque tiene un problema en el cuello; y ahora Yankiel Mauri sale del roster por problemas en el brazo.

Son ausencias muy importantes que afectarían a cualquier equipo y nos han llevado a un muy mal momento integral. De todas maneras, el pueblo de Las Tunas tiene que saber que nosotros salimos todos los días con la mejor disposición de ganar, jamás pensamos en la derrota y estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo para recuperarnos lo más rápido posible de la mala racha en la que estamos.