Cuatro décadas de Las Tunas en la Serie Nacional


Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

El año que acaba de comenzar no debe ser uno más para el béisbol tunero. En este 2017 celebraremos los 40 años del debut de Las Tunas en Series Nacionales, un lapso de tiempo que si bien ha puesto a prueba la fidelidad de la afición, ha reservado igualmente momentos inolvidables, victorias espectaculares y un gran número de jugadores que han alcanzado ya la categoría de ídolos locales.

Porque no ha sido precisamente un cuento de hadas lo vivido en estas cuatro décadas. Los equipos tuneros debieron acumular muchas horas de sol y cientos de derrotas antes de comenzar a regalar alegrías a sus seguidores.

Han sido numerosas las temporadas difíciles, de escasos triunfos y demasiados reveses, en las que el único asidero para sus fanáticos fue degustar de primera mano el talento, entre muchos otros, de hombres como Gregorio Pérez y Félix Núñez; Ermidelio Urrutia, José Miguel Báez y Juan Carlos Pérez; Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso, Osmani Urrutia, Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz y Yosvani Alarcón.

Todos ellos, herederos de una tradición que data de mucho antes, cuando estas tierras vieron a jugadores de la talla de Cleveland “Chiflán” Clark o Manuel “Chino” Hidalgo, según nos recuerda el maestro Juan Emilio Batista Cruz.

Aquí comenzó Guillermo “Willy” Miranda el camino que luego lo conduciría hasta las Grandes Ligas norteamericanas. Considerado por muchos el mejor defensor del campo corto en la historia del béisbol cubano, se desempeñó entre 1951 y 1959 con los Yankees de Nueva York, los Senadores de Washington, los Medias Blancas de Chicago y los Orioles de Baltimore.

De Las Tunas salieron igualmente el zurdo Orlando Peña, quien lanzó en 14 temporadas con ocho equipos de la Major League Baseball, y el receptor Orlando de Jesús McFarlane, jugador de los Piratas de Pittsburg, los Tigres de Detroit y los Ángeles de California.

Pero fue en la temporada 1977-1978 que un equipo representó por primera vez a la recién nacida provincia de Las Tunas. Aquel equipo dirigido por Luis Cartón concluyó en el penúltimo lugar entre 18 elencos, con balance de 12 victorias y 37 derrotas. Desde entonces, fueron exactamente 12 las campañas con más reveses que triunfos, hasta que en la 1989-1990, bajo el mando de Frángel Reynaldo, los tuneros concluyeron con 25-23.

Aquel período de relativa estabilidad tuvo su punto álgido en la 91-92, cuando el mentor Reynaldo Sabido consiguió que sus jugadores finalizaran en el noveno puesto con 26 ganados y 21 perdidos. Eran los años del mejor staff que ha tenido Las Tunas en toda su historia, aunque la ofensiva y la defensa limitaron las aspiraciones de un elenco que llegó a quedarse a solo un paso de su primera postemporada.

Luego giraron las tornas y la crisis se trasladó hasta el montículo. De manera que volvieron las penurias y Las Tunas tocó fondo en la 41 Serie Nacional (2002), cuando ganó apenas 23 de los 90 juegos del calendario. Sin embargo, casi de inmediato una nueva generación comenzó a encontrar el camino: con Ángel Sosa y Rolando Ponce de León al mando, y ya bajo el mote de Leñadores, se lograron temporadas ganadoras.

Era la antesala del momento más grande en la historia del béisbol tunero, su primera clasificación a la etapa de play off, conseguida luego de alcanzar las 50 victorias y concluir en un histórico séptimo puesto bajo las órdenes de Ermidelio Urrutia.

Desde entonces, el equipo verdirojo ascendió hasta el sexto lugar en el 2012 (su mejor ubicación histórica), con Juan Miguel Gordo en el puesto de dirección de un equipo que elevó hasta 54 su récord de juegos ganados para una temporada.

