Premier 12: La Ley de la Gravedad envía a Cuba de regreso a casa


Foto: Ricardo López Hevia

Foto: Ricardo López Hevia

Con la certidumbre de los fenómenos inexorables, Cuba cedió este lunes 7×2 ante Corea del Sur y se despidió en cuartos de final del Premier 12 de Béisbol.

Después de un tránsito convulso por el torneo, el revés definitivo se consumó sin estridencias, casi con la misma naturalidad con la que aceptamos en nuestras vidas la Ley de la Gravedad: la nave de Víctor Mesa se elevó tanto como pudo y todos nos sentamos ante nuestras madrugadoras pantallas a esperar que, agotada hasta la última reserva de combustible, comenzara a caer.

Y ciertamente el descenso fue rápido. Frank Montieth no tenía recursos para escapar ante una tanda doctorada en hacer contacto con la bola y pereció inevitablemente ante el bombardeo masivo del segundo inning, cuando los asiáticos conectaron todo lo que enviaron tres lanzadores cubanos hacia la goma y no pararon hasta marcar cinco carreras, con igual número de jits consecutivos y seis en total.

La reacción del quinto capítulo alcanzó para recordarnos el ancestral ADN guerrero de los equipos cubanos, aunque ya no sea suficiente para obrar milagros. El sencillo de Stayler Hernández remolcó una carrera y provocó otro error (el enésimo) en el corrido de las bases; mientras que el cañonazo de Yuniesky Gurriel, responsable de la segunda anotación, nos habrá hecho pensar a muchos que quizás, solo quizás, el mayor de los tres hermanos se habrá llevado la mejor parte cuando su padre repartió los genes que le convirtieron en el hombre de los grandes momentos.

Párrafo aparte para Yuliesky Gurriel. Después de su exitoso paso de un año por el mejor béisbol japonés y de la inexplicable negativa a regresar a la liga nipona, luego de su Expediente X que le llevó a autoexcluirse de la Selección que asistió a los Panamericanos de Toronto, y en medio de una temporada doméstica de ciencia ficción, en la que batea por encima .500, no tenía otra salida que ser el líder del equipo en la primera edición del Premier 12.

Sin embargo, el número 10 volvió a fallar en el momento clave del choque decisivo, a la altura del quinto, cuando tenía el empate en sus muñecas; y después fue incapaz de tomar revancha ante un viejo y conocido fantasma, el “submarino” coreano Taehyon Chong, quien lo obligó a batear para doble play en la infausta final olímpica de Beijing y ahora lo dominó fácilmente, otra vez con roletazo por el campo corto.

Y si con toda razón algunos consideran lo anterior un lugar común, luego de tantas y tantas críticas recibidas por Yuliesky a lo largo de estos años, muchas de ellas inmerecidas, ahí les va un dato revelador del torneo hecho por el inamovible tercer bate del equipo cubano: luego de seis choques e innumerables oportunidades, regresa a casa sin carreras impulsadas.

El resto del partido quedó para la anécdota. Los coreanos tuvieron tiempo de completar 13 jits ante nueve lanzadores cubanos y Víctor Mesa finalmente resolvió uno de los grandes misterios del universo: Jónder Martínez y Yoelkis Cruz existen, no fueron abducidos y, definitivamente, no estaban de vacaciones en ninguna playa taiwanesa. Viéndoles lanzar, con poco o ningún dominio sobre los bateadores rivales, nos quedamos sin entender el porqué no trabajaron antes. A fin de cuentas, no hicieron nada distinto del resto de sus compañeros.

Ciertamente, el regreso a casa será triste. No se acopiaron demasiadas vivencias positivas como para justificar jolgorio alguno, luego de sumar apenas tres victorias en seis salidas y confirmar la certeza de que el béisbol cubano sigue mortalmente enfermo.

Mientras, unos cuantos burócratas, de esos que no se toman el trabajo de madrugar para ver a su equipo, seguirán habano en mano, contemplando de qué manera se autodestruye la mayor pasión nacional. El día que definitivamente muera de inanición, presa de la desidia, se estrecharán las manos y harán un último brindis al sol, satisfechos de su obra.

