Cortina de acero


Yasiel Puig tuvo uno de los debuts más espectaculares en la historia de las Grandes Ligas.

Yasiel Puig tuvo uno de los debuts más espectaculares en la historia de las Grandes Ligas.

Decirle pretemporada a los meses que anteceden a la Serie Nacional de Béisbol es apenas un préstamo que tomamos algunos del fútbol europeo; o del sistema de las Grandes Ligas estadounidenses, donde le llaman spring training por efectuarse en plena primavera y cuenta con dos Ligas: la del Cactus, con sede en Arizona, y la de la Toronja, con asiento en Florida. Pero la realidad es que en Cuba no existe una organización alrededor de la antesala de cada temporada. Más allá de los topes bilaterales que acuerdan los equipos, surgen cada año de manera más o menos espontánea disímiles torneos: las Copas Santiago de Cuba y Desembarco del Granma; la Copa Villa Clara y la Eddy Martin, en Ciego de Ávila; y, por supuesto, la más tradicional Antillana de Acero, jugada en el municipio capitalino de Cotorro.

Son eventos en los que casi siempre prima la improvisación, a los que cada conjunto acude sin uniformes y que, después de pasar durante años prácticamente inadvertidos para los medios de comunicación, reúnen en los graderíos de los estadios a un número reducido de aficionados. Por eso, no ha dejado de sorprender la decisión de transmitir por televisión nacional la Antillana 2013. Y no porque sea algo descabellado; al contrario, son estos los pasos que poco a poco deben conducir al deporte cubano hacia el espectáculo en el que se han convertido las ligas profesionales de casi cualquier país y disciplina.

Sin embargo, se hace casi imposible no percibir que algo más podría haber detrás del interés de Tele Rebelde por llevar a toda Cuba un torneo en el que, al margen de la presencia de históricos como Industriales y Santiago de Cuba, la desorganización puede conducir a desencuentros como el del domingo anterior en la mañana, cuando a las 10:00 horas la televisión solo pudo mostrar el calentamiento del conjunto de Cienfuegos, pues Mayabeque no había arribado aún al estadio.

Lo cierto es que la Antillana ha llegado en medio de los play off de las Grandes Ligas. Y si bien antes pudimos observar casi en su totalidad el duelo interdivisional Cardenales de San Luis vs. Piratas de Pittsburgh (dos conjuntos en los que curiosamente no militan jugadores cubanos), para los muchos fanáticos de la Isla transcurrieron casi en el anonimato los choques semifinales San Luis-Los Ángeles, ganado finalmente por los Cardenales, y Boston-Detroit, en el que a la postre se impusieron los Medias Rojas.

Finalmente, el pasado domingo 20, al parecer sin más salidas, el programa Béisbol Internacional transmitió el tercer encuentro de la serie entre Tigres y Medias Rojas. Muy llamativo el hecho de que se escogiera precisamente este choque, en el que el torpedero cubano José “Candelita” Iglesias tuvo una fugaz aparición como emergente a la altura del octavo capítulo y no registró participación defensiva. Sobre todo porque, a partir de ese momento, el muchacho de San José de las Lajas bateó de 3-1, con una anotada y una impulsada, en el cuarto juego; de 3-1 con una anotada, en el quinto; y de 4-2 en el partido final. Sus números ofensivos a lo largo de todo el play off ante sus excompañeros del Boston fueron excelentes: average de 357, segundo mejor del equipo, solo por detrás del venezolano Víctor Martínez y por delante de superestrellas de la magnitud de Miguel Cabrera, Prince Fielder, Tori Hunter, Johnny Peralta y Omar Infante.

Sin noticias del terremoto de Los Ángeles

En el duelo por el campeonato de la Liga Nacional, el cienfueguero Yasiel Puig no pudo evitar ser el mismo terremoto que removió desde sus cimientos e hizo resurgir de sus propias cenizas a una organización legendaria como los Dodgers de Los Ángeles, ganadora de cinco Series Mundiales (ostenta otra como Dodgers de Brooklyn). El número 66 del conjunto angelino, quien tuvo tiempo incluso de tocar el balón con Cristiano Ronaldo a lo largo de la temporada, venía de destrozar al pitcheo de los Bravos de Atlanta (471 de promedio y 500 de average de embasado) en el duelo divisional y, después de fallar 11 veces ante el lujoso staff de los Cardenales, volvió a despertar con un triple que estalló en la barda derecha del Dodger Stadium, provocó el éxtasis de una afición que hace mucho se entregó a su muy peculiar manera de entender y jugar el béisbol y, finalmente, provocó una avalancha de críticas a favor y en contra de su muy expresiva celebración.