A 40 años de su primer choque en los clásicos nacionales, el béisbol de Las Tunas comienza el 2017 con nuevas ideas en su renovada estructura de dirección. Y no podía arrancar de mejor manera que mirando al futuro, cuando este fin de semana inicien los play off finales de los campeonatos provinciales en las categorías sub-12 y 9-10 años.

* Datos estadísticos del MSc. Modesto Castelló Góngora

La estatura de Fidel


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Foto: Rey Betancourt (Tiempo 21)

Un cuarto de siglo ha transcurrido desde que Ermidelio Urrutia tuviera la noche más impresionante de su carrera deportiva. En el juego final del torneo beisbolero de los Juegos Panamericanos La Habana 1991, el jobabense bateó de 6-6 y conectó tres jonrones, para convertirse en el jugador más valioso del choque por el título ante Puerto Rico.

Sin embargo, más allá de que semejante proeza no ha sido aún igualada, lo verdaderamente especial fue el encuentro con Fidel, aquella breve conversación en la que Urrutia pudo comprender la estatura inmensa del líder revolucionario: “Cuando me fue a entregar la medalla, al parecer comprobando mi pequeña estatura, me dijo sonriendo: `¿Tú pensabas llenar esas gradas de pelotas? Yo pensaba que tú eras un gigante´. Luego me hizo bajar del podio hasta su lado y me puso la mano en el hombro, como para medirme. `¿De dónde saca tanta fuerza?´, le preguntó a Kindelán, y este le respondió: `Comandante, él saca la fuerza del corazón”.

Ermidelio asegura que en estos días tan difíciles ha comprendido mejor el significado de aquellas palabras: “Desde entonces he tratado de estar a la altura de ellas y ser un verdadero gigante, un gigante de ideas, de compromiso, de crecerme en los momentos difíciles, inspirado en la fidelidad a su ejemplo”.

El campeón olímpico de Barcelona 1992 afirma que “Fidel nos ha llevado a ser lo que somos y ahora nos toca ser mejores que antes. Por eso tiene tanta importancia la firma del concepto de Revolución, que es un acto de reafirmación y de compromiso con él y con Raúl. Creo que nosotros podemos hacer mucho más y a eso estamos llamados si queremos abarcar todo lo que abarcaba la voluntad de Fidel”.

Sus años como uno de los jardineros titulares del mejor equipo Cuba de todos los tiempos, le permitieron al tunero atesorar infinidad de momentos al lado del Comandante: “Lo recuerdo como alguien muy cercano. Uno iba con la duda de cómo comportarse y siempre era él quien rompía el hielo con una sonrisa, una jarana. Por eso, aunque han sido días muy duros y Fidel es una presencia que no se acaba, llevo la tristeza por dentro, porque a pesar de tantos momentos difíciles, la imagen que tengo de él es esa, la de su alegría y su jovialidad. Llevo mi tristeza en el corazón y será infinita, para siempre, pues los encuentros con él me enseñaron que no importa la estatura que tengamos: si tenemos un corazón gigante, es el corazón quien manda”.

55 Serie Nacional de Béisbol: Aquí el dossier de los Leñadores de Las Tunas (+ Infografía)


No importa si el béisbol cubano está lejos de sus mejores momentos, si por segunda ocasión consecutiva se perdió el oro panamericano o si, por múltiples razones, muchos de nuestros más talentosos jugadores no están ahora mismo en el país… Ajena a todo tipo de obstáculos regresa la fiesta mayor, la Serie Nacional, que en su edición 55 dirá adiós al actual formato competitivo, para dar paso a una nueva estructura y rescatar lo que se anunciado como un torneo selectivo.

Este sábado, desde las 8:00 de la noche, los Tigres de Ciego de Ávila iniciarán la defensa de su corona ante los subcampeones Piratas de la Isla; mientras que una jornada después entrarán en acción los restantes 14 elencos. Los Leñadores de Las Tunas debutarán ante los Toros de Camagüey y harán su primera aparición en casa el 3 de septiembre, cuando reciban a las Avispas de Santiago de Cuba.