Premier 12: Cuba ante Corea del Sur en cuartos de final


cuba vs korea_seoulsuperseries_game1La Selección Nacional cubana enfrentará este lunes a Corea del Sur en los cuartos de final del Premier 12 de Béisbol, tras los resultados de la última jornada clasificatoria del torneo que acogen Taipéi de China y Japón.

Luego de su victoria de 2×1 ante Italia y del revés de Holanda frente a Canadá (3×1), los cubanos ascendieron al segundo puesto del grupo A, dueños de tres éxitos y dos fracasos. Con idéntico balance concluyeron los holandeses, pero su derrota de 6×5 ante el equipo de Víctor Mesa los relegó al tercer puesto.

Mientras, en la llave B, Japón derrotó este domingo a Venezuela 6×5 y les dejó fuera del torneo. Los nipones ganaron sus cinco partidos y avanzaron primeros, seguidos por Estados Unidos y Corea del Sur (3-2), que concluyeron por ese orden luego de que los norteamericanos vencieran hoy a los asiáticos 3×2 en 10 entradas. México obtuvo el cuarto boleto de la agrupación, pues a pesar de concluir igualado con Venezuela (2-3), ganó 6×4 el duelo particular.

De esta manera, en la muerte súbita de este lunes Japón enfrentará a Puerto Rico, Canadá a Venezuela y Estados Unidos a Holanda. Cuba tendrá que lidiar con la selección de Corea del Sur, enfrentamiento que llega precedido de una división de honores en la reciente serie amistosa efectuada en Seúl.

Cuba-Puerto Rico: con susto y todo, la salsa sigue siendo cubana


Alfredo Despaigne conectó su primer cuadrangular del Premier 12. (Foto: Alex Castro)

Alfredo Despaigne conectó su primer cuadrangular del Premier 12. (Foto: Alex Castro)

Parecía que la eterna disputa musical no tenía sentido y que en el terreno del Intercontinental de Taichung Cuba pondría toda la salsa de un choque que ganaba 7×2 a la altura del noveno episodio, cuando Puerto Rico interrumpió el fin de fiesta y fabricó un racimo de cinco carreras para forzar el primer extrainning del Premier 12 de Béisbol.

Y aunque en la décima entrada, Regla Ibaf mediante, un fatal desliz de la defensa boricua propició la segunda victoria cubana, con pizarra de 8×7, lo cierto es que en cuestión de minutos todas las certezas amasadas desde el éxito del miércoles frente a Holanda, se convirtieron en dudas.

Y eso que, hasta sus postrimerías, fue un juego sin mayores exigencias, que Cuba estuvo ganando desde el propio inning de apertura. Con un doble al jardín derecho, Alexánder Malleta remolcó las dos primeras ante el abridor Randy Fontanez, primero de siete lanzadores utilizados por el mentor Edwin Rodríguez.

El diestro Freddy Asiel Álvarez no tuvo, sin embargo, una presentación hermética. En el tercer episodio los bateadores boricuas combinaron un boleto con un sacrificio y un texas de Richard Thon para descontar una; mientras que en el cuarto Aldo Méndez sacó la bola por el jardín central y puso el empate transitorio.

La respuesta fue inmediata y en la parte baja de ese inning Cuba retomó el mando. Malleta abrió con sencillo, Yosvany Alarcón conectó doble al centro del terreno y Stayler Hernández remolcó la ventaja con largo elevado de sacrificio, antes de que Yuniesky Gurriel impulsara una más con cohete al jardín central.

En el quinto, Alfredo Despaigne le sacó música al madero con su primer bambinazo del torneo. El resto fue cosa de Yuniesky, quien se aferró a la titularidad con otras dos carreras remolcadas, hasta completar tres y liderar una ofensiva cubana que acumuló 11 imparables. En el sexto inning, el mayor de los tres hermanos Gurriel (por primera vez juntos como titulares en el equipo Cuba) impulsó a Stayler con rodado por la intermedia, y en el octavo volvió a traer para la goma a su compañero en los Leones de Industriales, con doble al izquierdo.

