Cuatro décadas de Las Tunas en la Serie Nacional


Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

Félix Núñez, el Látigo de Colombia, ganó 130 juegos para Las Tunas en series nacionales.

El año que acaba de comenzar no debe ser uno más para el béisbol tunero. En este 2017 celebraremos los 40 años del debut de Las Tunas en Series Nacionales, un lapso de tiempo que si bien ha puesto a prueba la fidelidad de la afición, ha reservado igualmente momentos inolvidables, victorias espectaculares y un gran número de jugadores que han alcanzado ya la categoría de ídolos locales.

Porque no ha sido precisamente un cuento de hadas lo vivido en estas cuatro décadas. Los equipos tuneros debieron acumular muchas horas de sol y cientos de derrotas antes de comenzar a regalar alegrías a sus seguidores.

Han sido numerosas las temporadas difíciles, de escasos triunfos y demasiados reveses, en las que el único asidero para sus fanáticos fue degustar de primera mano el talento, entre muchos otros, de hombres como Gregorio Pérez y Félix Núñez; Ermidelio Urrutia, José Miguel Báez y Juan Carlos Pérez; Dánel Castro, Joan Carlos Pedroso, Osmani Urrutia, Ubisney Bermúdez, Yoelkis Cruz y Yosvani Alarcón.

Todos ellos, herederos de una tradición que data de mucho antes, cuando estas tierras vieron a jugadores de la talla de Cleveland “Chiflán” Clark o Manuel “Chino” Hidalgo, según nos recuerda el maestro Juan Emilio Batista Cruz.

Aquí comenzó Guillermo “Willy” Miranda el camino que luego lo conduciría hasta las Grandes Ligas norteamericanas. Considerado por muchos el mejor defensor del campo corto en la historia del béisbol cubano, se desempeñó entre 1951 y 1959 con los Yankees de Nueva York, los Senadores de Washington, los Medias Blancas de Chicago y los Orioles de Baltimore.

De Las Tunas salieron igualmente el zurdo Orlando Peña, quien lanzó en 14 temporadas con ocho equipos de la Major League Baseball, y el receptor Orlando de Jesús McFarlane, jugador de los Piratas de Pittsburg, los Tigres de Detroit y los Ángeles de California.

Pero fue en la temporada 1977-1978 que un equipo representó por primera vez a la recién nacida provincia de Las Tunas. Aquel equipo dirigido por Luis Cartón concluyó en el penúltimo lugar entre 18 elencos, con balance de 12 victorias y 37 derrotas. Desde entonces, fueron exactamente 12 las campañas con más reveses que triunfos, hasta que en la 1989-1990, bajo el mando de Frángel Reynaldo, los tuneros concluyeron con 25-23.

Aquel período de relativa estabilidad tuvo su punto álgido en la 91-92, cuando el mentor Reynaldo Sabido consiguió que sus jugadores finalizaran en el noveno puesto con 26 ganados y 21 perdidos. Eran los años del mejor staff que ha tenido Las Tunas en toda su historia, aunque la ofensiva y la defensa limitaron las aspiraciones de un elenco que llegó a quedarse a solo un paso de su primera postemporada.

Luego giraron las tornas y la crisis se trasladó hasta el montículo. De manera que volvieron las penurias y Las Tunas tocó fondo en la 41 Serie Nacional (2002), cuando ganó apenas 23 de los 90 juegos del calendario. Sin embargo, casi de inmediato una nueva generación comenzó a encontrar el camino: con Ángel Sosa y Rolando Ponce de León al mando, y ya bajo el mote de Leñadores, se lograron temporadas ganadoras.

Era la antesala del momento más grande en la historia del béisbol tunero, su primera clasificación a la etapa de play off, conseguida luego de alcanzar las 50 victorias y concluir en un histórico séptimo puesto bajo las órdenes de Ermidelio Urrutia.

Desde entonces, el equipo verdirojo ascendió hasta el sexto lugar en el 2012 (su mejor ubicación histórica), con Juan Miguel Gordo en el puesto de dirección de un equipo que elevó hasta 54 su récord de juegos ganados para una temporada.