Aquí le dejo el dossier de los Leñadores del 2015. (Versión PDF)

Dossier Las Tunas SNB 2015

Cerrojo Viera


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Foto: Reynier Batista Morales

Poco antes de tomar el camino que terminaría por llevarlo hasta la ciudad de Baltimore, Henry Urrutia me confesó que le había impresionado un muchacho destinado a convertirse en primer abridor del equipo de Las Tunas.

“Tiene una recta de 90 por encima del hombro y un garabato parecido a un tenedor que no hay quién rayos le dé”, confesaba el exjardinero tunero, ahora jugador de los Orioles, después de sufrir los embates del espigado diestro Carlos Juan Viera en la Serie Provincial del 2011. Con 22 años y experiencia cero encima del box, el jobabense de 1,87 metros se las arreglaría para causar similar impresión entre los técnicos y saltar directamente de la pelota de “potreros” a la Serie Nacional.

La predicción de Henry se cumplió con rapidez, aunque el veloz serpentinero sería empleado solo como relevista, hasta el punto de que ha sido ese su rol en los 95 juegos que ha tirado a lo largo de tres temporadas. Viera entró por la puerta grande al máximo nivel del béisbol cubano, dueño de una bola rápida intimidante y poseedor de números que lo convirtieron inobjetablemente en Novato del Año. En su debut, durante la 51 Serie Nacional, consiguió balance de 7-3, con dos juegos salvados y efectividad de 4,83. Los lógicos defectos técnicos de sus movimientos y la ausencia de una maestría deportiva que solo traen los años escalando la lomita, lo llevaron a regalar demasiados boletos (34) y a exhibir un elevado WHIP de 1,42.

Carlos Juan Viera lanza con los Leñadores de Las Tunas ante los Alazanes de Granma en el béisbol cubano.

Carlos Juan Viera lanza con los Leñadores de Las Tunas. Foto: Tomada de Zona de Strike.

Sin embargo, un año después el diamante se mostraría mucho más pulido. Durante la primera fase de la Serie 52, con los Leñadores, Viera exhibió mucho mejor control (15 bases por bolas en 49 innings), excelente efectividad de 1,65, foja de 4-3, con 12 salvamentos y WHIP de 0,96. Encandilado, el mentor Lázaro Vargas no dudó en solicitarlo como refuerzo de los Industriales para enfrentar la etapa élite. Sin embargo, la legión de cuatro lanzadores tuneros vestidos de azul necesitó un proceso de adaptación más largo de lo esperado y Carlos Juan registraría una actuación inferior a las expectativas: 1-1, sin salvados, promedio de los contrarios de 308 y efectividad de 2,76.

En medio de su aventura capitalina, el tunero estuvo todo el tiempo a la espera de una llamada de Víctor Mesa, director de la Selección Nacional en el III Clásico Mundial. Finalmente, el teléfono nunca sonó y el lanzador confesaría luego que la larga etapa de alistamiento y la decepción de quedarse sin asistir al torneo más fuerte del béisbol internacional, influirían en su rendimiento posterior.

La oportunidad de rectificar se le presentó este año a Víctor, quien solicitó los servicios del cerrador tunero, tras una temporada 53 en la que Viera ganó cuatro, perdió dos y salvó nueve con los Leñadores. El ínfimo average contrario de 157, la efectividad de 1,13 y el espectacular WHIP de 0,90 justificaron con creces la elección del piloto matancero. Ya con la camiseta amarilla y roja de los Cocodrilos, actuaciones como la del Latinoamericano ante Industriales, la del Victoria de Girón frente a Villa Clara y la protagonizada este miércoles en el Calixto García ante Holguín, dejan muy claro que su calidad está fuera de cualquier discusión.

Al servicio del actual líder del béisbol cubano y después de ser desechado por el Villa Clara que asistió a la Serie del Caribe, Viera acumula una victoria y cuatro salvamentos, con promedio de 1,69 limpias por juego y average rival de solo 104. Por si fuera poco, ha participado en dos lechadas del equipo, ha ponchado a 11 bateadores en 16 entradas y exhibe un increíble WHIP de ¡0,63!

