Teófilo y Alí, la leyenda de dos inmortales


Boxing legend Muhamad Ali (L) and Cuban boxing legend Teofilo Stevenson (R) spar jokingly in the Roberto Balado box ring in 1996Con un minuto de silencio en tributo a la memoria de Mohamed Alí comenzó la cuarta edición de la Copa Teófilo Stévenson in Memoriam, como símbolo de una amistad convertida en leyenda y saludada por el torneo que a lo largo de esta semana ha rendido homenaje al mejor boxeador amateur de todos los tiempos.

Quiso el destino que cuatro años después del fallecimiento de Teófilo, en el mismo mes de junio, dijera adiós el más grande púgil profesional de toda la historia. Los dos protagonistas de la malograda Pelea del Siglo, unidos por una sincera amistad, forman parte ya de la leyenda inmortal del deporte de los puños.

“Aunque en esa pelea yo le iba al mío, al corazón y a la pegada que tenía Teófilo, creo que ganó la afición mundial. De una posible rivalidad surgió una gran amistad, que duró hasta la muerte hace unas semanas de Alí. Donde quiera que estén, ahora están juntos de nuevo, como grandes campeones los dos”, afirma Genovevo Griñán, presidente del Comité Organizador de la Copa en sustitución de Alcides Sagarra, quien se encuentra convaleciente en la capital del país.

La presencia de varias figuras de la Preselección Nacional y de púgiles de Venezuela e Islas Mauricio le ha dado a esta edición un toque especial. Así lo cree el morocho Gabriel Maestre, campeón panamericano en Toronto 2015 y muy conocido entre los amantes del boxeo cubano por sus victorias ante el monarca olímpico Roniel Iglesias: “Los venezolanos estamos muy contentos de estar aquí y aunque en mi caso no pude pelear por una lesión que sufrí en el Cardín allá en La Habana, sí he estado mirando la gran calidad de los boxeadores. He visto dos de aquí de Las Tunas que son muy buenos y no sé cómo no están en la Preselección Nacional. Para nosotros ha sido un honor venir, ojalá el año que viene nos vuelvan a invitar, para homenajear a Teófilo, el más grande de todos, tres veces campeón mundial y olímpico. Todos los boxeadores del mundo conocemos su gran carrera y seguimos su ejemplo”.

Con similar respeto se pronuncia el también titular continental en Toronto, Andy Cruz, uno de los más talentosos boxeadores antillanos de la actualidad, quien tras ganar el boleto olímpico en los 56 kilogramos, debió ascender hasta los 64 por problemas con el peso. “La verdad es que Teófilo era un hombre admirable, no hay nadie que no lo recuerde con respeto, fue el campeón de los campeones cubanos. Es el segundo año que vengo a esta Copa, ya la otra vez conseguí el título en los 56 Kg, aunque ahora la calidad es mayor, hay buenos boxeadores cubanos y venezolanos, y eso me motiva mucho más. Además de hacer mayor el homenaje a Teófilo”, asegura.

Si bien la presencia internacional distingue la edición del 2016, lo cierto es que una verdadera constelación de estrellas del pugilismo cubano ha vuelto a prestigiar el evento, tal y como ha sucedido desde el 2013. Entre ellos, el campeón olímpico de Moscú 1980, Armandito Martínez, asegura que siempre es una motivación especial visitar la tierra natal de un hombre al que pudo llamar amigo.

“Yo tengo el orgullo de haber sido de sus compañeros de equipo en muchísimos eventos internacionales, así que imagínate cuántas cosas compartimos en todos esos años. Cuando Teófilo ganó los Juegos Olímpicos en Munich 72, yo era todavía un boxeador escolar y soñaba con algún día poder ser como él. Cinco años después entré al Equipo Nacional y a pesar de que era ya doble campeón olímpico, me sorprendió su modestia, la facilidad con la que te daba un consejo o un poco de ánimo.

“Por eso he venido a las cuatro ediciones de esta Copa que lleva el nombre del mejor boxeador cubano de todos los tiempos, y en esta ocasión estoy muy contento, porque allá en Puerto Padre le rendimos el homenaje que se merece, con la presencia de sus familiares, de todo su pueblo, de las autoridades de la localidad, además de nosotros, sus amigos y compañeros, y de grandes glorias deportivas como Javier Sotomayor, el Jabao Herrera, entre otros”, dice el avileño que ha visto a sus dos hijos escalar el cuadrilátero.

La pelea inmortal

Entre combate y combate, en medio de las largas jornadas eliminatorias, las tertulias son frecuentes entre hombres de la talla de Félix Savón, Mario Kindelán o los tuneros José Gómez y Damián Austin. Y si bien Armandito Martínez se atreve a afirmar que en realidad la mejor pegada que ha visto en su vida es la del colombiano Gómez, monarca estival en Moscú 80, lo cierto es que la conversación regresa una y otra vez a Teófilo.

“Todos guardamos alguna anécdota con Teófilo y en mi caso esos recuerdos son muchos por la relación tan estrecha que tenía con él”, afirma Genovevo Griñán, antes de revelar que fue “muy difícil enfrentar un momento como el del otro día, cuando estuvimos en el cementerio de Puerto Padre, donde descansan sus restos, porque ahí no estaba solo el gran campeón, sino el tremendo hombre que conocí, que visitó tantas veces mi casa, el hermano, padrino de mi primer hijo, el amigo inolvidable. Sin embargo, ese mismo día le pedí al resto de mis compañeros que no lo recordáramos con tristeza, porque la alegría fue una de sus principales virtudes. Yo lo recuerdo siempre sonriendo hasta el final”.

Alguno recuerda también aquella ocasión en la que se encontró en Isla de la Juventud a un obrero sin zapatos e hizo esperar a todos más de dos horas, hasta que regresó de la habitación del hotel con un par nuevo que le regaló sin reparos. Pero lo cierto es que en estas cinco jornadas de remembranzas el tema más recurrente ha sido la llamada Pelea del Siglo, cuando estuvieron a punto de enfrentarse dos verdaderas fuerzas de la naturaleza.

“Los atletas del Equipo Nacional hablamos mucho con nuestros entrenadores de aquel posible combate entre Stévenson y Alí. Los que vieron a Teófilo en sus mejores tiempos dicen que en los entrenamientos era todavía más impresionante y que el resultado de esa pelea habría dependido únicamente de la forma en que se organizara, porque Alí estaba acostumbrado a 15 rounds y Stévenson a solo tres”, asegura Andy Cruz.

Por su parte, Armandito Martínez opina desde la posición de quien presenció en primera fila la historia: “Yo viví muy de cerca todo lo que rodeó a ese combate, porque estuve en el tope de 1978 contra Estados Unidos en el Madison Square Garden y allí todos hablaban de esa pelea. A 15 rounds hubiera sido muy difícil, por la preparación física, pero con Teófilo todo era posible.”

Finalmente, el venezolano Gabriel Maestre se suma al debate: “Yo veo muchos vídeos de grandes boxeadores y he visto peleas de los dos. Alí era un artista encima del cuadrilátero, pero lo que hacía Stévenson era impresionante. Con la experiencia que tengo después de todos estos años, te digo que en igualdad de condiciones ninguno habría podido noquear al otro. Habría sido la mejor pelea de la historia del boxeo”.

 

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