A 40 años de su primer choque en los clásicos nacionales, el béisbol de Las Tunas comienza el 2017 con nuevas ideas en su renovada estructura de dirección. Y no podía arrancar de mejor manera que mirando al futuro, cuando este fin de semana inicien los play off finales de los campeonatos provinciales en las categorías sub-12 y 9-10 años.

* Datos estadísticos del MSc. Modesto Castelló Góngora

¿Es legal que Yuliesky Gurriel lidere a los bateadores en la 55 Serie Nacional?


Yulieski-GourrielMás allá de la visita del Tampa Bay y el probable lanzamiento de la primera bola nada menos que por Barack Obama en el mismísimo Latinoamericano; al margen del apagado entusiasmo que despierta la postemporada de la 55 Serie Nacional; e incluso por encima de la presencia de decenas de cubanos en los entrenamientos primaverales de MLB, el tema del momento en la pelota nacional es el liderazgo de los bateadores de la temporada que concluye.

Porque atenidos únicamente a las reglas del béisbol y calculadora en mano, el destacadísimo líder sería Yuliesky Gurriel, quien a pesar de ausentarse en el tramo final de la Serie implantaría un astronómico récord de .483, dejando detrás el .469 conseguido por el tunero Osmani Urrutia en 2004. Y, ojo, porque se han publicado varios artículos en los que se fija esa nueva cota en .470, obviando que el cálculo de las comparecencias mínimas al bate se realiza de acuerdo con la cantidad de juegos efectuados por el equipo que menos haya jugado.

En este caso, Isla de la Juventud y Matanzas celebraron solo 85 partidos, por lo que cualquier cálculo debe partir de este dato. Así, en lugar de las 235 comparecencias de las que se ha hablado, deberían exigirse solo 230. Hasta el momento en el que jugó por última vez con los Leones de Industriales, Gurriel acumuló 224 viajes al home plate y un total de 174 veces al bate, con 87 imparables.

Luego, de acuerdo con la Regla 10.22 (a), recogida por el Reglamento Oficial de la 55 Serie Nacional de Béisbol, el ya exjugador azul terminaría con average ofensivo de .483 (180-87).

Sin embargo, repetimos, eso sería de acuerdo únicamente con las Reglas del Béisbol y las estadísticas. Pero desde que el pasado 8 de febrero Yuliesky y su hermano Lourdes decidieron abandonar en Santo Domingo a los Tigres de Ciego de Ávila, entró en juego el Reglamento Disciplinario de la 55 Serie.

Resulta que además de desligarse del vigente campeón cubano, los Gurriel cortaron igualmente su vínculo con el elenco de Industriales, y en su Capítulo II, Artículo 2, inciso i), dicho Reglamento considera una Falta Muy Grave el “abandono del equipo, lo que conlleva al no cumplimiento del contrato firmado por su participación en la competencia”.

Más adelante, en el Artículo 1, inciso a) del Capítulo III, referido a las sanciones, el cuerpo jurídico agrega que en el caso de las Faltas Muy Graves, será aplicada la medida siguiente: “Separación como miembro de los equipos de béisbol o la estructura de trabajo bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol por un período no menor de dos años, ni mayor de ocho años”.

De acuerdo con estas disposiciones, y aun cuando en ningún momento se especifica qué acción tomar en cuanto a los liderazgos individuales, se podría concluir que Yuliesky Gurriel no forma parte actualmente del equipo de Industriales ni se encuentra ya bajo la jurisdicción de la Dirección Nacional de Béisbol, por lo que NO debería aspirar a encabezar a los bateadores en la presente Serie Nacional, un premio que por demás está sustentado por un estímulo monetario.

A pesar de que el mencionado Reglamento Disciplinario le otorga a las “autoridades competentes” un plazo de “10 días hábiles” para pronunciarse al respecto de estas infracciones, la Dirección Nacional de Béisbol no ha hecho pública ninguna sanción a Yuliesky y su hermano.

A la espera de que el ente que rige el destino de la pelota cubana determine algo, o no, el receptor tunero Yosvani Alarcón (371) es el mejor ubicado para aspirar a un hipotético liderazgo de los bateadores.

