Béisbol cubano: Tunero Rubén Paz apunta a Novato del Año


El jardinero central tunero Rubén Paz, quinto entre los primeros bateadores de la temporada, es el favorito de Esquina Caliente 26 para conseguir el premio / Foto: Ángel Luis Batista

El jardinero central tunero Rubén Paz, quinto entre los primeros bateadores de la temporada, es el favorito de Esquina Caliente para conseguir el premio de Novato del Año / Foto: Ángel Luis Batista

Desde que en 1981 -ya en plena era del aluminio- el capitalino Rolando Verde debutara con astronómico promedio de 360, ningún novato había conseguido acercarse a semejante cifra.

Han sido necesarios 35 años para que otro pelotero explore un territorio vedado a cientos y cientos de jugadores. No pudieron conseguirlo hombres que luego se convirtieron en superestrellas de la pelota cubana, ni otros que en la actualidad pasean su calidad por los mejores circuitos beisboleros del mundo.

La longeva marca acaba de saltar por los aires y el responsable de hacerla añicos es Rubén Rolando Paz Llovet. El bayamés de apenas 20 años vino a Las Tunas en busca de oportunidades y enfundado en la camiseta verdirroja se ha convertido en el principal favorito para conseguir la distinción de Novato del Año, después de fijar la nueva cota de promedio ofensivo en 361.

Crecer paso a paso

Con el elenco de “Jesús Menéndez” comenzó su aventura. La Serie Provincial fue el primer peldaño de una escalera que se empinó cada vez más, a medida que crecía el nivel de los lanzadores contrarios y se elevaban las expectativas creadas entre aficionados y especialistas.

Su excelente actuación en el II Campeonato Nacional para menores de 23 años le catapultó hasta el primer equipo de la provincia, si bien debió vencer antes el exigente filtro impuesto por quienes dudaban de su investidura como Leñador. Mientras algunos ponían en entredicho la fortaleza de su brazo, otros, quizás por su condición de “forastero”, sencillamente se inclinaban por abrirle paso al talento puramente local.

Lo cierto es que, visto lo visto, el colectivo técnico de Las Tunas tomó la mejor de las decisiones cuando le incluyó en la nómina de 32 hombres con la que inició en septiembre la 55 Serie Nacional.

Del banco a la titularidad

Como todo recién llegado, Rubén Paz debió contentarse con su rol de actor de reparto. Armado de paciencia, esperó su momento y, cuando llegó, se aferró a él como si no hubiera mañana. Fue la tarde del 25 de septiembre de 2015, con los Cocodrilos de Matanzas de visita en el “Mella”.

Ante el internacional Yoanis Yera, primero, y luego frente a lanzadores de probada calidad como Yosvani Pérez y Adrián Sosa, Paz tuvo su primera titularidad. Ermidelio Urrutia, uno de los que siempre apostó por él, lo ubicó primero en la tanda, defendiendo el jardín central, y el novato le respondió con cuatro cohetes en cinco turnos, incluyendo par de dobles y otras tantas carreras impulsadas.

Su debut fue una suerte de explosión y dos días después destrozó al pitcheo de Villa Clara (4-3, doble, una remolcada), antes de conectar en el estadio Batalla de Palo Seco, de Jobabo, su primer jonrón en Series Nacionales. En sus tres partidos iniciales como regular, produjo de 13-9 y bateó para un increíble promedio de 692, con cuatro extrabases y tres impulsadas.

Coincidiendo con su entrada en el line up, los Leñadores iniciaron una fase ganadora que terminaría por ser decisiva en sus aspiraciones de regresar a la élite del béisbol nacional. La racha incluyó ocho triunfos en los próximos 10 juegos y luego 13 de 18, hasta permitirle al piloto tunero alcanzar una velocidad crucero que llevaría a su nave a estar nuevamente entre las ocho más rápidas de la pelota cubana.

Con todo, en los corrillos de técnicos y periodistas se veía aún la incursión de Paz como algo exótico y, por tanto, probablemente pasajero. Y cuando su rendimiento comenzó a mermar hacia el final de la primera fase, muchos creyeron ver cercano el fin del cuento de hadas. A pesar de eso, sus números en los primeros 45 juegos fueron excepcionales: 345 de average ofensivo y ningún error a la defensa de los tres jardines, rendimiento suficiente para que fuera incluido en el Juego de las Estrellas.

Conseguida la ansiada clasificación, en buena medida gracias a su aporte, la próxima prueba sería verle enfrentar a un pitcheo de mayor calidad, contra staffs reforzados y en medio de una temporada accidentada por constantes recesos que aumentaban la exigencia física.

Aunque su defensa se resintió un poco, sobre todo por errores tácticos propios de un debutante, a la ofensiva Rubén Paz demostró que su puesta en escena está muy lejos de la ficción. Completó la segunda etapa de la temporada con el más alto promedio del equipo (373) y dejó números globales sencillamente asombrosos: 361 de average, quinto mejor de todo el Campeonato, 411 de promedio de embasado y un elevado slugging de 476 para su condición de primer bate.

Los otros aspirantes

Durante varios meses, su principal rival al premio de Novato del Año fue el también tunero Diego Granados, un lanzador que completó el tramo inicial con balance de 4-0, efectividad de 1,98 y un relevo inolvidable ante los Gallos de Sancti Spíritus que tuvo mucho que ver con que se lograra el boleto clasificatorio. Sin embargo, la precaria situación del bullpen tunero lo convirtió en opción demasiado habitual y su rendimiento no tardó en resentirse, hasta el punto de sacarle de la carrera por ser el mejor debutante del país.

Algo parecido le sucedió al habanero Yoel David Paula, quien a pesar de disminuir sus prestaciones hacia el final exhibe foja de 6-2 y 3,19 de promedio de carreras limpias (PCL). El pinareño Yoandy Cruz, por su parte, posee números igualmente llamativos: siete victorias en nueve decisiones, PCL de 3,41 y dos lechadas a su haber, aunque su WHIP de 1,43 es un poco elevado.

Finalmente, el también capitalino Ariel Hechevarría, tercera base de los Piratas de Isla de la Juventud, completa el cuarteto de principales aspirantes. El talentoso jugador fue campeón sub-23 con La Habana y ha conectado 11 jonrones en su primera Serie Nacional. Además, pesan mucho sus 53 impulsadas y las 16 veces que remolcó el empate o la ventaja para su equipo. En su contra, los 75 ponches que le convierten en líder de ese negativo departamento y una desastrosa defensa en la antesala que le ha llevado a cometer 25 errores y promediar solo 889.

A la espera de las veleidades de un proceso de selección que nunca ha sido especialmente transparente, Rubén Paz es sin dudas el mejor posicionado para el premio de Novato del Año. De conseguirlo, se convertiría en el tercer jugador de Las Tunas que lo logra, después de Norlin Concepción (1999) y Carlos Juan Viera (2012).

Con el peligro latente de que los Alazanes de Granma intenten reclamar sus servicios para la próxima temporada, las autoridades del deporte tunero deben agotar todas las vías para retenerlo. A fin de cuentas, al ritmo endiablado de Paz podrían ganarse aún numerosas guerras.

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