Pelota cubana: Llueve sobre mojado


lluvia-2Que octubre es un mes lluvioso, de frecuentes tormentas y hasta desastrosos ciclones, lo sabía muy bien mi abuelo, un guajiro afable y bonachón que vivió casi toda su vida en el campo y que tuvo entre sus grandes pasiones contar una y otra vez cómo aquel día de 1958 le brindó café en su casa al Che, antes de servirle de guía monte adentro, hasta que las tropas cruzaron el río Jobabo y él les gritó a modo de despedida: ¡Ahora ustedes están en Camagüey, y yo, en Oriente!

La visión fulgurante de una de las personalidades más magnéticas del siglo XX le marcó para siempre. Eso, y su eterno amor por la pelota (nunca le dijo béisbol), que le esclavizaba a su viejo taburete tardes y noches enteras, mientras en un desvencijado radio VEF escuchaba jugar a su Santiago del alma.

Mi abuelo murió el 19 de noviembre de 1992 y la vida le concedió el tiempo necesario para ver a Cuba alcanzar la gloria olímpica de la mano, entre otros, de sus dos grandes ídolos: Orestes Kindelán y Antonio Pacheco.

Dos décadas han transcurrido desde entonces y, aunque el dolor de su pérdida sigue ahí, apenas amortiguado por el bálsamo del tiempo, no sé si me gustaría verlo ahora, atónito frente a un radio chino en el que a duras penas se puede sintonizar la local Radio Victoria; incrédulo ante los dos años consecutivos que Santiago de Cuba, una caricatura de sus años más gloriosos, ha estado fuera de la élite de la pelota nacional.

Mi abuelo habría sufrido mucho la inminente muerte de su plato favorito: arroz congrí, plátanos maduros fritos y bistec de res, una especie en peligro constante de extinción que, solo de ser mencionada, despierta una nostalgia ancestral en millones de estómagos cubanos. Sin embargo, le habría sido mucho más difícil comprender de qué manera se especula cada año con la fecha de inicio y, en sentido general, con el destino de la Serie Nacional; o le costaría un mundo aceptar que la Selectiva de su entrañable Serranos ya no existe.

Porque si mi abuelo estuviera vivo, y le hubieran preguntado, seguramente les habría evitado a todos la desazón de la espera y la incertidumbre. “¡Coño, pero a quién se le ocurre jugar en octubre, con lo puñetera que se pone al agua!”, eso diría mi abuelo antes de volver a la cocina, con su recurrente cabo de tabaco, listo para el café siempre amargo que salía de su intocable colador.

Pero el viejo ya no está. Un infarto traicionero lo fulminó la noche más triste de mi vida y sus sabios consejos se han perdido para siempre. Lástima, porque se extraña en estos tiempos un poco de cordura y sabiduría, virtudes al parecer divorciadas de los criterios que rigen hoy la pelota nacional.

No existe otra explicación posible cuando asistimos a la enésima improvisación de un calendario que volverá a extenderse por 45 juegos para 16 equipos en la primera fase, premiará con otros 42 y la posibilidad del título a los ocho primeros, en la segunda; pero enviará a casa desde el 29 de diciembre y hasta noviembre de 2014 a todos los desafortunados integrantes de los elencos eliminados que sobrepasen los 23 años. Sí, porque esta vez no habrá Segunda División, sino que en su lugar hará su aparición el primer Campeonato Nacional para menores de 23 años, en consonancia con la decisión de la Federación Internacional de convertir la antigua Copa Mundial en un torneo para esas edades.

Quizás, con la misma paciencia que alguna vez mostró para convencerme de algo que mis escasos 11 años no alcanzaban a comprender, mi abuelo podría recordarme que no todo son malas noticias y que 42 partidos para jugadores jóvenes de todas las provincias pueden ser muy positivos. O que no existen tres deseos mágicos ni bolas de cristal en las manos de quienes han tomado esas decisiones, y que los problemas de la pelota cubana desbordan ampliamente la inteligencia, los recursos y la voluntad de un grupo reducido de personas que ahora cargan con el descrédito ante millones de aficionados.

Sin embargo, estoy convencido de que el viejo habría dejado claro que las cosas solo se arreglan si median la transparencia y la sensatez, la valentía y la coherencia. Diría, estoy seguro, que no hay que mantener en vilo por tanto tiempo a esta Isla pelotera por excelencia y después escudarse en el clima, los meteorólogos o el agujero de la capa de ozono.

La cruda realidad es que el principal espectáculo del país (su inicio o su calendario, su estructura o su calidad) permanece cada año subordinado a variables tan diversas como la celebración del Clásico Mundial, la reaparición o no de Cuba en la Serie del Caribe, el clima de octubre o la fluctuación de los precios del azúcar en el mercado mundial. Y así es imposible que exista seriedad, sobre todo si encima de todo eso es imprescindible imponer un límite de lanzamientos porque mentores y técnicos se resisten a montarse en el carro del béisbol moderno; o si nuestros árbitros se ofenden sobremanera con las críticas, pero se niegan a aceptar la zona de strike que prima en los principales circuitos internacionales.

En sus 74 años de vida, ninguna cosa de este mundo hizo más feliz a mi abuelo que disfrutar de la buena pelota, de la suya, de la verdadera. Por eso, aunque lo sigo extrañando como el primer día que no estuvo más, me consuela que no sea testigo de tantos despropósitos. Prefiero recordarle con aquella risa profunda y entrañable que a menudo retumbaba por toda la casa, en los tiempos en los que la salud de la pasión mayor de los cubanos podía medirse con un kilométrico jonrón de Kindelán.

Anuncios

3 pensamientos en “Pelota cubana: Llueve sobre mojado

  1. Pingback: La 54 Serie Nacional de Béisbol podría comenzar en septiembre | Esquina Caliente

    • Hola, hermano. Muchas gracias… Ojalá y este post sirva para juntar voluntades y conseguir que algo cambie en la pelota cubana; o estaremos condenados a seguir sufriendo… Dentro de poco voy a publicar tus excelentes fotos del motocross… recuerdas? Eso, claro, con tu autorización. Un abrazo.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s