Así, el muchacho que hace solo tres años soñaba con alguna vez lanzar en un estadio de verdad, se ha convertido en el arma de destrucción masiva del equipo de moda en la pelota nacional. Y mientras resuelve uno tras otro los entuertos yumurinos, sigue a la espera de que su actual mentor tenga mejor tino la próxima vez que deba decidir si su número 83 aparece o no en alguna camiseta roja, con cuatro letras en el pecho.

Álvarez y Baldoquín estarían aún en Las Tunas


Yordan Álvarez con la Selección Nacional sub-15El pasado 5 de febrero, Esquina Caliente informó de la salida del país de los jóvenes peloteros tuneros Yordan Álvarez y Roberto S. Baldoquín, después de consultar hasta tres fuentes que confirmaron la noticia.

Sin embargo, en las últimas horas hemos podido conocer que la supuesta salida habría quedado solo en el intento y ambos jugadores están en Las Tunas, luego de varios días sin que se conociera su paradero. De hecho,  el espigado inicialista Yordan Álvarez, de solo 16 años, podría incorporarse al equipo que juega el Campeonato Nacional de la categoría juvenil, siempre y cuando reciba la autorización para hacerlo.

Ambos atletas eran considerados piezas claves en el proceso de renovación que iniciaron los Leñadores y, de estar disponibles, serán puntales en el conjunto tunero que participará en la primera edición del Campeonato Nacional para menores de 23 años.

Con el orgullo está prohibido especular


cuba-besibol-11Tras el excelente partido que Las Tunas le ganó a Industriales el sábado anterior, la información publicada por la edición digital de este periódico llevó el siguiente título: “El orgullo de los Leñadores enmudece al Latinoamericano”. Y ciertamente fue ese el sentimiento de todos los tuneros al ver al equipo que muchos pensaron iría de mero espectador al templo mayor del béisbol cubano. Fue una demostración de gallardía, de reafirmación en el hecho innegable de que tenemos suficiente talento y vergüenza deportiva en ese grupo mayormente joven, como para soñar con un futuro de victorias.

Sin embargo, luego de lo sucedido en la jornada dominical, los comentarios y las llamadas de nuestros lectores no han cesado, en algunos casos utilizando términos como “traición”, “burla a la afición” y “falta de respeto”. Y aunque no me inclino por ser tan radical en mis juicios, la seriedad del tema exige dejar las cosas claras desde el principio: después de escuchar los argumentos esgrimidos por el mentor Ángel Sosa, estoy plenamente convencido de que la dirección se equivocó.

Pero repasemos los hechos. El pasado domingo, los Leñadores derrotaban a Industriales 3×0 a la altura del sexto inning, cuando un doblete de Yulieski Gourriel, con dos outs y las bases limpias, inclinó al Alto Mando a sustituir a un Yoelkis Cruz inmenso, poseedor de una recta que varias veces sobrepasó las 90 millas por hora y dueño de un control milimétrico. El controvertido reemplazo de su principal as obedeció, de acuerdo con Sosa, al plan trazado de antemano, teniendo en cuenta que Cruz estaba afectado por una sacrolunvalgia y comenzó a sentir molestias mientras lanzaba. Hasta aquí todo bien, pues el manejo del pitcheo es prerrogativa única del cuerpo técnico y la disponibilidad de Darién Núñez, Ubisney Bermúdez y Carlos Juan Viera en el bullpen, justifica una decisión que terminó por cambiar completamente el curso del choque, pero que desde mi punto de vista estuvo bien tomada.

Los verdaderos problemas aparecieron en el octavo capítulo, después de que se  igualara el marcador a seis carreras. En ese momento crucial, todo indicaba que había que luchar con lo mejor disponible hasta el final: la grandeza del rival (el máximo ganador de títulos en Series Nacionales) y del escenario (el mayor estadio beisbolero de Latinoamérica), la presencia de la televisión nacional con máxima audiencia por ser el único juego de la jornada y los deseos de miles de aficionados de ver a sus peloteros despedirse con honor del campeonato. Incluso, hasta el obsceno gesto de Rudy Reyes tras pegar el jit que igualó la pizarra, si acudimos a motivaciones más terrenales.