Alarcón y la lluvia se roban el show de las Estrellas


Foto: Roberto Morejón

Foto: Roberto Morejón

El día señalado para que sobre la grama del estadio Julio Antonio Mella brillaran las estrellas del béisbol cubano, la gran protagonista resultó la lluvia, que redujo a la categoría de “no celebrado” el choque entre los mejores peloteros del país y dejó como principal premio al enorme esfuerzo del pueblo tunero, el alegrón de ver a su ídolo Yosvani Alarcón imponerse en el derby de jonrones a los mejores sluggers de la Serie Nacional.

La Naturaleza se había mostrado caprichosa desde el principio, luego de que dos días atrás regalara 14 horas de lluvia ininterrumpida a la provincia más árida de Cuba… en el momento menos oportuno. El incesante trabajo de los organizadores permitió que en la jornada del sábado los veteranos Orientales se impusieran 2×0 a los Occidentales, aun con el terreno en precarias condiciones.

Para este domingo, los pronósticos hablaban de una disminución de la probabilidad lluviosa, así que la fanaticada local invadió la Hoguera de los Leñadores para ver en acción a lo mejor del béisbol antillano. Y, ciertamente, el inicio no pudo ser mejor, pues Alarcón demostró que los 14 jonrones con los que lidera el Campeonato no son fruto de la casualidad y, tras enviar nueve pelotas más allá de los límites del terreno, se coronó  en un derby de jonrones en el que el campeón del año anterior, Alfredo Despaigne, apenas pudo conectar uno.

Ante su público, Yosvani Alarcón ganó por primera vez el derby de jonrones. (Foto: Roberto Morejón)

Ante su público, Yosvani Alarcón ganó por primera vez el derby de jonrones. (Foto: Roberto Morejón)

Mientras el receptor más ofensivo de la pelota nacional recibía el premio de manos del extraclase Antonio Muñoz, sobre la ciudad de Las Tunas comenzaba a tomar cuerpo la amenaza que menos de dos horas después pondría un cierre abrupto a la fiesta anual de las Estrellas cubanas. Cuando una fina llovizna hizo acto de aparición, se jugaba ya el principio de la quinta entrada y los Occidentales habían tenido tiempo de poner tierra por medio con cuadrangulares de Alexánder Malleta (de dos carreras ante el granmense Leandro Martínez) y de Yurisbel Gracial, remolcador de otras tres anotaciones frente a los envíos del avileño Vladimir García.

Sin embargo, la ventaja de 5×0 resultaría a la postre estéril, pues luego del batazo del matancero la lluvia fue torrencial y convirtió en un verdadero lodazal el terreno del “Mella”, sometido a 76,4 milímetros de lluvia entre la noche del jueves y la mañana del viernes.

Sin completar el quinto episodio, las reglas del béisbol indicaban lo que terminó por convertirse en dictamen final: el del 2015 pasa a la historia como el primer desafío de las Estrellas que comienza, no termina, y en definitiva no irá siquiera a las estadísticas, para suerte de unos Orientales que estaban recibiendo juego perfecto.

La lluvia pone en peligro el Juego de las Estrellas del Béisbol Cubano


Así lucía el terreno del "Mella" en la mañana este viernes, a 24 horas de que comiencen las actividades del Juego de las Estrellas. (Fotos del autor)

Así lucía el terreno del “Mella” en la mañana de este viernes, a 24 horas de que comiencen las actividades del Juego de las Estrellas. (Fotos del autor)

Después de 14 horas de lluvia ininterrumpida sobre la ciudad de Las Tunas, las condiciones del terreno del estadio Julio Antonio Mella ponen en serio peligro la normal realización del programa del Juego de las Estrellas, que prevé para este sábado las competencias de habilidades y el juego de los veteranos, y para el domingo el choque entre los mejores peloteros cubanos del momento.

Aunque las autoridades locales aguardaban hoy la llegada de los máximos directivos del béisbol nacional, encargados de evaluar la situación y tomar decisiones de cara al fin de semana, lo cierto es que las previsiones no son optimistas. Sobre todo porque, de acuerdo con el Departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología provincial, se espera que las lluvias regresen en lo que resta del día y las opciones de que comiencen a disminuir solo se prevén a medida que avance la jornada del sábado.

El MSc. Alexei Moreno Borges, subdirector de la mencionada institución, informó que entre las 5:00 de la tarde del jueves y las 7:00 de la mañana del viernes, sobre la ciudad de Las Tunas cayeron 76,4 milímetros de lluvia. El deterioro del clima es producto de una hondonada, remanente del frente frío que ha afectado a todo el país en los últimos días, en estos momentos estacionaria sobre el Balcón del Oriente Cubano.