Luego de 6,2 entradas, en las que permitió seis jits y dos limpias, Freddy Asiel cedió el montículo al zurdo Norberto González, quien apenas pudo sacar un out y, tras abrir con boleto el octavo capítulo, fue extraído inmediatamente del box.

Víctor Mesa llamó entonces al joven Yennier Cano y este, que al parecer dejó olvidada en la Mayor de las Antillas su recta de 95 millas por hora, no pudo cerrar la victoria. En el noveno acto, el avileño explotó tras permitir dos carreras, producto de tres cohetes consecutivos. El relevista de los Gigantes de Yomiuri, el derecho Héctor Mendoza, fue convocado para sofocar la rebelión rival y, luego de propinar un pelotazo, admitió enorme vuelacercas de Richard Thon que empató el juego.

A esas alturas, el Alto Mando cubano le había dado descanso a cuatro de sus titulares y las consecuencias habrían sido peores si Mendoza y el santiaguero Danny Betancourt no hubieran combinado esfuerzos para colgar un complicado cero en el principio del décimo.

Ya recuperados del impacto recibido en el noveno inning, los cubanos aprovecharon la polémica Regla Ibaf y el nerviosismo de los defensores puertorriqueños, para ganar en definitiva el choque con un rodado impulsor de Yasiel Santoya.

Vencido un obstáculo de los considerados menores en el torneo, la Selección Nacional tendrá día y medio para preparar el duelo del próximo sábado (hora de Cuba) ante el local Taipéi de China. La certeza de que sus dos teóricos cerradores andan con la pólvora mojada y las marcadas dificultades que han tenido todos sus abridores, ciernen otra vez un manto de dudas sobre la nave antillana. Volver a despejarlas tendrá que ser entonces su objetivo.

Premier 12: Aquí el calendario completo de Cuba en el grupo A


Después de debutar ante Canadá el 10 de noviembre, el equipo cubano de béisbol tendrá un partido revancha el día 11, cuando enfrente al semifinalista del III Clásico Mundial, Holanda, en la segunda fecha del grupo A del Premier 12.

Los europeos han sido indescifrables para Cuba desde que le ganaron la final de la Copa Mundial 2011 y llegan a la primera edición del Premier 12 luego de incluirse entre los cuatro grandes del Clásico Mundial 2013, precisamente a costa de la selección antillana.

luego del duelo ante los tulipanes, Cuba chocará el 12 de noviembre ante Puerto Rico, el 14 frente a Taipei de China, y el 15 cerrará la primera ronda ante Italia.

No. 3 Cuba Opening Round Schedule

Premier 12: Cuba debutará ante Canadá el 10 de noviembre


cepedaLa Selección Nacional cubana, número tres del ranking mundial, debutará ante Canadá en el grupo B del torneo Premier 12, que reunirá este 2015 a los mejores equipos del mundo en Taipei de China y Japón, para librar lo que el Comité Organizador acaba de definir como la gran “batalla global” del béisbol.

Cubanos y canadienses forman parte del grupo A del certamen y chocarán el 10 de noviembre en Taichung. Un día antes, en el estadio Intercontinental de esa propia ciudad, abrirá las acciones el local Taipei de China frente a Holanda, semifinalista del Clásico Mundial de Béisbol 2013 y verdadera Némesis de Cuba en la última década. En el otro choque del grupo A se verán las caras los conjuntos de Puerto Rico, finalista del Clásico 2013, y el subcampeón europeo, Italia.

En el fortísimo grupo B, Japón exhibirá sus dos títulos del Clásico Mundial y la condición de líder de la lista del Orbe ante Corea del Sur, titular de los Juegos Asiáticos del 2014,  cuando choquen el 8 de noviembre con el Sapporo Dome como sede, en el primer partido del torneo.