13-IND-vs-LTUSin embargo, la dirección del elenco optó por un cambio masivo que solo dejó sobre el terreno al torpedero Ernesto Lalana, al parecer el único que no tenía reemplazo. Según el manager tunero, había hecho el compromiso con sus jugadores suplentes de que todos tendrían oportunidad de ver acción y algunos titulares necesitaban descanso, pues arrastraban molestias físicas, además de estar afectados por la inactividad del fin e inicio de años y por el largo viaje a la capital. Sin sus principales figuras sobre la grama del Coloso del Cerro, el desenlace era previsible y un enorme jonrón con bases llenas de Yasmani Tomás puso el peor epílogo posible a la temporada.

Al margen del gran malestar que prima aún entre la afición, prefiero concederles el beneficio de la duda a los técnicos. Opto por confiar en sus argumentos y no darle crédito a la opinión de algunos testigos, según los cuales un lanzamiento de Viera ante Rudy que pudo ser el tercer strike y en cambio fue decretado bola por el árbitro principal (en la televisión se apreció fuera de la zona), provocó una airada protesta, desencadenó incluso alguna posible expulsión y habría sido la causa directa del cambio masivo de atletas, en señal de protesta. Quiero realmente creer en la primera versión, pero debo reiterar que, aun cuando las malas intenciones no estuvieran presentes, la equivocación existe y tengo en mi poder un instrumento infalible para probarlo: diez de cada diez tuneros con los que he conversado están totalmente indignados. Y como ya sabemos el pueblo nunca se equivoca.

En sus declaraciones posteriores, Sosa afirmó que no podía arriesgarse a que Viera perdiera su carrera deportiva por un juego que no tenía mayor importancia. Aludía al hecho real de que su equipo no podía ni mejorar ni empeorar el décimo lugar, independientemente de lo que sucediera en el “Latino”. Más allá de la muy discutible tesis de que un pitcher joven y de brazo fuerte como el cerrador jobabense corriera el riesgo de sufrir una lesión por tirar 20 o 30 lanzamientos más, el grave error de concepto está, creo, en considerar que el último partido ante los Leones carecía de relevancia.

Y es que los análisis reduccionistas y poco inteligentes escuchados en los últimos días han olvidado el fuerte carácter simbólico que revestía esa presentación del adiós. En primerísimo lugar, porque Las Tunas necesita imperiosamente dotar a sus jugadores de esa férrea convicción de salir siempre a ganar, a ser mejor que el rival, propia de conjuntos de la talla de Industriales, Santiago de Cuba o Villa Clara. Como ya hemos dicho, el contrario, el escenario y las circunstancias eran ideales para hacerlo y dejar una muy positiva última impresión. La ansiada “mentalidad ganadora” solo se consigue imponiéndose en partidos como los del pasado domingo, sometiendo a los gigantes de la pelota cubana.

Además, de haberse sumado ese triunfo 23 se habría conseguido la misma cantidad de éxitos que el año anterior, a pesar de que muchos auguraban el desastre tras la renovación sufrida por el elenco. La actual dirección, que heredó y asumió con plena responsabilidad la decisión de excluir de la nómina a hombres claves hasta la temporada 2012-2013, podría enseñar ahora un resultado idéntico al de hace un calendario, logrado con peloteros de 16, 18 y 19 años, muchos de ellos novatos y otros con casi nula experiencia en este nivel de béisbol. Habría sido un verdadero espaldarazo a la todavía discutida política de renovación. Una cifra más en el casillero de los juegos ganados pudiera parecer algo insignificante, pero solo para los supuestos entendidos en la materia que se empeñan en anteponer su ego desmedido al análisis objetivo y justo de la realidad.

