La oferta se de(s)manda


Se vende esta casaOferta y demanda: sacrosantas palabras de la época que vivimos. Signos innegables de un tiempo nuevo para todos los cubanos, que trae realidades hasta hace poco impensables, pero tan ciertas como los 60 mil pesos convertibles con los que alguien derramó la copa de los despropósitos y me hizo caer en la cuenta de que algo anda torcido en medio de tantos deseos de salir adelante y encontrar soluciones sencillamente imprescindibles.

Esa desorbitada cifra, ascendente a millón y medio de pesos cubanos, es el precio que alguna imaginación febril le puso a una vivienda de esta ciudad de Las Tunas. La oferta, por disparatada que parezca, está en estrecha sintonía con una demanda que estira los bolsillos hasta límites insospechados y justifica plenamente un monto que parece una locura para los estándares de una de las más modestas capitales provinciales del país.

Porque si bien ese es uno de los ejemplos extremos (se habla de que se ha llegado hasta los 105 mil CUC), lo cierto es que detrás de las cada vez más numerosas fachadas que se adornan con el cartel de “Se vende esta casa”, le esperan al posible comprador precios que oscilan entre los 5 mil y los 30 mil CUC. Increíble.

“La oferta, por disparatada que parezca, está en estrecha sintonía con una demanda que estira los bolsillos hasta límites insospechados”

Pero el fenómeno va más allá del tema candente de la vivienda y se extiende hasta la cotidianidad de cualquier tunero de a pie, que más que intentar reunir una cantidad imposible, solo pretende, digamos, viajar a algún punto de la ciudad.

Los ejemplos abundan y se ilustran mejor si nos apegamos al lenguaje de las matemáticas: 3:30 de la tarde en la piquera de la Terminal de Ómnibus Nacionales, 10 pasajeros en un coche que solo admite ocho, cinco pesos por persona hasta el Ferrocarril… Ante las protestas, una especie de teorema absoluto, una regla de tres infalible: “Yo soy el único que va para allá ahora y esto es oferta y demanda, hermano, si no te cuadra, bájate”. Y es que, encima del atropello, el cochero de marras se da el lujo de llamar a alguien “hermano”.

“los términos oferta demanda permutan cada día sus verdaderos significados y, a la vista de todos, se convierten en oportunismo necesidad extrema

Pero hay más: 2:00 pm, parada del hogar de impedidos físicos y mentales Calixto Sarduy, un solitario pasajero a pleno sol, un camión particular que le ignora por completo, pues uno es menos que 20 y en su interminable carrera por sumar la mayor cantidad posible de pesos, la prioridad es llegar primero que la competencia al hospital “Guevara”, donde de seguro le espera una buena inyección monetaria a su bolsillo. Las necesidades y los derechos del pasajero solitario no suman, solo restan en la podrida conciencia del conductor del camión.

Resulta inevitable, entonces, concluir que los términos oferta y demanda permutan cada día sus verdaderos significados y, a la vista de todos, se convierten en oportunismo y necesidad extrema.

Por ahora, algunas encuestas informales parecen indicar que la famosa Ley de la oferta y la demanda tiende a cumplirse y algunos precios comienzan a buscar el punto de equilibrio, aunque no cesen de aparecer ejemplos que hablan a las claras de la necesidad de algún tipo de regulación. Los muchos tuneros que no pueden alcanzar ofertas demasiado elevadas, así lo demandan.

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