En Taoyuan, el 10 de noviembre, Estados Unidos iniciará su camino frente a República Dominicana, actual campeón del Clásico Mundial de Béisbol 2013. El duelo entre Venezuela (número 10 del mundo) y México (No. 12) completará el calendario de la primera fecha del grupo A.

grupos_premier12En total, se disputarán 38 juegos en los estadios Intercontinental de Taichung, Internacional de Béisbol de Taoyuan, Dou-Liou de Taiwan y el parque Tien-Mou; además del Sapporo Dome y el Tokyo Dome, de Japón.

De acuerdo con la información divulgada hoy, tras la celebración de la fase de grupos del 8 al 15 de noviembre, avanzarán los cuatro primeros de cada llave a los cuartos de final, con enfrentamientos cruzados entre los grupos A y B el 16 de noviembre.

Luego, los cuatro semifinalistas se trasladarán de Taiwán a Tokio, para disputar las medallas en el Tokyo Dome los días 19 y 20 de noviembre. El choque por la medalla de bronce se efectuará el 21 de noviembre y en esa misma jornada se conocerá el campeón de la primera edición del Premier 12.

Amnesia


Pequeños detalles separaron dos escenarios totalmente distintos.

Pequeños detalles separaron dos escenarios totalmente distintos.

A la victoria de los Vegueros de Pinar del Río en la Serie del Caribe le ha seguido una interesante ola de acontecimientos: por un lado, de acuerdo con la televisora ESPN, los Medias Rojas de Boston estarían interesados en seguir los pasos de los Orioles de Baltimore y efectuar esta misma primavera un partido de exhibición en La Habana. Al mismo tiempo, el nuevo comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred, acaba de reiterar que su oficina sigue con atención el nuevo escenario de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; y el Presidente de la Confederación del Caribe, Juan Francisco Puello, anunció en San Juan que viajará a la capital cubana en abril, con el objetivo de explorar las posibles contrataciones de peloteros antillanos por las ligas de la región.

Mientras, la 54 Serie Nacional continúa desde hoy, en medio del jolgorio que ha dejado una victoria de prestigio, la primera que se consigue en un torneo de primer nivel y absolutamente profesional. Sin embargo, al margen de esa alegría enorme, lo más peligroso ahora es la amnesia. Lo verdaderamente preocupante es esa funesta frase de “borrón y cuenta nueva”, pronunciada por quienes se disfrazan de veleta a la hora de emitir criterios. Lo fatal, en fin, sería caer en las mismas emboscadas que por décadas nos ha tendido el triunfalismo desmedido.

La delgada línea roja

Después de los tres reveses de Pinar del Río en la etapa clasificatoria de la Serie del Caribe, dos periodistas nacidos en Cuba que trabajan para ESPNdeportes.com firmaron sendos artículos en los que masacraban al béisbol de su tierra. “Cuba y Puerto Rico: Los débiles del Caribe” y “Poder de Cuba es historia antigua” fueron sus títulos. Y, aunque muchos pensamos inmediatamente en ellos cuando se concretó la victoria ante los Tomateros de Culiacán, no resultaría saludable obviar la cuota de razón que llevaban ambos.

Porque existió apenas una delgada línea entre la celebración del título y el desastre de regresar de San Juan sin victorias en cuatro salidas. Habría bastado que Héctor Mendoza no encontrara el centro del home en aquella octava entrada, cuando Puerto Rico amenazaba con las bases llenas; o que el dominicano Elián Herrera no hubiera dejado tendido a México con su largo batazo en la penúltima jornada.

Todo muy parecido al choque debut del I Clásico Mundial, cuando el panameño Rubén Rivera se negó a recibir un pelotazo que dejaba al campo a Cuba y que pudo haber cambiado por completo la historia. Finalmente, la Selección Nacional concluyó segunda con una actuación histórica y la fiesta fue tan apoteósica que la borrachera nos dura aún, cegados como hemos estado por una década a la evidente decadencia de nuestro béisbol.