No obstante, hay otras implicaciones. La derrota del domingo puso fin a una racha de ocho campañas sin perder el compromiso particular ante los azules. Con toda seguridad, Las Tunas es hoy uno de los tres rivales más incómodos que tienen los 12 veces campeones nacionales, hasta el punto de que estos solo habían podido ganar 18 de los últimos 45 desafíos entre ellos. Desde la 45 Serie Nacional (temporada 2005-2006), los Leñadores habían vencido en cuatro enfrentamientos y un número similar había quedado empatado. Los aficionados del parque Julio Antonio Mella recuerdan, por ejemplo, aquella espectacular barrida del 2009, cuando los de verde y rojo ganaron otras dos veces a domicilio y se impusieron en cinco de seis encuentros a la nave azul.

cuba-beisbol-101Y hay más. Los dos partidos efectuados el pasado fin de semana habían quedado pendientes desde las fechas del 12 y el 13 de noviembre, cuando la lluvia impidió que se efectuaran. En aquella ocasión, mucho se habló del único desafío que se pudo realizar, en el cual el pésimo juego desplegado por Las Tunas les permitió a los Industriales ganar un choque, por primera vez en 13 años, con apenas dos jits conectados. Fue el día en que quedó reabierto el “Latino” tras su remodelación, la noche en la que Yulieski Gourriel estrenó ante su nueva fanaticada el llamativo número 01; una especie de fiesta local a la que el nerviosismo de los Leñadores contribuyó con creces, permitiendo un racimo de tres carreras en la entrada inicial a base de pelotazo, error en fildeo del inicialista, doblete de dos carreras, robo de tercera con la bola en manos del pitcher y error en tiro de este a la antesala. Dos innings después, la cuarta anotación: una base por bolas y dos passed balls consecutivos. Al otro día, las malas condiciones meteorológicas salvaron a los discípulos de Ángel Sosa de otro trago amargo, pues en el momento en que el agua puso fin a las acciones perdían 6×1, apenas jugado el episodio de apertura. Esa mala imagen había sido borrada por la excelente presentación del pasado sábado y los dos primeros tercios del domingo, pero el inmerecido epílogo volvió a reservarles a los peloteros del Balcón de Oriente el papel de simples animadores, en medio de otro jolgorio azul.

Por si fuera poco, en la memoria colectiva de los tuneros está grabado con fuego aquel duelo de la 51 Serie Nacional, cuando el elenco que entonces dirigía Juan Miguel Gordo viajó hasta La Habana en busca de una victoria que le asegurara su clasificación. Todos recuerdan que en aquella ocasión el enfrentamiento estuvo precedido de una subserie de alta tensión en el “Mella”. De aquí salieron mal parados los Leones, víctimas de un efectivo juego de toques de bolas, robos de base y velocidad en función de la ofensiva que terminó por desquiciar al “imperturbable” Lázaro Vargas y marcó el destino de una pugna final que los capitalinos se tomaron como esperada venganza.

vargasEn aquel momento, Industriales no se jugaba ni siquiera mejorar un lugar, como lo hizo ahora, y aun así Vargas apeló a todas sus estrellas con la única intención de evitar la clasificación del rival. Aquellos dos primeros encontronazos de infarto, ganados de manera espectacular por el equipo de la capital, pusieron al borde de la eliminación a los Leñadores. Solo en el tercer partido, cuando una desbordada ofensiva tunera puso marcador de nocao, el polémico exantesalista optó por darles descanso a sus titulares.

Por todo eso, y porque ninguna victoria es más disfrutada por estos lares que las que se consiguen ante los Industriales, Ángel Sosa y su cuerpo de dirección debieron ir con todo hasta el final, pidiéndoles a los lesionados un último esfuerzo, propiciando que Viera se recuperara y volviera a mostrar la enorme clase que encandiló al país la noche anterior.

Para un conjunto tradicionalmente modesto como Las Tunas no hay nada más valioso que su orgullo y su autoestima, no hay mayor premio que la tranquilidad de saber que a su gente no le importan las derrotas si no quedó nada por entregar. Hay cosas intangibles, sentimientos que crecen muy adentro en el corazón del pueblo y que son extraordinariamente difíciles de apreciar en toda su magnitud cuando la premura y el calor de un juego de béisbol exigen tomar decisiones instantáneas. Por eso la lección debe quedar muy clara: con ellos está prohibido especular.