Al margen de los caprichos de la Naturaleza, los tuneros continúan laborando intensamente por tener todo listo para la fiesta grande de la 55 Serie Nacional. Los trabajadores de mantenimiento del parque Julio Antonio Mella comenzaron muy temprano en la mañana a intentar drenar toda el agua acumulada en varias zonas del terreno, sobre todo en el infield y específicamente alrededor de la segunda almohadilla.

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Para las 2:00 de la tarde del sábado estaban previstas las pruebas de habilidades que, de acuerdo con una comunicación de la Dirección Nacional de Béisbol, tendrían enrolados a los siguientes jugadores:

ESTRELLAS OCCIDENTALES:                                                                                                                                     

  • Carrera Home-Primera Base: Yurisbel Gracial (MTZ) y Juan Carlos Torriente (IND).
  • Tiro al barril: Frank Camilo Morejón (IND) y Dánger Guerrero (MAY).
  • Carrera Home-Home: Reinier León (PRI), Yurisbel Gracial (MTZ) y Yusniel Ibáñez (CFG).
  • Tiro de los jardineros (precisión): Lourdes Y. Gurriel (IND) y Reinier León (PRI).
  • Derby de jonrones: Yulieski Gurriel (IND), Alexánder Malleta (IND) y Lourdes Y Gurriel (IND).

ESTRELLAS ORIENTALES:                                                                                           

  • Carrera Home-Primera Base: Luis Robert (CAV) y Julio Pablo Martínez (GTM).
  • Tiro al barril: Yosvany Alarcón (LTU) y Osvaldo Vázquez (CAV).
  • Carrera Home-Home: Máikel Castellanos (SCU), Julio P. Martínez (GTM) y Yosvany Alarcón (LTU).
  • Tiro de los jardineros (precisión): José A. García (CAV) y Luis Robert (CAV).
  • Derby de jonrones: Yosvany Alarcón (LTU), Osvaldo Vázquez (CAV) y José A. García (CAV).

A continuación, se efectuaría el juego de los veteranos, con la presencia de 50 grandes figuras del béisbol cubano.

OCCIDENTALES

Receptores: Juan Manrique, José Raúl Delgado y Juan Bravo. Cuadro: Miguel Rojas, Antonio Scull, Enrique Díaz, Wílber de Armas, Eduardo Cárdenas, Giraldo González, Alexánder Ramos y Julio Germán Fernández. Jardineros: Lázaro Junco, José Estrada, Daniel Lazo, Víctor Mesa, Gerardo Miranda, Juan Carlos Linares y Lázaro Madera. Lanzadores: Faustino Corrales, Omar Ajete, Adiel Palma, Lázaro de la Torre, Jorge Fumero, Jorge Luis Machado e Ifreidy Coss. Director: Gerardo “Sile” Junco. Auxiliares: Pedro José Rodríguez, Juan “Coco” Gómez, Luis Zayas y Rodolfo Puente.

ORIENTALES

Receptores: Róger Machado, Miguel Zayas y Ariel Pestano. Cuadro: Leonel Moa, Jorge Hierrezuelo, Evenecer Godínez, Mario Vega, Alexis Laborde, Luis Ulacia y Danny Miranda. Jardineros: Osmani Urrutia, Ermidelio Urrutia, Eddy Rojas, Rey Isaac, Leonel Bueno y Ariel Benavides. Lanzadores: Félix Núñez, José Miguel Báez, Juan Carlos Pérez, Omar Luis, Ormari Romero, Oscar Gil, Giorgi Díaz, Eliécer Montes de Oca y José Sánchez. Director: Héctor Hernández. Auxiliares: Alejo O´relly, Norge Luis Vera, Felipe Sarduy y Jesús Barroso.

Las Tunas, capital de la pasión nacional


Yosvani Alarcón_Estrellas 2015

Foto: Reynaldo López Peña

Una década ha transcurrido y Las Tunas vuelve a acoger la fiesta de las estrellas de la pelota cubana. En estos 10 años, el béisbol tunero creció hasta acceder tres veces a los play off y escalar al sexto puesto en el 2012, una actuación que desde el inicio de la presente temporada los dirigidos por Ermidelio Urrutia se propusieron mejorar.