Hace solo unos meses, causó una encendida polémica la clasificación de la Serie Nacional como un torneo de Clase A Avanzada. De acuerdo con parámetros como la calidad deportiva, infraestructura, captación y gestión del talento, entre otros, expertos del béisbol profesional estadounidense situaron a nuestro torneo doméstico muy abajo en la pirámide que está coronada por las Grandes Ligas, seguidas por los torneos Triple A (Ligas de México, República Dominicana y Venezuela) y Doble A (Liga Roberto Clemente, de Puerto Rico).

Matices más o menos, la realidad podría darles la razón: 16 equipos son muchos para concentrar la calidad y parece que no hay intenciones de variar esta situación hasta la edición 56 de la Serie; la tecnología de avanzada no está disponible por cuestiones económicas y la que poseemos se subutiliza; la sabermetría sigue siendo un juego de muchachos para muchos directivos y técnicos, todos de espaldas al hecho de que es hoy uno de los principales instrumentos para hacer campeón a un equipo en cualquier Liga del mundo. Además, la búsqueda de talento no es óptima y hoy se juega mucho menos béisbol en Cuba que durante los años más difíciles del Período Especial, por lo que es imposible contrarrestar la fuga constante de peloteros cada vez más jóvenes.

Increíblemente, el cubano es el único torneo élite del mundo en el que se hace necesario reglamentar un límite de lanzamientos, pues nuestros entrenadores y directores no interiorizan de una vez por todas que la especialización del pitcheo no es una moda, sino una necesidad y una enorme ventaja. Tanto es así, que a San Juan asistimos con solo nueve lanzadores, un detalle para nada menor que pone sobre la mesa un debate mucho más importante: ¿hasta qué punto están actualizados y conocen a fondo su trabajo quienes rigen hoy los destinos de la pelota nacional?

Por debajo del nivel

A su segunda cita caribeña, luego de cinco décadas de ausencia, Cuba envió un equipo Todos Estrellas de su liga, con el claro objetivo de ganar. En la trinchera contraria encontró siempre a elencos de calidad, pero muy lejos de poseer a los mejores exponentes de sus respectivos torneos nacionales. Sin ir más lejos, los Tomateros de Culiacán no incluyeron en su nómina al líder de los bateadores de la Liga Mexicana del Pacífico, el jugador de las Águilas de Mexicali, Gil Velázquez. Tampoco escogieron a los mejores en jonrones (Japhet Amador y Carlos Valencia), en impulsadas (Amador) o en anotadas (Leo Heras). Entre los lanzadores, dejaron fuera a los líderes en efectividad (Eddie Gamboa), ponches (Juan Oramas), salvamentos (Jonathan Arias) y en el importante indicador del WHIP (corredores embasados por entrada), dominado por el propio Gamboa.

El balance de tres victorias e igual número de reveses le alcanzó a Pinar del Río para regresar con el título, pero también para establecer un principio que no deberíamos olvidar: con una Selección Nacional bajo el rótulo de los Vegueros o de quien sea el futuro campeón, el béisbol cubano puede competir en la Serie del Caribe, pero eso no significa que esté al nivel de esas ligas invernales.

Por si fuera poco, otros factores de carácter extradeportivo entran en juego y nuestros elencos asisten a cualquier competencia con esa dañina presión extra a la que todos les sometemos: la de ganar a toda costa, so pena de regresar como fracasados. No pocas veces hemos visto a medallistas mundiales y olímpicos recibir preseas de plata y bronce como si del último lugar de la competencia se tratara, y en el béisbol esta percepción se acentúa.

Se trata de que, a lo largo de los años, hemos esgrimido a la pelota como bandera, refugio o arma arrojadiza, según haya convenido en cada circunstancia. En torno al béisbol, hemos construido un absurdo mito de invencibilidad, potenciado por una prensa disfuncional que unas veces se comporta increíblemente acrítica y otras roza el hipercriticismo.

Quizás, en medio de este momento histórico que vivimos los cubanos, convenga evadir la autocomplacencia, comenzar a tomar decisiones valientes y repensar al béisbol tal cual es: patrimonio intangible de una nación enamorada como pocas del deporte de las bolas y los strikes.