Alarcón y la lluvia se roban el show de las Estrellas


Foto: Roberto Morejón

Foto: Roberto Morejón

El día señalado para que sobre la grama del estadio Julio Antonio Mella brillaran las estrellas del béisbol cubano, la gran protagonista resultó la lluvia, que redujo a la categoría de “no celebrado” el choque entre los mejores peloteros del país y dejó como principal premio al enorme esfuerzo del pueblo tunero, el alegrón de ver a su ídolo Yosvani Alarcón imponerse en el derby de jonrones a los mejores sluggers de la Serie Nacional.

La Naturaleza se había mostrado caprichosa desde el principio, luego de que dos días atrás regalara 14 horas de lluvia ininterrumpida a la provincia más árida de Cuba… en el momento menos oportuno. El incesante trabajo de los organizadores permitió que en la jornada del sábado los veteranos Orientales se impusieran 2×0 a los Occidentales, aun con el terreno en precarias condiciones.

Para este domingo, los pronósticos hablaban de una disminución de la probabilidad lluviosa, así que la fanaticada local invadió la Hoguera de los Leñadores para ver en acción a lo mejor del béisbol antillano. Y, ciertamente, el inicio no pudo ser mejor, pues Alarcón demostró que los 14 jonrones con los que lidera el Campeonato no son fruto de la casualidad y, tras enviar nueve pelotas más allá de los límites del terreno, se coronó  en un derby de jonrones en el que el campeón del año anterior, Alfredo Despaigne, apenas pudo conectar uno.

Ante su público, Yosvani Alarcón ganó por primera vez el derby de jonrones. (Foto: Roberto Morejón)

Ante su público, Yosvani Alarcón ganó por primera vez el derby de jonrones. (Foto: Roberto Morejón)

Mientras el receptor más ofensivo de la pelota nacional recibía el premio de manos del extraclase Antonio Muñoz, sobre la ciudad de Las Tunas comenzaba a tomar cuerpo la amenaza que menos de dos horas después pondría un cierre abrupto a la fiesta anual de las Estrellas cubanas. Cuando una fina llovizna hizo acto de aparición, se jugaba ya el principio de la quinta entrada y los Occidentales habían tenido tiempo de poner tierra por medio con cuadrangulares de Alexánder Malleta (de dos carreras ante el granmense Leandro Martínez) y de Yurisbel Gracial, remolcador de otras tres anotaciones frente a los envíos del avileño Vladimir García.

Sin embargo, la ventaja de 5×0 resultaría a la postre estéril, pues luego del batazo del matancero la lluvia fue torrencial y convirtió en un verdadero lodazal el terreno del “Mella”, sometido a 76,4 milímetros de lluvia entre la noche del jueves y la mañana del viernes.

Sin completar el quinto episodio, las reglas del béisbol indicaban lo que terminó por convertirse en dictamen final: el del 2015 pasa a la historia como el primer desafío de las Estrellas que comienza, no termina, y en definitiva no irá siquiera a las estadísticas, para suerte de unos Orientales que estaban recibiendo juego perfecto.

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