De lo logrado hasta ahora en ese empeño, con el equipo clasificado a la segunda fase en el quinto lugar, es fruto este segundo Juego de las Estrellas, en un parque Julio Antonio Mella que acogerá totalmente renovado a buena parte de lo más valioso del presente y el pasado de la pelota nacional.

Quienes asistan este fin de semana a la hoguera de los Leñadores podrán ver un verdadero desfile de luminarias: entre otros tantos extraclases, el receptor local Yosvani Alarcón, en plena lucha por la triple corona; el antesalista azul Yulieski Gurriel, con promedio superior a 500 en la primera fase; o ilustres veteranos de la talla de los anfitriones Ermidelio y Osmani Urrutia.

Por dos días, el Balcón de Oriente se convierte en la capital del béisbol nacional, para acoger durante la jornada sabatina las pruebas de habilidades y el juego de veteranos; mientras que el domingo Alarcón, líder del Campeonato con 14 vuelacercas, retará a los principales sluggers del país en la final del derby de jonrones.

Como plato fuerte, el choque que enfrentará a 50 de los mejores peloteros cubanos del momento, bajo el mando de Javier Méndez y del vigente campeón Róger Machado. Además de Yosvani Alarcón, quien debe ser el enmascarado titular de los Orientales, la afición local podrá ver a los también tuneros Yordanis Alarcón, Yoelkis Cruz y Diego Granado, uno de los punteros en la carrera por el título de Novato del Año.

Aunque las irregularidades han primado desde la primera versión, en 1963, el Juego de las Estrellas llega a su edición 29 con ventaja oriental de 15 victorias por 13.

En 2005, Las Tunas fue sede por primera vez y los del occidente cubano se llevaron el triunfo 4×1, con éxito del pinareño Yuniesky Maya y revés del avileño Valeri García.

Descargar Dossier del Juego de las Estrellas 2015

“Ahora es que hay Dánel Castro para rato…”


Dánel Castro juega con Las Tunas en la Serie Nacional del béisbol cubanoDespués de dedicarle más de media vida al deporte, Dánel Castro Muñagorry lo ha visto prácticamente todo dentro de un terreno de béisbol, mientras que fuera de él ha sufrido en carne propia el rigor implacable de quienes trazan destinos y destruyen carreras desde la insultante comodidad de un buró.

Quizás por eso, cada vez que ha podido se ha concedido ciertos gustos, como aquella noche espectacular de 1999 en la lluviosa ciudad de Baltimore, cuando destrozó un mito a fuerza de batazos; o las dos ocasiones en que decidió con jonrones sendos Juegos de las Estrellas, algo que nadie más ha conseguido. Entre sus “desquites” podrían contarse, también, la tarde en la que Las Tunas clasificó por primera vez a una postemporada, de la mano de una generación en la que él ha sido un pilar, y la noche en que, vestido de naranja, ayudó a los villaclareños a poner fin a una sequía de títulos que duró 18 años.

Sin embargo, es probable que ninguna de esas hazañas tenga tanto significado como el simple hecho de que no pocos tuneros lo consideren el mejor pelotero que ha tenido la provincia. Y aunque siempre recibe semejante título honorífico con una sonrisa indulgente, lo cierto es que agradece el gesto de todo corazón, pues sabe muy bien que los premios que nacen del amor del pueblo son los más importantes.

“Es un gran privilegio que la gente piense eso, sobre todo porque aquí ha habido peloteros tan grandes como Ermidelio y Osmani Urrutia. Aunque yo creo que lo que más aprecian en mí es la confianza a la hora de batear y por eso me ponen tan alto”, se apresura a señalar el pelotero al que todos los tuneros quisieran en el home, bate en mano, para definir algún partido crucial.

