¡Siá cará… Pinar del Río está en la final!


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Foto: Ladyrene Pérez

Sexto inning del sexto juego Pinar del Río-Industriales; lucha sin cuartel por avanzar a la final del béisbol cubano. Yosvany Peraza acaba de batear para doble play, pero la carrera del empate anda por tercera base y William Saavedra está en la caja de bateo. Momento decisivo del choque, expectación total en el repleto Capitán San Luis, tiempo detenido en todo el extremo occidental de Cuba y entonces, justo en el clímax de esa gran puesta en escena que es la pelota nacional, una imagen sorprendente por las pantallas de Tele Rebelde: dentro de la cueva de Pinar, el mánager Alfonso Urquiola fuma tranquilamente un puro, lo saborea con el deleite propio de quien tiene el privilegio de hacerlo allí, en la tierra del mejor tabaco del mundo. Aspira Alfonso el humo inconfundible de Vuelta Abajo y piensa que pocas cosas quedan ya tan placenteras, solo un segundo antes de comprobar la magnitud de su error: con la misma parsimoniosa calma que lo distingue, levanta la vista y mira a lo profundo del jardín izquierdo, donde se pierde ya una diminuta esfera blanca en la noche ahora llena de ruidos eufóricos. Del bate de Saavedra ha salido un misil que impacta en pleno corazón de los Industriales, un jonrón cuyo destino será cambiar la historia del juego, de un play off que finalmente ganarán y quién sabe si de todo el campeonato.

Después de tres derrotas consecutivas que les han dejado medio noqueados y tras sobrevivir al último round del parque Latinoamericano, los pinareños le han dado la vuelta al marcador y ganan 2×1 este partido de vida o muerte. Un doblete del hasta ahora anulado Lorenzo Quintana y un sencillo del refuerzo tunero Andrés Quiala se combinan para producir la tercera de la entrada, mientras en las gradas la gente celebra con sus manos extendidas al cielo, polisémico gesto que bien podría dar las gracias a quien sea que esté allá, muy alto sobre sus cabezas. Los más descreídos harán notar que el racimo se ha producido exactamente después de la salida de Frank Monthiet, el diestro capitalino que propinó ocho ponches en apenas cinco entradas; aunque para muchos criollos bien enterados, de esos que asumen sin complejos su parte de congo o de carabalí, el destape ofensivo local podría tener mucho que ver con el tabaco de Urquiola, con ese humo que desde tiempos inmemoriales los cubanos han ofrecido a Elegguá, dueño absoluto de los caminos y del destino, poderoso dios que cierra o abre el astral para la felicidad o la infelicidad de los seres humanos.

Y al parecer no andan muy descaminados, pues solo una entrada después se han desatado los elementos y sigue creciendo el tsunami: otras tres carreras ante una hemorragia de lanzadores azules, todos impotentes frente al ataque de la batería local. Para cuando la tormenta comienza a amainar, la pizarra muestra una ventaja de 6×1 que parece irreversible, aunque la casta del rival exige estar atentos hasta el final. Por eso, ante la amenaza de unos Leones que han llenado las bases en la parte alta del séptimo episodio, irrumpe en la escena, como por casualidad, un perro de sospechoso pelaje negro que nadie se atreve a tocar: árbitros y peloteros lo miran desde una distancia segura y recaban la ayuda de un trabajador de mantenimiento para salvar la situación, mientras el público sigue metiendo presión y los astros terminan de alinearse para que un manso rodado de Frank Camilo Morejón ponga fin a la intentona visitante. Los más pragmáticos esgrimirán con toda razón que ver fallar al máscara azul es tan común que aburre, pero no faltará quien llame la atención sobre el fino hilo de humo, perfumado y azul, que sale discretamente del dogout anfitrión…

El choque finaliza con inevitable victoria pinareña que demanda un encontronazo decisivo, y la polémica imagen de Alfonso Urquiola, fumando en medio del juego, sobrepasa la categoría de simple anécdota para convertirse en una estampa con múltiples lecturas. Algunos – los más puristas- habrán saltado de sus asientos, aludiendo a la paradoja de un mentor y su vicio, incompatible con un ambiente tan aséptico como el que supuestamente debe reinar dentro de un escenario deportivo; otros, los más apegados al folclor, le encontrarán cierta coherencia al momento, pues a fin de cuentas Vuelta Abajo se vende al mundo como la tierra milagrosa del excepcional Habano y está bien que, al menos por esta vez, sea un cubano quien lo disfrute. Como sea,  no son menos en todo caso quienes creen entender la verdadera esencia de todo esto: los poderes superiores que rigen el destino de los mortales han tomado partido por el bando verde y la suerte, definitivamente, está echada.