Con sus 32 jonrones, Céspedes se convirtió en el tercer pelotero con más bambinazos en un derby, solo antecedido por Bobby Abreu (41 en 2005) y Josh Hamilton (35 en 2008).

Con sus 32 jonrones, Céspedes se convirtió en el tercer pelotero con más bambinazos en un derby, solo antecedido por Bobby Abreu (41 en 2005) y Josh Hamilton (35 en 2008).

Todo eso, parte inseparable y esencialmente sabrosa del gran show que es la pelota, se juegue donde se juegue, pasó inadvertido para los cubanos. Fue tan anónimo como el espectacular derby de jonrones ganado por Yoenis Céspedes el pasado julio ante el estadounidense Brice Harper, algo así como un símbolo, un esperado desquite después de acumular recientemente muchas más penas que glorias ante el país de las barras y las estrellas.

Y ojalá no se malinterprete el mensaje. Creo que es un paso enorme, impensable hace apenas meses, que la televisión cubana transmita béisbol profesional, que le dé cabida a las Grandes Ligas y que, incluso, permita la efímera presencia de un pelotero nacional en su pantalla. Pero es que, después de ver partidos completos del Clásico Mundial, en los que participaron varios jugadores considerados “desertores”, no pocos esperaban que se les diera ahora el mismo tratamiento a los que juegan en la Gran Carpa.

Solo me queda elucubrar alguna teoría al respecto: probablemente, para quienes toman decisiones de este tipo, sea mucho más fácil mostrarle a su afición el presente de unos peloteros que finalmente han tenido un éxito menor, en algunos casos, o prácticamente nulo, en otros. Se trata de hombres como Bárbaro Cañizares, quien ha triunfado plenamente en México, pero apenas jugó cinco partidos (190 de promedio) con los Bravos de Atlanta en 2009; o de Yasser Gómez, bateador de 280 en Liga Independiente; o de Yoanis Negrín, quien no ha logrado sobrepasar la frontera de la AAA en la organización de los Cachorros de Chicago.

José Fernández acaparó casi todas las noticias positivas de los Marlins y es el principal favorito para ser elegido por la prensa Novato del Año en la Liga Nacional.

José Fernández acaparó casi todas las noticias positivas de los Marlins y es el principal favorito para ser elegido por la prensa Novato del Año en la Liga Nacional.

En contraposición, toda una camada de peloteros que han situado nuevamente a Cuba en el mapa de la MLB. Además de Puig (19 vuelacercas y 319 de AVE) y Céspedes (26 jonrones y 80 remolcadas para los Atléticos de Oakland), dan mucho qué hablar las rectas supersónicas de Aroldis Chapman, autor de 38 salvamentos y 112 ponches en 63,2 entradas con los Rojos de Cincinnati; el talento de los torpederos José Iglesias (Detroit), Alexei Ramírez (Chicago White Sox), Adeyni Hechavarría (Miami) y Yunel Escobar (Tampa Bay); o la enorme temporada con los Marlins del villaclareño José Fernández, quien tras ganar 12 juegos y lanzar para 2,19 (segundo de la Liga Nacional después de Clayton Kershaw), acaba de ser nombrado Novato del Año por los jugadores de las Grandes Ligas. La lista continúa con las buenas temporadas de Kendrys Morales (23 jonrones y 80 impulsadas con los Marineros de Seattle), Brayan Peña (297 como segundo receptor de los Tigres) y Leonis Martín, por fin acomodado como jardinero central titular de los Vigilantes de Texas.

Sin embargo, el guion del Clásico de Octubre ha querido que desde este jueves se efectúe la Serie Mundial 2013, con la ausencia de cubanos en las nóminas de los Cardenales de San Luis y los Medias Rojas de Boston. La buena noticia es que, quizás, podamos ver en su totalidad el atractivo duelo; la mala: que la Antillana ha sido utilizada solo como eficaz cortina de acero; que seguimos atados a viejos prejuicios, remanentes de antiguos odios y concepciones retrógradas condenadas al olvido, pero que emponzoñan aún el presente del béisbol cubano.

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