“He oído que dicen esas cosas y me alegra mucho. Creo que en el deporte hay que nacer con esa estrella, tener esa virtud, como yo digo, traerlo en los genes; pero también hay que pensar mucho y tener un poco de suerte. Además, algo que la gente habitualmente no ve: el sacrificio que hay que hacer entrenando. A veces, cuando todo el mundo está durmiendo yo estoy haciendo swines, eso lo saben bien los que han sido mis compañeros de cuarto. De niño aprendí a batear con un pedazo de palo y muchas piedras. Me iba para un rincón del patio y ahí me ponía a batear yo solo. Por eso ahora, cuando estoy mal, lo que hago es que vuelvo al principio: bateo algunas bolas lanzadas por mí mismo y eso me hace entrar otra vez en forma”, señala.

¿Una forma como la que enseñaste con Holguín en esta Serie?

Allá todo el mundo estaba asombrado porque le llegué “de cabeza” a varios batazos. El secreto está en la colocación y en la experiencia que hay que tener para eso. Yo sé cuándo un bateador quiere halar la bola o cuando se para a darle para el centro del terreno y lo que hago es que me sitúo en la zona por donde creo que va a salir el batazo. Además, estaba con un equipo que luchó todo el tiempo por clasificar y yo no podía jugar de otra forma. De todas maneras, les agradezco a todos los holguineros el apoyo que me dieron allá.

Los tuneros viven con la gran incógnita de si Dánel finalmente se retira, o no…

No, por ahora no, al contrario: Dánel Castro vuelve a la segunda base con el equipo de Las Tunas en la Serie que viene. Yo había decidido no jugar más al campo para que los muchachos jóvenes se desarrollaran, pero ninguno se supo adueñar de la posición y ya se lo dije a todo el equipo: este año Dánel regresa a su base, a pesar de que eso afecta mi bateo, porque estuve viendo las estadísticas y como designado promedié más de 400, mientras que jugando al campo no llegué a 300. Pero no me importa mucho eso.

Quienes están más cerca del equipo saben de esa entrega tuya, pero hay muchas personas que no conocen cuántas veces has jugado enfermo o con una lesión.

Precisamente, en esta Serie terminé jugando con torticolis en la primera etapa, lo saben Ermidelio, (Ángel) Sosa y los jugadores. También tenía problemas en una rodilla… y así ha sido siempre: padezco de un esguince, de gastritis, de una sinusitis que con el sol que hay que coger en los juegos de día me provoca unos dolores de cabeza infernales. Nada de eso el pueblo lo sabe, no saben todo lo que sufren los atletas.

Muchos creen que tú has recibido una parte ínfima de lo que le has dado al béisbol. Por ejemplo, ya es tiempo de que tuvieras un auto, teniendo en cuenta que otros con menos méritos y que en algunos casos ni siquiera están ya en el país, recibieron ese estímulo con rapidez.

Has tocado un tema muy sensible… Cuando nació el niño mío, por ejemplo, no tenía manera de llegar rápido al hospital, imagínate la desesperación. O si tengo algún problema con el “viejo”… Y entonces me pongo a pensar que soy subcampeón olímpico, campeón mundial y panamericano. Esas cosas duelen, pero no están en mis manos. Por lo menos ahora han dado los primeros pasos, ya se rompió el hielo con eso de aumentar los salarios de los deportistas. Yo creo que es importante que tengan en cuenta todo el sacrificio que exige esta carrera.

Tu vida deportiva se parece mucho a una carrera de obstáculos. El más reciente se produjo en la Serie del Caribe, cuando decidieron llevar otro segunda base como refuerzo.

Mira, cuando comencé a jugar, los que tenía delante era nada menos que Linares, Kindelán, Pacheco o Germán y yo hacía el Equipo Nacional. Ahora a la Serie del Caribe llevan a un muchacho joven, que es muy buen pelotero, para que juegue por encima de Dánel, que ya es un “veterano”; y resulta que él solo batea un jit y el “veterano” batea por encima de 300… En definitiva lo que hice allá es lo mismo que he hecho siempre: dar una galleta sin manos, demostrándoles a los que me han dejado fuera del equipo Cuba por puro capricho que todavía tengo calidad para rendir internacionalmente. Y fíjate, a cualquier pelotero de este país le regalo toda la juventud que pueda tener; yo con el corazón y la experiencia que tengo me atrevo a pelear, a cualquier nivel, a ver quién puede más.

Danel-Castro (3)

Durante la última década, el jugador tunero ha estado limitado a segundos equipos nacionales que asisten a torneos de menor nivel, como los que cada año organizan los Países Bajos.