Un día después es sábado y anochece rápidamente sobre la ciudad de Pinar del Río, cuando otra vez la realidad del terreno viene a darles la razón a los de imaginación más fértil, pues la escena se repite en el encuentro que define el vencedor de este verdadero choque de titanes. Solo que esta vez el guion tiene una ligera variación: son los locales quienes mandan por la mínima y los capitalinos los que amenazan con igualar en la apertura de la séptima entrada. El siempre sonriente Lisbán Correa ha abierto el inning con cohete al izquierdo y, tras sustituir al abridor Erlis Casanova por el relevista avileño Osmar Carrero, Alfonso Urquiola regresa lentamente a su puesto de mando, donde las curiosas cámaras de la TV lo sorprenden otra vez, tabaco en mano. A estas alturas, puede que incluso tenga razón quien se escandalice por un acto que ciertamente no tiene nada que ver con el deporte; sin embargo, el buen aficionado pinareño y puede que hasta algún desconsolado seguidor azul, coincidirán en que solo el poder insospechado del conjuro vueltabajero es capaz de nublar el raciocinio de Lázaro Vargas, el peculiar mánager que opta por no tocar la bola con Rudy Reyes y que, solo unos minutos después, habrá lamentado inúltimente su decisión, cuando el sencillo de Yoandri Urgellés que pudo igualar las acciones encuentra en primera base – y no en la intermedia, como debió ser- al menor de los hermanos Gourriel.

Antes del final, la tradicional garra de los Leones pondrá aún un poco de suspense. Los Gourriel (Yulieski y Lourdes)se las arreglan para embasarse sin outs y Vargas vuelve a demostrar cuán testarudo puede llegar a ser, dejando batear a un Rudy Reyes que sí responde esta vez, con imparable remolcador de la única anotación azul del juego. Luego del largo elevado de Yasmani Tomás, hay corredores en las esquinas y un Urgellés de tarde perfecta en turno, así que todo parece listo para la estocada final del equipo más ganador de la historia del béisbol cubano, cuando la imagen de un joven jugador pinareño reclama nuevamente la atención de todos: manos muy juntas delante del rostro, ojos al cielo y la fe del que pide en la mirada. En plena decisión del juego, lo real-maravilloso de una Isla tan pelotera como creyente y un inofensivo elevado de foul hacia la cueva verde, un importantísimo out sobre el peligroso Urgellés que factura el antesalista Donal Duarte, justo delante del atribulado muchacho que ahora da las gracias por haber sido escuchado.

Tras el último out y en medio de la alegría finalmente desatada, el mentor Urquiola elogiará al rival y a los suyos, rodeado de decenas de pinareños que han invadido el terreno, mientras comienza a pensar en la exigente batalla que se avecina. En la disputa por el título de Cuba le esperan los Cocodrilos de Víctor Mesa, un personaje rodeado de mil historias sincréticas, relativas a una protección mucho más poderosa que la del voluminoso moreno que le acompaña a todas partes. De hecho, hace casi un año, mientras enfrentaba a los Naranjas de Villa Clara por el título de la 52 Serie Nacional, trascendió que el también director de la Selección Nacional habría utilizado ciertas prácticas en el hotel Rivierita, de Santa Clara, como ritual protector del equipo de Matanzas ante la inminencia de la derrota. De acuerdo con las versiones que circulan por la Red, en aquella ocasión un fuerte aguacero impidió el quinto partido de la final, la tarde del 17 de junio de 2013, y de paso barrió con todos los “trabajos” preparados por los santeros de Víctor, quienes habrían sido mostrados en plena labor por un video casero mientras hacían sus ofrendas, lanzaban conjuros y “limpiaban con hierbas a los peloteros, vestidos algunos con sus camisetas beisboleras”.

De modo que la final de la 53 Serie podría estar jugándose ya en escenarios que nada tienen que ver con el béisbol; o, por el contrario, todo podría no pasar de ser mera ficción y el destino del duelo Matanzas-Pinar depender únicamente de la habilidad y la inteligencia de los protagonistas dentro del terreno. Pero, en cualquier caso, no parece descabellado esperar que Alfonso Urquiola, ese gran timonel que hace tres años condujo a la nave verde a la gloria, vuelva a disfrutar de vez en vez de un buen puro, mientras observa sin premuras el juego y elige el mejor momento para elevar sus ojos al cielo.

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6 pensamientos en “¡Siá cará… Pinar del Río está en la final!

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  3. Tremenda remontada, la nave azul se hundió y no quedo león con melena, ridiculeces, estupideces,indisciplinas, locuras y otras cosas de Víctor, se caracterizaran como una etapa triste del béisbol cubano, donde el y Higinio serán dos de los personajes mas negativos de nuestro pasatiempo nacional

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    • Hola, Rafael. En verdad es una gran remontada, aunque no sorprende tanto cuando te fijas en la historia que tienen estos dos equipos: Pinar le ha tomado la medida a los Azules. Hay quien dice que es una especie de venganza por aquel jonrón de Marquetti a Rogelio en el 86, cuando se jugó un play off por primera vez. En cuanto a Víctor y la pelota cubana actual, solo hay que ver que después del primer juego no se efectuó conferencia de prensa, como estaba previsto. Seguimos en las mismas…

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  4. vargas es malisimo y caprichoso y asi no se ganala pelota se juega con intelencia y siguiendo las reglas que la vida te va demostrando que dan resultado

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    • Hola. Pienso más o menos igual que usted. Para comenzar, ninguno de los dos años ha pedido bien los refuerzos. Y luego, dirige sin tino ninguno. De todas maneras, por ahí anda Anglada, creo que ahora no está haciendo nada. Saludos.

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