Más allá de la Selección Nacional, ahora que se abre la posibilidad de que los peloteros cubanos jueguen en otras ligas, un hombre con tu calidad y tu experiencia podría hacerlo bien en cualquier lugar.

Bueno, no sé. Como te decía, a algunos con muy poco les han dado mucho y a otros no… Habría que ir a la Comisión de Béisbol a revisar en los papeles quiénes son los que tienen seleccionados para eso. A mí solo me queda volver con Las Tunas y seguir bateando, hasta que se den cuenta de que conmigo siempre han cometido injusticias.

Aunque por ahora no piensas en el retiro, cuando llegue ese momento cómo te ves, ¿entrenando?, ¿dirigiendo?

Sé que mucha gente en Las Tunas quiere que dirija, pero realmente lo que me gustaría es entrenar, para que los muchachos jóvenes no tengan que pasar tanto trabajo como yo. Sería bueno ponerles cerca también a Osmani, a Ermidelio, a (Joan Carlos) Pedroso, para poder convertirlos otra vez en los Leñadores.

Vamos a regresar un momento al año 1999. Bateas de 6-5 contra los Orioles y casi de inmediato, dos años después, prácticamente se termina tu carrera internacional. ¿Cómo te pudiste sobreponer a eso?

No, no me he sobrepuesto y creo que nunca lo voy a hacer. Es que un bateador que haga lo que hice contra los Orioles merecía más oportunidades y ya en los Panamericanos de ese año (Winnipeg´99) yo sentía en el ambiente que querían “tumbarme” para poner a Germán. Incluso en los Juegos Olímpicos de Sidney ellos no tenían todavía argumentos para dejarme fuera, pero ya en el 2001, con Germán y Paret jugando se empezó a hablar de “fatalismo geográfico” y hasta de que “algunos nacen en un tiempo equivocado”, por coincidir con otras estrellas.

Pero para mí las cosas estaban muy claras, si tú quieres ganar en la pelota, tienes que poner a jugar al que más batee y después traer al que más defienda, al final del juego. Por desgracia, ellos no pensaban igual. A pesar de eso, yo nunca me rendí y les pedía juego. Ahora en la Serie del Caribe no me pusieron de titular y apenas vi a Víctor Mesa por ahí rondando por el banco le dije: “dale, dame un turnito al bate, uno nada más”. Y mira, me lo dieron y no pudieron sentarme más. Terminé jugando y bateando 300.

¿Cómo se percibe ese momento en el que te empiezan a dar de lado, cuando ya no cuentan contigo?

Yo creo que todo eso Osmani lo explicó muy bien en su Confesiones de Grandes. Cuando llega ese momento, se acaban las sonrisas. El director técnico de aquella época era Benito Camacho, que hasta jugaba dominó conmigo, y si de momento tú ves que deja de saludarte ya sabes que estás fuera del equipo. De todas maneras conmigo siempre la tenían difícil, porque allí adentro, en el Latino, cuando me llevaban a las preselecciones me convertía en un problema: era palo y palo, de todos los colores. Ya después decían que era mejor no llevarme ni siquiera a la preselección, dejarme fuera desde el principio.

Para enfrentar eso hay que tener mucho apoyo de la gente que te quiere. ¿Cómo lo han asumido tu familia y tú? ¿Qué espacio ocupa el béisbol en sus vidas?

Es así, siempre me han apoyado mucho. Ahora todos están muy tranquilos, esperando por una decisión mía. Todos me dicen que me van a apoyar cuando quiera retirarme, pero ya me decidí y voy a tomarme unos 15 días de descanso antes de comenzar a entrenar otra vez, para mantenerme en la mejor forma posible y ver si puedo jugar tres años más.

Estás pensando en grande con esos tres años…

Sí, como ya te dije voy a volver a la segunda base con los mismos deseos de siempre. A los tuneros les digo que pueden estar tranquilos, porque me van a ver bastante dentro del terreno. Que sepan que ahora es que hay Dánel Castro para rato y que voy a seguir luchando por este equipo: si no soy campeón nacional como jugador, lo voy a ser como integrante del cuerpo técnico, como entrenador o como lo que sea, pero siempre en el equipo. Esa es mi promesa para el pueblo de Las Tunas.